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24 de agosto de 2014

La camarera (James M. Cain)

- Libro nro. 284 leído en este blog -
(Total de leídos en todos los géneros: 2642)

Género:  Novela negra   
Año:        2012  
Páginas:  298
Título original:  The Cocktail Waitress
Traducción: Ana Herrera
Grupo C

Valoración: Muy bueno



¿Quién no recuerda El cartero siempre llama dos veces, uno de los clásicos de la llamada novela negra? ¿o Pacto de Sangre o Mildred Pierce? Muy entretenidos como casi todo lo escrito por James M. Cain, que había dejado sin editar varios manuscritos de La camarera, encontrados por su editor en el año 2002. Los cotejó, ordenó y publicó el texto definitivo en 2012. Y es una suerte que haya sido así pues se trata de una novela adictiva que invita a leerla sin pausa.

Al final del libro, el editor ofrece algunas aclaraciones y datos interesantes sobre la gestación de esta novela, como por ejemplo que al llegar a las cien páginas el autor decidió una modificación radical . Reemplazó el texto escrito en tercera persona por el de primera persona, o sea que la historia es narrada por la protagonista Joan Medford. Como resultado de este cambio el argumento deja algunos sucesos sin una clara explicación, o sea que el lector es quien debe decidir si el relato de Joan se ajusta a la verdad. ¿Es culpable o inocente?.
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Sinopsis   (contratapa del libro)
Tras el fallecimiento de su marido en un extraño accidente automovilístico, la joven y hermosa viudad Joan Medford se ve obligada a aceptar un empleo como camarera sirviendo copas. Su situación económica es precaria y necesita ganar dinero para poder criar a su hijo. En su nuevo trabajo se cruzarán en su vida dos hombres: un apuesto y soñador joven y un rico anciano que le da grandes propinas y le hace una insólita propuesta de matrimonio... El explosivo triángulo está servido y la novela desarrolla con precisión milimétrica los grandes temas del autor: el deseo sexual, las maquinaciones interesadas, la codicia, el engaño y la violencia soterrada que impregna a sus personajes.
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El autor

James Mallahan Cain (Annapolis, Maryland, 1 de julio de 1892 – University Park, Maryland, 27 de octubre de 1977). Escritor, periodista y novelista estadounidense especialmente conocido por sus novelas de ambiente sórdido, englobadas dentro de la novela negra, del que es uno de sus máximos representantes junto con sus compatriotas Raymond Chandler y Dashiell Hammett. Cain nació en una familia católica de origen irlandés: su padre era un eminente profesor y su madre, Rose Mallahan, cantante de ópera. De ella heredó el amor por la música, pero la esperanza de convertirse él mismo en un cantante se esfumó cuando esta le dijo que su voz no era lo bastante buena. Se graduó en el Washington College en 1910, que queda en Chestertown, adonde la familia se había mudado y del que su padre era presidente. Cain fue llamado a filas y pasó el último año de la primera guerra mundial en Francia, escribiendo para una revista del ejército. De regreso en Estados Unidos y licenciado en 1917, continuó con su trabajo de periodista, particularmente en The Baltimore Sun, hasta que comenzó con sus obras de ficción. En 1932 firmó con Paramount Pictures como guionista, pero pronto chocó con la burocracia de los estudios y los productores que reescribían sus textos (en 15 años apenas logró que le produjeran tres). Animado por Henry Mencken, el director del Baltimore Sun, publicó a los 42 años su primera novela, El cartero siempre llama dos veces (1934), con la que saltó a la fama al convertirse en un éxito de ventas, a pesar de haber sido censurada en algunos estados del país por su contenido supuestamente obsceno.
(Datos biográficos tomados de Wikipedia).
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7 de diciembre de 2011

Mildred Pierce (James M. Cain)


Género:   Novela
Páginas:   244
Año:        1941
Valoración: Bueno



Tenía catalogado a James M. Cain como autor de novelas negras, después de haber leído la magnífica El cartero siempre llama dos veces, Pacto de sangre y El estafador, pero en Mildred Pierce el asesinato no es el tema central, sino que se trata de un drama en torno a los sacrificios que debe hacer una mujer divorciada para mantener a sus dos hijas en la época de la Gran Depresión de los años 30 en Los Angeles.

La novela parece hecha a medida para el lucimiento de las actrices que se pusieron en la piel de Mildred al ser llevada esta obra al cine y la televisión, eso sí, con medio siglo de diferencia entre ambas versiones. Primero fue Joan Crawford la encargada de personificar la atormentada vida de Mildred, en una interpretación que le valió ganar el Oscar de la Academia de Hollywood en 1945. La película se tituló Alma en perdición o El suplicio de una madre (en Argentina).

Como una prueba de la vigencia de la novela de James M. Cain, este año la televisión realizó su propia versión en una serie de cinco capítulos, con Kate Winslet en el papel de Mildred, con el que ganó el reconocido premio Emmy. O sea, dos grandes actrices que debieron dar lo mejor de sí mismas para reflejar en la pantalla la fuerte personalidad de la sufrida madre nacida de la pluma de Cain.

Si la novela mereció el interés de los productores de Hollywood y de la televisión actual (HBO), es dable suponer que la obra debe tener los méritos suficientes para que su lectura pueda interesar. Y así es, en efecto. El texto tiene continuidad, fuerza y dramatismo en el planteamiento de la relación entre la madre y su consentida y orgullosa hija mayor, Veda.

Sinopsis

Mildred es una mujer adelantada a su tiempo, al menos para algunas cosas. Separarse en 1931 en California no era una decisión que se tomara fácilmente por todo lo que conllevaba, pero ella se atreve a dar el paso. Se siente capaz de sacar adelante a sus dos hijas sin más ayuda que su trabajo. Aunque, para una mujer acostumbrada a un nivel de vida medio-alto y sin experiencia laboral fuera de casa más allá de las tartas que hace para amigos y conocidos, no será fácil empezar. Mildred no está dispuesta a rebajarse, ni que lo hagan sus hijas. Pero tendrá que vencer sus propios prejuicios para lograr hacerse un hueco en un mundo en el que a las mujeres no les quedaban muchas opciones entre las que elegir. En ese camino que se dispone a recorrer sabe que tendrá que sacrificar cosas, aunque no se imagina cuántas ni cuáles.


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