30 de marzo de 2009

La odisea de Armani




El gran modisto italiano Giorgio Armani no lo podía creer. Se había quemado las pestañas y lo había dado todo de sí para crear el traje que iba a revolucionar la moda masculina.





Pero se aproximaba el momento de presentarlo en sociedad y no podía encontrar el modelo que encajara perfectamente en su diseño, único e irrepetible.



Por sus pasarelas habían desfilado los hombres más codiciados, aquellos cercanos a su concepto de perfección.

Enterado del proyecto Armani, David Beckham le hizo saber que estaba disponible, para lo cual le envió una de sus poses más sugerentes.




"No, no es lo que estoy buscando", dijo Armani a su equipo. "Sigan buscando, en algún lugar debe estar lo que quiero exactamente".



Otro nombre famoso, George Clooney, actualmente en el paro, vió aquí la oportunidad de su vida y también se sumó a la lista de aspirantes.







"Nada que ver", dijo Armani ya exasperado porque los plazos se acortaban. "A este le falta algo, no sé, magnetismo o algo así. Sigan buscando ! porca miseria!".








Sus colaboradores se lanzaron a un frenético casting, examinando a distintos candidatos para encontrar lo que quería el gran Giorgio.




Incluso probaron suerte los que habían participado ya en otras campañas de Armani, pero ninguno reunía los requisitos exigidos por el afamado diseñador.


Hasta que finalmente, sus esfuerzos se vieron coronados por el éxito.

Desde Sudamérica le llegó una foto, la que esperaba!. Ahora sí podía exhibir su creación. Se armó rapidamente la campaña y ESTE fue el elegido!




La presentación se realizó con un éxito rotundo. Después de la misma tuvo lugar la fiesta con baile incluido. No se sabe si el traje de Armani quedó hecho jirones dado los antecedentes de pasado rockero de los años 60 del modelo, pero finalmente Giorgio Armani pudo dormir tranquilo.-
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19 de marzo de 2009

Es más cómodo por televisión



José Trepat


Para quienes les gusta el fútbol y al mismo tiempo el confort, el menú ideal puede ser elaborado con no muchos ingredientes: un cómodo sofá, pantuflas, una pequeña mesa ratona con cerveza y platillos de pica-pica o picada al alcance de la mano, y un buen aparato de televisión, preferiblemente de pantalla ancha, que nos ofrezca el elemento principal sobre el que gira todo lo demás: un partido de fútbol en el que haya algo en juego; sobre todo QUE NO SEA UN AMISTOSO.



El fútbol, definido por un colega periodista como “el deporte más bello del mundo” lo reúne casi todo: fuerza, habilidad, plasticidad, rapidez física y mental, rudeza, sudor, trampas, actuaciones teatrales, mala intención, también lealtad y respeto, juego individual y de equipo, planificación y espontaneidad, risas y llantos; aquí se amalgaman perfectamente las dos carátulas.

Esta “pasión de multitudes”, definición que acuñó hace algunas décadas el relator deportivo argentino José María Muñoz, nos llega hoy a través de la pantalla mágica con sonido ambiental, repetición de jugadas claves y goles. ¿Se puede pedir algo más?. Sí, que esa “pasión” alcance su plenitud cuando el partido es fundamental para unos y otros, ya sea por peligro de descender a una división inferior si se pierde, o si la victoria puede significar el título de campeón.

Ni que hablar de los torneos internacionales o de la Copa del Mundo, dónde además del favoritismo por un equipo, lo que se juega es el prestigio de un país. Aquí ya no importa como se juegue, lo importante es ganar para escuchar el himno patrio y ver flamear la bandera nacional en lo más alto del mástil.

