31 de julio de 2009

A propósito de la indiferencia



Tranquilos, aquí no encontrarán ningún lamento extraído de las hermosas letras de algún tango argentino. Son apenas digresiones que no siguen un rumbo determinado ni tienen un destino preconcebido.

Soy aficionado a visitar blogs que de un modo u otro despiertan mi interés, ya sea por la temática o por el deseo de mantener una relación aunque sea virtual con quién le da vida, sobre todo si es alguien de mi conocimiento.

Al ingresar en esos espacios que nos abre la cibernética y después de leer alguna nota que me haya llamado la atención, mi recorrido visual termina en el espacio reservado a Comentarios. Me asombra que en blogs armados por “desconocidos” –y no tanto- el fatídico número 0 (cero) es el que prevalece en la mayoría de los casos.

Otra cosa ocurre en los blogs de gente famosa, que sí reciben un aluvión de comentarios.

¿Qué es entonces un blog de un “desconocido”? ¿Una herramienta de comunicación o un espacio en el que su creador utiliza a guisa de diario personal “público” para volcar allí sus inquietudes con la tenue esperanza de algunas de ellas sean aceptadas o rechazadas?

En el amplio espectro que va de un extremo a otro puede ubicarse a la mayoría, pero es dable pensar que lo que el blogger más detesta es que ese ominoso 0 quede inamovible hasta que una nueva nota reemplaza a la anterior, de vida efímera, como la página de un periódico.

Para ilustrar esta opinión permita el lector que recurra a una metáfora, a las que soy afecto y se me acaba de ocurrir (despertó la otra neurona!). Es como si en una exigente carrera ciclista como podría ser el Tour de Francia, un corredor pedalea esforzadamente flanqueado por espectadores que ni le dan un grito de aliento ni le alcanzan un botellín con agua.

También es cierto que todos los que hacemos un blog debemos ser conscientes de que no todos tienen ganas de dejar comentarios aunque hayan leído la nota. De hecho me ocurre muy a menudo. Eso es respetable y sería muy presuntuoso pensar lo contrario.

Por eso en este blog, al final de las notas hay un pequeño cuadrado para cliquear. Con ese simple clic se sabe que la nota ha sido leída y eso para su autor ya es casi suficiente y complementa de manera importante otro de los propósitos de éste, su espacio personal: una manera de rememorar épocas lejanas en las que la máquina de escribir era su herramienta de trabajo.

Volviendo al principio, éstas son sólo reflexiones al pasar, sobre la esencia de los blogs y la indiferencia.

Pero hay algo peor que la indiferencia: ser ignorado a sabiendas.

Y como corolario, una cita del escritor Saul Bellow:

¿Cree usted que hay alguna distinción entre la ignorancia y la indiferencia?
-Ni lo sé, ni me importa.

Saul Bellow

No se puede terminar esta nota sin un agradecimiento a todos los que han dejado algún comentario. Lo que me extraña es que todos han sido elogiosos. Ojo con la vanidad! Las neuronas se aletargan.
Muy buenos días.

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30 de julio de 2009

Mi recuerdo de Jorge Cafrune



José Trepat



Siempre con los sentidos dispuestos a percibir alguna señal que nos estimule a llenar el espacio vacío que es para quienes hacemos un blog la página que aún no ha sido escrita cuando abrimos el sitio que hemos creado en Internet, nos toca hoy intentar un ensayo de interacción con un trabajo elaborado por uno de nuestros seguidores más constantes.

A modo de metáfora, me da la sensación de que nos encontramos ante un campo virgen que nos disponemos a roturar y sembrar con nuestras modestas herramientas para recoger luego la cosecha que será buena o mala, según la calidad de las simientes y la dedicación que hayamos puesto en el proceso.

Nuestro seguidor es merecedor del afecto personal de quién esto escribe por su dedicación a una disciplina que siempre hemos alentado desde aquí, y que es nada más ni nada menos que la afición a la lectura como medio de enriquecernos como personas. Y como es una afición nada onerosa, al alcance de cualquiera, seguiremos predicándola contra viento y marea.

Es encomiable también su intención de compartir el fruto de su investigación para ayudar a conocer hechos y personajes que considera deben ser difundidos. En el caso particular que nos ocupa, el personaje elegido por el seguidor –autodidacta, como se autodefine- ha sido el cantor de temas folclóricos argentinos Jorge Cafrune.

Y ahora sigamos con la nota en primera persona.

Casualmente, el “turco” Cafrune, de origen sirio-libanés, fue y es sin lugar a dudas mi folclorista preferido, a tal punto que en mi coche siempre llevo una veintena de sus temas, entre los cuales la joya de la corona es “Zamba de mi esperanza”, del que ha hecho una versión única e irrepetible.

Por eso mi adhesión a la nota-homenaje que ha publicado en su blog, y a la que, con su anuencia, me permito aportar algunos recuerdos y reflexiones personales.

La primera mención que escuché de Cafrune fue a mediados de la década de 1960 cuando trabajaba como Supervisor de Telex en International Telephone and Telegraph (ITT). Un día, una operadora de Telex llamada Gunta (sueca ella) comentó orgullosamente que había comprado un equipo de audio en el que una y otra vez hacía girar un “long-play” de Jorge Cafrune.

