25 de noviembre de 2009

Un gran desafío



Esto lo hacen sólo los que son grandes de verdad. Y Joan Manuel Serrat es uno de ellos, ¿quién puede dudarlo?

Serrat, cerca de los 70 años y quien a lo largo de varias décadas nos ayudó a muchos a entender mejor y ver de manera diferente las cosas de la vida a través de la música y la poesía, vuelve a sorprendernos con un gran desafío personal, aunque él tal vez no lo considere así.

La “excusa”, o como quiera llamársele es el centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, que se cumplirá el 30 de octubre de 2010. A guisa de homenaje, el cantautor catalán ha puesto su música y su emoción a otros 13 poemas de la vasta obra de Hernández, al que muchos conocimos gracias a la inspiración de Serrat.

Cuesta pensar que aquel trabajo de 1972 –en paralelo con el dedicado a Antonio Machado- pueda ser superado. Los dos discos rozan la perfección y con toda justicia pueden calificarse de antológicos.

Serrat, en un aparente intento por despegarse de aquella obra maestra que se editó hace casi 40 años, dice en una entrevista con el diario El País, que “es diferente, pero me gustaría pensar que está a la altura”.

No se trata aquí de “robar” la nota de El País, la que puede leerse completa en este link, sino de recibir nuevamente en este espacio a una de esas personalidades que han aportado algo, o mucho, a la vida personal de cada uno.

Serrat no se juega aquí su prestigio, que ya está suficientemente consolidado, pero inevitablemente surgirán las comparaciones. De todas maneras, bienvenido sea este nuevo trabajo que tiene un título que me parece maravilloso: Hijo de la luz y de la sombra.

Con suerte, tal vez en un futuro podamos tener otro acercamiento a los versos de Antonio Machado a través del Nano. ¿Otro desafío?

Mientras eso sucede y a manera de cierre, va este video de “Para la libertad” interpretado por Serrat más o menos en la época de su primer homenaje a Miguel Hernández, muerto de tuberculosis a los 32 años en una cárcel franquista.







*

23 de noviembre de 2009

Sociales de fin de semana

Un momento histórico


El sábado a la tarde, dos días después de cumplir 10 meses, Paula (alias Mofflett) da oficialmente sus primeros pasos. Distancia: un metro entre el padre y la tia/madrina. Pasos: cuatro.

Al día siguiente (domingo) su primito Matías (ya un hombre de mundo con sus dos años y cuatro meses) llevó a sus padres a degustar típica comida catalana: Calçots (cebolla de verdeo a las brasas), caracoles, pies de cerdo, sardinas, crema catalana, etc.


Pagaríamos cualquier por precio por una foto de la madre de Matías comiendo CARACOLES !


*

21 de noviembre de 2009

PERSONAJES - Robert Cox

José Trepat

En periodismo, es agradable leer un artículo bien escrito, con estilo florido y académico, con acertados adjetivos dosificados convenientemente y cuidando que los signos ortográficos estén ubicados en su lugar exacto. Esta es la aspiración normal de quien se sienta frente a un teclado.

Pero hay otro periodismo en el que lo primordial es informar y formar, no importa las circunstancias y aun cuando ello implique riesgos, algunos tan importantes como el de perder la propia vida. Los dos periodismos pueden muy bien ser compatibles, pero a través de la historia de los medios gráficos, vemos que algunos “escribas” eligen uno de esos caminos.

Ejercer un periodismo comprometido en los terribles años de la dictadura militar argentina en la década de 1970 era algo reservado a HOMBRES, con mayúscula, y con sus atributos masculinos bien ubicados en su lugar, sobre todo cuando lo hacían a cara descubierta, con sus nombres y apellidos, expuestos las 24 horas del día a represalias trágicas contra ellos y sus familias.

Las mujeres periodistas de ninguna manera están excluidas del concepto del párrafo precedente, pero es que esta nota está centrada en uno de esos paradigmas del coraje que se requiere para desarrollar esta profesión sin medir las consecuencias.

