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22 de febrero de 2015

Treblinka (Chil Rajchman)

* Libro nro. 317 leído en este blog *

Género: Testimonial 
Año:      1958 / 2009
Páginas: 238
Título original: Zijroines
Traducción: Jorge Salvetti 
Lectura:  Biblioteca

RECOMENDABLE 

Valoración:    Excelente      Muy bueno     Bueno      Regular/Aceptable       Malo

La cumbre del horror. Es una definición que leí en alguna página de Internet, y que me pareció muy acertada, para definir lo que ocurrió en Treblinka, uno de los campos de exterminio construidos por la Alemania nazi. Leer lo que Chil Rajchman escribió en 1958 pero publicado recientemente sobre los diez meses que pasó en Treblinka, ha sido para quien esto escribe una experiencia impactante, desgarradora y tremendamente dolorosa (y no exagero). 

Por momentos bajaba el libro y me quedaba mirando al frente mientras la mente intentaba procesar y entender como era posible que el ser humano fuese capaz de cometer esos espantosos actos de crueldad hacia sus semejantes. No voy a describir en estas líneas ninguna de las atrocidades que los "hombres" de las SS, Gestapo y guardias ucranianos infligían por mero placer a los prisioneros judíos (incluyendo niños) antes de matarlos, enterrarlos e incinerarlos en el campo de la muerte de Treblinka, tal vez el más terrible.

Sí, voy a copiar textualmente las palabras que escribe Vassili Grossman en el conmovedor epílogo del libro: "La mera lectura de estas cosas es terriblemente dura. Pero que el lector me crea: no es menos duro escribirlas. Es posible que alguien pregunte: "Para qué escribir, para qué recordar todo esto?" El deber del escritor es el de contar la espantosa verdad, y el deber ciudadano del lector es conocerla. Todo aquel que vuelve la cabeza, que cierra los ojos  y pasa de largo ofende la memoria de los caídos."

He cumplido mi parte señores Rajchman y Grossman: leí con profundo dolor y pena, además de rabia y verguenza, el libro Treblinka. Que estas líneas contribuyan a su difusión.
*

Contratapa
En octubre de 1942, Chil Rajchman y su hemana fueron deportados a Treblinka, un campo de concentración pensado exclusivamente para el exterminio de judíos. Ella es enviada a la cámara de gas, y él es obligado a participar en la matanza; se encarga de rapar a las mujeres antes de ser ejecutadas o buscar dientes de oro entre los cadáveres. En agosto de 1943, después de una rebelión de los prisioneros, Rajchman escapa. Durante su huída escribió la historia de sus diez meses en Treblinka.

Redactadas en yidish, estas memorias permanecieron ocultas durante años. y sólo después de la muerte de su autor han visto la luz. Treblinka es un libro único, escrito en tiempo presente, con una urgencia y una inmediatez estremecedoras. Esta edición incluye el célebre texto de Vasili Grossman en el que se cuenta detalladamente como funcionó la maquinaria de destrucción del "infierno de Treblinka, en comparación con el cual, el de Dante resulta un juego inofensivo e inocente de Satán".
*

El autor
Chil Rajchman nació en 1914 en Lodz, Polonia. Cuando las tropas de Adolf Hitler invadieron su país Rajchman tenía veinticinco años. Era el mayor de cinco hermanos y huyó de la ciudad con Rivke, su hermana. Ambos fueron detenidos y deportados a Treblinka. Participó en el levantamiento del campo y fue uno de los 57 sobrevivientes. En 1946 emigró a Uruguay, donde se casó y formó una familia. Murió en 2004. Entre sus últimas voluntades figuraba que sus memorias de Treblinka, conservadas durante años, fueran publicadas.
*




Vasili Grossman, autor del epílogo del libro.











Durmientes que fueron dejados como testimonio de las vías férreas que
conducían al campo de exterminio.
*

1 de septiembre de 2014

Ébano (Ryszard Kapuscinski)

- Libro nro. 288 leído en este blog -
(Total de leídos en todos los géneros: 2646)
-¡RECOMENDABLE!-

Género:  Perodismo, Testimonial  
Año:        1998  
Páginas:  340
Título original:  Heban Czytelnik
Traducción:   Agata Orzeszek
Grupo B

Valoración:  Excelente!




Las deudas hay que pagarlas, y eso es lo que estoy haciendo. Me resulta difícil de entender cómo es que durante 40 años vinculado al periodismo NUNCA haya leído un libro escrito por Ryszard Kapuscinski. Sí, leí artículos con su firma, entrevistas y comentarios sobre la vida y obra de este gran escritor/periodista (¿o periodista/escritor?) polaco fallecido en el año 2007.

