30 de agosto de 2009

¿Cuánto sabemos de arquitectura?

Test de conocimientos para los visitantes

La arquitectura es un arte, o debería ser considerada como tal.

Desde los albores de la historia, las imágenes que tenemos de las distintas épocas están representadas por las construcciones. Sería muy largo enumerarlas, pero pensemos en las catedrales góticas, pasando por los palacios, el barroco y llegando hasta el sorprendente arte moderno.

Todo ha sido obra de los arquitectos que, dotados de una imaginación sin límites, han hecho obras maravillosas. Todos han dejado su sello, algo que los identifica con sus obras.

Invitamos a los visitantes a identificar a cual de los arquitectos mencionados a continuación, pertenece esta construcción, de audaces y sorprendentes líneas, orgullo de la ciudad de Mataró.

1) Norman Foster

2) Santiago Calatrava

3) César Pelli

4) Ninguno



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29 de agosto de 2009

¿Volver al trabajo?, que agobio!





¿Por qué hay tanta gente desconectada de la realidad social del mundo en que vive?



¿Por qué los “noteros” de la televisión, por llamarlos de alguna manera, utilizan el micrófono para la pregunta convencional, carente de imaginación? y ¿por qué el entrevistado aprovecha sus “cinco segundos de gloria” para dar también la respuesta fácil, reiterada y casi siempre vacía de contenido?

¿Será que con la edad agudizamos nuestra sensibilidad y nos volvemos menos tolerantes con la estupidez sin fronteras?

Quien ha llegado hasta aquí se preguntará: ¿y éste a donde quiere llegar con estos planteamientos…?

Acabo de ver en la televisión una nota única, inédita, espectacular sobre el fin de las vacaciones. Es la misma nota que veo hace decenas de años, siempre con las mismas preguntas y la misma respuesta. ¿Qué piensa ahora que se le han terminado las vacaciones? es la incisiva pregunta que se hace en una playa. “Me agobia pensar que tengo que volver a la rutina”, dice con más o menos las mismas palabras el 99 por ciento de los entrevistados.

Volver a la rutina, o sea volver al TRABAJO, esa es la desgracia que les aguarda a los hasta hoy veraneantes!!.. y lo dicen con una total falta de respeto para los millones en el mundo que NO TIENEN TRABAJO, y sí muchas dificultades para sobrevivir.

No escuché a ninguno/a que se muestre agradecido/a de poder volver al trabajo, con un desprecio absoluto para tantos miles de padres que en estos momentos deben sentirse desesperados por no poder dar a sus hijos lo elemental para que éstos puedan crecer con las mismas posibilidades que otros afortunados tienen.

No se trata de criticar las vacaciones, ese bien merecido derecho arrancado a las patronales a base de sacrificios (se aconseja leer algo sobre las luchas obreras), pero pienso que aquellos que pueden disfrutarlas se abstengan por lo menos de exhibir la hipocresía de sentirse “agobiados” por tener que volver al TRABAJO, cuando en realidad deberían estar felices de poder hacerlo.

Desde el otro lado de la pantalla, quienes viven –algunos- de miserables subsidios oficiales y que todavía pueden tener un televisor, ya quisieran sentir un poco de ese “agobio”. Su realidad es muy otra: noches sin poder dormir, pensando en un mañana incierto, sobre todo si hay criaturas de por medio. Y los que ni siquiera reciben un subsidio, por mínimo que sea, qué deben pensar al ver estas notas de “actualidad”?

Y lo que es también sintomático es la imagen que la televisión muestra para ilustrar lo de “volver a la rutina”: una mujer o un hombre de edades envidiables, generalmente jóvenes, sentados frente al ordenador en espaciosas oficinas seguramente con aire acondicionado. Pobres! Han venido a este mundo para sacrificarse en aras del trabajo!

Ese es el ejemplo que se utiliza, olvidándose de aquellos que con más fundamento podrían sentirse agobiados de volver a su rutina diaria: los que trabajan al aire libre bajo un calor sofocante en verano o un frío inclemente en invierno, los obreros de la construcción o de otros sectores de riesgo. Que cada cual busque un ejemplo

Pero estos no son noticia porque no se los encontrará en las playas o lugares de veraneo; demasiado tiene ya con pensar en cómo llegar a fin de mes y en ahorrar algún dinero para que los hijos tengan lo imprescindible al comienzo del ciclo lectivo.

Estos párrafos no van contra los que toman/tomamos vacaciones. Que bonito sería que todos pudieran ejercer ese derecho. Pero mostremos respeto hacia los que deben quedarse en sus casas y sólo pueden ver en la televisión como los ministros y jefes de gobierno y de estado –que son en definitiva los responsables del bienestar o malestar de los ciudadanos- vuelven a sus tareas llenos de vitalidad e imaginación para enfrentar la crisis que nos agobia.

El “nos” significa que nos agobia a TODOS. O sea que a ellos también. Pobres!


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26 de agosto de 2009

La televisión, ¿es una "caja boba"?



josé trepat

Estoy un poquitín harto de escuchar que a la televisión se la defina reiteradamente como “la caja boba”. Ya sé que es una generalización un tanto simplista que se aplica cuando se trata de referirse a parte de su contenido que, bien es cierto, a veces parece elaborado por idiotas y dirigido a idiotas.

En esta nota se trata de reivindicar de alguna manera a este fabuloso medio de comunicación que llega al espectador de la manera más directa: a través de la vista y el oído. El problema es cuando el cerebro tiene que decidir cual es la parte utilizable y cual la descartable de todo lo que recibe.

Y aquí se llega al meollo de la cuestión. El rango de capacidad cerebral es tan amplio que todo lo que se ofrezca encontrará destinatario. Los estudios de mercado sobre el nivel intelectual del espectador permiten a los creadores de contenido elaborar los programas de acuerdo a pautas. Los inescrupulosos sólo buscan ganar dinero y quieren llegar al mayor número posible de espectadores de la manera que sea.

Los que tienen más escrúpulos sacrifican ganancias con un objetivo más altruista, que es el de contribuir de alguna manera a mejorar la formación cultural de las personas, con programas que invitan a ejercitar la función cerebral, más allá de ofrecerles simples imágenes y voces altisonantes de fácil captación.

Como tercera opción están también quienes lícitamente quieren ganar dinero, pero a través de ofertas de calidad sin caer en la chabacanería y respetando a quien en última instancia será el juez absoluto sobre lo que aparece en su pantalla: el televidente que con un toque en su mando a distancia decidirá el éxito o el fracaso de un programa.