Trabajaba yo entonces como traductor-redactor en la agencia británica Reuters, que tenía sus oficinas en un edificio de la céntrica avenida Corrientes, en Buenos Aires, en el que coincidentemente habían instalado también sus corresponsalías varios enviados de los principales diarios del mundo, críticos todos ellos del régimen dictatorial instalado por el teniente general Jorge Rafael Videla, tras derrocar a la presidenta María Estela Martínez de Perón.

Desde las oficinas del cuarto piso se veían aparcados siempre dos o más de los ominosos Ford Falcon ocupados por individuos que –por lo menos los que yo veía- coincidían en una descripción: rostro cetrino, bigote y mirada torva.

Los Ford Falcon, con sus matrículas sucias, raspadas y casi ilegibles, eran los coches utilizados en la llamada represión sucia para secuestrar, hacer desaparecer, o matar a los enemigos de los militares en el poder. La entrada y salida de los corresponsales era vigilada desde esos vehículos.

La atmósfera que se vivía en las redacciones era tensa. ¿Quién te aseguraba que entre tus compañeros o conocidos no hubiese alguno vinculado con los mayores enemigos del gobierno: los grupos guerrilleros Montoneros o ERP? El arresto de un sospechoso por parte de las autoridades significaba que si en su agenda telefónica figuraba tu número, podrías pasar a engrosar la lista de desaparecidos. Así de simple.

Volvamos al tema central de la nota y al personaje en cuestión.

En la redacción de Reuters veíamos desfilar constantemente a corresponsales de distintas nacionalidades que venían a dar o recabar alguna información o dato; esto es algo normal entre periodistas.

Con mi recordado amigo Enrique Alesón comentábamos siempre algo sobre cada uno de ellos. Un día apareció un periodista de mediana edad, rostro alargado, nariz prominente y despeinado. ¿Y éste quién es?, nos preguntamos. Así, un día tras otro lo veíamos llegar e irse, hombros caídos y semblante serio, casi triste.

Nos causaba un poco de gracia su aspecto. Finalmente, en algún momento nos enteramos de quien era: un tal Robert Cox, el director del diario Buenos Aires Herald, que se publica en idioma inglés.

Comenzamos a observar de manera diferente a aquel hombre de aspecto retraído y siempre respetuoso. El Herald, que Cox dirigía desde 1968, era uno de los muy pocos (apenas dos o tres) diarios de Argentina que se atrevía a publicar noticias sobre la desaparición de personas, haciéndose eco de las denuncias de familiares.


Más claro: bajo su dirección el Buenos Aires Herald fue el primer medio en publicar abierta y sistemáticamente que el gobierno militar estaba secuestrando personas ilegalmente y haciéndolas desaparecer.

Los grandes diarios sabían lo que ocurría pero lo callaban. Publicaban lo que los poderosos le permitían, o sea, nada de desaparecidos. El mundo se enteraba de lo que estaba pasando en Argentina a través de los corresponsales de prensa y del Buenos Aires Herald dirigido por Robert Cox, a pesar de las constantes amenazas contra él y su familia.

Cox, que llegó a Argentina en 1959 y sus cinco hijos nacieron allí, hizo caso omiso de las amenazas y ejerció el periodismo como lo entendía: el deber de informar más allá de los riesgos personales.

Para los militares era un verdadero problema. ¿Un inglés plantándoles cara en el propio “nido de avispas” que era entonces Buenos Aires? Finalmente fue detenido por la policía y alojado en celdas desde las que escuchaban los gritos de los torturados, según relata en una entrevista.
“Como yo, afortunadamente, era muy conocido, en especial entre los diplomáticos de los países democráticos, hubo una fuerte reacción. Y eso llevó a que me dejaran en libertad bajo fianza”, explicó.

Sí, tuvo la suerte de ser conocido y por ello la presión diplomática, que le permitió seguir en su lucha por la defensa de los Derechos Humanos, pero cuántos prefirieron el anonimato y algunos hasta la obsecuencia con el poder?