Acabo de dar vuelta a la última página de Ébano, escrito en 1998 (¡cuantos años pasaron!) y puedo afirmar con total convicción que ahora conozco realmente África y su gente. Pasaron muchos años, sí, desde que lo escribió, pero no creo que las cosas hayan cambiado mucho en el llamado "continente negro". Es obvio que hay mucha literatura probablemente valiosa sobre esos países y sus habitantes tan castigados por la pobreza y la indiferencia. Pero no los leí y por lo tanto poco puedo decir de esos textos. Pero sí devoré todas y cada una de las palabras contenidas en Ébano, un libro fascinante, al que seguirán sin duda otros que lleven la firma de Ryszard Kapuscinski, un maestro en el arte de exponer una realidad, un suceso, una imagen -o muchas- sólo con la palabra escrita.

En Ébano encontramos una descripción lúcida de cómo se vive en esos países, cómo se actúa en diversas circunstancias, cómo es o debe ser el saludo entre dos personas, cómo se sobrevive a tantas condiciones adversas (calor asfixiante, falta de agua, de medicamentos, de comida). En fin, un panorama sobrecogedor que este gran periodista nos pinta de manera directa y personal, pues todas las situaciones que relata las ha sufrido en carne propia.

Obviamente, está presente la crónica periodística sobre los acontecimientos políticos que en la época de sus viajes se sucedían con tanta frecuencia: los golpes de Estado y las figuras detrás de ellos. Haile Selassie y Amin Dada, entre otros, no podían faltar; su labor de cronista para la Agencia de noticias polaca y columnas de periódicos está matizada con comentarios personales llenos de coloridos detalles.

Como reza la contratapa del libro "Kapuscinski se ha sumergido en el continente africano, rehuyendo las paradas obligadas, los estereotipos y los lugares comunes. Vive en las casas de los arrabales más pobres, plagadas de cucarachas y aplastadas por el calor; enferma de malaria cerebral; corre peligro de muerte a manos de un guerrillero; tiene miedo y se desespera..

"Kapuscinski nos muestra la gran historia -de las guerras, los golpes de Estado, las revoluciones- y también la pequeña historia, de la gente que lucha por sobrevivir día tras día".

El propio Kapuscinski nos presenta su obra al comienzo del libro: "He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical..."
*


Apenas tres extractos del libro:

Kapuscinski califica como de "inerte espera" la noción que los africanos tienen del tiempo, y lo explica así:

"....el africano que sube a un autobús nunca pregunta cuando arrancará, sino que entra, se acomoda en un asiento libre y se sume en el estado en que pasa gran parte de su vida: en el estado de inerte espera. ¿En qué consiste esa inerte espera?  Las personas entran en este estado conscientes de lo que va a ocurrir; por lo tanto, intentan elegir el mejor lugar y aposentarse lo más cómodamente posible. A veces unas se tumban, otras se sientan en el suelo o en una piedra, o se ponen en cuclillas. Dejan de hablar. El grupo de personas en estado de inerte espera es mudo. No emite ninguna voz, permanece en silencio. Los músculos se distienden. El cuello se queda rígido y la cabeza deja de moverse. La persona no mira, no intenta divisar nada, no se muestra curiosa. A veces tiene los ojos entornados, pero no siempre. Los ojos, por lo general, están abiertos pero con la mirada ausente, sin brizna de vida. Puesto que he pasado horas observando multitudes enteras en estado de inerte espera, puedo afirmar que se sumen en una especie de profundo sueño fisiológico: no comen, no beben, no orinan. No reaccionan a un sol que abrasa sin piedad ni a las moscas, voraces y pesadas, que las asedian y se posan sobre sus labios y párpados...."
...

Me irritaban aquellas personas que al llegar a África se instalaban en la "pequeña Europa" o en la "pequeña América" (es decir, en hoteles de lujo) y al regresar a sus países presumían de haber vivido en África, a la cual no habían visto en absoluto.
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y una curiosidad explicada por el autor

¿Que de dónde han salido los barcos que se ven en los lagos, en el interior del continente? Del océano: los desmontaban en los puertos marítimos, transportaban las piezas sobre las cabezas y las montaban en las orillas de los lagos. Se han transportado al interior de África, por piezas, ciudades, fábricas, maquinaria para minas, plantas eléctricas y hospitales. Toda la civilización técnica del siglo XIX fue llevada al interior de África sobre las cabezas de sus habitantes.
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Ryszard Kapuscinski  (1932-2007)

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El autor 

Nació en Pinks, Polonia, el 4 de marzo de 1932. Falleció en Varsovia, Polonia, el 23 de enero de 2007.

Estudió Historia en la Universidad de Varsovia, aunque finalmente se dedicó al periodismo. Colaboró en Time, The New York Times, La Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung. Compaginó desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria y ejerció como profesor en varias universidades. Fue maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y presidida por Gabriel García Márquez.