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14 de septiembre de 2011

Ojos de agua (Domingo Villar)



Género:    Novela 'negra'
Año:          2006
Páginas:   188
Lectura: Biblioteca pública
Valoración:  Bueno




Novela corta, entretenida y bien resuelta. Sin embargo, me pareció mejor la segunda de este autor, La playa de los ahogados, con los mismos personajes, el inspector Leo Caldas y su ayudante Rafael Estévez, en la que la trama es más elaborada, con más páginas y también más intriga.
Es poco convincente la descripción que Domingo Villar hace de la personalidad de Estévez, el clásico subalterno tosco y de pocas luces en comparación con su superior, en este caso el comisario Caldas, cuyo perfil, sin embargo, está bien trabajado. Es creíble lo que dice y hace, algo que no ocurre con las intervenciones de su ayudante. Para pasar un rato entretenido está bien.
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Sinopsis

Entre el aroma del mar y de los pinos gallegos, en una torre residencial junto a la playa, un joven saxofonista de ojos claros, Luis Reigosa, ha aparecido asesinado con una crueldad que apunta a un crimen pasional.
Sin embargo, el músico muerto no mantiene una relación estable y la casa, limpia de huellas, no muestra más que partituras ordenadas en los estantes y saxofones colgados en las paredes.
Leo Caldas, un solitario y melancólico inspector de policía que compagina su trabajo en comisaría con un consultorio radiofónico, se hará cargo de una investigación que le llevará de la bruma del anochecer al humo de las tabernas y los clubes de jazz.

A su lado está el ayudante Rafael Estévez, un aragonés demasiado impetuoso para una Galicia irónica y ambigua, e incluso demasiado impetuoso para el propio Leo, que busca entre sorbos de vino los fantasmas ocultos en los demás mientras intenta sobrevivir a los suyos. Gracias a la labor de este singular tándem Caldas-Estévez la verdad termina por aflorar, llevándonos a desentrañar el secreto que esconden los Ojos de agua.
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El autor

Domingo Villar (Vigo, 1971) reside en Madrid y ha trabajado como guionista de televisión y cine en diversos proyectos. Ejerce como crítico gastronómico en una emisora de radio y colabora habitualmente con varios medios de prensa escrita.


Su primera novela, Ojos de agua (2006), ganó el I Premio Sintagma, el Premio Brigada 21 y el Premio Frei Martín Sarmiento. Domingo Villar también quedó finalista en dos categorías en los premios británicos Crime Thriller Awards.

Sus obras se han traducido a seis idiomas y La playa de los ahogados (2009), su segunda novela, obtuvo una calurosa acogida por parte del público y la crítica, que lo ha designado como uno de los escritores de novela de intriga con más talento del panorama nacional.

(Texto de tacobooks.com)
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5 de septiembre de 2011

La playa de los ahogados (Domingo Villar)


Muy bueno
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Novela (2009), policial, intriga

445 pags.

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Las recomendaciones a veces deparan gratas sorpresas. Este libro de Domingo Villar (a quién no conocía) ha sido una de ellas. Los autores españoles de novelas del género policial están pisando fuerte en los últimos tiempos, y a fe que merecen ser leídos.

Escrito en tercera persona, el libro de Villar nos presenta a sus personajes (el inspector gallego Leo Caldas y su ayudante aragonés Rafael Estévez) en su segundo caso después del debut en Ojos de agua, que me dispongo a leer a la brevedad.

Una trama no muy complicada, capítulos cortos y abundancia de diálogos, todo ello matizado con algunas explicaciones sobre la pesca, los mariscos y la gastronomía gallega, hacen que las 445 páginas se lean con interés en busca del desenlace.

Si lo que se busca al comenzar un libro son algunas horas de entretenimiento sin otras pretensiones, esta segunda novela de Domingo Villar lo logra con creces y, por lo tanto, tiene crédito abierto para las que puedan venir.
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Contratapa del libro

Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla de una playa gallega. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba.


Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el lacónico inspector Leo Caldas se sumerte en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que, cuando se deciden a hablar, apuntan en una dirección demasiado insólita.


Un asunto brumoso para Caldas, que atrviesa días difíciles: el único hermano de su padre está gravemente enfermo y su colaboración radiofónica en Onda Vigo se está volviendo insoportable. Tampoco facilita las cosas el carácter compulsivo de Rafael Estévez, su ayudante aragonés, que no acaba de adaptarse a la forma de ser del inspector.


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