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10 de enero de 2013

Los visitantes/seguidores opinan...

... y de esa manera enriquecen el blog. Esto es lo que ha ocurrido hoy con un texto enviado por mi querido amigo y ex colega periodista, Orlando L. Como ha hecho en otras ocasiones, Orlando da su opinión sobre los premios literarios en general, y sobre la reciente novela ganadora del Premio Planeta, en particular.

Se trata de La marca del meridiano, de Lorenzo Silva. Orlando dice lo que piensa sobre esta novela, igual que no hace mucho hizo también con El invierno del mundo, de Ken Follett. Además de criticar, mi amigo no escatima elogios para quien cree los merece, tal el caso de Dime quien soy, la novela de Julia Navarro, que no recibió ningún premio rimbombante para lo cual tiene méritos sobrados. Esa la leí y coincido totalmente en su valoración positiva.

En el caso de La marca del meridiano, confieso que yo también tenía mis recelos sobre esta novela. Había leído otras del mismo autor y con los mismos personajes, los policías Bevilacqua y Chamorro. Nunca sentí una predilección especial hacia ellos  y tampoco confiaba en que ahora podría ser diferente. Así que La marca del meridiano fue descendiendo escalones en la lista de preferencias. Sería injusto pronunciarme sobre la novela porque no la he leído, pero confío en el juicio de Orlando L, a quien le agradezco sinceramente este aporte. Su iniciativa (enviar su nota/comentario) es digna de ser imitada.
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El siguiente es el texto de Orlando L.

Querido José

Como veo que seguimos siendo compañeros de lectura y, de alguna forma nuestros gustos literarios coinciden, me atrevo a enviarte este comentario:

¿Cuántos premios literarios se entregan cada año en España? Creo que demasiados. Son tantos que cada vez van quedando menos escritores a quienes se pueda entregar el galardón. No digo que muchos de ellos no se lo merezcan, pero es tal la abundancia que se corre el peligro de tomar en las manos una obra que en última instancia termina siendo una pérdida de tiempo.

Como ejemplo de esta generosidad cito el caso de la novela "Estaba en el aire", de Sergio Vila Sanjuan a la que le encajaron el Premio Nadal 2013 a la primera semana del año, lo que augura que habrá muchos galardones más en los próximos meses. No la he leido todavía y espero que me equivoque y que, en realidad, valga la pena.

Mi queja va dirigida contra el Premio Planeta 2012 otorgado a Lorenzo Silva por su novela La marca del meridiano. Es el relato de una investigación más del detective Bevilacqua sobre el asesinato de un colega manchado por la corrupción policial. En sus afanes por ciudades y pueblos de Cataluña, el agente desvela una madeja no solo de corrupción sino también del comercio de personas.

Después de casi 400 páginas de idas y venidas el detective terminó por dilucidar el misterio que no lo era tanto pues el lector más incauto podía advinar en qué desembocaría todo. Pero esto ocurrió no sin antes que Bevilacqua destilase sus ideas sobre la vida, el amor, la música y las relaciones humanas. Nada novedoso, ningún misterio real, ni siquiera la historia de amor del agente pareció atractiva.

Llegué hasta la página 398 a marchas forzadas, cansado de la misma cantinela y después de más de 10 veces de interrumpir la lectura para preguntarme si valía la pena seguir. (En toda novela policial el escritor debe agarrar la atención del lector desde la primera página y no soltarla hasta la última).

Y me quedé pensando si en todas las obras que se consideraron para la entrega del Premio Planeta no había nada mejor. Seguramente lo había porque La marca del meridiano está muy lejos de ser una novela policial realmente ejemplar.
Saludos
Orlando
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11 de abril de 2011

La estrategia del agua - Lorenzo Silva

(LEÍDO POR ELECCIÓN PROPIA)

Género: Novela negra, intriga

Páginas: 384

Año de publicación: 2010

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OPINION: Bueno

Muchos de nosotros nos aficionamos a la llamada “novela negra” leyendo a los grandes del género (Raymond Chandler, Dashiell Hammett, James Cain, entre los estadounidenses). Luego, en época más reciente, se produjo la invasión de los escritores nórdicos ya ampliamente conocidos por el grueso de los seguidores del género.

Todos ellos nos transportaron a escenarios poco conocidos, lo cual no es desdeñable pues ello nos permitió conocer -a través de sus libros- lugares y costumbres diferentes a los nuestros. En esta lista de nombres no pueden faltar el francés Georges Simenon ni las británicas P.D.James o Mary Higgins Clark.

Pero también hay escritores más cercanos a nosotros y a nuestra idiosincrasia; en este caso me refiero a los autores españoles contemporáneos que avanzan a paso firme en este rubro. Puedo mencionar a tres entre otros tantos, que me han dejado un muy buen sabor de boca: Alicia Giménez Bartlett, Domingo Villar y Francisco González Ledesma.

A este grupo acaba de incorporarse Lorenzo Silva, con la novela que acabo de leer, La estrategia del agua, en la que presenta nuevamente a la pareja de investigadores de la Guardia Civil, Bevilacqua y Chamorro.

A lo largo de su desarrollo el lector sigue paso a paso los avances de la pareja hacia un final previsto pero no por ello menos interesante. Lorenzo Silva se basó en un caso real para urdir la trama de esta novela bien escrita y bien resuelta, en la que los escenarios y hechos son reconocibles y creíbles. Tiene también toques de humor y los personajes están dotados de humanidad; son personas “normales”.

Por haberse inspirado en un hecho real, que no es el que se expone en el argumento, el autor aprovecha para dejar constancia de algunas críticas al funcionamiento del Sistema Judicial, algo con lo que el ciudadano común se ve identificado, sobre todo si lee los periódicos o mira los informativos de la tele.

JT

(Leer primeras páginas)

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SINOPSIS

Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial que ha puesto en libertad a un asesino encerrado por Vila, éste se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al caso que le ocupa: un hombre, Óscar Santacruz, ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa, sin que ningún vecino haya oído ni visto nada. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que parece un tanto desmesurado dada la aparente poco trascendencia de la víctima.

Vila y Chamorro comienzan una investigación, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganado la confianza de Vila. Parece que los problemas en la vida de Óscar Santacruz se limitan a un divorcio mal llevado con un hijo de por medio. Pero, ¿puede ser ésta la razón de su asesinato? ¿Qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso?

Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los pasadizos del sistema judicial, sobre las modernas técnicas de investigación incorporadas por la Guardia Civil, sobre las injusticias que provocan las leyes.

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