Robert J. Cox salvó su vida y la de su familia cuando en 1979 decidió que salieran del país después que a uno de sus hijos le entregaron una carta en la que se detallaban los movimientos diarios del grupo familiar. Ya había soportado demasiada presión y había dejado sentado el ejemplo a seguir.

“El periodismo se aprende trabajando y no en la universidad. Si alguien va a dedicarse a esto es preferible que estudie historia”, según la visión que tiene de su profesión.
Cox recibió varios premios internacionales por su lucha contra la violación de los Derechos Humanos y en 2001 fue designado presidente la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).

¿Cómo surgió esta nota? Leí hace pocos días que ha sido declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires, una distinción reservada para pocos pero que Cox se merece ampliamente a pesar de haber nacido en la lejana Londres.

Se me hace que el mayor premio para este hombre, hoy septuagenario, debe ser el orgullo de sus hijos y la cantidad de vidas humanas que tal vez haya salvado con su ejemplar manera de ejercer el periodismo.


*

19 de noviembre de 2009

Más que pariente, un amigo


El amigo (y también pariente) a que hacíamos referencia en una entrada anterior, acaba de superar con todo éxito un problemilla de salud.
Los detalles no vienen al caso, corresponden a su vida privada.
Pido a quienes visiten este blog y lo conozcan, que dejen un saludo en "Comentarios". 
Bastará con una sola palabra, aunque no hay límites.
Así, si algún día entra en esta página, podrá comprobar el grado de afecto que ha sabido ganarse entre quienes hemos tenido ocasión de tratarlo.
Su concepto de la SOLIDARIDAD es bien claro: una mano siempre tendida para quién alguna vez pudo necesitarla.
De mi parte, un gran abrazo a él y a su irremplazable compañera (también esposa).
- José Trepat
*


15 de noviembre de 2009

¿Hay amistosos en el fútbol?








José Trepat


El fútbol debería ser una fiesta si nos atenemos a que se lo considera mayoritariamente como “el espectáculo más maravilloso del mundo”, y eso se ve reflejado nítidamente cada cuatro años cuando la Copa Mundial de la FIFA es seguida por televisión por miles de millones de espectadores en todo el mundo.


Pero no es para los ascetas que sólo quieren ver como 22 atletas despliegan sobre una carpeta verde todas sus habilidades físicas, coordinadas cerebralmente en algunos casos, o dejadas a su albedrío en otros. Es un juego colectivo, pero afortunadamente hay individualidades que sobresalen, y eso lo hace apasionante e impredecible.


Pero un partido de fútbol disputado a puertas cerradas, sin público, puede resultar anodino. Futbolistas y espectadores se retroalimentan; los primeros exponiendo todas sus habilidades con el egocéntrico objetivo de desatar la pasión entre los seguidores de una casaca determinada, ya sea de un equipo o de la selección de un país.

El hecho de que los futbolistas de elite ganen cifras millonarias para realizar su trabajo parece no importar a los enfervorizados espectadores que en el estadio o frente a los televisores dan rienda suelta a su extroversión reprimida en otros momentos de sus vidas.

Esa es una manera de ver y sentir el fútbol, pero hay otra más racional que luego de pensar unos segundos en los intereses que se mueven en este deporte altamente profesionalizado, se limita a ver un espectáculo lleno de colorido, dónde se confunden la plasticidad, la fuerza, la inteligencia y las buenas y malas intenciones.

La excusa para tocar hoy el tema del fútbol ha sido el partido amistoso entre las selecciones de Argentina y España, clasificadas ambas para el Mundial de Sudáfrica del año próximo. Fue un amistoso, no se jugaba nada más allá del prestigio, estancado momentáneamente por parte de Argentina, e incipiente en el lado español.

A pesar de ello, me imagino a los “fanáticos” de uno y otro bando desgañitándose frente a los televisores como si en ello les fuese la vida. Digo “fanáticos” en el buen sentido, porque el fanatismo para mí es una palabra nefasta que ciega la razón, sobre todo cuando se lleva a otros terrenos que no sean los meramente deportivos (la religión, los nacionalismos y la política).