¿Por qué tienen tanto éxito los programas de dudoso buen gusto en los que se ventilan, por ejemplo, intimidades de los famosos, en medio de gritos e insultos y hasta de “agresiones” entre los “invitados”?. El entrecomillado quiere decir que nada de eso parece ser verdad. Que las “agresiones” responden a un guión y que los “invitados” son famosos en decadencia que reciben algún dinerillo para sentirse ofendidos o agraviados. En definitiva, lo que importa es que se hable de ellos, para seguir en el candelero.

Los verdaderos artistas, como pueden serlo en España, Imanol Arias, Ana Belén, Joan Manuel Serrat o Ana Duato, entre otros muchos, jamás caerán a ese nivel tan deplorable, simplemente por una actitud de vida.

Alguna publicidad es a veces excesivamente idiota . ¿Es que los publicistas que han pergeñado esas “genialidades” creen realmente que los destinatarios son tan imbéciles? Aparentemente sí. Van sólo dos ejemplos.

En medio del fárrago de ofertas de programitas para instalar en la pantalla de tu teléfono móvil, hay dos que si van en serio, son terriblemente idiotas, y si van en broma, el estúpido soy yo por no darme cuenta.

En una dice que marcando cuatro números se instalará en tu móvil un programa mediante el cual, insertando el nombre del padre y el de la madre, se podrá tener el nombre ideal del hijo. Así que se terminaron las discusiones entre parejas para decidir el nombre del vástago: bastará con una llamada de casi dos euros.

En otro anuncio similar se ofrece la posibilidad de saber si una pareja de novios es compatible. Para ello bastará insertar los nombres de ambos y el resultado marcará el grado de afinidad entre ambos….. ¿No seré yo el idiota por creerme que esto va en serio? Pero sea como sea, hay personas que pagan la llamada, y ese parece ser el fin.

No puedo opinar sobre ese tipo de programas como Gran Hermano, simplemente porque no los veo. Me he resistido siempre a ello y si por mí fuera ya habrían desaparecido de las pantallas. Pero sé que contienen morbo, intimidades y todos esos ingredientes que los hacen tan apetecibles para muchos espectadores/as.

Claro que hay gente para todo. Los responsables de las programaciones conocen el mercado y si siguen vigentes es que hay multitudes que los apoyan con las consiguientes pautas publicitarias, que al fin de cuentas es el gran negocio de la televisión.

Pero “la caja boba” ofrece mucho más que tonterías y banalidades.

En varias notas en este blog está reflejada mi pasión por la lectura y mi defensa del libro como medio por excelencia para ejercitar la imaginación y aumentar los conocimientos. Eso no se discute.

Pero aprendí mucho a través de la televisión. Es mi contacto con el mundo junto con la radio, los periódicos y los libros; sin olvidar Internet, por supuesto.

Conocí las voces, gestos y opiniones de políticos, escritores, artistas, científicos y ciudadanos comunes.

Conocí países, ciudades, gentes de culturas diversas, animales, obras de arte, estilos arquitectónicos, otras civilizaciones y costumbres, todo a través de documentales sumamente interesantes que siempre dejan algo. Películas sobre episodios de la Segunda Guerra Mundial y otras contiendas, sólo pueden verse a través de la televisión.




He visto series de gran nivel y valga como ejemplo “Cuéntame como pasó” que se mantiene desde hace algunos años, y la recordada “Los gozos y las sombras” una admirable versión de la novela de Gonzalo Torrente Ballester.

Como este autor, muchos clásicos (Honorato de Balzac, Fiódor Dostoievski, Alejandro Dumas, etc.) pueden llegar a través de la televisión a muchas personas reacias a los libros. No nos olvidemos de La Guerra y la Paz, de Leon Tolstoi, y de Don Quijote de la Mancha.

Para los que seguimos los deportes, que otro medio nos posibilita el realismo de un partido de fútbol, de tenis o una carrera de fórmula uno?

La televisión me introdujo en el mundo de la Opera y de la música clásica. Uno de los mayores deleites es escuchar una sinfonía al tiempo que la pantalla muestra el histrionismo del director y primeros planos de algún músico ejecutando su instrumento. Creo que así se entiende mejor una obra musical de esa envergadura.


Y para el final. El nivel del contenido de la televisión mejorará cuando mejore el nivel de educación de los pueblos. En la medida que eso ocurra, los inescrupulosos mencionados más arriba se irán quedando cada vez más solos, y la ahora llamada peyorativamente “caja boba” dejará de serlo.




El director Zubin Metha

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23 de agosto de 2009

Vacaciones y viajes

Es época de vacaciones y de viajes

Otro de nuestros seguidores, el querido Mati, parafraseando aquello de Antonio Machado "Caminante no hay camino, se hace camino al andar...." llevó a sus padres al sur de Francia.

Nos había prometido los derechos de publicación, pero el avispado papá se nos adelantó, y así, sólo nos queda recomendar que visiten su página web: http://personales.ya.com/matitrepat/ , para conocer el itinerario y lugares visitados, incluyendo gran cantidad de fotos propias.



Este blog iniciará acciones legales, pero al margen de esto, hemos tomado nota, especialmente de Carcassonne por lo cercano, y de Mónaco, para cuando podamos ir en yate directamente desde Mataró.
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Las fotos "tontuelas" de vacaciones

Seamos sinceros. ¿Quién en época de vacaciones, no ha cedido a la tentación de este tipo de tomas que hemos dado en llamar "fotos tontuelas de vacaciones" ?


"La sostengo para que no se caiga...jaja"
"Uuuyyhh.. se me cayó el árbol encima... jo jo"
Son sólo dos de los tantos ejemplos....
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21 de agosto de 2009

Una semana en Italia y nos lo cuenta

La seguidora que tenemos identificada con el mote de La hormiguita viajera ha hecho honor a su promesa y en una charla informal nos ha relatado su paso por algunos sitios emblemáticos de la geografía italiana a lo largo de siete días, demasiado pocos para tanto que hay que ver.


Consciente de lo exiguo del tiempo, la viajera se apresura en aclarar que esta breve visita no ha sido más que un aperitivo del banquete de arte, historia y cultura que piensa darse si el futuro le ofrece otra ocasión de profundizar sus conocimientos in situ de una de las cunas de la civilización occidental.

Roma, Florencia, Venecia y Pisa desfilaron ante sus ojos como un caleidoscopio de imágenes que ahora debe procesar ayudada por fotos propias y textos que le permitirán ir asimilando mejor la esencia de todo lo visto, que ha sido mucho y variado.