La sueca estaba maravillada por la fidelidad de su equipo en el que, decía, se escuchaba “hasta la respiración” de Cafrune. Con el paso del tiempo el estilo personal del barbado cantor con su frondosa caballera negra cubierta con un sombrero de ala recta, fue consolidándose nítidamente entre mis preferidos.

Es un hecho irrefutable que la muerte prematura transforma al personaje en mito, sobre todo cuando ocurre en el momento de plenitud de sus posibilidades. Basta recordar a Eva Perón, Carlos Gardel, James Dean, Che Guevara y otros. Cafrune fue uno de ellos. La trascendencia de una muerte u otra queda librada al juicio de la historia, y también la incógnita de que hubiera sido de ellos de no haber tenido un final trágico.

Pero lo que sí es verdad es que todos acopiaron méritos para ingresar en el rincón de los elegidos.

Como en tantos otros casos en Argentina –ya que de un argentino estamos hablando- las circunstancias de la muerte de Jorge Cafrune quizás algún día puedan saberse. Hay alguien que lo sabe sin duda. Pero por el momento es un misterio, aunque para muchos no es tal, pero como no hay pruebas, nada puede afirmarse.

Yo trabajaba en la Agencia Reuters cuando una noche llegó a nuestra redacción un despacho de una agencia local de noticias, informando que el folclorista Jorge Cafrune había sido atropellado por un vehículo junto con su cabalgadura. Ahí quedó la información y allí quedó Cafrune con las costillas perforándole los pulmones. Al día siguiente moría por no haber recibido atención médica rápida.

Para la policía había sido un accidente. Nada de investigación, eso quedaría para tiempos de democracia. Era 1978, año del Mundial de Fútbol en el que Jorge Rafael Videla y su Junta Militar gritaban a voz en cuellos los goles de Mario Kempes, haciéndole coro miles de gargantas.

Años después su hija, Yamila Cafrune, abogada y también cantante, dijo que la familia había llegado a un punto muerto con respecto a las circunstancias de la muerte de su padre, pero aventuró algunas conjeturas de que podría haber sido obra de la Gendarmería o la Triple A, la tenebrosa organización creada por el ex ministro de Perón, José López Rega, quien habría dicho que “Cafrune era más peligroso con una guitarra que un ejército con armas”. Esta frase queda en condicional.

Lo que sí se comentaba en esa época era que sus discos estaban prohibidos, entre ellos Zamba de mi esperanza. La razón? Por contener la palabra esperanza.

En su época de éxito, Jorge Cafrune promovió a figuras del folclore de la talla de Mercedes Sosa y José Larralde.

Como ocurrió con la muerte del Che Guevara, finalmente se supo quien había apretado el gatillo. En el caso de Cafrune tal vez se sepa quien estaba al volante, y de ser válidas las conjeturas, quién había dado la orden.

Como parte de sus éxitos, “el turco” legó a sus hijos quizás lo más importante: una vida honorable.

Así lo resume su hija Yamina: Como me dijo una vez (Horacio) Guarany, yo nunca voy a tener que bajar la vista cuando hable de mi viejo.

NOTA: Los datos biográfricos de Jorge Cafrune están en la nota que originó estos párrafos (http://diadelprimo.blogspot.com/)
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23 de julio de 2009

Dos historias, una vocación



josé trepat

La maestra rural

Son las seis de la mañana y el sol apenas deja entrever un halo de luminosidad en la línea del horizonte. La negrura de la noche poco a poco va disipándose y de un momento a otro el canto del gallo anunciará el nuevo día.

Los dos niños, de doce y diez años, se han vestido apresuradamente para enfrentar la fría mañana invernal aunque sus pies calzados con simples alpargatas de lona quedan desprotegidos al chapotear en el barro que ha dejado una noche de lluvia. Ya están acostumbrados. Parecen inmunes al agua y a la escarcha.

Acompañados por el grupo de perros sin raza, grandes y pequeños, que los esperan alborozados moviendo frenéticamente sus colas, los dos niños saben lo que tienen que hacer, ya que forma parte de la rutina diaria mientras dure el período lectivo en el campo argentino de los años 50.

Pasan a través de las alambradas de púa eligiendo el camino más corto hasta el lugar del campo abierto dónde se encuentran los caballos que deberán arrear hasta el corral y colocar en uno de ellos todos los arneses y elementos para atarlo al sulky, ese irreemplazable medio de transporte en caminos embarrados de huellas profundas, imposibles para un vehículo automotor.



Ese día por suerte la lluvia había cesado, y por lo tanto no era necesario que los pasajeros se cubrieran con una lona impermeable, sino sólo con una manta para abrigar de alguna manera las piernas. Tampoco hubiera sido posible utilizar el único automóvil que había en la chacra, un Chevrolet modelo 28 que debía ponerse en marcha con la manivela o manija en la parte delantera del motor.

