29 de septiembre de 2009

Momentos para recordar (4)





Nos gusta el cine y podemos tener nuestras preferencias en cuanto a quien consideramos como mejor actor o actriz.

Pero mencionar un solo nombre en cualquiera de los dos géneros significaría omitir otros, y eso parece un tanto injusto. Por ejemplo: si yo me inclino por Marlon Brando no puedo olvidarme de Laurence Olivier ni del polifacético Robert de Niro, por citar a sólo dos.

En la rama femenina, elegir a Meryl Streep no quiere decir que no reconozca los méritos de Katherine Hepburn o Bette Davis.

Todos estos nombres y tantos otros aportaron momentos inolvidables con sus interpretaciones, o sea Momentos para recordar, y de eso se trata en este espacio: rescatar esos fragmentos cuando las facilidades técnicas nos lo permiten.

Hoy es el turno de recordar el discurso de Marlon Brando, como Marco Antonio, en la película Julio César con guión elaborado en base al texto original de William Shskespeare. La escena transcurre en las escalinatas del Senado romano poco después del asesinato de César, cuyo cadáver yace a los pies de Brando/Marco Antonio.

En el primer video el monólogo está doblado al español, y en el segundo está la versión original con la voz de Marlon Brando.








y la versión original







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27 de septiembre de 2009

Romance con el tango




José Trepat




Fue de menos a más, o aún más rotundo: de nada a mucho. Así podría definir mi relación con el tango, esa música que tanto identifica a un país hasta convertirse en artículo de exportación a todo el mundo, incluido el tan lejano y diferente Japón, en las antípodas del país sudamericano en situación geográfica y costumbres.

Aunque bien es cierto, el tango es más conocido y aceptado mundialmente en su versión danzante, como baile de salón, un regalo para la vista y el oído cuando la pareja de bailarines se fusiona con los compases, sincronizando sus movimientos con la precisión de un reloj suizo.

En la mente tomará forma ahora la imagen de un escenario de categoría, con un piso reluciente sobre el que evoluciona la pareja; el hombre, con impecable esmoquin negro y si es posible cabello negro, lacio, engominado y peinado hacia atrás, y la mujer, perfectamente maquillada y enfundada en un vestido ceñido a sus caderas con el detalle infaltable de la costura abierta en una de sus piernas, requisito indispensable para permitir la plasticidad de sus movimientos.


Ese es el tango de exportación, pero que en esencia no difiere mucho del mismo baile practicado con una vestimenta más sencilla y convencional como un traje cruzado y siempre abotonado en el hombre y una falda, eso sí, lo más ajustada posible, en su pareja.

Un sombrero ladeado y un pañuelo blanco al cuello del hombre podría ser otra diferencia entre esta versión popular y la más sofisticada del baile de salón que se detalla en los párrafos precedentes.

Hecha la ineludible presentación del tango bailado que ha recorrido el mundo entero, esta nota va a centrarse más bien en la música que en Argentina se llama “típica” (no sé por qué, que alguien me desasne), circunscripta a las tantas orquestas y sus cantores que tuvieron su época de esplendor en las décadas que van de 1950 a 1970, aproximadamente, tiempo en el que fueron gestándose mis preferencias por esta música tan particular.

Elegir ese período de tiempo es una opción muy personal y subjetiva, pero no excluye la mención de otros nombres anteriores o posteriores a esas fronteras del calendario. Como ejemplo, dos extremos fundamentales en la historia del tango: Carlos Gardel y Astor Piazzola.


Como se menciona al comienzo de esta nota, cuando llegué a Argentina mi rechazo hacia el tango era total. Me resultaban insoportables esos machacosos acordes del 2x4 que la orquesta del uruguayo Juan D’Arienzo remarcaba como ninguna otra.

En esa época, años 50, las emisoras de radio difundían una música también muy argentina que eran los valsecitos camperos, algo que ha ido desapareciendo con el tiempo. Me resultaba una música pegadiza que enseguida comenzó a gustarme. Un tema sobresalía del resto, el vals Desde el alma, aquel que comenzaba: “Alma, si tanto me has querido, dime por que te niegas al olvido…”.etc.

En las noches de verano en el campo, a un primo mío se le daba por cantar tangos a capella, con una voz que desafinaba bastante y era una verdadera tortura. ¿Cómo les puede gustar esto?, me decía. Mis oídos todavía estaban acostumbrados a las armoniosas y pegadizas coplas españolas y para mí, no existía otra música.

Con el paso del tiempo y ya radicado en Buenos Aires, el contacto con el escenario propio del tango me hizo ver paulatinamente que no era necesario que hubiese nacido en Argentina para que el tango llegara a convertirse en una de mis músicas preferidas. Es que había tantas orquestas y cantores que tenían sus espacios en las radios, que era imposible abstraerse y así poco a poco fue creciendo ese romance.

La idolatría que los argentinos sienten por Carlos Gardel y la continua difusión de sus temas, casi todos con letras que calaban hondo en los sentimientos, como el amor a la “vieja” (madre), la miseria, el amor, la amistad, la traición. Esas letras reflejaban el sentir de los argentinos, su manera de ser. Y como ya llevaba más años en ese país de los que había vivido en España, no es de extrañar que también me consustanciara con ellas.

Normalmente, los cantores de tango eran parte de una orquesta y algunos, o muchos, con el tiempo se transformaban en solistas, según sus condiciones. Una de las primeras voces que recuerdo es la de un tal Fiorentino (nombre o apellido de ascendencia italiana como tantos) que cantaba en la orquesta de uno de los grandes: Anibal “Pichuco” Troilo, por la que pasó también un músico genial e inicialmente resistido, Astor Piazzola, bandeonista de la orquesta.
Otro italiano de mitad de siglo, Alberto Marino, tenía un programa diario en la radio en el que el locutor lo presentaba como “La voz de oro del tango”. En mi casa la radio era el único entretenimiento y como el programa se difundía a la hora de la cena, había que escucharla, pero lo hacíamos con gusto. El tango ya comenzaba a ser parte de nuestras vidas.