(Iniesta: talento más que físico = fútbol)


Para nadie es un secreto que Argentina ha sido y es una potencia mayor en fútbol, y que junto con Brasil, son los países dónde han surgido las mayores estrellas de este deporte, comenzando por su actual entrenador, el inefable Diego Maradona, todo un galimatías en sí mismo. “Una bomba, un mito con pies y un cortocircuito en la cabeza”, según el diario EL PAIS.

La lista de jugadores argentinos diseminados por el mundo en el último medio siglo es muy extensa. ¿Quién no valora al formidable Alfredo Di Stéfano, todo un ejemplo de profesionalidad y entrega que brilló en el Real Madrid de la década de 1960? ¿Y Enrique Omar Sívori, que brilló tantos años en Italia?

Son muchos los equipos europeos que han tenido o tienen jugadores argentinos en sus plantillas, muchos de los cuales han servido de inspiración para sus compañeros de equipo. Pero además de los que emigraron de Argentina, los que desarrollaron su carrera en el país y que pude ver durante muchos años, eran futbolistas superdotados.




Algunos nombres que me quedaron grabados: Amadeo Carrizo, Angel Labruna, Félix Lousteau, Federico Sacchi, “Palito” Balay, “el mariscal” Roberto Perfumo, Ernesto Grillo, Eliseo Mouriño, Angel Clemente Rojas, Alfredo Pérez, Néstor Rossi, y tantos, tantos otros. Esos eran exponentes del fútbol argentino: calidad e inteligencia por sobre el estado físico.

Esto es lo que parece faltarle hoy a la selección argentina. Leo Messi, su potencial máxima estrella, no ha podido exhibir una mínima parte de lo que es capaz, pero tal vez en el Mundial lo haga siempre y cuando tenga a quien pueda secundarlo. Por el momento parece faltarle el acompañamiento que encuentra en el Barcelona.

En cuanto a España, es un hecho innegable que tiene un equipo consolidado conducido sabiamente por un hombre modesto que no hace declaraciones altisonantes y que demuestra mucho sentido común. España está pasando por el mejor momento de su historia en fútbol, y es lícito que tenga aspiraciones. ¿Por qué negárselas? ¿Acaso no la tienen todos los equipos?

Lo que sí es inadmisible es que muchos dedicados al periodismo, afirmen ya sueltos de cuerpos que España es el próximo campeón del mundo. Cuanta soberbia hay en todas partes! Se olvidan que en el Mundial estarán Alemania, Italia, Inglaterra, Francia, Brasil (eterno candidato)….y Argentina. Hay varios de esos llamados periodistas que dan pena, por decirlo de manera suave.

Los diarios argentinos reconocen unánimemente que en el amistoso España fue mejor y que mereció ganar. Y está bien que lo hagan. Fue así. Eso no quiere decir que en otro partido no se de vuelta la tortilla.

Argentina debería aplicar ese refrán que dice: “donde hubo fuego cenizas quedan”. ¿Quién puede asegurar que en un momento determinado las llamas no se reaviven?


Si Maradona siente que es capaz de conducir a un grupo humano y sus jefes se lo permiten (todo parece indicar que sí) haría bien en no pedir que nadie se la siga chupando y que siga el ejemplo de su colega español, Vicente del Bosque, un hombre bonachón, trabajador y bien educado.



Los argentinos y quienes deseamos que Argentina tenga un muy buen desempeño en el Mundial, se lo vamos a agradecer.
*


13 de noviembre de 2009

Momentos para recordar - La Reina de Africa

Muchos tenemos nuestra cinemateca, videoteca, o como quiera llamársele, personal. Puede estar en algún anaquel en forma de DVD, o archivo digital, o simplemente en la memoria.