Aparte del camino intransitable, los pasajeros del sulky no estaban en condiciones de conducirlo. Los dos niños eran muy jóvenes, y el tercer ocupante tenía 18 años y no sabía conducir; era la única maestra de la escuela número 14, distante diez kilómetros, y los niños –su hermano y su primo- sus alumnos.

Casi coincidiendo con la salida del sol, el sulky emprendía la marcha arrastrado por el trote del noble caballo. El niño de doce años llevaba las riendas y el de diez era el encargado de bajar, abrir la tranquera y volverla a cerrar, operación que se repetía ocho veces en el trayecto que atravesaba campos vecinos, con el permiso de sus propietarios, para acortar camino.


La maestra cargaba con todos los elementos de las tareas preparadas para los casi 20 alumnos que la aguardaban en la puerta de la escuelita, ya que eran quien la abría y quien la cerraba una vez finalizado el turno, el único del día.

El alumnado era de lo más variopinto. Cada uno iba vestido como podía y llevaba lo que podía; si le faltaba algo la maestra trataba de proporcionárselo. Su tarea era ímproba ya que cubría todos los grados del ciclo primario. Podríamos decir que la enseñanza era “personalizada”. Pero más que eso, era la única posible. Las edades de los alumnos eran tan disímiles que hasta debía lidiar con los efluvios adolescentes de uno de su edad, perdidamente enamorado de “la señorita”.

Identifiquemos a los personajes

Isabel, mi prima, fue mi primera maestra en el tiempo que estuve viviendo en la casa de mis tíos y recuerdo que con su hermano y conmigo era igual de rigurosa que con el resto de los alumnos; no había privilegios. El regreso a casa era por el mismo camino, incluyendo las ocho tranqueras.

Una vez en nuestro destino, mi primo y yo debíamos desensillar y liberar al caballo hasta el día siguiente. Aquí terminaba nuestro trabajo, pero el de la maestra le ocupaba toda la tarde y parte de la noche, corrigiendo y preparando la tarea para la mañana siguiente. Recuerdo su excelente caligrafía, conseguida sin duda después de miles de hojas escritas.

Sesenta años después, la escuela 14 todavía existe, pero está ampliada, tiene más de una maestra y los alumnos llegan en bicicleta, motos y coches por caminos asfaltados o de tierra consolidada. Cosas del progreso. Para las maestras rurales de entonces todo era muy distinto. Quiero creer que la vocación sigue siendo la misma.

La maestra urbana

La oportunidad de ejercer le llegó bastante después de haber obtenido su título de docente.

El escenario es Buenos Aires y sus suburbios, y la acción se desarrolla unos veinte años después de la época en la que transcurrieron los hechos narrados en la primera parte de estas historias paralelas. Otro tiempo, otro lugar.

La protagonista de este relato encontró la ocasión de llevar a la práctica su aprendizaje en un momento de su vida que tal vez no sea el ideal para hacerse cargo de 30 niños, educarlos y comenzar a moldearlos como personas. Ya estaba casada, con hijos y otros por venir.

Había que hacer malabarismos con el tiempo para cumplir con sus obligaciones de ama de casa, ser madre de sus propios hijos y casi “madre” también de sus alumnos, pues su tarea iba más allá de enseñarles a leer y escribir.


La protagonista había abandonado su empleo de oficinista para dedicarse de lleno a su verdadera vocación, pero el desafío no era fácil. Su labor docente no finalizaba con la campanada del fin de la jornada de clase. Se llevaba a casa todo lo que habían hecho sus pequeños alumnos para corregirlo escrupulosamente, robándole horas al sueño, una vez finalizadas sus tareas hogareñas.

Sin ser psicóloga, procuraba entender y solucionar problemas que “sus” niños de primer grado, traían de hogares a veces desavenidos, a veces carentes de elementos primarios, y a veces carentes de lo que un niño o niña debe recibir de sus padres: amor, comprensión y paciencia.. mucha paciencia.

Mientras tanto, sus propios hijos requerían la debida atención, y cuando los dos primeros se transformaron luego en cuatro, el pandemonio puede ser mayúsculo para una madre-maestra dispuesta a desempeñar esas dos funciones hasta el límite de su capacidad.

Cargar con un niño en brazos, llevar a otro de la mano y la bolsa de la compra en la otra, era una escena repetida para el personaje de este relato.

Claro que en las escuelas había ya sicopedagogas que se encargaban de los problemas de adaptabilidad de los casos más problemáticos, pero antes de que interviniera la profesional, la maestra ya había hecho todo lo posible para entender el problema, hablar con los padres y buscar una solución.

También encontraba el tiempo para preparar el discurso que le tocaba pronunciar en un acto alusivo a alguna efeméride.

A todo esto, los hijos crecían, tenían nuevas necesidades y requerían su atención, ya sea a la hora de las comidas, el cuidado de la ropa, el control de su enseñanza y las visitas al médico a veces en horas intempestivas por algún problema de salud, algo normal en esas edades.

Pero cualquiera hubiese sido el problema, a la mañana siguiente sus alumnos la encontraban en su puesto, con el guardapolvo blanco siempre limpio y planchado, dispuesta a una nueva jornada que podría ser pacífica o desquiciada, eso no se sabía. Los trabajos habían sido corregidos y todos recibían el trato personalizado pues cada uno era diferente al resto.