Precisamente, esa comunión con los receptores a válvulas que se recalentaban y por eso había que apagarlos cada tanto, marcó mi adhesión incondicional a esa “música ciudadana” a raíz de la presentación de una orquesta y sus dos cantores que desde entones están entre mis preferidos.



Todos los días, a las ocho de la noche, actuaba en vivo en Radio el Mundo el conjunto del maestro Héctor Varela y sus cantores Argentino Ledesma y Rodolfo Lesica (otro de apellido real italiano: Aiello). El esquema del programa era muy simple. Primero una pieza orquestal, y luego dos tangos cantados por Ledesma y Lesica.



La orquesta dirigida por Héctor Varela desde su bandoneón, siempre me gustó por su “prolijidad” y las voces de sus dos cantores habían dado en el clavo en materia de gustos. Los he escuchado centenares de veces y sigo haciéndolo, siempre con el mismo placer.

En la misma calle donde vivíamos en Buenos Aires, funcionaba una “boite” llamada “Rendez Vouz” que según supe después era propiedad de Osvaldo Fresedo, uno de los directores de orquesta de tango preferidos por la clase pudiente del Buenos Aires de entonces. Se lo consideraba un hombre “fino” seguramente por su impecable atuendo y por provenir de una familia acomodada.

En esa época de oro ocupaban espacio propio las orquestas de Osvaldo Pugliese (quien nunca negó su condición de comunista, aún en épocas difíciles), Alfredo de Angelis, Carlos di Sarli, Juan D’Arienzo, y entre muchos otros, un gordo idolatrado por todos los tangueros de ley: Aníbal Troilo, quien además de Fiorentino y Alberto Marino, tuvo entre sus cantores a otros dos que al transformarse en solistas, llegaron a lo más alto en las preferencias populares: Edmundo Rivero y Roberto Goyeneche.

Hablar de de Edmundo Rivero es hablar del lunfardo, esa especie de idioma tan propio de Buenos Aires que empleaba en casi todos sus temas, y que realmente lo hizo como ninguno, ayudado por una voz profunda y grave.

Roberto Goyeneche, apodado “el polaco” supo interpretar como pocos el alma del “porteño castigado por la vida” pareciendo que dejaba el alma en cada tema. Siguió cantando casi hasta el fin de sus días con lo que le quedaba de una voz que en sus primeras épocas había sido espléndida.

La cantante Adriana Varela, dueña de un estilo muy personal, de voz también grave y profunda, se refiere a Goyeneche en uno de sus temas como “garganta con arena”, que no es más que un homenaje al “polaco” que en sus últimos tiempos más que cantar “decía” los versos.

Entre los solistas, no mencionar al uruguayo Julio Sosa parece una herejía. Salido también de una orquesta (fue la de Leopoldo Federico por casualidad?) se consolidó luego como solista con su estampa varonil y recia voz. Su muerte prematura, en un accidente automovilístico, contribuyó a cimentar su leyenda.

Quedan muchos nombres en el tintero: Angel Vargas, Alberto Castillo, etc. etc. de Carlos Gardel ya se ha dicho todo.



Otra variante del tango, primero resistida en los círculos tradicionales de Buenos Aires, pero luego aceptada y reconocida mundialmente, fue introducida por el ex bandeonista de Troilo, Astor Piazzola (apellido italiano, no?) y marcó una verdadera revolución en lo que se conoce como música de Buenos Aires.

Ambos estilos pueden convivir perfectamente, cada uno de acuerdo a sus convicciones y acólitos, pero Piazzola trascendió los límites de Argentina y si hay alguien a quién no le gusta la música de Piazzola tal vez se abstenga de decirlo.

El tango más tradicional como yo lo conocí en su época de esplendor ha quedado más bien de fronteras para adentro como un tesoro que Argentina, y Buenos Aires en particular, guardan orgullosamente.



Tómese esta nota como un reconocimiento y a modo de homenaje. Sólo decir que no he consultado absolutamente ningún archivo; es sólo lo que la memoria se niega a desechar.

Por eso puede haber algún dato erróneo, cuya enmienda aceptaré con gusto.


Copiar un libro sobre la historia del tango no tiene valor alguno para lo que he pretendido aquí: dedicar algunos minutos al tango según yo lo recuerdo y siento.



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24 de septiembre de 2009

Momentos para recordar (3)



Otra de las grandes películas que ocupan un lugar de preferencia en mi archivo personal, es High Noon, conocida también como Sólo ante el peligro (España) o A la hora señalada (Argentina).

Como muchos saben, la acción transcurre en tiempo real, y en el breve lapso de poco más de una hora, el protagonista (notable Gary Cooper) arrastra su drama personal en medio de una variada gama de sentimientos: valor, cobardía, orgullo, desprecio, ingratitud, fidelidad.

Un punto fuerte de la película es la banda sonora, con música de Dimitri Tiomkin y versos interpretados por un poco conocido Tex Ritter, pero que sin embargo imprime a este tema un sello muy personal.

El video que sigue incluye escenas de la película y el tema central, pero el comienzo real con la voz de Tex Ritter puede verse en:


http://www.youtube.com/watch?v=QKLvKZ6nIiA
(Youtube no permite insertar ese fragmento en otras páginas)

Gary Cooper ganó el Oscar por su admirable interpretación y High Noon marcó también el debut cinematográfico de Grace Kelly.








