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5 de marzo de 2014

El hombre que amaba a los perros (Leonardo Padura)

- Libro nro. 244 leído en este blog -

Género:  Novela, Historia novelada sobre el asesinato de León Trotski
Año:         2009
Páginas: 575
Transcurre en:  Europa, Rusia, México, Cuba
Epoca:  A lo largo del siglo XX
Elegido por:  Autor y recomendación

Valoración:  ¡Excelente!



Enorme novela, de lo mejor que he leído en lo que va del año y en mucho tiempo. Esta ambiciosa obra de Leonardo Padura reúne todos los valores que busco en un libro elaborado en base a un acontecimiento histórico: una prosa muy bien escrita, rigurosidad dentro de los límites que aconseja la ficción y un interés que no decae por ver como el autor concluye su trabajo, aunque conozcamos el desenlace de la historia que relata.

Esta opinión "en caliente" (hace apenas diez minutos que llegué al punto final) la sostengo a pesar de que el volumen de casi 600 páginas presenta tipografía pequeña y muchas páginas en las que no existe el punto y aparte, elementos ambos que suelen disuadirme a la hora de elegir un libro, a menos que, como en este caso, se trate de una recomendación o el nombre del autor pese más; son consideraciones personales que no le importarán a nadie, y que por supuesto nada tienen que ver con la valoración de esta magnífica novela, altamente recomendable.

Leonardo Padura publica al final del libro una lista de las personas que le ayudaron a conocer mejor algunos aspectos de la historia y los lugares en los que transcurre la misma, aunque el mérito de amalgamar todos esos datos en la estructura de su novela, es mérito exclusivo del talentoso escritor cubano que atrapa completamente al lector en esta telaraña de realidad y ficción acerca de un hecho históricamente real que en su momento causó conmoción: el asesinato del líder revolucionario ruso Liev Davídovich, más conocido como León Trotsky.

El libro avanza en tres frentes. Primero conocemos a un aspirante a escritor que para sobrevivir administra una modesta clínica veterinaria y que un día conoce a un misterioso personaje en una solitaria playa cubana. Éste le revela confidencias sobre hechos ocurridos hace tres décadas y el lector comienza ya a preguntarse quién será ese individuo que va siempre acompañado de dos galgos rusos.

Después aparecen en escena los actores principales. Alternando capítulos, el autor relata la azarosa vida de Trotsky, desde que fue expulsado de Rusia tras la llegada de Josef Stalin al poder, y la de Ramón Mercader, el comunista catalán que habría de asesinarlo abriéndole el cráneo con un piolé de montañista. 
Toda la información sobre el exilio de Trotsky en Noruega, Francia y México es congruente y documentada pero un poco de síntesis no hubiera estado mal.

La evolución de Mercader desde sus comienzos en Barcelona hasta su preparación para convertirse en el brazo ejecutor de la venganza de Stalin hacia el odiado León Trotsky, es el segmento que me pareció más interesante. Esa estructura de capítulos alternados se mantiene hasta que ambos personajes confluyen en México. A partir de ese momento la lectura es absorbente y el lector -en mi caso- siente que tiene en sus manos una obra literaria de gran calidad. Así explica Padura:

...me atuve con toda la fidelidad posible (recuérdese que se trata de una novela, a pesar de la agobiante presencia de la Historia en cada una de sus páginas) a los episodios y la cronología de la vida de León Trotski en los años en que fue deportado, acosado y finalmente asesinado, y traté de rescatar lo que conocemos con toda certeza (en realidad muy poco) de la vida o de las vidas de Ramón Mercader, construída(s) en buena parte sobre el filo de la especulación a partir de lo verificable y de lo histórica y contextualmente posible. 
*

Sinopsis (contratapa del libro) 
En 2004, a la muerte de su mujer, Iván, aspirante a escritor y ahora responsable de un paupérrimo gabinete veterinario de La Habana, vuelve los ojos hacia un episodio de su vida, ocurrido en 1977, cuando conoció a un enigmático hombre que paseaba por la playa en compañía de dos hermosos galgos rusos. Tras varios encuentros, «el hombre que amaba a los perros» comenzó a hacerlo depositario de unas singulares confidencias que van centrándose en la figura del asesino de Trotski, Ramón Mercader, de quien sabe detalles muy íntimos. Gracias a esas confidencias, Iván puede reconstruir las trayectorias vitales de Liev Davídovich Bronstein, también llamado Trotski, y de Ramón Mercader, también conocido como Jacques Mornard, y cómo se convierten en víctima y verdugo de uno de los crímenes más reveladores del siglo xx. Desde el destierro impuesto por Stalin a Trotski en 1929 y el penoso periplo del exiliado, y desde la infancia de Mercader en la Barcelona burguesa, sus amores y peripecias durante la Guerra Civil, o más adelante en Moscú y París, las vidas de ambos se entrelazan hasta confluir en México. Ambas historias completan su sentido cuando sobre ellas proyecta Iván sus avatares vitales e intelectuales en la Cuba contemporánea y su destructiva relación con el hombre que amaba a los perros.
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Primeras líneas