Fiel a su condición de viajera trashumante –hoy aquí, mañana allá- la hormiguita aprendió seguramente algo más en esta experiencia: aplicar aquello de Lígero de equipaje, el título que el periodista y escritor escocés Ian Gibson utilizó para su libro sobre la vida del poeta Antonio Machado.

Desplazarse continuamente y bajo un sol abrasador, con una maleta que casi igualaba el tamaño de su portadora, no parece lo más aconsejable, pero de todas maneras se las ingenió para llegar siempre a buen puerto.

Durante la charla recordó con humor que en una visita a Londres, debió cargar con su pesada maleta mientras recorría los pasillos de la famosa National Gallery, pues no había un sitio para dejar el equipaje. Estamos seguros de que más de un flemático británico la miraría de reojo esbozando una leve sonrisa.

La gira por Italia comenzó en la Roma eterna, donde en medio del carácter extrovertido de los italianos y el caos del tráfico en las calles, sus rápidos pasos la llevaron a los lugares de máximo interés, el Coliseo y la Basílica de San Pedro.



Construido en el año 70 de la era cristiana, el Coliseo, quizás el icono de Roma por excelencia, invita al visitante a retroceder en el tiempo y pensar en su magnificencia cuando 50.000 personas eran testigos de los espectáculos y de las atrocidades que se cometían en su arena circular. Los combates de los gladiadores y de los cristianos ofrecidos a la voracidad de los leones, son imágenes inevitables que acuden a la mente cuando se pisan las mismas piedras que 2.000 años apenas han desgastado.

Nos cuenta la viajera que el Foro Romano, enfrente del Coliseo, le llamó particularmente la atención, por su extensión y porque sus ruinas permiten vislumbrar como era la vida en los albores de la historia de la cristiandad. “Pensar que por allí caminaban emperadores, tribunos y cónsules, quizás dónde yo estaba pisando en esos momentos”, dice.


En el Vaticano es obligada la visita a La Piedad, la maravillosa escultura de Miguel Angel y la Capilla Sextina, también obra pictórica suya. En su novela histórica La agonía y el éxtasis,
Irving Stone relata la vida de Miguel Angel y muchas páginas están dedicadas a la Capilla Sixtina. Su lectura es muy recomendable.
El turista que quiere exprimir su tiempo al máximo no puede dejar de subir a la cúpula de la Basílica de San Pedro, aunque para ello tenga que ascender 500 escalones en espiral. La hormiguita lo hizo y desde lo alto tomó las consabidas fotos panorámicas de Roma.


Tampoco omitió la famosa Fontana de Trevi, en una pequeña callejuela lateral paralela a la Via Veneto. Cientos de turistas que pasan continuamente cumplen con el rito tradicional de colocarse de espaldas a la fuente y arrojar monedas con la ilusión de que alguno de sus deseos se cumpla. ¿Quién no recuerda en esos momentos la melodía y letra de Three Coins in the Fountain, inmortalizada por Frank Sinatra?.


Ah! Via Veneto.. ¿Como resistirse a la tentación de sentarse en la terraza de un bar y tomarse un capuchino, mientras se observa el desfile incesante de gente de todas las nacionalidades? Recuerdo que en un viaje a Roma, hace algunos años, se nos dio esa posibilidad y allí estábamos, yo con la ilusión de ver pasar a Alberto Sordi, Marcelo Mastroiani o ¿por qué no? a la mismísima Sofía Loren? En Roma todo es posible.

La viajera volvió a ver a Miguel Angel representado esta vez en la escultura de Moisés, en una pequeña iglesia de Roma, y paseó también por Piazza Spagna, otro de los imanes turísticos. Piazza Navona y Piazza del Poppolo, fueron capturadas por la lente de la viajera. Pero la ciudad de las siete colinas tiene más, mucho más; el tiempo no alcanza y hay que seguir con el plan de viaje.




Siguiente destino, Florencia, cuna del Renacimiento Italiano, que se extendió desde finales del siglo XIV hasta el 1600, época en la que Lorenzo de Médici se convirtió en mecenas de pintores y escultores. La viajera, al borde de la extenuación por tanto caminar bajo un calor sofocante, dedicó una jornada para conocer la escultura del David, de Miguel Angel, y la galería degli Uffizi, palacio convertido en museo, donde pudo apreciar La Primavera y El Nacimiento de Venus, de Botticelli.


Tanto arte reunido en un lugar relativamente pequeño como es Florencia realmente puede llegar a agobiar si no se dispone del tiempo suficiente. La viajera se sintió por momentos saturada de tanto arte, y es comprensible. Acota que seguramente pasó frente a la casa de Dante Alighieri, el autor de La Divina Comedia, pero no la vio. Pero lo que sí pudo apreciar es Florencia desde lo alto de la catedral, con el rio Arno y el Ponte Vecchio como fondo.



La escultura del David, que ahora se halla totalmente protegida en la Galería de la Academia, había estado expuesta hasta 1947 en la Plaza de la Señoría, dónde ahora hay una copia.

Un amable guía del museo explicó a nuestra viajera que para su realización, Miguel Angel recibió un trozo de mármol estrecho y muy alto, que llevaba varios años abandonado en la catedral de Florencia.

Para simbolizar la fortaleza, no sólo física del rey bíblico, Miguel Angel dio mayor volumen a ciertas partes del cuerpo, como la mano derecha con la que arrojó la piedra que abatió al gigante Goliat, y la cabeza, con ojos de mirada penetrante cargada de tensión, dijo el guía.

Como dato de interés, agregó que Miguel Angel, dio el último golpe de cincel a su obra, cuando tenía sólo 29 años. Previamente había esculpido La Piedad.


Desde Florencia, a una hora de tren, esta Pisa y hacia allí se dirigió para comprobar que su famosa torre seguía en pie. Claro que subió hasta la cúpula, venciendo la sensación de claustrofobia que producen esos lugares tan estrechos y cerrados.

Tras regresar a Florencia, volvió a empacar y al día siguiente llegó al sitio que superó sus expectativas: Venecia y sus canales.

“Es hermosa. Me encantó!”, comenta con satisfacción. Su primer destino fue la Plaza San Marcos, a la que llegó en el vaporeto, una especie de autobús que navega por el Gran Canal pasando por debajo del Puente de Rialto, motivo de gran cantidad de fotos para todos los turistas.




En la Plaza San Marcos subió al campanario, como no podía ser de otra manera, vio la fachada del Palacio Ducal y el Puente de los Suspiros. Tuvo suerte de que no era época de inundaciones, cuando la Plaza suele quedar bajo un metro de agua.
Dijo que emprendió el regreso por las laberínticas callejuelas en las que es muy fácil perderse, pero siguiendo los carteles que indicaban “Ferrovía”, la estación de tren, llegó sin inconvenientes a su hotel, próximo a la terminal ferroviaria.