La televisión trae todo ese cúmulo de sensaciones a nuestro living y muchos preferimos esa manera de ver el fútbol. Pero por suerte son muchos los aficionados o fanáticos que llenan los estadios con su fervor y entusiasmo porque no se puede concebir un partido sin ese ruidoso marco multitudinario que tanto colabora para que un partido sea “caliente” o solo el desplazamiento intranscendente de 22 futbolistas que bastante cobran por 90 minutos de ir y venir por el campo de juego.


(Los espectadores no ven algunos gestos, pero a la televisión no se le escapa nada...)


La elección del sofá para ver un partido puede responder a varios motivos, desde la comodidad, disponibilidad de tiempo, carencias económicas, o también limitaciones impuestas por la edad, que no existían lógicamente cuando hace algunas décadas, sin televisión o en sus albores, ir a un estadio era toda una aventura pero también lo mejor que nos podía pasar un domingo.

La adolescencia en Buenos Aires de quién escribe estas líneas estuvo marcada por esa pasión y fanatismo. Con el paso de los años se transformó en mero placer de ver fútbol –por televisión, claro-. Desempolvando el arcón de los recuerdos, me viene a la memoria lo azaroso que era llegar al estadio, en mi caso el de River Plate.

A diferencia de ahora, el espectáculo constaba de tres partidos –la tercera, la reserva y la primera- y queríamos verlos todos, comenzando a las once de la mañana. Así que llevando un sándwich nos dirigíamos al estadio, que distaba unos 15 kilómetros de nuestro domicilio.

Pero no lo hacíamos por los medios de transporte tradicionales, como el autobús o el tren, sino que nos ubicábamos en la zona de Retiro, cerca de las estaciones de trenes, y allí esperábamos el paso de camiones con caja abierta que los domingos eran utilizados para transportar gente hasta el estadio.

El camión no se detenía pero reducía la velocidad. Había que correr detrás y estirar los brazos para que otros “viajeros” nos izaran en vilo. Que peligro y que inconsciencia!


Una vez arriba había que pagar al encargado de recoger el importe del viaje y sólo cuando el camión estaba repleto de “hinchas” apretujados como ganado que va al matadero, el viaje continuaba sin más paradas.


Había que detectar por cual equipo “simpatizaban” nuestros compañeros de viaje. Si era por el nuestro nos uníamos a sus gritos, y si era por el rival, nos manteníamos en un cauto silencio para evitar un mal momento.


El regreso se hacía de la misma manera o en tren, pues si disponíamos de algunas monedas, nos dábamos un gusto enorme: comer dos porciones de pizza en la estación Belgrano del Ferrocarril Mitre. La jornada había terminado, casi. El postre era comprar el diario La Razón en su edición vespertina, para leer de cabo a rabo todo lo que se había escrito sobre el partido.

("Idolos" de los años 50 : Walter Gómez, Labruna y Lousteau)


Cuando llegó la televisión sólo algunos privilegiados podían acceder a un aparato. El resto de los mortales nos agrupábamos frente a los comercios de electrodomésticos en cuyas vidrieras se había instalado un televisor blanco y negro y pantalla muy pequeña. Ni hablar de repetición de goles ni de jugadas.

A medida que fue aumentando el número de aparatos y estos fueron mas asequibles, la transmisión de un partido era todo un acontecimiento y poco a poco esta nueva manera de ver fútbol fue ganando adeptos, hasta convertirse en lo que es en la actualidad: un medio para que una final de la Copa del Mundo, por ejemplo, sea vista por centenares de millones de personas en todo el mundo, comparado con los escasos miles que cabían en el estadio.






( ¿No crees que hay demasiado fútbol en la televisión?)















¿Será cierto?


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15 de marzo de 2009

Mataró, un lugar para vivir


Reportaje fotográfico
(Texto y fotos: José Trepat)

Radicarse y comenzar a echar raíces –temporales o definitivas, nunca se sabe- en un minúsculo punto geográfico del globo terráqueo, despierta en algunos el deseo de indagar y conocer más sobre ese lugar determinado, al que se ha llegado ya sea por el azar o por circunstancias diversas.