La retribución por todo ese esfuerzo más allá del deber no era monetaria, pero sí tenía un valor mucho mayor, cuando recibía la gratitud de los padres y de los propios alumnos/as, con una frase repetida: "Gracias 'señorita' por todo lo que hizo por mí".

La protagonista de este historia se llama Beatriz, y esto no es más que un modesto homenaje a quienes entienden la docencia como algo que va más allá de un diploma universitario.
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22 de julio de 2009

El rincón de la fotografía
































"Tercera generación"







































"De incógnito"



Estas dos fotografías cuyos modelos ya todos conocemos, han sido incluídas en la galería personal que he comenzado a publicar en http://www.fotocommunity.es/pc/pc/mypics/1406150 .

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Paradojicamente, estas tomas no son de mi autoría, pero me he tomado la libertad de incluirlas como excepción única para que me "acompañen" en esta aventura fotográfica.

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Personalmente considero que ambas son muy buenas. Los aficionados a este arte encontrarán imágenes de excelente calidad, ingresando en http://www.fotocommunity.es/.

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21 de julio de 2009

Amigo


En Argentina se celebró el Día del Amigo.
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Desde allí, un seguidor de este blog, envió en un mail personal, estos párrafos de recopilación de citas y observaciones sobre la amistad.
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A modo de agradecimiento, publicamos el esfuerzo de su trabajo.
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La palabra amigo (del latin “amicus”) podría derivar del verbo “amore” (amar) o bien de “animi” (alma) y “custos” (custodia); en este caso, significaría “el guarda alma”.


Pero hay quien dice que proviene del griego “a” (sin) y “ego” (yo) y que equivaldría a “sin yo”, es decir, “sin ego”.


Una tercera opinión sostiene que "mor" en latín es muerte y que amor sería la negación de la muerte; pero como "a" en latín no es una negación a la manera griega, sino que significa "de" o "desde", visto así, sería "de la muerte" o "desde la muerte".


Más allá de las disquisiciones etimológicas, un proverbio turco previene que "el que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos"; en tanto que para el refranero español "la casualidad nos hace hermanos pero el corazón nos hace amigos".


El ensayista Elbert Hubbard escribió con certeza que "un amigo es una persona que lo sabe todo de tí y que a pesar de ello te quiere"; y el filósofo Francis Bacon consideró que "la amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad".


Rabindranath Tagore decía: "La verdadera amistad es como la fosforescencia: resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido"; y Francisco de Quevedo sentenciaba: "El buen amigo debe ser como la sangre que acude a la herida sin esperar que la llamen."


Los amigos no se hacen al paso, se cultivan; de manera que es preciso desconfiar, tanto de quienes los tienen a montones, como de quienes los pierden con facilidad.Por eso, un refrán advierte: "El corazón de un hombre se mide por la antigüedad de sus amigos"; otro agrega: "No hay mejor espejo que el amigo viejo"; un tercero previene: "Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos"; y un cuarto recuerda: "Quien no buscó amigos en la alegría, en la desgracia no los pida."


Por último, a quien le toque renegar del "amigo que come lo mío conmigo y lo suyo consigo", que sepa que "el mal tiempo trae bienes consigo: huyen las moscas y los falsos amigos."

Esto lo busqué con el solo fin de decirles lo que siento por mis amigos y que vos sos uno de ellos.

Roberto
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Otro amigo (Roberto M.) hizo llegar también su salutación. Le agradecí el mensaje y le dije que se avecinan estrecheches económicas. Veremos hasta dónde llega su amistad.....

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Ciudadanos de la tierra.com (Joaquín Lorente)






Bueno

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Novela (2004). Política ficción

508 pags

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Acabamos de regresar de una semana de vacaciones en la que, como no podía ser de otra manera, dedicamos parte del tiempo a la lectura, dado los gustos personales de este blogger.

Además de un par de novelas pasatistas, el equipaje incluyó también el libro que es tema central de esta nota, con la cual retomamos la actividad, sin prisa y sin pausa. Se trata tan sólo de compartir con nuestros visitantes el regusto que nos ha dejado Ciudadanos de la Tierra.com, del escritor y publicista Joaquín Lorente.

Que nadie busque una crítica literaria o una valoración profesional; eso está más allá de nuestras posibilidades. Esto es sólo una charla de café con nuestros visitantes y seguidores.

Días antes de salir de vacaciones, al pasar frente a una librería, el ritual de siempre. Si el tiempo lo permite, uno de los grandes placeres es entrar en el establecimiento y recorrer las estanterías para estar al día en cuanto a títulos y autores. Me llamó la atención un libro de tapas amarillas con el título Piensa, es gratis.

Como es costumbre, después de ver la tapa lo primero que uno hace es ir a la contratapa, y así me encontré con un autor que desconocía hasta el momento: Joaquín Lorente.