Ya para entonces el agotamiento era total y los pies comenzaban a protestar por tanto esfuerzo, de modo que decidió no entrar en ningún otro museo o catedral que se le pusiera por delante. Es como si el banquete hubiese sido muy abundante y su apetito estaba saciado completamente.

Regresó a Roma viajando siete horas en un tren nocturno y, con los pies a la miseria, se dirigió al aeropuerto para aguardar la salida de su avión, siete horas más tarde. Italia había pasado a engrosar su larga lista de destinos turísticos, pero la hormiguita viajera es incansable y ya está pensando en algún lugar exótico, aunque con escala previa en Grecia.


“Ya que conocimos la cultura romana y anteriormente la egipcia, ahora nos toca la griega”, dijo al terminar la charla.

El Partenón la espera.
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15 de agosto de 2009

Nostalgias del campo argentino (II) - El escenario

José Trepat

Hace algunas semanas publiqué la primera de lo que pretende ser una serie de notas basadas en mis recuerdos de la infancia vivida en el campo argentino. Tal vez en los vericuetos de la mente se extravíen los datos sobre lo acontecido en épocas mucho más recientes, pero las imágenes y sensaciones de aquellos años permanecen inalterables.


Debe ser por la intensidad o la abulia con que se viven determinadas situaciones, pero lo cierto es que aquella experiencia, ya tan lejana en el tiempo, me ha dejado marcado, y desde esos lugares vastos y remotos, nació mi admiración y respeto por la naturaleza y sus prodigios.

El habitante de ciudad puede haber visto películas y leído acerca de los espacios abiertos, expuestos de manera admirable por las técnicas de la imagen y las sabias descripciones elaboradas por plumas ilustres, pero poder recordar esas vivencias personales y en directo, es algo irreemplazable. Compartirlas también es un gusto, aunque las palabras tal vez no logren reflejarlas en toda su magnitud.

En la serie de notas aspiro a poder relatar hechos o situaciones de la vida diaria en el campo –o como era en aquella época- pero antes de entrar en sucesos pormenorizados, me parece conveniente intentar describir el escenario natural en el que transcurrían.

¿Cuál es la sensación primera que se tiene al aposentarse en una casa de campo, o chacra, una de las miles que salpican el inmenso territorio del fértil campo argentino?

La sensación es de libertad total, sin nada que se interponga entre la vista y la línea del horizonte en esa tierra plana sin estribaciones ni sierras ni montañas que es la zona rural de la provincia de Buenos Aires, escenario de esta retrospectiva. Pensar que esa parte del mapa argentino es casi tan grande como toda España, da una idea cabal de lo que estamos hablando.

Y lo que es importante: cada centímetro cuadrado es tierra fértil, igual que lo son las provincias de La Pampa, Santa Fé, Córdoba y otras, de ahí lo de “granero del mundo” como se conocía al país en el siglo pasado.

Pero volvamos al escenario, en lo que se refiere a la naturaleza, que unas veces premia el trabajo del hombre pero otras también lo castiga, cuando desata su furia incontenible en forma de vientos huracanados y pasa de sequías prolongadas a lluvias torrenciales. Todos esos elementos hacen que el hombre se sienta una marioneta que se mueve según los caprichos de la Madre Naturaleza.

La sequía.

En una visita de hace un tiempo a la ciudad francesa de Lourdes, el autocar devoraba kilómetros por la cuidada autopista que bordeaba campos de cultivo de extensiones considerables en los que el verde era el color predominante. Me llamó la atención la gran cantidad de enormes aparejos que consistían en caños perforados unidos en sus extremos a gigantescas ruedas.

Por las perforaciones salía una lluvia de agua en todas direcciones que iba regando los sembrados a medida que el aparejo se desplazaba tirado por sendos tractores. El riego estaba asegurado y la cosecha iba a ser seguramente óptima. El agricultor tranquilo, para él, la sequía era cosa del pasado.

Algo muy diferente ocurría en el campo argentino, dónde sólo las lluvias adecuadas, en cantidad y tiempo, marcarían la diferencia entre obtener un beneficio o quedar arruinado. Normalmente el proceso llegaba a buen término dado la fertilidad del suelo y lo benigno de las condiciones climáticas.

Pero cuando pasaba un tiempo sin lluvias el campesino veía con desesperación como las mustias plantas, tras haber absorbido sus raíces hasta la última gota de humedad, morían indefectiblemente dejando un panorama de desolación. Agua no le faltaba, pues las napas subterráneas son inagotables, pero por supuesto carecía de medios para imitar a sus colegas franceses de estos días. O llovía o nada. La cosecha dependía de ese fenómeno de la naturaleza.

Los animales tenían la subsistencia asegurada gracias al agua que extraían los molinos de viento que llenaban los tanques australianos, esos que se construyen con chapas acanaladas, y que por medio de cañerías subterráneas iba a los distintos bebederos.

Las lluvias

El otro extremo eran las lluvias muchas veces torrenciales y prolongadas. Si la tierra recibe más agua de la que necesita, los campos se inundan y los sembrados terminan pudriéndose. Todo debe darse en su medida y cuando los límites se exceden la zozobra hace presa del hombre de campo.


Ver llover estando a buen resguardo era un verdadero espectáculo. Era mejor quedarse en la casa o el rancho ya que cuando las lluvias eran excesivas, los caminos de tierra se hacen intransitables y sólo el noble caballo puede avanzar en ellos.

Pero a mi primo y a mí, cosas de la edad, nos causaba un gran placer salir al campo en días de lluvia. Protegidos por un trozo de lona impermeable chapoteábamos en el suelo mojado con el agua cubriéndonos los tobillos, mientras escuchábamos el croar de miles de ranas que habían salido de su letargo y disfrutaban a pleno pulmón la bendita lluvia.

Cuando las lluvias eran acompañadas de fuerte viento, más de una vez nos encontramos con nidos caídos con pichones de pájaros que iban a morir indefectiblemente. Qué hacíamos? Los llevábamos a la casa y los metíamos en el horno templado y la puerta abierta para que se secaran. Luego una vez la lluvia hubo cesado, volvíamos a dejarlos en el lugar de dónde los habíamos recogido. Ahora dudo de que alguno se haya salvado, pero la acción de buen samaritano estaba cumplida.