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20 de septiembre de 2009

Cubells también es UN LUGAR EN EL MUNDO

José Trepat
Dicen que el tiempo todo lo borra, aunque en lo que se refiere al aspecto material de las cosas, siempre queda algún vestigio de un pasado que resiste el avance inexorable de los años.

Detalle de la puerta de Nuestra Señora del Castell
El benemérito interés cultural del hombre tiende a preservar monumentos y edificaciones que a lo largo de la historia han enriquecido el patrimonio que pueblos y comunidades exhiben orgullosamente como prueba tangible de un pasado que marcó su inserción en el vasto escenario de lo que podemos llamar civilización.

El tema que nos ocupa hoy es un pequeño pueblo que como todos, tiene su propia historia y que como todo punto geográfico del planeta es, nada más ni nada menos, que UN LUGAR EN EL MUNDO, parafraseando aquella excelente película de título tan simple, sugestivo y poético.

Cada uno tiene su propio punto de origen, el lugar dónde todo comienza y también donde muchas veces termina, si estamos imbuidos de un espíritu sedentario forzado o por elección.

Pero el lugar de origen siempre atrae; es como un polo magnético en la brújula de los sentimientos. Quien esto escribe, nómada y sedentario, de acuerdo a las circunstancias, ha sentado sus reales en una población que distan 150 kilómetros de la villa de Cubells, y no hay visitante en nuestra casa que haya podido escapar a la “obligada visita turística” a esa población con pasado, poco presente e ignoto futuro.


Un seguidor del blog, atraído por nuestra nueva portada, ha mostrado interés por conocer algo más sobre esa tosca construcción que parece salida del neolítico, aunque no es para tanto. Seguramente no es contemporánea de la fundación de Cubells, un hecho que se remonta el Siglo XII, según los documentos de que se dispone.

Según los historiadores, allá por el año 790 comienzan a edificarse la mayoría de los castillos en las montañas o promontorios del Alto Urgell con el propósito de resistir el avance de los árabes que habían ocupado ya gran parte de la península. Del castillo de Cubells ya no queda nada, pero sí se mantienen en pie dos de las tres iglesias para una población de 2.000 habitantes en su época de esplendor. Actualmente quedan unos 600 distribuidos en sus estrechas callejuelas.

Calle del Calvario


Muchas construcciones antiguas están en ruinas y abandonadas, como resultado de la emigración a centros más populosos y también a otros destinos lejanos allende los mares como la rama familiar materna de quién esto escribe, que optó por Argentina, país con calles de oro y casas de chocolate, según las fantasías infantiles. Con esa estrambótica leyenda se pretendía ejemplificar la riqueza de ese país en la distante América del Sur.

Las periódicas visitas a Cubells haciendo de cicerone a nuestros estoicos visitantes tienen siempre dos puntos de referencia: La iglesia de Nuestra Señora del Castell y la casa que ilustra la portada del blog.


En el primer reencuentro después de 30 años la casa estaba tal cual la había dejado en el año 1947.

El primer recuerdo

No hay una imagen anterior. La primera que me ha quedado grabada de manera indeleble y que acude una y otra vez a mi mente, es la de un niñito de cinco o seis años, pequeño y delgadito, jugando con una vecinita de la misma edad, en la “costereta”, como se llamaba a un promontorio de la calle que terminaba en nuestra casa de piedra.

La construcción, tosca y simple, seguramente no había sido planificada por ningún arquitecto, sino poniendo piedra sobre piedra, con algún tipo de argamasa para que las paredes mantuvieran la vertical. El tejado caía hacia la parte de atrás, asentada casi al borde de una pendiente que terminaba en la carretera, 400 metros más abajo.

La casa tenía sin embargo dos plantas divididas por gruesas vigas de madera que hacían a la vez de techo para la parte inferior, y piso -de tierra apisonada- para lo que era nuestra vivienda –una sala, una habitación y la cocina. El reducido espacio reservado para el baño tenía sólo un boquete en el piso, junto a la pared, una especie de letrina, con un recorrido curvo en desnivel que desembocaba en la parte externa, directamente sobre el barranco, por donde no se podía pasar y nadie tenía interés en hacerlo. Esa era nuestra “red cloacal”.

Una escalera hecha también de piedra comunicaba el piso superior con la planta baja, reservada para unos huéspedes selectos. Allí pernoctaban nuestra única cabra, conejos y gallinas. De otro modo no habrían podido sobrevivir a los terribles inviernos, con nevadas que llegaron a alcanzar un metro de altura.
Allí vivía yo, junto con mis padres, mi hermano –cinco años mayor- y mi abuela materna Teresa, cuyo esposo, había muerto en la guerra de España contra Estados Unidos, en Cuba, que terminó con la presencia colonial española en un continente que había descubierto cuatro siglos antes.

Mi madre conservaba una fotografía ajada y amarillenta –la única- de mi abuelo, en la que se lo veía de pie, con una bandolera cruzándole el pecho desde los hombros hasta la cintura, las piernas separadas y sosteniendo un fusil apoyado en el suelo. Llevaba un sombrero que le tapaba parte del rostro, similar al de los arqueólogos que se ven en alguna película. Un tupido bigote negro era lo más destacado en un rostro adusto, como si esa fuese la expresión más adecuada para el momento.

En esa primera visita al lugar dónde todo había comenzado, mi retina coincidía con el archivo de la memoria, a diferencia de la imagen que ofrece ahora, después de las “refacciones” decididas por sus actuales propietarios.


Un intento de conocerlos y hablar con ellos no prosperó pues la construcción parecía abandonada y no había señales de vida. Tampoco ningún animal que pudiera indicar una probable presencia humana. Quería saber un poco más sobre sobre su historia y sobre todo sobre sus orígenes. Las refacciones -revoque de las paredes y poco más, por lo menos en la parte externa- indican que alguien debe vivir allí, pero como siempre, puertas y ventanas cerradas en medio de un silencio total.