A la película La Reina de Africa la tengo en todos esos sitios. Debe ser por el tema, la ambientacón, la dirección y los intérpretes, sobre todo uno de ellos, mi admirado Humprhrey Bogart, que dicho sea de paso, ganó el Oscar por este trabajo, la única estatuilla de su carrera.

Para este espacio de Momentos para recordar, encontramos en youtube un fragmento de la película en la que Bogart comparte rol estelar con Katherine Hepburn, ambos dirigidos por John Huston. En la narración del video de 4:19 minutos se ofrece una sinopsis de la película y algunas anécdotas de su rodaje.






Algunas curiosidades de la película


En sus Memorias, Katherine Hepburn comenta que durante el rodaje todos enfermaron de disentería menos Bogart y Huston... que en ningún momento probaron el agua.

Aunque las sanguijuelas que cubren el torso de Bogart en una de las escenas eran falsas, John Huston le hizo creer que, debido a un error del encargado de efectos especiales, algunas podían ser auténticas. Bogart, horrorizado, rodó la secuencia lo más deprisa que pudo con gesto de genuina repugnancia, cosa que aprovechó Huston para dotar de realismo a la escena. (Curiosidad aportada por Arturo Zafra )

Durante el rodaje en el Congo, el calor era tan sofocante que los técnicos tenían que enterrar las latas con la película filmada en fosas subterráneas para evitar que el sol y la humedad la destruyera. (Dato aportado por Arturo Zafra)

Ciertas o no, estás anécdotas resultan interesantes y vale la pena refrescarlas.

(Si alguno de los visitantes se anima a decir cual ha sido su película favorita, podría ser tema para una nota/encuesta).
*

9 de noviembre de 2009

Internet y los libros




La escritora Carmen Santos se hace eco en su blog de una columna de su colega Carmen Posadas sobre la descarga gratuita de libros en Internet, en la que vierte conceptos que por cierto no carecen de fundamento.

Carmen Posadas dice que a diferencia de lo que uno tal vez pudiera pensar, la inmensa mayoría de los escritores no se hacen ricos con sus obras, por las que perciben apenas el 10% del precio de venta. Yo pregunto: ¿Por qué es así? ¿Quién se lleva el 90 por ciento restante? Algo está podrido en Dinamarca.

No puede cuestionarse ninguno de los párrafos que Carmen Posadas expresa en XLSemanal, sobre todo cuando se refiere al ego que algunos escritores famosos pudieran tener al saber que sus creaciones llegan a miles de lectores. “Como si uno viviera del ego, por muy desmesurado que lo tenga. Pero el ego no paga la luz, ni el teléfono, ni la factura del médico ni el resto de los gastos que tenemos como todo bicho viviente”, dice la columnista con lógica irrefutable.

¿Por qué esta nota? Porque de alguna manera me siento involucrado en el tema y deseo solidarizarme con los autores que me han dato tantas horas de placer y también tanto conocimiento a través de sus obras.

Yo he descargado libros de Internet, pero cuidado! Tengo la conciencia tranquila y explico por qué. Para comenzar y a modo de defensa diré que mi biblioteca personal consta de más de 2.500 libros comprados. Y también he de decir que no hay nada comparable a leer un libro de tapas duras o blandas y con hojas de papel, ya sea tipo biblia o rústico (prefiero este último).

Los libros que he descargado son audiolibros, un renglón que las editoriales tienen poco en cuenta. ¿Y por qué audiolibros? Porque en el viaje (tres horias diarias) de ida y vuelta a mi trabajo, consumo la literatura que alguien me lee, ya que en el coche obviamente no puedo hacerlo.

Las editoriales deberían editar los libros en la forma tradicional y acompañados de un CD que no pueda ser copiado, en su versión oral. Esto permitiría que miles de personas pudieran acceder a la literatura, sobre todo aquellas que tienen problemas de visión, las que les gustaría “leer” mientras hacen algún trabajo manual, las que toman el sol en la playa, etc. etc. etc.