Desde los albores de la vida, la Tierra se halla en constante mutación, ya sea por los caprichos ingobernables de la naturaleza y también por la evolución de la raza humana. Hay lugares que en épocas ancestrales eran páramos y hoy siguen siéndolo, pero en otros la presencia del hombre ha dejado su sello.

¿Qué otra cosa, sino, son las grandes ciudades y centros urbanos que han dado y dan cobijo a quienes buscan un lugar para vivir, sea por elección o por necesidad?. Estas líneas previas son apenas un esbozo de introducción al tema de la nota, que es intentar transmitir un cúmulo de impresiones sobre uno de esos puntos determinados: la antigua villa romana de Iluro, hoy llamada Mataró.



Restos romanos en Torre Lauder
Todo comenzó en RomaHace un par de años, las excavaciones para remodelar la arteria principal de esta ciudad de 120.000 habitantes, debieron interrumpirse cuando las palas mecánicas chocaron con algo más duro que la tierra apisonada, a menos de dos metros de profundidad.

Las obras se paralizaron de inmediato y el sitio quedó bajo el control de un grupo de arqueólogos que con fruición pero también meticulosidad, dejaron expuestos los restos de una construcción del siglo I antes de Cristo, plena época romana, a la que se remontan los orígenes conocidos de esta población, situada 30 kilómetros al norte de Barcelona y poco más de 100 de la frontera con Francia.

Muchos restos de la primigenia Iluro se hallan a la vista en algunas plazas del casco antiguo, pero los más importantes están concentrados en el centro arqueológico Torre Llauder, dónde pueden apreciarse vasijas, paredes y hasta pisos de mosaicos originales de la que fuera la segunda villa romana más grande de Cataluña.

En este fugaz repaso histórico vemos que en la época medieval, Siglo XVI, Mataró era una pequeña villa edificada alrededor de la iglesia de Santa María, y en el año 1480 el rey Fernando el Católico otorgó el privilegio de incorporarse a la Corona, lo cual representó la formación definitiva del municipio de Mataró.

Iglesia de Santa María
Desde Barcelona se puede llegar a Mataró por la carretera nacional NII, y también por autopista, en automóvil o en modernos autobuses, que prestan servicio diario, excepto los domingos o festivos (una lástima).

Entrada a Mataró por autopista
Claro que también en tren, que circula a pocos metros del Mediterráneo. En cualquier época del año la visión del mar es un bálsamo para el espíritu, no exento de envidia en el verano cuando el viajero observa las concurridas playas , incluyendo en algunas lugares reservadas para nudistas, ¿por qué no?

Al principio llama la atención el desprejuicio de estos amantes de la naturaleza, que despojados de todo pudor conviven pacíficamente sin distinción de sexo entre el azul del cielo y el impactante color verde del agua.

Playa vista desde la escollera 

Junto a la playa se encuentra el puerto deportivo, en el que amarran unas mil embarcaciones.


Cabe recordar que la primera línea ferrea tendida en España fue precisamente el tramo Barcelona-Mataró en el año 1848. Los trenes actuales son modernos y cómodos, y se viaja por medio de billetes integrados, es decir que por el mismo precio se pueden hacer combinaciones con otros medios de transporte, en las dos horas siguientes al inicio del viaje. Cualquiera fuese el medio utilizado para llegar, el visitante se encuentra en una ciudad de ubicación privilegiada –entre la montaña y el mar, o sea, el ideal para muchos.

Agraciado con un clima benigno, sin los rigores del invierno que se padecen en el norte de España y sin los calores agobiantes que en verano suele calcinar el sur de la península.

Desde varios hipermercados (Auchan, Carrefour y próximamente El Corte Inglés) hasta un moderno centro comercial con 12 salas cinematográficas al tono, la vida en Mataró transcurre en un medio de un orden establecido donde los delitos son escasos y la fuerza policial propia canaliza sus esfuerzos en una “persecución” implacable a los automovilistas trasgresores de las normas.