También habían desaparecido las tres cruces de madera que recuerdo se erguían en una elevación del terreno a escasos metros de la casa, al final de calle del Calvario, dónde antaño se realizaba la procesión de Semana Santa con toda la liturgia que siempre acompañaba esas conmemoraciones religiosas.


Vista de la carretera a Artesa de Segre

En la actualidad, Cubells tiene ayuntamiento escuela y una tienda de comestibles que abastece a la escasa población, que sin embargo no se deja ver mucho cuando uno camina por sus calles, todas en desnivel. También, en la parte baja, una bien provista residencia para ancianos.Las construcciones nuevas se han hecho casi todas en la parte baja del pueblo, junto a la carretera que une a la villa con Balaguer, a 20 kilómetros, y Artesa de Segre, a ocho, las dos ciudades próximas más importantes.

Según un pequeño libro sobre Cubells, adquirido a un cuidador de la iglesia Nuestra Señora del Castell, el pueblo tuvo su mayor esplendor en los siglos XVII, XVIII y XIX y el primer tercio del XX, cuando abundaban las plantaciones de viñedos, olivares y cultivos de cereales. La desvalorización de las tierras y el atractivo de las grandes urbes contribuyeron a la despoblación

Carretera abajo, en dirección a Artesa, Cubells tiene, cómo no!, su propio cementerio; nichos y fosas en una pequeña parcela rodeada por una pared de ladrillos revocados y al que se accede a través de una vieja puerta enrejada, siempre y cuando se pida la llave al ayuntamiento.

El tiempo ha hecho estragos y muchas de las inscripciones en cruces y lápidas ya no pueden leerse, o sea que la búsqueda de nombres y fechas terminó también en un previsto fracaso.



A pesar de todo Cubells sigue en pie luchando para que el “progreso” no lo borre del mapa. Para ello una estación de servicio y un restaurante-hotel bien atendidos, ofrecen al viajero la posibilidad de hacer un alto en el camino, y si lo desea, conocer algo más de la historia de Catalunya.

Esperamos haber satisfecho el interés del seguidor/visitante que ha pedido esta nota.

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17 de septiembre de 2009

Información para visitantes

Información para los ilustres y distinguidos visitantes:

He estado haciendo algunas pruebas y parece que la función buscador instalada en el blog no es cien por ciento confiable. Veremos de ir solucionándolo.

Esto viene a cuento porque un seguidor quiso releer una serie de notas que le fueron recomendadas (lo cual agradezco mucho) y no ha podido encontrarlas todas con el mencionado buscador.

De manera que, en carácter de excepción, incluyo a continuación los encabezamientos de esas notas con el link o enlace para que acceda a ellas en su totalidad. Pinchar en los tíulos de las notas.



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28 de agosto de 2008

Personajes -- JOAN MANUEL SERRAT



José Trepat
Una tarde de sábado del año 1969 en Buenos Aires marcó el comienzo de una de esas relaciones en las que un artista proyecta su entonces incipiente magnetismo hacia el alma y los sentimientos de quienes sin saberlo íbamos a convertirnos a partir de ese momento en seguidores fieles de una trayectoria que a lo largo de más de 40 años mantuvo una coherencia ejemplar como suerte de Marca Registrada única e irrepetible.


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15 de julio de 2008

¿BORGES? .. ¿Y QUIEN ES BORGES?



José Trepat
Quienes conocen Buenos Aires tal vez hayan pasado más de una vez por el cruce de la calle Maipú y la avenida Córdoba, en el radio céntrico de la capital argentina.


En una de sus ochavas, una agencia de viajes, uno de los símbolos de la época actual, ocupa el lugar en el que hace más de medio siglo abría sus puertas uno de los sitios tradicionales del Buenos Aires de entonces, la Confitería St. James, del más puro estilo inglés.
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3 de agosto de 2008

DETRAS DE LA NOTICIA - El día en que asesinaron al Che



José Trepat


El implacable sol del mediodía extiende sus lenguas de fuego sobre el camino que lleva hasta una diminuta y humilde población enclavada entre las quebradas del sureste boliviano.


Un estrecho y escabroso camino de tierra a unos 2.000 metros de altitud conecta la ciudad de Vallegrande con La Higuera, de la que pocos sabían de su existencia hace 40 años. En la actualidad, como entonces, la población carece de agua potable, electricidad, y menos que menos, de transporte público.
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2009-01-04


Aquel inolvidable cine italiano


José Trepat

Pocos como los italianos en el mundo del cine han sabido interpretar los sentimientos humanos y extraer del espectador la risa y el llanto de una manera tan natural e imposible de contener.



Sin entrar a analizar el estado actual de la industria cinematográfica italiana, esta nota intenta un viaje retrospectivo a una época en la que descomunales guionistas, directores y actores dejaron una profunda huella al reflejarla de una manera magistral.
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7 de junio de 2009

La fábrica de sueños



josé trepat


Hemos dicho en alguna oportunidad que si tuviésemos que elegir sólo tres palabras para definir los valores que consideramos esenciales en el ser humano, esos vocablos serían Gratitud, Solidaridad y Tolerancia, además de los clásicos Amor y Paz, que surgen espontáneamente cuando se pide a alguien que sintetice sus anhelos en dos o tres palabras.
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Gratitud es lo que más se aproxima al espíritu de esta nota pergeñada en una mañana de domingo que nos ofrece un par de horas para aprovecharlas de la manera que más nos apetezca.

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15 de junio de 2009

Ahora le toca a ellas


jose trepat

Ya hemos dicho desde nuestro punto de vista masculino y parcial, cuales fueron los actores que en los albores de la adolescencia se nos presentaban como máximos exponentes de los atributos que hubiésemos deseado tener.