-Descansa en paz -fueron las últimas palabras del pastor.
  Si alguna vez esa frase gastada, tan impúdicamene dteatral en la boca de aquel personaje, había tenido algún sentido fue en ese preciso instante, mientras los sepultureros, con despreocupada habilidad, bajaban hacia a fosa abierta el ataúd de Ana. La certeza de que la vida puede ser el peor infierno, y de que con aquel descenso se esfumaban para siempre todos los lastres del miedo y del dolor, me invadió como un alivio mezquino y pensé si de algún modo no estaba envidiando el tránsito final de mi mujer hacia el silencio, pues hallarse muerto, total y verdaderamente muerto, puede ser para algunos lo más parecido a la bendición de ese Dios con el que Ana, sin demasiado éxito, había tratado de involucrarme en los últimos años de su penosa vida. 
   ...
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El autor 

Leonardo Padura (La Habana, 1955) trabajó como guionista, periodista y crítico, hasta lograr el reconocimiento internacional con la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde:Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Adiós, Hemingway, La neblina del ayer y La cola de la serpiente, traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón 1995, el Hammett 1997, 1998 y 2005, el Premio de las Islas 2000 y el Brigada 21. En 2012 Padura recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba. Autor de Herejes, una absorbente novela sobre un cuadro de Rembrandt y una saga judía que llega a nuestros días, confirma al autor como uno de los narradores más ambiciosos e internacionales en lengua española. 
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20 de febrero de 2014

La cola de la serpiente (Leonardo Padura)

- Libro nro. 243 leído en este blog -

Género:  Novela, policial
Año:         2011
Páginas: 185
Transcurre en:  La Habana, Cuba
Epoca:  Actual
Elegido por:  Autor

Valoración:   Bueno




Mientras esperaba el aviso de la Biblioteca sobre la disponibilidad de dos libros de Leonardo Padura de los que me hablaron maravillas (El hombre que amaba a los perros y Herejes), me "deglutí" en un día esta "noveleta" del escritor cubano. En estos momentos ya tengo en mis manos El hombre que..., cuya sinopsis de contratapa me suena muy prometedora.

Califiqué de "noveleta" a La cola de la serpiente, porque así es como la ha definido el propio autor al final del libro. Me pareció una obra amena si gusta el estilo de Padura, pero el caso policial que plantea es un tanto endeble y predecible, o sea que en mi opinión no agrega mucho a su curriculum. Su personaje estrella, el policía Mario Conde, ya en vías de retiro definitivo, acepta el encargo de investigar la misteriosa muerte de un chino, y en su transcurso lleva al lector a internarse en la historia del Barrio Chino cubano, incluyendo la descripción de ritos y costumbres que a unos podrá interesar y a otros no tanto.

Pasamos página y ahora sí, al ataque de El hombre que amaba a los perros, un volumen respetable de casi 600 páginas.
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Sinopsis (contratapa del libro)
Unas cuantas calles casi en ruinas, asediadas por los escombros y los delincuentes, es lo que queda del viejo Barrio Chino de La Habana. Cuando se adentra en él un Conde ya ex policía, dedicado ahora a la compraventa de libros de segunda mano, no puede evitar recordar que estuvo en ese rincón exótico y agreste de la ciudad muchos años antes, en 1989. Todo surgió de la petición de la teniente Patricia Chion, mujer irresistible, para que le ayudara en un extraño caso: el asesinato de Pedro Cuang, un anciano solitario que apareció ahorcado, junto con su perro, con un dedo cortado y un círculo y dos flechas grabados con una navaja en el pecho. Eran rituales de santería que obligaron a hacer pesquisas por otros ámbitos de la ciudad. Pero el Conde descubrió hilos inesperados, negocios secretos y una historia de abnegación y desgracias que le devolvió la realidad oculta de muchas familias emigrantes asiáticas. Como dice una expresión china, tuvo que encontrar la cola de la serpiente para llegar a su cabeza.
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Primeras líneas
   Desde que tuvo uso de razón y aprendió algunas pocas cosas de la vida, para Mario Conde un chino siempre había sido lo que debía ser un chino: un prójimo de ojos rasgados, con esa piel resistente a las adversidades y de engañoso color hepático. Un hombre transportado por los avatares de la vida desde un sitio tan mítico como lejano, un lugar impreciso entre la realidad de apacibles ríos y montañas inexpugnables de cumbres nevadas, perdidas en el cielo; una tierra fértil en leyendas de dragones, mandarines sabios y filósofos enrevesados aunque útiles para casi todo.
   ...
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El autor