Para no extenderme demasiado, dejo constancia aquí del respeto hacia los escritores que defienden su profesión y el derecho a vivir de ella. Pero entre los lectores no todos tienen vista de lince y los audiolibros pueden ser muy útiles, así que facilitemos su acceso a un precio razonable y asequible.

Como en casi todas las cosas hay que buscar el equilibrio.



Me acaba de venir a la memoria que hace años adquirí los CDs de La familia de Pascual Duarte, leída por su propio autor, Camilo José Cela. ¿No les gustaría a los escritores hacer un esfuerzo y grabar la versión oral de sus libros, siempre y cuando la voz sea adecuada? De lo contrario hay personas con muy buena dicción que podrían hacerlo.

En Estados Unidos hay miles de títulos de audiolibros. ¿Qué pasa en España?
Punto final.


*

8 de noviembre de 2009

PERSONAJES - Arturo Pérez-Reverte

José Trepat Que un miembro de la Real Academia Española y a la vez conocido y prolífico escritor –entre otras cosas- baje al llano y en un tono coloquial, directo y duro, califique a ciertos banqueros como “hijos de la grandísima puta”, llama la atención, por decirlo de alguna manera.

Pero la sorpresa ya no lo es tanto a medida que uno va interiorizándose de la personalidad y antecedentes de este apasionante personaje de nuestros tiempos que no trepida en lanzar verdades como puños a través de una columna firmada y con foto incluida en un suplemento dominical que distribuyen varios diarios españoles. Son verdades que uno quiere escuchar y pocos de aquellos que tienen la facilidad de hacerlo públicamente, se atreven a suscribir con su nombre y apellido. Pero los hay, sería injusto negarlo, aunque quizás ninguno lo hace con tal contundencia y lenguaje descarnado. Conocí, o tal vez debe decir que supe de la existencia de Arturo Pérez-Reverte, hace ya varios años, cuando una tarde de sábado en Buenos Aires, sentado frente al televisor, el conductor del programa entrevistó a un periodista español que hacía sus primeras armas como novelista, y seguramente realizaba una gira de promoción por América latina. De entrada, este hombre me cayó muy bien. Hablaba con una fluidez impresionante, casi de manera verborragica, con notable dominio del idioma y una pasión desbordante por la que era su profesión: la de escribir, ya sea como periodista o flamante novelista. Recuerdo que me cautivó su facilidad de expresión, que me hizo recordar a la del filósofo Julián Marías que por aquellos años ofrecía charlas televisivas sobre temas diversos, también con una notable precisión conceptual. Era un placer escuchar a estas personas que manejaban de manera tan soberbia el idioma castellano. El hijo de Marías, Javier Marías, es otro de mis columnistas favoritos en la actualidad, pero el tema de esta nota es Arturo Pérez-Reverte, por quién día a día crece mi admiración a medida que voy encontrando entrevistas que se le han hecho y sobre todo, por las columnas que firma en XLSemanal, dónde dice lo que le viene en gana y siempre a calzón quitado, cómo debe ser. Pérez-Reverte, el creador de la muy exitosa serie de novelas sobre Las aventuras del capitán Alatriste, no deja títere con cabeza en sus arremetidas contra los políticos, el gobierno, la oposición, los banqueros, el sistema educativo, la iglesia y todo lo que a su modo de ver, merezca ser criticado.