Ahora demos vuelta la página y para que no se nos acuse de misoginia, nada más alejado de la verdad, rescatemos del recuerdo al sector femenino del llamado séptimo arte, una tarea muy placentera por cierto. En su caso el cine se nos ofrecía como una fábrica de fantasías –el que no las haya tenido es de otro planeta.
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Esperamos haber satisfecho el interés del visitante.
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16 de septiembre de 2009

Tradición? Cultura? Pobre mundo!



José Trepat



En un lugar de España de cuyo nombre no quisiera ni acordarme y en el que con seguridad jamás pondré un pie, se “celebra” anualmente una fiesta con trasfondo religioso que consiste en atravesar con lanzas hasta matarlo, a un pobre toro, el convidado de piedra que es utilizado como pretexto para exhibir lo más brutal y repugnante de la condición humana.

Y esta “celebración” se realiza en homenaje a la Virgen de la Peña con el apoyo y regulación del Ayuntamiento de una ciudad de un país que se jacta de estar entre los más avanzados del mundo. Es una tradición que data del medioevo y para algunos es una expresión cultural. Evidentemente, con gente que piensa así, el mundo está podrido.

Pero una precisión necesaria. No es que un país haga esto o lo otro, sino que son seres llamados humanos que no deben ser tomados como la imagen de un país. Son los menos, porque la mayoría de los españoles, si nos atenemos a las estadísticas, está en contra de estas prácticas brutales.

Inclusive, las organizaciones de defensa de los animales constituyen el lado opuesto de estos grupos de ciudadanos que disfrutan torturando a un animal, en este caso el toro. En otras “festividades” se martiriza a otras especies, como perros, cabras y gansos. Todo en pro de la tradición. Que asco!

Para escribir estas líneas he debido interiorizarme, pero lo he hecho con repugnancia y no me extenderé aquí en detalles sobre estas “fiestas” tradicionales.

Además del hecho en sí mismo, me indigna la tibieza con que algunos medios critican –es loable que lo hagan- estas expresiones de cultura popular, como le llaman algunos.
¿Cómo las autoridades de una ciudad pueden permitirlo?
¿Cómo las autoridades provinciales pueden permitirlo?
¿Cómo el gobierno de un país puede permitir estas prácticas aberrantes?
¿Cómo las autoridades religiosas aceptan impertérritas que la Virgen sea homenajeada de esta manera?

Otras personas con mayor capacidad intelectual podrán decir lo suyo. Lo único que pretendo es dejar constancia de mi indignación y vergüenza. Es un grano de arena en defensa de los animales, y si al menos UNA persona que ha leído esto se siente “tocado”, habrá valido la pena.

Con respecto al lugar, sólo diré que si alguna vez se encuentra en la ruta con el cartel “Bienvenido a Tordesillas”, siga de largo.

(Se han omitido las crueles imágenes del toro atravesado por las lanzas. Sería demasiado)

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15 de septiembre de 2009

Es tu turno, pibe. Aprovechalo!



Es la esencia del deporte: ganar y perder, pero sobre todo saber hacer lo uno y lo otro.

Ahora es el momento del muy joven Juan Martín del Potro, que alcanzó una de las cimas en el deporte que practica, el tenis, luego de superar nada menos que al gran Roger Federer y a un fisicamente disminuido Rafael Nadal, sin que esto último reste mérito a la hazaña del larguirucho argentino de 21 años.

Nadal no tuvo reparos en reconocer los méritos de su rival en la cancha y amigo en la vida real. "Lo que hizo fue genial. Yo no puedo poner como excusa a mi físico. Hoy por hoy, él es mejor”. También Federer admitió la justicia en la victoria de Del Potro en la final del Abierto de los Estados Unidos. “A Juan Martín lo tengo que felicitar por un torneo increíble”, dijo el suizo.

En estos dos últimos adversarios tiene Del Potro la imagen para seguir creciendo y alcanzar la meta soñada por todo tenista: convertirse en el Número Uno.

En este espacio que recientemente ocuparon Nadal y Federer ha irrumpido ahora Juan Martín del Potro con toda la fuerza de su juventud y un futuro promisorio en base a voluntad, constancia, esfuerzo y humildad, cualidades estas que marcan la diferencia entre los verdaderamente grandes y los del montón, que pierden su personalidad cuando se rinden fácilmente ante los elogios sus aduladores.

Federer sabe con seguridad que es el mejor, pero nunca lo dijo públicamente. Nadal siempre dijo que él no era el mejor y ahora Del Potro tiene la ocasión única de ir consolidándose entre los grandes, no escuchando a quienes se le acercan y le susurran esas dulces palabras: “sos el mejor pibe”. Frente a estas palabras fáciles se verá como funciona el entorno del argentino.

El éxito de Del Potro llega para Argentina en un momento carente de las grandes figuras que han jalonado su frondoso historial deportivo. Es un triunfo de la individualidad frente al hasta ahora poco brillante desempeño de su selección de fútbol, dónde el trabajo de equipo, esto es, aunar individualidades y conducirlas hacia un objetivo común, está en manos de alguien que es individualista por antonomasia. Claro, nos referimos a Diego Armando Maradona, cuyo egocentrismo no beneficia precisamente al grupo que pretende dirigir.

Esperemos que al joven Juan Martín del Potro nunca se le ocurra decir: “soy el mejor”, sino demostrarlo como lo ha estado haciendo, esta vez en el abierto estadounidense.

Esta mañana, al abrir Internet, me entero de su gran victoria sobre Roger Federer y se me ocurrió escribir estos párrafos antes de leer las crónicas y comentarios, porque de haberlo hecho, quizás esta nota se hubiera visto influenciada, y en verdad, sólo pretende ser un saludo de bienvenida a Del Potro en el codiciado círculos de los GRANDES en el deporte que practica.