Si la lluvia había sido normal en cantidad, a la mañana siguiente veíamos el resultado: como por arte de magia, las plantas ayer mustias, hoy estaban erguidas y con un verde intenso tras haber recuperado sus fuerzas. Ese era el milagro de la lluvia; el hombre, un simple espectador.

Las tormentas eléctricas

Quisiera poder reflejar en palabras lo que era aquello, pero dudo que lo consiga. La gente de campo, sin haberlo estudiado en ningún libro, sabía perfectamente lo que iba a ocurrir con antelación de varias horas. Así que cuando mi tío Francisco anunciaba tormenta y nos hacía poner todo a buen recaudo, no había duda de que ésta iba a llegar, aunque en ese momento estuviese despejado y casi sin nubes.

Era infalible. A las pocas horas el horizonte iba cubriéndose con una línea irregular de un color gris que iba oscureciéndose y aumentaba de grosor a medida que se aproximaba. Ningún edificio ni obstáculo se interponía entre nuestra vista y esa impresionante masa de nubes ya casi negras que poco a poco se colocaba sobre nosotros tapando complemente el sol y transformando el día en noche sin estrellas.

En pocos minutos iba a comenzar uno de los espectáculos más terroríficos que he podido presenciar en forma directa, y esas imágenes me han quedado grabadas para siempre. Era una tormenta eléctrica y por lo tanto nadie podía salir de la casa, el único lugar protegido con un pararrayos.

Sobre nuestras cabezas teníamos una bóveda que a esa hora (cuatro de la tarde) debía ser celeste, pero era completamente negra, como de noche cerrada, sin luna. No se escuchaba a ningún animal, como si todos estuviésemos conteniendo el aliento por lo que vendría.

Todo comenzó con un ronroneo sordo y lejano, como si alguien estuviese arrastrando muebles en el piso de arriba. Pero a ese tímido preámbulo siguió un trueno aterrador como si el mundo se hubiese partido en dos mitades. Valga la exageración para reflejar el miedo visceral que siempre recuerdo tan vividamente. Jamás había escuchado un ruido semejante.

Después del trueno se ofreció a mis ojos entrecerrados otro espectáculo dantesco. Duró un par de segundos, pero bastaron para ver el pavoroso rayo que cortó el cielo en dos, tocando los dos extremos del horizonte casi sobre nuestras cabezas. Ya no recuerdo lo que sentí pero seguramente estaba aterrorizado. Al rayo le siguió, como suele ocurrir, el consabido trueno, tan fuerte como el anterior y así continuó no sé cuánto tiempo más.

Finalmente el festival de rayos y truenos cesó, dando paso a una lluvia torrencial que las nubes traían vaya a saber de dónde. La función había sido completa. Yo, muerto de miedo pero mi tío feliz, porque se había salvado la cosecha. Nuevamente, la decisión había sido de la naturaleza.

La noche



El cielo, como fuente de vida y de destrucción, se nos muestra en las noches de campo, en otra de sus muchas facetas. A diferencia de las grandes urbes, la atmósfera rural es increíblemente diáfana y ofrece a la vista algo fascinante: la Vía Láctea en todo su esplendor. Muy pocos habitantes de ciudad tienen siquiera una idea de la sensación que se siente al levantar la vista y ver un cielo negro tachonado de millones de estrellas.

En el medio del firmamento, la aglomeración masiva de astros produce un resplandor más intenso formando esa especie de alfombra blanca que es la Vía Láctea.

Parece increíble que noche tras noche de cielo sin nubes, pueda verse con tanta nitidez esa imagen de nuestro universo.

Después de la cena solíamos sentarnos en sillones reclinados para “saludar” a Las Tres Marías, a la Gallina y sus pollitos, y otras formaciones que identificábamos con nombres inventados. De haber sabido algo de astronomía, seguramente las constelaciones no hubiesen tenido misterio en cuanto a su ubicación.

En esa contemplación diaria, casi rutinaria, se “escuchaba” el ruido del silencio, tal era la quietud y paz que se respiraba, alterada de tanto en tanto por el ladrido de un perro a un kilómetro de distancia. De acuerdo a ciertas condiciones del tiempo, algunas noches nos acompañaba un coro de grillos y las luces siempre en movimiento de las luciérnagas.

Así eran las noches. Un silencio absoluto que se alteraría con el infaltable canto del gallo anunciando un nuevo día.
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12 de agosto de 2009

El blog acusa

El blog sale en defensa de uno de sus seguidores, y acusa a sus progenitores de intento de explotación infantil.

Todos sabemos que estamos atravesando una difícil crisis globalizada, pero negar a un niño los juguetes propios de su edad y poner en sus manos herramientas de trabajo reales, va más allá de lo que podemos tolerar.

Pedimos a los padres que recapaciten y respeten la irrepetible época de la infancia.
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11 de agosto de 2009

El cuarteto inalcanzable

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leido"
Jorge Luis Borges




Arriba: James Joyce, Thomas Mann - Abajo: Franz Kafka, Marcel Proust


Me rindo. Después de cuarenta años de persecución debo admitir que ya no podré dar alcance a estos cuatro “próceres” de las letras universales, o sea, leer completas sus obras cumbre.

Consuela pensar que a otros muchos miles de ávidos lectores en el mundo les ha pasado seguramente lo mismo, si bien es un hecho evidente que otros tantos sí lo han hecho, ya sea por tener una mayor capacidad intelectual, una voluntad más férrea, o por el placer que han hallado en abrirse camino a través de la densa prosa de
James Joyce, Marcel Proust, Thomas Mann y Franz Kafka.

Pero pertenezco al grupo de quienes toman la lectura como un entretenimiento adictivo, que encuentran en los libros placer a la vez que fuente de conocimientos. Y que no se diga que no lo he intentado, porque hasta compré y tengo en la biblioteca (con excepción de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust) los voluminosos textos de Ulyses y La Montaña Mágica, y el inacabado El Castillo. Pero eso ocurrió hace 40 años, a una edad en que todo parecía ser posible, inclusive digerir estos títulos, considerados entre los máximos exponentes de la literatura del Siglo XX.

No es que la cantidad de páginas intimide porque poniendo como ejemplo La Guerra y la Paz, de Leon Tolstoi, y Los Miserables, de Víctor Hugo, el lector las pasa rápidamente cuando captan su interés, como ha sido mi caso. Lo mismo puedo decir de Archipiélago Gulag, de Alexander Solsenytsin, Dr Zhivago, de Boris Pasternak, o Viñas de Ira, de
John Steinbeck.