Una de las ferias o mercadillos
Una vez aplicada la multa ya sea por mal estacionamiento u otros descuidos, es impensable llegar a un “arreglo”.

La corrupción en España tiene lugar en niveles superiores y con muchos millones de euros de por medio, tal como dan cuenta las crónicas periodística. Es un mal de nuestro tiempo, del que no se salva prácticamente ningún país.

La población fija de Mataró está constituída por familias tradicionales que han venido sucediéndose generación tras generación que exhuman un “tufillo” conservador que sin embargo parecen aceptar de buen grado la presencia de corrientes inmigratorias de origen diverso.

Los latinoamericanos y negros subsaharianos –estos con sus coloridas vestimentas y comportamiento discreto y respetuoso- se instalan donde pueden, pero los marroquíes, por cantidad, están agrupados en el barrio de Rocafonda, que ya le es casi propio.

Calle adoquinada del sector antiguo
Todos los habitantes empadronados tienen derecho a la asistencia sanitaria gratuita, en centros de la Seguridad Social habilitados en cada uno de los barrios y también en el moderno Hospital de Mataró, un dechado de limpieza y orden, donde tienen lugar los partos y también complicadas operaciones quirúrgicas.

Los medicamentos expedidos con receta se adquieren en farmacias con descuentos del 70 por ciento. Uno de los orgullos de Mataró es su Biblioteca Pública Pompeo Favra, que funciona en un amplio edificio construído hace 10 años y alimentado por energía solar. El visitante amante de los libros y de la cultura en general tiene allí un ámbito incomparable para satisfacer todas sus inquietudes en la materia.

Biblioteca pública de Mataró
El usuario, además de utilizar sus instalaciones, puede llevarse a casa todo el material que desee.

El término “usuario” es importante, tal como me lo explicó una empleada al visitar la biblioteca por primera vez. “Quisiera hacerme socio”, le dije. “No. Socio no puede ser. Usted será usuario, porque no paga absolutamente nada”, me respondió. Y así es
efectivamente. Un verdadero paraíso cultural.

Llama la atención en Mataró la cantidad de personas de avanzada edad que caminan tranquilamente por calles y parques acompañados muchos de ellos por sus perros mascota.


La expectativa de vida es muy alta; debe ser por la tranquilidad de saber que sus pensiones o jubilaciones les son depositadas mensualmente en sus cuentas bancarias y porque la atención médica, medicamentos y movilización en el transporte público es para ellos absolutamente gratuita.

Una de las fiestas tradicionales en Mataró es la de los "castellers", torres humanas en las que la altura máxima es de nueve hileras de personas que se apoyan en los hombros de quien tienen debajo. Antes de comenzar se "fajan" firmemente la cintura para soportar en mejores condiciones el peso de quienes van ascendiendo hasta completar las columnas de nueve por cuatro. Logicamente, los más fornidos se colocan como base. Una verdadera exhibición de fuerza y equilibrio.

Ya no se ven en Mataró los enjambres de torres de construcción que había en los últimos años. Es que la crisis ha llegado también aquí en ese importante sector de la economía, y en esto no se diferencia de otras ciudades de España, pero como dice la canción de Serrat “…en la ladera de un monte más alto que el horizonte quiero tener buena vista….”

Mataró la tiene.
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1 de marzo de 2009

Dalí, el pintor preferido


SALVADOR DALÍ

Ganador de la encuesta "Pintor preferido" con el 85% por ciento de los votos.

Segundo: Vincent Van Gogh (35%)

Terceros: Leonardo, Rembrand y Monet (25%)


*Puede verse una galería de 30 obras de la vasta producción de Dalí, con doble click en la imagen de la columna de la derecha, debajo de Fotos-Album Dalí.

Sigue una muy breve recopilación de textos sobre vida y obra de este singular personaje.