No ha llegado todavía al nivel de sus dos últimos derrotados, pero tiene las condiciones para hacerlo y lo ha demostrado en sendos enfrentamientos directos. Es muy joven y se ve buena persona.

El futuro está exclusivamente en su raqueta y en su mente.
JT
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13 de septiembre de 2009

A leer que se acaba el mundo !



Después del “cachondeo” (en España) y de la “jodita” (en Argentina) con la selección de fútbol y sus penurias, volvamos a uno de nuestros pasatiempos favoritos: libros, libros y más libros. (algunos de los seguidores habituales dirán: “uuffff, otra vez…” y sí, queridos amigos y parientes… la gota de agua horada la piedra, según el sabio proverbio chino.

Esta vez se trata de un reconocimiento al esfuerzo de algunos de nuestros seguidores, que han tenido la generosidad de sugerir títulos que les han parecido interesantes, y siendo así, ¿por qué no compartirlos?

A esta breve lista se le suman otros con comentarios favorables que he recogido aquí y allá, ya sea de críticos literarios, escritores y personas que se dedican a otras actividades pero en este caso todas bajo el mismo paraguas de la pasión por la lectura. Todas las opiniones merecen el mismo respeto, pues confío en que han sido hechas de buena fe.

Comencemos entonces con esta lista variopinta.

En el transcurso de la lectura de Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez, el autor menciona un libro “magistral”: Guillotina seca, de René Belbenoit, el verdadero Papillón de la novela de Henri Charrière

En una entrevista, la actriz española Ana Duato, recomendó Cometas en el cielo, la primera novela de Khaled Hosseini, de quien leí Mil soles espléndidos, que me pareció excelente. Trata de la opresión que viven las mujeres en Afganistán.

Un seguidor del blog (PT) nos sugirió leer El interior, del escritor y periodista argentino Martín Caparrós. En este libro Caparrós cuenta sus impresiones después de haber recorrido su país (el octavo del mundo en extensión) durante meses, solo y sin prisa. Para eso fue por pueblitos y ciudades, ranchos y estancias, iglesias y hospitales, burdeles y mataderos, villas y quebradas, montañas y desiertos. Sin duda debe ser interesante.

El mismo PT había recomendado anteriormente Una lectora nada común, de Alan Bennett, una sátira sobre la reina de Inglaterra, que leí en poco más de dos horas.

Otro seguidor (GT) nos lleva a un episodio de la Segunda Guerra Mundial, con un libro que encontró sumamente interesante, y eso parece. Se trata de El mago de la guerra, de David Fisher, que narra como Jasper Maskelyne, engaño a los alemanes en el norte de Africa, con trucos ingeniosos que contribuyeron a la victoria militar de las tropas británicas.

Sin buscarlo, llegó a mis manos una novela de la escritoria valenciana Carmen Santos, Días de menta y canela. Después de leerlo con un interés que no decayó en ningun momento, quise indagar sobre la autora y así aterricé en su blog personal, dónde mantiene un diálogo fluído con sus lectores.

Me resultó gratificante ese contacto de un escritor/escritora con el lector, algo que deberían imitar otros autores como una manera de estar más cerca de quienes al fin y al cabo son los destinatarios de sus obras. Las otras dos novelas de Carmen Santos (La vida en cuarto menguante, 2003, y La cara oculta de la luna, 2004, están en mi lista de espera.

Desearía que esta lista vaya enriqueciéndose con el aporte de los distinguidos seguidores aficionados a la lectura, que tengan interés en sugerir algún título que haya pasado por sus manos y deseen recomendarlo. Se respetará su anonimato si así lo prefieren.
ACTUALIZACIÓN RECIENTE!
La escritora Carmen Santos nos hace el honor de participar en esta iniciativa y nos recomienda El último encuentro, de Sandor Marai y Brooklyn Follies, de Paul Auster.
Del mismo Auster, sugiero también Leviatán, que leí dos veces.
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12 de septiembre de 2009

¡Luz roja!
El fútbol argentino está pasando por un momento difícil
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Con estos estrategas, paradigmas de ética deportiva y modelo de vida, deberíamos estar preocupados
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Los nostálgicos viven del pasado y dicen que el fútbol es un deporte de hombres
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Por eso....
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lo que realmente causa inquietud , es la duda cruel sobre la virilidad de las últimas selecciones.
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¿Es que ya no se sienten en condiciones de marcar siquiera un gol? ¿Es que tienen miedo de entrar en el área chica?
Preocupante !!!!
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11 de septiembre de 2009

Momentos para recordar (2) (Casablanca)



Se dice que a cierta edad se comienza a vivir de recuerdos. ¿Pero alguien puede poner un número a esa “cierta” edad? ¿O la misma comienza precisamente cuando ya no hay alicientes para acometer alguna iniciativa que mantenga latente la ilusión de vivir? En fin, el tema es un poco complicado y no tengo la intención de internarme en esos vericuetos.

Creo simplemente que los recuerdos –buenos y malos- acuden a la mente en cualquier momento, y que por instinto de supervivencia se tiende a descartar los desagradables y dar preferencia a los que nos han dejado un sabor dulce.

Pero no quiero decir que dulce signifique sólo risas o alegrías, sino que incluye también emociones gratificantes que nos llegan a través de gestos o acciones de solidaridad, altruismo, gratitud, etc., en la vida real, y que recibimos también de libros y películas, medios que absorben la mayor parte de mi tiempo libre.

En Momentos para recordar (1), en base a una muy buena historia, una muy buena dirección y actores admirables, hemos visto apenas 5:56 minutos de una película que seguramente emocionó a todos. Claro que para esto es imprescindible contar con los elementos tecnológicos (youtube) porque una cosa es relatar ese fragmento y otra muy distinta verlo.