Por lo que leía me pareció una persona inteligente en base a los antecedentes expuestos, que lo presentaban como un publicista de gran prestigio que había sido además asesor de conocidos políticos como Felipe González y el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol. Dada la línea política de los citados, Lorente debía “escorar” un poco hacia la izquierda. Punto a favor.

Piensa, es gratis me pareció que podía ser interesante y ha sido incluido en la lista de espera de próximas lecturas. Dos días después, al visitar la biblioteca de Mataró, busqué en los anaqueles la L de Lorente y así me encontré con Ciudadanos de la Tierra.com.

Se trata de una utopía política escrita en forma de novela. Una especie de idealización de lo que podría ser el mundo en el año 2027, tiempo en el que transcurre esta novela de política-ficción. Me apresuro en aclarar que no es una Obra Mayor de la Literatura, sino una lectura para tiempo de ocio escrita en lenguaje simple y directo. Pero aporta una idea central que da que pensar. Aunque en el fondo, la política y los políticos no difieren mucho de lo que se ve en la actualidad.

En el 2027 parece ser que Europa ha decidido unirse en un solo estado bajo un presidente único con el fin de enfrentar la hegemonía de Estados Unidos y China, las dos grandes potencias. Hay dos candidatos, un conservador y un socialista, y ambos, junto con sus equipos, pugnan por acceder al poder apelando a todas las argucias políticas que no se diferencia en nada de las que todos ya conocemos.

En ese contexto, cinco personajes, de países diferentes de la Unión Europea, traman una pequeña utopía basada en cambiar la democracia a partir de la globalización de la alimentación, la sanidad, el conocimiento y la justicia. Para ello desarrollan una web donde cuelgan el “Manifiesto a los Ciudadanos de la Tierra” con el lema de que “si nos unimos, el 12 de diciembre (día de las elecciones a la Presidencia de Europa) cambiaremos el mundo”.

El grupo, que busca captar adherentes a través de Internet, promete los votos de sus millones de adeptos al candidato que acepte su Manifiesto, y así transcurre la novela sobre cuya trama no diremos más.

Es un libro para quienes creen que puede haber una manera diferente de hacer política.
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Sobre el autor

Joaquín Lorente ha dedicado 40 años de su vida a la publicidad y ha sido creador de grandes marcas. Nació en Barcelona en 1943 y está casado con la escritora colombiana Angeles Becerra. Es también catedrático.

Como primera definición de publicidad, Lorente consideraba que era la comunicación comercial destinada a convencer. Con el paso de los años, se da cuenta de que lo primero que es la publicidad es una estrategia para vender. “Si la publicidad no vende, no es publicidad”, afirma. Pero además de vender, la publicidad debe crear valor para la marca. “Ser conocido es fácil, por lo que lo realmente importante no es ser conocido, sino reconocido”.



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19 de julio de 2009

Abuelos, nietos y relaciones humanas (2)

Y aquí están los seis meses de Paula (Mofflett). (Con el mismo texto de la nota anterior)

¡Felices seis meses Paula!




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18 de julio de 2009

Diferencia entre periodismo y estas notas



Después de xxx entradas, el blogger responsable de este espacio, cree que no está demás ratificar o aclarar ciertos aspectos que hacen a su contenido, esencialmente la diferencia que existe entre un artículo periodístico y una nota elaborada rápida y espontáneamente, como ésta y las restantes reunidas en el blog.



Por respeto a lo que entendemos como periodismo, matizemos brevemente lo que separa un artículo de una nota light o liviana, que es el denominador común de las que se han leído aquí, escritas por alguien que se dedicó durante varias décadas a la que considera la profesión más fascinante del mundo.



Un artículo periodístico debe ser riguroso, exacto, preciso, con especial cuidado en que los datos sean cotejados debidamente, tanto en lo que hace a fechas como nombres, y todos los elementos que relatan un hecho determinado. Así lo hemos aprendido en la escuela de periodismo que es la agencia Reuter.



Quién lo escribe no debe exponer su punto de vista sino reflejar con citas textuales las opiniones de otros. También existen las notas de opinión en las que sí, el articulista firmante puede expresar lo que opina sobre una situación determinada.



El contenido de este blog se acerca más a lo segundo, y las notas son apenas un divertimento con libertad total para decir lo que se le antoje, pues para esto existen los blogs, esta novedosa via de comunicación que nos permite acercarnos a otras personas y generar en ellas opiniones, ya sean críticas o elogiosas.



Los temas aparecen en cualquier momento y cuando ello ocurre, el blog aprovecha la primera oportunidad que se le presenta para sentarse frente a la PC y dejar constancia de ello, aunque sea sin otro objetivo que la satisfacción personal de revivir así, sin pretensiones, una época vivida y difícil de olvidar.



Las notas que se publican aquí no son elaboradas ni se escribe un borrador previo. Tampoco se consultan archivos, sino que los párrafos surgen espontáneamente. El resultado puede ser bueno, regular o malo, pero como no hay que rendir cuentas a nadie, lo hecho, hecho está.