Despojándose de esa clase de nacionalismo que unas veces resulta patético y otras imbécil, el académico y escritor nacido hace 52 años en Cartagena, Murcia, dispara su artillería contra los responsables de la educación en España, a quienes –son sus palabras- “hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía”. Son epítetos fuertes sin duda, pero es su manera de decir las cosas: “ Lo mío es una mirada sobre el mundo, a veces un pensamiento, otras un cabreo. Es un ajuste de cuentas semanal. Un ajuste muy subjetivo; no pretendo para nada informar, ni educar, ni transmitir, sólo expresar según esté cabreado, feliz, simpático o de mala leche. Por eso digo que no es periodismo. La columna es un ejercicio de literatura que utiliza el periódico como medio. El periodismo es una cosa tan seria, tan cabal, tan concreta, tan nobilísimamente objetiva que no tiene ninguna vinculación con lo que hago”. La crítica dura, hiriente, va acompañada de un concepto sobre la educación, que encontramos en una de las entrevistas. “Yo soy jacobino y creo que los estados deben ser fuertes y que la educación debe ser férrea y medieval. Digo que los estados deben ser fuertes, no autoritarios ni totalitarios. Entre los jacobinos no hay nacionalismos posibles, sino un país solidario y a marcar el paso; y el que no quiera ser libre, lo va a ser a garrotazos”. Para refrescar la memoria sobre el término Jacobino, recurro al diccionario de la Real Academia, que lo define como un partido francés de la época de la Revolución, partidario de dirigir la educación de los ciudadanos. Para que quede bien claro lo que entiende por Educación, señala que debe ser férrea y medieval. “Y el que no quiera estudiar, a trabajar: a ser un dignísimo fontanero, un dignísimo albañil, un dignísimo agricultor. La educación debe ser accesible a cualquiera, pero cuando estudias, hay que esforzarse”. Se podrá discrepar pero que su mensajes claro, no hay duda. Su ingreso en la Real Academia se produjo en el 23 de enero de 2003 con 21 votos a favor y cuatro en blanco. Nadie votó en contra. Sin haberlo buscado, dice que su ingreso aportará el contacto con la realidad. "No soy un renovador del lenguaje, ni de la novela, ni de nada. Sólo soy un tipo que cuenta historias lo mejor que puede. Así que lo único que puedo aportar son mis novelas y mis lectores de aquí, de América y de otro países". La opinión que Pérez-Reverte tiene de los políticos, o por lo menos de algunos de ellos, queda reflejada en otra de sus columnas cuando relata que a veces suele pasar frente al edifico de Las Cortes en el momento en que salen los diputados , “encorbatados ellos y peripuestas ellas…con los aires que pueden ustedes imaginar. "No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos…. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato". El párrafo precedente puede aplicarse también otros países, muchos de América latina, pero quien lo dice en este caso es español y se refiere a España. Nada de barrer la basura debajo de la alfombra; al pan pan y al vino vino. Admite sin embargo que entre los políticos hay gente honrada cuya existencia es necesaria. Sus 21 años como corresponsal de guerra en conflictos como la guerra de Irak, de las Malvinas y de los Balcanes, le permite hablar con propiedad sobre los responsables y consecuencias de esas contiendas. “Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones…. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales”. Nada nuevo bajo el sol don Arturo, pero es saludable que estas cosas se digan y que estos personajes queden desenmascarados. ¿Por qué esta gente tiene derecho a su jubilación después de haber estado apenas siete años en un escaño frente a los 35 de trabajo honrado que se le exige a un ciudadano común? Con su bisturí en forma de metafórica pluma de escribir, Pérez-Reverte sale en defensa de aquellas personas mayores que han perdido sus viviendas porque en un momento dado las pusieron como aval para las hipotecas que sus hijos no pueden pagar debido a la crisis económica de la hasta hace poco pomposa “octava potencia del mundo”. ¿Qué padre no hubiera hecho eso por un hijo?. “Y ahora que se están ejecutando las hipotecas los responsables de que esto haya sido así miran para otro lado. Y sonríen, porque puede haber un fotógrafo de prensa cerca y la moda es salir sonriendo. Nadie ha ido a la cárcel por la crisis, pero la han merecido muchos, porque ha hecho mucho daño, sin contar los suicidios que debe de haber provocado”, leemos en un blog que comenta una columna del escritor, y que suscribimos. Las palabras que cierra el primer párrafo de esta nota hacen alusión a la campaña de entidades bancarias que ofrecen a los jóvenes “dinero fácil” para cumplir los sueños de tener coche nuevo –no usado para trabajar, sino nuevo- viajar y comprarse lo que quieran. Lo que muchas veces los jóvenes no analizan es que sucumbir a esa tentación los tendrá “enganchados” durante muchos años con el banco para saldar su deuda. “Hace mucho tiempo que no llamaba hijo de puta a nadie en esta página”, dice Pérez-Reverte en su columna dominical. “Pero hay días en que el impulso resulta más poderoso que las buenas intenciones”, y a continuación pone el colofón a su nota. *