Pero como siempre, lo importante es la calidad. Hay libros maravillosamente escritos pero que llevados al cine han quedado literalmente destrozados. Es cuestión de saber hacer las cosas con oficio y con esmero.

En esta segunda entrada de Momentos para recordar vuelvo sobre la película que PARA MI es la mejor que visto (36 veces): CASABLANCA, pero esta vez con fragmentos de videos que no pueden describirse como intenté hacerlo en la nota publicada hace algún tiempo
( ¿Por qué CASABLANCA? ).

Mi obsesión por CASABLANCA tal vez responda a motivos personales de tiempo, lugar, tema, entorno) que no tienen por qué ser compartidos. El guión, el mejor de la historia según la Asociación de Guionistas Estadounidenses, y la idolatría por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, se aúnan para que sea mi preferida.

No me olvido de Ciudadano Kane y de El Padrino, pero que quieren que les diga? CASABLANCA tiene ese no sé qué …( y pensar que el papel de Bogart iban a dárselo al pétreo Ronald Reagan …! Seguramente ahora no estaría escribiendo esto.

La película tiene muchos momentos para recordar pero para no extender en demasía esta nota, encontré tres que pueden verse en imágenes.

Para quienes no han visto CASABLANCA, digamos sucintamente que el guión fue adaptado de una obra teatral, y que la acción transcurre mayormente en el principal Café de la ciudad, cuyo propietario es Rick (Bogart), un aventurero norteamericano de pasado dudoso.

Estamos en la Segunda Guerra Mundial y la ciudad de Casablanca forma parte del territorio francés no ocupado por los nazis.

Al café de Rick acude todas las noches una variada gama de personajes, desde altos oficiales militares alemanes, el colaboracionista jefe de policía francés (notable Claude Rains), refugiados políticos, contrabandistas, delincuentes, combatientes de la resistencia contra la opresión nazi. Muchos quieren salvoconductos para viajar a Lisboa y de allí a Occidente, a la libertad.



El reencuentro con Lisa


Una noche llega Lisa (Bergman) al café de Rick acompañado de su marido, jefe de un grupo de la resistencia, que quiere salir de Casablanca para continuar su lucha contra los nazis. Lisa y Rick habían vivido en el pasado un intenso romance en París y Lisa no acudió al encuentro cuando ambos debían partir juntos. Rick se sintió abandonado por Lisa y le guardaba rencor.

Esa noche, Lisa se acercó al piano de Sam y le pidió que tocara Según pasan los años (As time goes by) el tema que la había unido con Rick. Nunca dijo “Tócala otra vez Sam”, sino “Tócala Sam. Toca “Según pasan los años”. Sam primero se negó pero luego accedió. Entonces, Rick sale de su despacho para increparlo y ve a Lisa.

http://www.youtube.com/watch?v=HM-E2H1ChJM&feature=related

La Marsellesa


La siguiente escena memorable, que me emociona cada vez que la veo y escucho, es cuando una noche, los oficiales alemanes, con los vasos de cerveza en alto comienzan a cantar marchas militares. El marido de Lisa, saliendo de la oficina de Rick, se dirige hacia dónde está la orquesta y ordena a los músicos: “Toquen La Marsellesa!”.

Estos miran a Rick, que observaba la escena desde la puerta de su despacho y éste asiente con la cabeza. La orquesta comienza con los acordes de La Marsellesa (el himno más hermoso que existe, independientemente de la nacionalidad de cada uno). Poco a poco los presentes en el Café van tapando las voces de los alemanes. Hay que ver esta escena y aquí está:



http://www.youtube.com/watch?v=-KL76edqCKc&feature=related

Faltaría un video del diálogo de despedida entre Rick y Lisa en el aeropuerto, cuando ella se dispone a partir junto con su marido con el salvoconducto que Rick tenía reservado para sí mismo. En la escena se pronuncia la famosa frase de Rick “Siempre nos quedará París”. Los rostros de ambos transmiten con notable elocuencia la emoción del momento.

Y por último, el final con la también archifamosa “Este puede ser el comienzo de una gran amistad”..

http://www.youtube.com/watch?v=cfxJCdBFuLk&feature=related

Estos han sido momentos para recordar que no podían faltar en este espacio.
J.T.

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7 de septiembre de 2009

Africa, fuente de inspiración

José Trepat

Africa ejerce para mí una especie de fascinación, a pesar de que lo único que conozco personalmente de su territorio es la ciudad de Tánger, y sólo durante algunas horas, como parte de un paquete turístico. 

En ese continente tan olvidado por los poderosos de este mundo salvo en los casos en que haya un interés geopolítico, muchos escritores, por suerte, buscaron y encontraron en sus extensas sabanas y tupidas selvas la inspiración para sus novelas o relatos de viajes y expediciones.

Gracias a estos y a los cineastas que lo eligieron como escenario para desarrollar sus guiones, junto con los productores de los incontables documentales relacionados con la vida animal, Africa siempre ha tenido algo que ofrecer para concitar la atención de muchos, entre los que me incluyo.

Lo lamentable es que invariablemente, las noticias sobre Africa han tenido que ver con las terribles luchas tribales en medio de hambre y miseria y en el avasallamiento y matanzas emprendidas por potencias occidentales y también por sanguinarios dictadores autóctonos.

Pero si bien esto es una realidad tangible y forma parte de la historia de este sufrido continente, no vamos a internarnos aquí en las facetas históricas o políticas –que de por sí ofrecen material para un estudio pormenorizado- sino que vamos a referirnos a la imagen de Africa que nos han ofrecido tantos escritores calificados. Y todo visto desde una óptica personal, la del autor de estas líneas, que quiere expresar así su solidaridad hacia los millones de seres humanos miserables y hambrientos, y también su interés por el mundo animal, que se prodiga tan generosamente en el tercer continente del mundo por extensión geográfica.