Las notas pueden dar lugar a comentarios, opiniones o críticas, pero eso sólo se sabrá cuando se ponga el punto final. En el transcurso de su elaboración no se piensa que lo escrito vaya a ser tan importante como para abrir un debate. Son recuerdos, vivencias que acuden a la mente, y tal vez responden también a la necesidad de dejar un agradecimiento a personas o acontecimientos que han sido importantes en la vida del autor.


Pasamos por este mundo de una manera fugaz, a veces sin tiempo para pagar algunas deudas.


Pero como decíamos al principio y como homenaje a la profesión, digamos que un artículo periodístico bien escrito debe ser creible y creído.



Estas notas también lo merecen pero están en un peldaño inferior. Cuestión de poner las cosas en su lugar, como quien dice.

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11 de julio de 2009

Abuelos, nietos y relaciones humanas

AVISO. La fecha de publicacion de esta entrada debe leerse julio 16, 2009

Son los dos extremos. La vida que comienza y la vida que termina, aunque una de las puntas puede estirarse hasta llegar a las menos frecuentes etapas de bisabuelos y las que puedan devenir.

Pero el ciclo más común y natural es la línea recta que une dos puntos: nieto y abuelo, con una fase intermedia e imprescindible, la de los hijos-padres.

Parecería ser que los padres y luego abuelos ya han volcado todo su amor en los hijos, pero con el advenimiento de los nietos se dan cuenta de que aún tienen mucho para dar, aunque desde una perspectiva nueva, que les permite observar la vida de una manera más sosegada en la que se convierten en espectadores más o menos activos.

Los abuelos no deciden sobre la vida y el crecimiento de los nietos. Sólo son receptores de la voluntad que los padres tengan hacia ellos, y si pertenecen a la clase de personas que no quiere interferir en el desarrollo y crianza de los recién llegados –para eso están los padres- se convierten en agradecidos receptores de banquetes o migajas.

Sin embargo, ni el más opíparo de los banquetes ni la más humilde de las migajas, metafóricamente hablando, puede cambiar un ápice el grado de amor que sienten hacia sus nietos, pasando obviamente por el que dispensan a los padres de estos, los hacedores de ese milagro que es una nueva vida.

Está el tipo de abuelos que “se meten” de manera obsesiva e incontenible en la educación de los pequeñuelos, ante la mirada –algunas veces pasiva y otras incómoda- de los padres de la criatura, que se sienten invadidos por esa oleada de cariño, que es real sin duda.

Los que optan por asumir el papel que les dicte sus convicciones personales, se conformarán con corresponder en lo que de ellos se espera, sea mucho o poco.

Los abuelos que adherimos a la línea de no entrometernos en la relación padres-hijos, debemos recibir señales claras de que podemos ser útiles, y se nos debe facilitar el acceso a ese vínculo con nuestros descendientes, si ese es el deseo de sus progenitores.

Nuestra actitud es pasiva. Estamos para asistir, no para dirigir.

Estos párrafos precedentes no son más que un esbozo de lo que su autor piensa sobre la relación abuelos-padres-nietos, y son también una excusa para que dos pequeñines sepan en un futuro que sus abuelos están junto a ellos en dos fechas importantes de sus vidas: los dos años de Matías y los primeros seis meses de Paula.

Aunque creemos, sin pretender ser originales, que todos los días del año son importantes, nuestras pautas sociales aparentemente nos obligan a centralizar en una fecha determinada nuestros afectos en un ámbito familiar.

Los dos protagonistas centrales de estas fechas-aniversario no nos encontrarán físicamente junto a ellos, pero no porque hayamos establecido un orden de prioridades en el que los nietos quedan relegados, sino debido a una coincidencia no deseada de posibilidades acotadas, porque a pesar de la edad, todavía no somos dueños de las 24 horas que tiene cada día.



Confiamos en disponer de muchas fechas para paliar esta ausencia, si se nos permite cumplir con ese deseo.


Y como homenaje a esos locos bajitos, hemos dedicado algunas horas a recopilar imágenes que reflejan el crecimiento de ambos hasta estas fechas.


Hoy van los dos años de Matías, y el domingo 16 los seis meses de Paula.


Todas las fotos han sido miradas y remiradas muchas veces, y cada una nos ha impactado de una u otra manera. Elegir entre tantas fue difícil.




¡Feliz cumpleaños Matías!

Aquí están tus dos años según nuestra visión












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7 de julio de 2009

Asombro y vergüenza

Los acontecimientos que se producen cotidianamente en el mundo -tan al alcance de quien se interesa por ellos gracias a Internet- pueden suscitar reacciones diversas, que algunos guardan para su coleto, y otros optan por compartirlos pensando que su difusión contribuya tal vez a ganar adeptos para su "cruzada".


Las reacciones pueden expresarse apelando a una amplia gama de adjetivos, pero en este caso tomaremos sólo dos hechos que enmarcamos en los rótulos de Asombro y Vergúenza.

Asombro

Que casi 80.000 personas concurran, en un día laborable, a un estadio de fútbol para ver la presentación de un jugador que lo único que tuvo que hacer fue vestirse de futbolista y asistir a una rueda de prensa, es realmente asombroso.