Pero los Cuatro Jinetes del Apocalipsis para mi modesta mollera, que son el tema central de esta nota, constituyen una barrera infranqueable. Veamos por qué.

El primer intento que hice por adentrarme en el mundo de este cuarteto fue comenzar a leer El Castillo. Allí me encontré con un señor llamado K. que se esfuerza por llegar hasta las autoridades que gobiernan el pueblo al que ha venido a trabajar. Estas misteriosas autoridades están en un castillo al que K. no llega, y no llega, y no llega. En un determinado momento dije “Basta. Hasta aquí llego yo”. Kafka tampoco llegó porque murió antes de terminar el libro, cuya última oración está inconclusa. El tercio que leí me aburrió sobremanera. Lo siento.


En Ulyses, James Joyce, relata los avatares de su personaje principal, Leopoldo Bloom, durante UN SOLO día, el 16 de junio de 1904. Parece mucho. Si hasta el archiculto Jorge Luis Borges, después de leer el libro en su versión original en inglés, admitió que no se sentía capacitado para apreciar el infinito mundo del escritor irlandés. Mi interés por Ulyses llegó hasta la página 100 y allí está el marcador, que no se ha movido más.

Más adelante acometí con decisión La Montaña Mágica, de Thomas Mann, que narra la estancia de su protagonista principal, el joven Hans Castorp, en un sanatorio de los Alpes suizos al que inicialmente había llegado únicamente como visitante. El libro transita por la filosofía y reflexiones sobre temas variados. Pero la morosidad en la acción terminó con mi paciencia, y allí está, en el estante, esperando que alguien recorra sus páginas aún vírgenes.

Con respecto a Proust y En busca del tiempo perdido quedé apabullado al enterarme de que iban a ser trece volúmenes de reflexiones, pensamientos, recuerdos, etc etc.
Si entre quienes han llegado hasta aquí hay alguien que quiera explicar de que manera hay que leer estas obras para valorarlas en su justa medida, bienvenido sea. No están siendo cuestionadas sino que esto es más bien una admisión de cobardía y limitación intelectual.


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10 de agosto de 2009

Canarias vs Baleares

Los dos son archipiélagos, los dos son destinos turísticos, los dos fueron visitados por nosotros, y estas coincidencias han dado pié a esta especie de juego en el que volcaremos nuestras impresiones en base a algunos sitios puntuales que nos tuvieron como huéspedes durante siete días en cada grupo de islas.

Al final se sabrá cual de los dos archipiélagos ha resultado victorioso en esta liza que no tiene otro propósito que el de rememorar sendas visitas turísticas, una de las mejores maneras de emplear el tiempo libre, en nuestra opinión: conocer nuevos lugares y nuevas gentes.

Las limitaciones económicas, ¡cuando no!, son las que limitan las posibilidades de escapar de la rutina diaria y sentirnos parte del mundo, sin distinción de fronteras, así que cuando surge alguna ocasión hay que aprovecharla, y eso fue lo que intentamos hacer.

Llegamos a Canarias, en el Océano Atlántico, casi inmediatamente después de haber estado en Roma, Florencia y Venecia con su apabullante carga de arte e historia –tema tal vez de una próxima nota-, y el objetivo era descansar, sin prisas ni urgencias.

Para ello habíamos contratado un hotel cuatro estrellas (no fue mucho más caro que uno de tres) que colmó en exceso nuestras expectativas. España se caracteriza por una muy buena infraestructura hotelera que no tiene parangón en ningún otro país europeo, cuando tomamos como referencia los establecimientos de tres estrellas para abajo. Claro que en los hoteles de nivel para millonarios, estos son similares en cualquier ciudad importante del mundo.

Una vez instalados, el propósito de descansar fue cediendo paso a lo que nunca podemos evitar, y es aprovechar el tiempo al máximo para visitar algún sitio de interés, ya sea por nuestra cuenta o en excursiones organizadas.

Nuestro primer destino fue el Loro Parque, por suerte cerca del hotel, al que podíamos ir andando. Es un parque temático de esos que tanto proliferan pero este es absolutamente precioso, con una vegetación deslumbrante, incluyendo un vivero de orquídeas con especies de todo el mundo, que pone el marco adecuado para la observación de los animales, muchos en libertad.

Osos, tigres, monos, delfines, orcas, pingüinos, pájaros multicolores, flamencos, caimanes, tortugas, tiburones, y la mayor colección de loros en el mundo (300 especies), todos se ofrecen a la vista del visitante, en medio de palmeras, plantas diversas y el jardín dedicado al árbol autóctono de Canarias, el drago. Imprescindible llevar cámara fotográfica.

La visita a Loro Parque puede durar un día entero pero no es agotador debido al clima siempre ideal en cualquier época del año. Salvo alguna excepción, en invierno no baja de los 15º y en verano no sube más de los 25º.

Tras el paseo regresamos al hotel para disfrutar de otro de los placeres de un viaje: una buena gastronomía. Los almuerzos y cenas con buffete libre permiten comer a cuerpo de rey en calidad y cantidad.

En la segunda jornada formamos parte de una excursión a la principal atracción de la isla, el Parque Nacional El Teide, la montaña-volcán más alta de España, con 3.400 metros. Lo curioso es que desde la playa, con 25 grados, se puede ver a la distancia la cumbre nevada del Teide, o sea que en una hora de viaje en autocar, se pasa del mar a la nieve. Fascinante.

Hay un teleférico que asciende desde su falda, a unos 2.350 hasta casi la cima. El día de nuestra visita no funcionaba. En el viaje de regreso nos detuvimos a almorzar en un restaurante con amplios ventanales que permitían apreciar el volcán cubierto de nieve, cuya última erupción fue en el año 1798. Allí degustamos un plato simple y típico de Canarias: las papas arrugadas, que se sirven con una salsa verde llamada mojo.

La siguiente etapa del viaje nos llevó a una isla que seguramente debe ser única en el mundo. Con una extensión de apenas 850 km2, su superficie que semeja un paisaje lunar, está salpicada con un centenar de conos volcánicos de poca altura. Su aridez en el interior contrasta con las hermosas playas diseminadas en su contorno.


Esto fue lo que comprobamos al llegar desde Santa Cruz de Tenerife a bordo de un bimotor a hélice, cosa rara en estos tiempos, pero que sin embargo, y contra nuestra aprensión inicial, nos trasladó en un vuelo absolutamente sereno. Cabe acotar que Lanzarote es lugar de residencia del Premio Nóbel José Saramago, y destino vacacional del presidente español Rodríguez Zapatero.