Leonardo Padura (La Habana, 1955) trabajó como guionista, periodista y crítico, hasta lograr el reconocimiento internacional con la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde: Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Adiós, Hemingway, La neblina del ayer y La cola de la serpiente, traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón 1995, el Hammett 1997, 1998 y 2005, el Premio de las Islas 2000 y el Brigada 21. También ha escrito La novela de mi vida y El hombre que amaba a los perros, una trepidante reconstrucción de las vidas de Trotsky y Ramón Mercader, traducida a diez idiomas, vendidos sus derechos al cine y merecedora del Premio de la Crítica en Cuba, el Francesco Gelmi di Caporiacco 2010 y, en 2011, el Premio Carbet del Caribe, el Prix Initiales y el Prix Roger Caillois. En 2012 Padura recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba. Herejes, una absorbente novela sobre un cuadro de Rembrandt y una saga judía que llega a nuestros días, confirma al autor como uno de los narradores más ambiciosos e internacionales en lengua española.
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9 de febrero de 2014

Pasado perfecto (Leonardo Padura)

- Libro nro. 241 leído en este blog -

Género:  Novela, policial
Año:       1991
Páginas: 240
Transcurre en:  La Habana, Cuba
Epoca:  Invierno de 1989
Elegido por:  Autor

Valoración:   Muy bueno



Debo confesar con un poco de rubor que éste es el primer libro que leo del escritor cubano Leonardo Padura, a quién incorporo ya a mi lista de favoritos. Un estilo muy personal y notoriamente muy cubano, si tomamos en cuenta la cantidad de vocablos locales que adornan esta novela en la que se mueven personajes entrañables, como el protagonista, el teniente de policía Mario Conde, con el que es imposible no simpatizar desde el comienzo mismo.

Mario es separado, vive solo y sueña con escribir un libro que sea "escuálido y conmovedor", pero de momento debe ganarse la vida como policía que acomete las tareas que se le encomiendan en compañía de su colaborador y amigo, el sargento Manolo. El escenario en que se mueven es La Habana de 1989 pero el autor se limita a desarrollar el caso que los ocupa sin extenderse mucho sobre la realidad social, evitando también toda referencia política, a diferencia de, por ejemplo, Petros Markaris, que aprovecha las novelas que tienen como protagonista al comisario Kostas Jaritos, para explayarse sobre la sociedad griega. Me hubiese gustado de Padura algo similar.

Pasado perfecto es el primer volumen de una tetralogía que recorre las cuatro estaciones; éste corresponde al invierno. Mario Conde debe investigar la desaparición de un funcionario, que casualmente resulta ser un amigo de la infancia, etapa que el policía recuerda en varias partes de la novela. Con ello, el autor nos da una semblanza más acabada de su personaje, por ser ésta su presentación en sociedad.

Aquí no hay tiros, ni puñetazos ni persecuciones espectaculares. El propio Leonardo Padura ha dicho que no escribe novelas policiales, sino que utiliza algunos elementos de ese género para contar historias que le importan a él y posiblemente también a los demás.

Me gustó el estilo coloquial de Padura y esos giros tan cubanos que aunque desconozca el significado de muchos de ellos, no impiden que el argumento se siga perfectamente.

Bienvenido entonces a este blog y hasta un próximo encuentro.
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Elaboración de los famosos habanos cubanos
Sinopsis (Tomada de Editorial Tusquets)
El primer fin de semana de 1989 una insistente llamada de teléfono arranca de su resaca al teniente Mario Conde, un policía escéptico y desengañado. El Viejo, su jefe en la Central, le llama para encargarle un misterioso y urgente caso: Rafael Morín, jefe de la Empresa de Importaciones y Exportaciones del Ministerio de Industrias, falta de su domicilio desde el día de Año Nuevo. Quiere el azar que el desaparecido sea un ex compañero de estudios de Conde, un tipo que ya entonces, aun acatando las normas establecidas, se destacaba por su brillantez y autodisciplina. Por si fuera poco, este caso enfrenta al teniente con el recuerdo de su antiguo amor por la joven Tamara, ahora casada con Morín. «El Conde» -así le conocen sus amigos-, irá descubriendo que el aparente pasado perfecto sobre el que Rafael Morín ha ido labrando su brillante carrera ocultaba ya sus sombras.