Genial artista catalán, uno de los máximos exponentes del surrealismo que desarrolló en multitud de facetas: pintura, grabado, orfebrería y decoración.

Como buen "catalán universal" difundió sus ideas por medio mundo, manteniendo sin embargo un profundo apego a su tierra natal. Su obra se ha relacionado con frecuencia con el subconsciente y el psicoanálisis ya que acostumbraba a plasmar en ella sus obsesiones.

Iconoclasta impenitente se auto-proclamó "El Divino".
………
Salvador Dalí nace el 11 de mayo de 1904 en la calle Monturiol de Figueras. Se le da el mismo nombre que a otro hijo nacido diez años antes y que murió en 1901 de meningitis a la edad de 7 años.

Este hecho será traumático para Salvador y en sus conversaciones hablará del otro-yo. Esto le crea gran inestatabilidad emocional al tener que llevar de pequeño flores a una tumba que tiene su nombre." Ese hecho quizás lo marcó de por vida, de ahí sus obras tan emocionales, hasta el punto en muchos pensasen que no estaba en su sano juicio.
……..
Muchos autores coinciden en señalar que Dalí tenía un particular interés por las prácticas surrealistas mucho antes de unirse al movimiento. En 1922 había leído La Interpretación de los Sueños, de Freud, y al menos desde 1926, su pintura ya tenía incorporados materiales que provenían de sus propias experiencias oníricas.

Sin duda , Dalí fue uno de los pintores que revolucionaron la pintura junto con Picasso y Miró en el siglo XX. Representante de la vanguardia española de las décadas del ’20 y ’30. Personaje polémico que supo explotar el costado comercial del arte y la pintura.

El surrealismo surge a principios de los años veinte de un grupo de poetas, liderados por André Breton, fuertemente influenciados por las ideas freudianas. Los sueños y los deseos son el material favorito de los surrealistas, quienes además tenían ideas políticas sobre una sociedad nueva, como casi todos los movimientos de este tipo que florecieron en la década.

Una vez dentro del movimiento, Dalí se convirtió en el surrealista más radicalizado, intentando avanzar continuamente en los métodos, e incluso propuso objetivar y sistematizar el delirio, mediante su método “paranoico-crítico” que desarrollará en forma escrita durante la década del treinta. En síntesis lo que propone este método es una vía para que el artista sistematice y tome propiedad de sus propias obsesiones y deseos para organizarlos como material artístico.
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En 1921 ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid), de donde fue expulsado en 1926. En esa época vivió en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde se relacionó con Federico García Lorca, Luis Buñuel, Rafael Alberti, José Moreno Villa y otros artistas.

En 1929, durante su estancia en París, conoció a Pablo Picasso y en 1930 se adhirió al movimiento surrealista, del que más tarde fue relegado por sus ideas comerciales.

La producción de Dalí de este periodo se basa en su método 'paranoico-crítico', inspirado en buena parte en las teorías de Freud: representación de imágenes oníricas y objetos cotidianos en formas compositivas insospechadas y sorprendentes, como los relojes blandos de La persistencia de la memoria (1931, Museo de Arte Moderno, MOMA, Nueva York).

La técnica pictórica de Dalí se caracteriza por un dibujo meticuloso, una minuciosidad casi fotográfica en el tratamiento de los detalles, con un colorido muy brillante y luminoso.

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Dalí realizó varias películas surrealistas en colaboración con Buñuel como Un perro andaluz (1929) y La edad de oro (1930), libros ilustrados, diseños de joyería así como escenografías y vestuarios teatrales. También escribió libros autobiográficos como La vida secreta de Salvador Dalí (1942) y Diario de un genio (1965).
Fue miembro de la Academia Francesa de Bellas Artes desde 1979.
Murió el 23 de enero de 1989 en Figueras.
Fue enterrado bajo el Museo Dalí en esa ciudad pero no se ha divulgado el sitio exacto.

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