La excursión central de esta etapa en las Canarias fue un paseo en autocar por el Parque Nacional de Timanfaya, a través de una ruta que serpenteaba entre las faldas de los volcanes en un entorno carente de vegetación pero pródigo en curiosas formas dejadas por la lava al enfriarse.

La excursión nos llevó hasta un restaurante en lo alto de una cumbre también volcánica, dónde vivimos una curiosa experiencia. Un empleado del lugar reunió al grupo en el exterior del establecimiento y allí, comenzó a cavar con una pala. A 35 centímetros de profundidad, extrajo una palada de tierra y pidió a uno de los presentes que pusiera las manos en forma ahuecada para recibir la tierra. Apenas lo hizo, la soltó inmediatamente. La tierra tenía una temperatura de casi 50 grados y eso –nos explicó- ocurría en gran parte de la superficie de la isla.

Nos mostró luego un cono natural de dos metros de diámetro cubierto con una especie de rejilla o parrilla. De las profundidades de la tierra venía un calor tan intenso que permitía asar las carnes que se colocaban en la parilla. O sea que todos nosotros estábamos prácticamente sobre un lecho volcánico en el que algunos metros por debajo de la superficie “ardían las llamas del averno”. Pensar en que pudiera producirse un desajuste de la naturaleza no era lo más aconsejable en esos momentos.

La tercera y última etapa del viaje fue la isla de Gran Canaria, dónde está su capital, Palma. Tras visitar la casa en la que había estado Cristóbal Colón antes de seguir viaje hacia el Nuevo Mundo, recorrimos la isla en autocar, pero la lluvia no nos permitió apreciar en toda su belleza el paisaje insular. Quedaron para otra ocasión las islas de El Hierro, La Gomera y Fuerteventura, también parte del archipiélago canario.

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Más cerca en el tiempo, hace pocas semanas visitamos las Baleares, o más precisamente la isla de Mallorca, excluyendo a Menorca e Ibiza. Así que las impresiones que nos llevamos corresponden exclusivamente a lo que vimos en Mallorca, la mayor de las islas y sede de la capital, Palma.

Mallorca recibe desde hace varios años una afluencia masiva de turistas alemanes e ingleses, entre otros. Si la han elegido para pasar sus vacaciones por algo será. También es el destino veraniego de la familia real de España.

En uno de estos salones del Palacio de la Almuina atiende el rey los asuntos oficiales durante su mes de descanso en Mallorca.

Según referencias escuchadas o leídas, Mallorca tiene en su contorno calas espectaculares que nosotros no vimos. Una excursión nos llevó hasta la península de Formentor, en el norte de la isla, dónde hay un único y exclusivo hotel que a lo largo de los años hospedó entre otros al príncipe Rainiero de Mónaco y su esposa Grace Nelly, a Orson Welles, al escritor Graham Green y al actor Errol Flynn, allá por los años 50. La lista es muy larga. Seguramente el hotel debe tener una playa maravillosa, pero no se pudo llegar.



En la excursión se pasa por Pollença, que inspiró la canción de Marilina Ross, Puerto Pollença, y una novela de Agatha Christie, Asesinato en Pollença. La bahía de Pollença puede verse desde un mirador llamado El Colomer (El palomar) instalado en lo alto de un acantilado de 232 metros.


Otra excursión nos permitió conocer las Cuevas del Drach con las clásicas estalactitas y estalamitas y un lago subterráneo a sólo 30 metros de la superficie. Estas grutas están en el área de Manacor, ciudad natal del tenista Rafael Nadal y una hermosa playa que bordea su bahía.

Hace algunos años la gran actriz argentina Tita Merello dijo que si en la Tierra existía un paraíso, éste estaba en Mallorca. Tal vez vio algo que nosotros no alcanzamos a visitar.

Y como resumen, podemos decir que en esta insólita y parcial comparación entre Canarias y Baleares, en nuestra opinión, Canarias es la ganadora.
No es más que una opinión. Otros, con más elementos de juicio, quizás piensen distinto.

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7 de agosto de 2009

Una seguidora se va de viaje

Una seguidora del blog inició hoy una gira de vacaciones por uno de los países más hermosos del planeta: la maravillosa Italia.

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A lo largo de diez días y haciendo gala de su mote de hormiguita viajera, sus pasos habrán de llevarla a Roma, Florencia, Venecia y Pisa (rogamos para que la torre aguante la vertical).




Como no podía ser de otra manera, su equipaje incluye varios libros sobre el Renacimiento y la Historia del Imperio Romano.

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Es alguien que como persona se merece lo mejor, así que desde este espacio le deseamos que se lo pase de maravilla, y la comprometemos para que al regreso, nos relate su experiencia.

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¿Quién es?


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PD: ¿No da la sensación de que la mano de David es demasiado grande para tan poco........?



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5 de agosto de 2009

Una pausa fotográfica

Uno "gatilla" el obturador y espera el resultado.
Sin saber explicar por qué, esta foto me gustó. Es subjetivo.

¿que hay detrás de esa mirada? intriga? duda? asombro? temor? verguenza? timidez? prevención? qué más?
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Nuestros seguidores responden





(Dos colaboraciones)


Primera sugerencia


Seamos sinceros. Hay muchas personas que han sabido de la existencia de Jasper Maskelyne y su papel determinante en algunos episodios de la Segunda Guerra Mundial?

Tal vez sí, pero yo no había visto el nombre del famoso ilusionista británico nacido en 1902 y muerto en Kenia en 1973, hasta que un seguidor de este blog nos recomendó un libro de David Fisher, titulado “El mago de la guerra”.

El seguidor, interesado en conocer distintos aspectos de la Segunda Gran Guerra del siglo pasado, ha contribuido así a justificar la existencia de este espacio, que es promover la lectura de obras que hayan despertado el interés de nuestros visitantes.

En base a consultas en varios sitios de la inagotable fuente de conocimientos (y de otras cosas descartables) que es Internet, sigue a continuación una sucinta recopilación de datos para que el visitante decida si le interesa acceder al libro en cuestión.

La veracidad de los datos expuestos no puede ser garantizada por este blogger.

En “El mago de la guerra”, David Fisher describe de que manera John Nevil Maskelyne contribuyó en la derrota del mariscal alemán Edwin Rommel, el “zorro del desierto” en el norte de Africa, y como ayudó al mariscal inglés Bernard Montgomery a evitar la invasión nazio a Medio Oriente.

Algunos de los trucos: utilizó las luces reflectoras del Canal de Suez para confundir a los pilotos alemanes y evitar el bombardeo del puerto de Alejandría. ¿Cómo lo logró?