Tan inteligente como el empresario que lo compró por 94 millones de euros, Cristiano Ronaldo sabe moverse muy bien en este tipo de ambiente, dónde es la estrella, o más bien, el astro rey alededor del cual gira todo el resto de planetoides que tratarán de no salirse de órbita para sacar una buena tajada de este filón, mientras dure.

Pero a las 80.000 personas y a otros miles que no pudieron ingresar, ¿qué interés los mueve que no sea el meramente deportivo, o sea del de ganarle la Liga al Barcelona, el otro monstruo del fútbol mundial?

Florentino Pérez, el astuto presidente del Real Madrid, sabe lo que hace. Invirtió casi 100 millones de euros (que seguramente obtuvo de los bancos que es especializan en esquilmar a los pobres hipotecados) y está seguro de recuperarlos, de lo contrario se hubiera abstenido de meterse en este "negocio" que es el futbol.

No olvidemos que además de Ronaldo, o CR9 como se lo conocerá ahora por sus iniciales y el número en la espalda, Florentino pagó también 65 millones de euros por el brasileño Kaká y unos cuantos millones más por otros futbolistas de renombre. !"Pobre" ingeniero Pellegrini, lo que le espera en el vestuario este año!.

¿Podrá controlar al intocable Ronaldo? o deberá rendirse a sus veleidades de estrella fulgurante?

Para alquilar balcones será la próxima edición de la La Liga española, que junto con la Premier de Inglaterra, son de lejos las más espectaculares del mundo. Y el Barcelona de Messi? Debe estar observando con mucha antención lo que ocurre en el conjunto merengue. Pep Guardiola no tiene nada de tonto.

Las dos instituciones cuentan con su propia "masa aborregada", la que "ni corta ni pincha" en este gran negocio de empresarios que es el fútbol.


Vergüenza

Otro espectáculo de masas es el toreo, esa muesta de barbarie que esperemos algún día sea erradicada de países supuestamente civilizados.

Claro que llevará mucho tiempo, o quizás no ocurra nunca. Son muchos años de tradición y es una "fiesta" muy arraigada en una importante porción de la sociedad. No es desdeñable el coraje de los toreros que -no cabe duda- arriesgan la vida en cada corrida, pero es el toro el que irremediablemente la pierde cuando la espada del matador le perfora el corazón y los pulmones después de haber sufrido toda una serie de torturas previas.


Es tarea para sociólogos explicar la pasión que sienten los partidarios de la lidia, pero quienes no compartimos ese "deleite" también tenemos el derecho de expresarlo.

Un artículo de la periodista Pilar Rahola refleja muy bien ese sentimiento. Se transcriben a continuación algunos fragmentos.

Bajo el título Repugnante festival de sangre, Pilar dice:

"....A estas alturas del partido, todos sabemos que el verbo prohibir forma parte de la libertad de los pueblos, y, de la misma manera que prohibimos otros actos malvados, también es lógico, necesario y ético prohibir el festival de sangre que acaba con la muerte violenta de un toro.

No se trata de hacer una sociedad más prohibitiva, se trata de hacer una sociedad más sana, más humana y, sencillamente, más justa. No tengo, pues, ninguna duda en que la carnicería del toreo tiene que ser prohibida, y por ello formo parte de la campaña del PROU, que ya ha conseguido cerca de 200.000 firmas.

Ninguna sociedad decente puede asumir, como normal, que existan espectáculos de tortura y muerte de seres vivos, aunque sea una costumbre antigua y forme parte del ADN colectivo más embrutecido. Aceptar esa normalidad es aceptar la maldad como forma de tradición, lo cual es inadmisible. ...."
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"...Tanto Tomás (el torero José Tomás) como sus seguidores saben que es cuestión de tiempo, saben que están en el lugar equivocado del mundo, allí donde no habita la caridad. Saben que los pueblos avanzan, y que por el camino de la civilización, abandonan prácticas miserables, que los habían embrutecido como sociedad. "

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6 de julio de 2009

Rincón de fotografía


Es sabido el interés de este blog por la fotografía.
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En los últimos días hemos ingresado en una comunidad de fotógrafos creada en la red, en la que periodicamene iremos subiendo algunas fotos nuestras.
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Aclaración: Si se entiende por fotógrafo a aquella persona que toma fotografías, entonces sí, soy fotógrafo.
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Pero si se habla del Arte de la Fotografía, entonces ya no entraría en ese grupo. Este aclaración es para dejar constancia que no pretendemos ubicarnos en un lugar que no nos corresponde. Simple aficionado, nada más, por respeto a quienes de la fotografía hacen un ARTE.
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La dirección web es la siguiente:
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3 de julio de 2009

El rincón de los ajedrecistas


Las dos jóvenes promesas del ajedrez mataroní, Annakova y Mariuska han vuelto a sorprendernos con su revolucionaria teoría de las aperturas. Ahora sugieren salir abriendo las columnas de las torres (¿?!!!).

Conocedores de nuestras limitaciones, convocamos al analista Fer Trepatov para que nos diera su valiosa opinión.


Después de meditarlo largamente, Trepatov fue tajante:

"Tranquilos, no pasa nada. Ha sido un golpe de calor".

La normalidad ha vuelto a los tableros.