La Habana, escenario de la novela 
Primeras líneas
No necesito pensarlo para comprender que lo más difícil sería abrir los ojos. Aceptar en las pupilas la claridad de la mañana que resplandecía en los cristales de las ventanas y pintaba con su iluminación gloriosa toda la habitación, y saber entonces que el acto esencial de levantar los párpados es admitir que dentro del cráneo se asienta una masa resbaladiza, dispuesta a emprender un baile doloroso al menor movimiento de su cuerpo. Dormir, tal vez soñar, se dijo, recuperando la frase machacona que lo acompañó cinco horas antes, cuando cayó en la cama, mientras respiraba el aroma profundo y oscuro de su soledad. Vio en una penumbra remota su imagen de penitente culpable, arrodillado frente al inodoro, cuando descargaba oleadas de un vómito ambarino y amargo que parecía interminable. Pero el timbre del teléfono seguía sonando como ráfagas de ametralladora que perforaban sus oídos y trituraban su cerebro, lacerado en una tortura perfecta, cíclica, sencillamente brutal. Se atrevió. Apenas movió los párpados y debió cerrarlos: el dolor le entró por las pupilas y tuvo la simple convicción de que quería morirse y la terrible certeza de que su deseo no iba a cumplirse. Se sintió muy débil, sin fuerzas para levantar los brazos y apretarse la frente y entonces conjurar la explosión que cada timbrazo maligno hacía inminente, pero decidió enfrentarse al dolor y alzó un brazo, abrió la mano y logró cerrarla sobre el auricular del teléfono para moverlo sobre la horquilla y recuperar el estado de gracia del silencio.
...

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El autor   (Tomado de Editorial Tusquets)

 Leonardo Padura (La Habana, 1955) trabajó como guionista, periodista y crítico, hasta lograr el reconocimiento internacional con la serie de novelas policíacas protagonizadas por el detective Mario Conde: Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras, Paisaje de otoño, Adiós, Hemingway, La neblina del ayer y La cola de la serpiente, traducidas a numerosos idiomas y merecedoras de premios como el Café Gijón 1995, el Hammett 1997, 1998 y 2005, el Premio de las Islas 2000 y el Brigada 21. También ha escrito La novela de mi vida y El hombre que amaba a los perros, una trepidante reconstrucción de las vidas de Trotsky y Ramón Mercader, traducida a diez idiomas, vendidos sus derechos al cine y merecedora del Premio de la Crítica en Cuba, el Francesco Gelmi di Caporiacco 2010 y, en 2011, el Premio Carbet del Caribe, el Prix Initiales y el Prix Roger Caillois. En 2012 Padura recibió el Premio Nacional de Literatura de Cuba. Herejes, una absorbente novela sobre un cuadro de Rembrandt y una saga judía que llega a nuestros días, confirma al autor como uno de los narradores más ambiciosos e internacionales en lengua española.
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3 de enero de 2013

Nuestro GG en La Habana (Pedro Juan Gutiérrez)

Género:   Novela, policial
Año:        2004
Páginas:   120

Aceptable

La noveleta, que según el autor, es como se conocen en Cuba este tipo de novelas cortas, es un poco extraña y simple a la vez. Comienza llevando al lector tras los pasos de un supuesto Graham Greene que llega a La Habana y lo primero que visita es la zona de prostíbulos y lugares de sexo fácil con toda la exhuberancia de sus mujeres y las generosas dimensiones de que hacen gala los morenos cubanos.
Esta confusión inicial en torno a la identidad de Graham Greene, y la aparición de un cadáver, provocan la entrada en escena de la policía cubana, el FBI, la KGB, cazadores de nazis, y finalmente del verdadero Graham Greene que también se ve envuelto en la maraña. Todos quieren que el escritor refleje en una novela  las bondades de cada uno de los grupos. Finalmente, Greene opta por la solución más sencilla....
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Sinopsis
El escritor británico Graham Greene llega a La Habana en julio de 1955 y se sumerge en un mundo trepidante y vertiginoso, donde confluyen artistas porno, travestis, agentes del FBI y de la KGB, cazadores de nazis y la mafia italiana de Nueva York.
Basada en hechos reales, esta novela recrea un momento apasionante y hasta ahora desconocido de la historia cubana más reciente. Al mismo tiempo es un divertimento sobre el arte de la escritura y los avatares del oficio de escritor.
La fuerza de la palabra escrita, la seducción que ejerce sobre el lector y el temor que habitualmente suscita en los poderosos, es el asunto central del libro.
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