No podia hacer desaparecer la ciudad-puerto, ni esconderla...así que la cambió de lugar!!!!.Como los bombardeos alemanes eran nocturnos hizo una réplica exacta de las luces del puerto a unos kilómetros del verdadero.Cuando llego la noche, hizo que apagaran las luces de Alejandria, y encendió las de la réplica logrando que los experimentados pilotos de la Luftwaffe (la aviacion alemana) bombardearan el falso puerto por dos noches consecutivas, creyendo que su misión había sido exitosa.

Otros truco de “magia” están obviamente en el libro. Suena muy interesante.

David Fisher es autor de más de 40 libros de muy variadas materias. Sus trabajos suelen entrar en las listas de más vendidos y su libro El mago de la Guerra ha permanecido en las listas de bestsellers en gran número de países. Vive en Nueva York con su esposa Laura, dos hijos, dos gatos y un pequeño y fiel perro.


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Segunda sugerencia


Otro seguidor (en este casi seguidora), uno de cuyos pasatiempos favoritos es la lectura, nos recomienda una novela de la escritora norteamericano Elizabeth George.


Si bien reside en California, la novelista sitúa sus obras en Inglaterra, país del que hace una muy cuidada descripción de lugares y costumbres. En ese ambiente ha creado al personaje central de sus libros, el inspector Lynley.

Susan Elizabeth George nació en Warren, Ohio. Su página oficial no consigna el año.

Nuestra seguidora dice que la novela “El padre ausente” (Missing Joseph) se lee con mucho interés a lo largo de sus 500 páginas, en la que se expone “una turbadora intriga, un incisivo análisis de la relación entre padres e hijos y una sombría pintura del universo rural”.

Se trata de una novela de intriga, escrita en 1993, apropiada para que la lectura sea un entretenimiento placentero.

Aquí quedan entonces estos dos aportes de nuestros seguidores. Gracias por colaborar.



Sabemos que un seguidor ha intentado comprar (no lo encontró) el libro "Una lectora nada común", sugerido en este blog. Bien! es un signo alentador.

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3 de agosto de 2009

Utopía


José Trepat

Hace algún tiempo, un periódico de un país latinoamericano publicó una noticia con el siguiente título: “España de luto por la muerte de dos guardia civiles”. Era cierto; la sociedad española había sido golpeada por un nuevo atentado con víctimas mortales perpetrado por la organización separatista vasca ETA, y se guardaron minutos de silencio en señal de repudio y a la vez respetuoso homenaje a los caídos.

No hay nada de reprochable en este titular. Se había producido una noticia de las que no ocurren todos los días y el deber del periodista es informar. Al día siguiente, los medios darían cuenta del sepelio de las víctimas y el mundo sigue andando. Así es el periodismo: una noticia deja paso a otra que va diluyéndose con el paso de las horas.

Pero leer ese titular me movió a la siguiente reflexión: ¿Puede un país (y esto se extiende a cualquier estado de la Tierra) estar de luto por la muerte de dos honestos servidores públicos y no estarlo por la muerte diaria de más de 20.000 personas por HAMBRE en el mundo?.

Son muertes silenciosas, y por no ser “violentas” como las provocadas por un terremoto u otra catástrofe natural o algún accidente de proporciones, pasan desapercibidas para los medios porque forman parte de la rutina diaria, es algo que ocurre desde que el mundo es mundo y por lo tanto es un hecho archisabido que no tiene impacto mediático.

¿Pero que pasaría si todos los diarios del mundo se pusieran de acuerdo y diariamente abrieran sus páginas (en papel o en Internet) informando como noticia principal sobre la cantidad de personas (mayormente niños) que murieron el día anterior EN SUS PAISES por falta de alimentos?. Una fotografía debería acompañar a la noticia.

¿No sería eso una bofetada para los políticos que son responsables de la administración de los recursos de un país, como también los sería para los grandes empresarios y banqueros que se mueven entre toneladas de dinero y una desaprensión total hacia sus semejantes?. Sería también un dedo acusador que verían día tras día.

Claro, esto es una utopía imposible de que se vea realizada en una sociedad humana tan heterogénea que oscila entre el capitalismo insensible, el socialismo contaminado, el fanatismo religioso y la ignorancia lisa y llana en tantos países donde ni siquiera se conoce el alfabeto.

Como posibilidad utópica dejémoslo aquí y centrémonos en la realidad y sus hipocresías. Las cifras que es ineludible citar provienen de organismos oficiales, están al alcance de todos y asustan: según las Naciones Unidas cada año mueren 35 millones de personas y otras 854 millones pasan hambre extrema, en un planeta que produce alimentos para 12.000 millones de personas.

Hay un continente que ha sido abandonado a su suerte, Africa, donde hay demasiada gente para tan poca comida, pero ya sabemos que la comida sobra en el mundo. ¿Quién arregla esto? No el ciudadano medio, por cierto.

Se entiende muy bien que en los países pobres, sin recursos o sin medios para explotarlos en aquellos que los hubiere, sus habitantes pasen hambre ante la indiferencia de los dirigentes mundiales que hacen poco más que mencionarlos en sus discursos altisonantes, a los que se suman de tanto en tanto las beatíficas palabras del Santo Padre.

Pero, ¿hambre en países ricos y poderosos como Estados Unidos, Alemania, Francia, o en países que son grandes productores de alimentos, como Argentina? Sí, también tienen el flagelo del hambre, aunque hay que matizar entre un indigente de un país europeo con otro de los que luchan por subsistir en Centroamérica o Africa. Estos últimos directamente no tienen NADA para comer.



En España, quien tiene hambre y carece de dinero, suele apostarse en la parte posterior de un supermercado y esperar que los empleados saquen los contenedores. Con los que encuentran allí cubren ampliamente sus necesidades.

Esto ocurre en ciudades como Madrid y Barcelona, las dos urbes más grandes de España, que tiene tasas de pobreza similares a las de Italia, Irlanda y Reino Unido.

Una incongruencia vergonzosa: en lugar de solucionar el problema del hambre, en ciudades como Madrid y Sacramento (Estados Unidos), se sanciona con multas a quienes sean sorprendidos registrando contenedores, mientras que en Brujas, Bélgica, se le aplicaron treinta días de prisión preventiva a quién “robó comida” del contenedor de un importante supermercado.

Según informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, más de 35 millones de personas en el país de 294 millones de habitantes, sufrieron hambre, entre ellos 12,6 millones de niños.

Si eso ocurre en el país más rico del mundo, que se puede esperar del resto?

Pero si no hubiese utopías, la vida, a veces, no tendría sentido.













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