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1 de julio de 2009

ANDRES CASCIOLI



José Trepat

Hay coleccionistas para todos los gustos. Están aquellos a quienes se les da por la numismática, sellos postales, fotografías de viaje, tapitas de bebidas gaseosas y así, lo más variopinto en una lista interminable.

Soy de los que solían archivar recortes periodísticos ya sea de periódicos o revistas para releerlos en un tiempo futuro con más calma y detenimiento, pues me parecía que esos artículos merecían una mejor atención, por su contenido y también por respeto a las firmas que los refrendaban.

Esos recortes sacados de diarios como Clarín, La Nación, EL PAIS y La Opinión en su primera época, además de las notas de tapa de las revistas Time y Newsweek, entre otras publicaciones, constituían de por sí una enciclopedia “viviente” que se actualizaba de manera continua, y que en el futuro me permitirían reconstruir algún hecho del pasado con documentación de “primera mano”, escrita en “caliente”.

Me imagino que esta especie de hobbie es común entre quienes hemos pasado por el periodismo. Muchos de esos artículos cumplieron su cometido. Fueron releídos y vueltos a archivar, pero otros, apretujados en carpetas cada vez más numerosas se transformaron en pilas de “papeles viejos” que había que tirar por carecer de espacio, y por alguna mudanza. En la actualidad, los archivos son digitalizados y ese problema no existe.

En cada una de esas “limpiezas” periódicas muchos diarios y revistas iban a parar a las bolsas de residuos. Entre las muy pocas que se salvaron de la picota está la colección (aunque no completa) de la revista Humor, creada por el admirado Andrés Cascioli en la época más sangrienta de la historia argentina: la dictadura militar de Jorge Rafael Videla, a la que Cascioli y su equipo plantaron cara jugándose nada más ni nada menos que la propia vida.


Mi colección de Humor está guardada en pilas de ejemplares atadas con correas de levanta cortinas, en una especie de altillo, donde la humedad y el moho están haciendo estragos. Quizás algún día descansen en un lugar más confortable, pero sin duda jamás serán vendidas como papel viejo.

Si esta decisión puede considerarse como un homenaje al tano Cascioli y su gente, que así sea, ahora que nos hemos enterado de su muerte, que en mi opinión ocupó menos espacio que el que merecía como ejemplo de coraje y dignidad, además de notable dibujante y caricaturista.

No se trata aquí de ahondar en la biografía de Cascioli, sino de extraer del baúl de los recuerdos algunos apuntes de lo que significó para mi formación como persona en un momento tan difícil y no sobrado de ejemplos de su talla.

En 1978, año de la aparición de Humor, Argentina vivía amordazada por la tiranía de Videla, y era comprensible dado lo cruento de la represión de los militares contra sus opositores. Todavía cuesta imaginarse que alguien se atreviera a enfrentar al aparato militar desde un espacio público, como es una revista cuyo contenido era obra de personas con nombre y apellido. Es decir que era muy fácil buscarlas y encontrarlas.

En los kioscos de revistas todo era apacible. Las de mayor venta eran Somos, de interés general que se movía dentro de ciertos límites, y Gente, la publicación más farandulesca de la Editorial Atlántida, que se adaptaba rápidamente al gobierno de turno.

Recordemos que Humor echó la simiente para nombres que después tuvieron vuelo propio, como el inigualable Roberto Fontanarrosa, los dibujantes Crist y Maitena y el inteligente Alejandro Dolina. 


A partir del primer número, la gente esperaba con avidez la aparición de la revista. Las geniales caricaturas de Cascioli en su portada eran semana tras semana un verdadero editorial en abierto desafío a la censura y se convirtieron en un fenómeno periodístico y cultural.

Humor continuó en su línea con todos los gobiernos militares de turno, a pesar de las amenazas de muerte que sus responsables recibían periódicamente. Era tal la aceptación popular que llegó a vender 330.000 ejemplares, 100.000 más que la complaciente Gente.

De la mano de Cascioli –era impensable una portada sin la esperada caricatura- Humor fue creciendo y consolidándose con el apoyo masivo de los lectores. Más adelante, con el advenimiento de la democracia, Humor mantuvo su línea de crítica abierta al gobierno de turno, cuando esta la merecía, pero las ventas fueron mermando y la editorial La Urraca, que había fundado, entró en crisis financiera.

Los gobiernos democráticos tampoco se salvaron del lápiz y la agudeza de Cascioli. Carlos Menem fue caricaturizado en muchas tapas, igual que Raúl Alfonsín y otros.

Tampoco tenía pelos en la lengua. A Menem lo definió como "musulmán traidor que renunció a sus orígenes, regresó buscando apoyo y después se volvió a despegar".

Muchos estamos en deuda. Debimos haber apoyado más a Cascioli, aunque nomás fuera como reconocimiento por lo que había hecho cuando muchos prefirieron el anonimato.

Además de militares y políticos, nombres del arte y la cultura cayeron bajo la lupa de Andrés Cascioli, aunque aunque seguramente vistos desde el respeto y la admiración. Van estos dos ejemplos a modo de colofón.

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