6 de noviembre de 2009

El momento decisivo



Se atribuye al gran Cartier-Bresson la frase "El momento decisivo" como su definición de la fotografía. La autora de esta foto, Beatriz T., la abuela de esta modelo, aprovechó ese "momento", enfocó y apretó el obturador. Casualidad? Suerte? Tal vez, pero el resultado es una bonita imagen de ojos y mofletes.

5 de noviembre de 2009

Hola y Gracias


“De nuevo estoy de vuelta, después de larga ausencia, igual que la calandria que azota el vendaval…..”, dice la letra de la zamba Luna cautiva, que interpreta magistralmente el folklorista Jorge Cafrune.

Cafrune ya no está pero ha quedado su voz grabada para siempre, de la misma manera que –salvando las distancias con el poeta que la compuso y el cantante que la inmortallizó- quedan estas páginas que escribimos en un determinado momento de nuestras vidas, siguiendo el impulso de los sentimientos y haciendo uso de la libertad de que disponemos.

La ausencia en nuestro caso no ha sido tan larga, apenas unos días para lavarle la cara y vestir con ropa nueva al blog, ese medio de expresión que para mi gusto personal, nació para quedarse, mientras un sinfín de factores nos lo permitan.

En esta reaparición siento la necesidad de que la primera entrada –ésta- sea un intento de hacer llegar un saludo y un mensaje de optimismo a una persona del entorno familiar que en los próximos días sorteará un escollo en la carrera de obstáculos que es la vida.

La persona en cuestión –no diremos el nombre para no alimentar su ego- es conocida obviamente por quienes son los destinatarios de esta nota y que, como yo, habrán tenido la oportunidad de valorar su dimensión como ser humano, siempre dispuesto a tender una mano.
Más que el vínculo familiar, me une a él un enorme afecto personal, ese sentimiento que no todos sabemos granjearnos entre nuestros semejantes. La calidad de las personas se pone de manifiesto en los momentos difíciles, y allí SIEMPRE ha estado y sigue estando el personaje de marras, contando con el inapreciable apoyo de su esposa, destinataria también de este mensaje.

Como muestra basta un botón, dice el refrán. Apenas una breve anécdota: Hace ya bastantes años, mis padres necesitaban una pequeña suma de dinero para algo que era crucial: la compra de una vivienda. Se lo pidieron prestado a un familiar directo, muy pudiente y sobrado de dinero. La respuesta fue “..y si tu te mueres, quién me lo va a pagar…?

Un hecho similar se produjo años después. Los protagonistas éramos mi esposa y yo, y en el lado opuesto, EL PERSONAJE y su esposa. No hizo falta pedirles el préstamo. Nos lo ofrecieron espontáneamente, sin papeles ni recibos. “Devuélvanlo cuando puedan..” fue la condición.

Son gestos que nunca se olvidan. A partir de allí todo fue ayuda desinteresada sin esperar nada a cambio. Esta ayuda –imprescindible- se prolonga hasta el día de hoy. Aquí se conjugan SOLIDARIDAD y GRATITUD, que juntamente con TOLERANCIA, son las palabras elegidas como lema de este blog.

A mediados de mes, EL PERSONAJE, enfrentará un problema de salud, del que saldrá con el “motor puesto a punto” , aunque tal vez deba cambiar neumáticos pues tiene muchos kilómetros recorridos, como muchos de nosotros.

¿Habré hecho bien o mal? No he querido dar su nombre porque no tengo su autorización, pero muchos de los que lean estos párrafos sabrán sin duda de quién se trata.

Una acotación final: ¡Vamos …….., que París nos espera!
*