
El blog
se toma
un receso otoñal
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Blog personal con agenda abierta, pero con cierta predilección por los libros y la lectura.Este no es un blog literario; es el blog de un lector.
Estos personajes -en este caso del mundo del espectáculo- hacen la vida un poco más llevadera.
Y para quienes tengan conocimientos de inglés y quieran seguir la letra, aquí está.



..allí estaba Cubells Los dos personajes centrales quedaron registrados para la posteridad en esta foto que reúne casi mil años de historia en sus dos extremos.
Vida, milagro, apocalipsis, Dios
Pero parece que en esa hora y media "se dejan la vida, en busca de un milagro que los salve del apocalipsis, confiando en la ayuda de Dios".
Y si no, sólo hay que fijarse en los siguientes extractos de la prensa mundial sobre el partido Argentina-Perú, que era vital para la clasificación al Mundial de Sudáfrica, de la escuadra albiceleste, una de las mayores potencias del fútbol.
"....Nos convendría tomar a Perú como el último partido de nuestras vidas" (periodista argentino Diego Fucks antes del encuentro.
"...Nos va la vida en dos partidos " (el mismo Fucks)
Después del partido
"Fue un milagro de San Palermo que nos deja una vida más" (el DT de Argentina Diego Maradona)
"Palermo da a Argentina 90 minutos más de vida" (Diario Marca, España)
"Que Dios siga ayudando..."· (prensa argentina)
"La sensación de catástrofe invadió a todo un país" (El Periódico, España)
"....Y, lo que sería casi apocalíptico, puede quedarse afuera..." (El Periódico, España)
Caramba! Qué poca importancia le daba yo al fútbol frente a los acuciantes problemas que padece la mayoría de sus sostenedores, es decir los aficionados.
Precisamente, miles de estos aficionados, empapados en la noche del sábado bajo una lluvia torrencial, agradecieron al cielo que un gol de Martín Palermo en tiempo de descuento mantenga al equipo con vida para el último y decisivo partido frente a Uruguay.
Pero ese milagro cuando el tiempo expiraba, les corresponde a ellos en gran parte, pues Maradona encontró la solución haciendo caso precisamente al clamor de las tribunas que pedían el ingreso del goleador Palermo.
"Andá y resolvé esto", dicen que le dijo. Después de meses al frente del equipo nacional y con contrato millonario, Maradona, futbolista genial pero absolutamente prescindible como estratega y conductor de grupo, quizás se crea ahora que ha sido el hacedor de este "milagro" como aquel otro en el que fue "la mano de Dios" y no la suya, la que marcó aquel famoso gol a los ingleses en el Mundial de 1986.
Y para los esforzados futbolistas de cualquier selección mundial va también un mensaje:
Si están dispuestos a "dejar la vida" por la camiseta, ¿por qué no renuncian a cobrar un solo dólar, peso, euro o yen, cuando "se maten" por su selección y lo donan a alguna ONG, por ejemplo?
Así, el fútbol devolvería en parte mucho de lo que recibe de sus sostenedores.
En lo que a mí respecta, y con lo que me gusta el fútbol, si la selección de España, mi país, no se hubiese clasificado para Sudáfrica, me importaría un pito. Me preocupa más mi jubilación.
En cuanto a la selección argentina, llevado de la torpe mano de Maradona, podemos resumir su difícil situación actual con un comentario del ex Director Técnico, César Luis Menotti:
"El equipo no gana porque juega como el culo. No jodamos".
Menotti dice que el 98 por ciento de los periodistas deportivos no sabe nada de fútbol. Exagera un poco. Hay muchos buenos periodistas que saben tanto como él, pero sí también es cierto que la mediocridad sobrevuela a otros muchos.
¿Qué estará pensando el uno del otro?

El complot (1967) – (Irving Wallace)

Ferrari! Decir Ferrari es decir pasión cuando hablamos de automovilismo aplicado a la Fórmula Uno, que es el tema de esta nota.
Los seguidores, tanto aficionados como fanáticos, de los campeonatos de la F1 que comenzaron a disputarse como tales en 1950, han ido cimentando generación tras generación una idolatría tal por los coches rojos –el color de la pasión- que salen de la fábrica de Maranello, que más que el piloto de turno, lo que les importa es que gane la marca, la mítica marca Ferrari.
Y para todo piloto de la categoría, llegar a sentarse al volante de una máquina oficial con la figura de Il cavallino rampante, es la culminación de su carrera; no hay un peldaño superior. Han tocado el cielo con las manos.
Pero esa simbiosis entre hombre y máquina se basa precisamente en que cada una de las partes entrega lo mejor de sí. Ferrari ofrece a sus pilotos coches de líneas estilizadas y mecánica confiable, y espera de ellos lo mejor de su capacidad para que esa combinación sea demoledora.

Juan Manuel Fangio
Gran Premio de Mónaco, pintura
Alberto Ascari 
Ferrari conducida por Schumacher, tal vez el diseño más logrado