Creo recordar que mi interés por Africa comenzó en el paso de la pubertad a la adolescencia, cuando llegó a mis manos un ejemplar de Tarzan de los monos, de Edgar Rice Burroughs. Era un tomo de la vieja editorial Tor, de tapas flexibles color amarillo y con páginas a dos columnas en letra muy pequeña.

No sabía en esa temprana edad cual era la diferencia entre una novela y un relato de la vida real, por lo cual creía que lo que estaba leyendo había sucedido realmente, así que viví intensamente las aventuras del hombre mono en su relación con los animales y su entorno. Desgraciadamente Tarzan tuvo que matar a leones y otras fieras para sobrevivir, pero eso formaba parte de “esa vida real” como también lo era su amistad con el elefante Tantor y la mona Chita. Eso era Africa en mi imaginación: vida y muerte sin solución de continuidad.

Más adelante en el tiempo me topé con un escritor que a partir de su primera novela Cuando comen los leones (When the Lions Feed), publicada en 1964, me llevó a través de sus aproximadamente 30 títulos, que leí todos, a interesarme cada vez más en ese escenario, sus gentes y sus animales.

Wilbur Smith, que de él se trata, nació en Sudáfrica, país que hasta hace algunos años estuvo gobernado por blancos de marcado tono racista, producto de la colonización de potencias europeas como Holanda o Bélgica, entre otras. 
Tal vez –no lo sé- el novelista haya gestado su obra con un tufillo también racista, pero me cautivaron sus relatos tan descriptivos sobre los orígenes de algunos de sus pueblos.



En otro de sus libros, Pájaro de Sol, dedica buena parte del volumen a describir de manera atrapante a una misteriosa civilización pérdida y sus tesoros. Wilbur Smith sin duda conoce bien su oficio.

No falta en su producción literaria otros aspectos esenciales para conocer la realidad africana, como el comercio de esclavos, las matanzas de elefantes solo para arrancarles los colmillos del codiciado marfil, y la caza mayor, esa actividad tan deleznable que aún hoy practican impunemente tanto reyes como vasallos.

Ver las fotografías de los “valientes” cazadores apoyando orgullosamente un pie y su fusil sobre el cadáver de un indefenso ciervo sigue provocándome repulsión, que se acentúa al pensar que su único propósito haya sido el de colgar en los salones de sus casas la cabeza disecada junto con su enorme cornamenta, única razón por la que fue abatido.

Una cosa es matar para defenderse pero otra muy distinta es hacerlo por placer y con todo a su favor: la sorpresa, un arma letal y la indefensión de su presa.
Volviendo a la adolescencia se me cruza en la mente Las minas del Rey Salomón, de H. Rider Haggard, escrita en 1885. Este relato de aventuras no hizo más que acrecentar mi interés por Africa. Recuerdo que me gustó bastante la versión cinematográfica, protagonizada por Stewart Granger y Deborah Kerr.

Ubicado en el grupo de “grandes escritores” aunque más valorado por sus cuentos que por su novelas, Ernest Hemingway, sintió también la atracción de Africa, que reflejó precisamente en un cuento, Las nieves del Klimanjaro, llevada al cine con Gregory Peck, Ava Gardner y Susan Hayward.

Hemingway fue probablemente quien introdujo en el idioma inglés el vocablo safari extraído de la lengua swahili, y también, por su desbordante personalidad, contribuyó a crear la imagen del Gran Cazador Blanco, actividad que según parece le apasionaba.
Personalmente, pienso que lo mejor que he leído de Hemingway, premio Nobel de Literatura, ha sido El viejo y el mar, dónde narra de manera admirable, la lucha entre un viejo pescador y un enorme pez espada.

Grandes nombres de la literatura como Graham Greene o Joseph Conrad dedicaron también parte de su obra al Africa misteriosa y desconocida, del mismo modo que lo hicieron Isak Divisen, con Memorias de Africa (Robert Redford y Meryl Streep en el cine) y la bióloga Dian Fossey, asesinada en circunstancias misteriosas en su lucha por la defensa de los gorilas, especie en peligro de extinción.

El novelista español Alberto Vazquez Figueroa ambientó en Africa varias de sus obras, y otro escritor, Javier Reverte, nos acerca la realidad del continente a través de sus libros de viajes.

Habrá quedado aquí reflejado de manera sucinta mi interés por Africa, continente que siempre quise conocer y en el cual emprender un safari, pero no uno de esos safaris de leyenda, plagados de peligros, sino uno mucho más tranquilo y pacífico en el que el letal fusil provisto de balas reforzadas para perforar la piel de los rinocerontes, sea reemplazado por una inofensiva cámara fotográfica.

Sobre todo, un safari de respeto hacia sus habitantes, sean humanos o del reino animal.

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3 de septiembre de 2009

Arquitectos (2)

Quienes han visto la entrada anterior (inmediatamente debajo de ésta) tienen aquí una nueva oportunidad de analizar las distintas tendencias arquitectónicas.

Enterado de la condena a prisión perpetua aplicada a su colega, el arquitecto de la obra que se ofrece a continuación, tomó debida nota y acometió su proyecto con estas declaraciones:

"Así que no quieren plano lisos, eh!!. El sacrificio de mi colega no será en vano; esto a mí no me va a pasar.. jeje". Así que empleando toda su astucia, afinó la punta del lápiz, y apartando a un lado la botella medio vacía de vodka, presentó este diseño novedoso, sin precedentes!


Pero lamentablemente sin éxito. El jurado decidió internarlo en una clínica psiquiátrica.
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