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27 de abril de 2013

Sin nombre (Wilkie Collins)

Género:     Novela
Año:          1862
Páginas:    700
Título original:  No Name
Traducción:  Gema Moral

Muy bueno

Si se han leído otras novelas de Wilkie Collins, como por ejemplo, La piedra lunar y La dama de blanco, sabemos ya cual es el estilo de este escritor inglés contemporáneo de Charles Dickens. Sus textos son prolijos y meticulosos, "floridos y grandilocuentes", un reflejo seguramente de como se hablaba en esa época.

Dejando de lado el estilo, que puede gustar o aburrir (me pareció algo tedioso al ir llegando a la parte final del libro), la novela está muy bien elaborada. Collins la divide en ocho escenas ubicadas en un escenario diferente cada una, como si fuera una obra de teatro. Entre cada escena se publican intercambios epistolares entre los personajes, que ayudan a seguir mejor el desarrollo de la trama. A estos intercambios, el autor los llama Entreactos.

Indudablemente, estamos ante un notable escritor, muy cuidadoso de sus textos, que llegan a nosotros en una traducción muy cuidada. Queda la sensación de que la traductora Gema Moral está muy compenetrada del estilo de Wilkie Collins. Para los admiradores de esa forma de escribir, creo que la lectura de esta novela será un verdadero placer. Otros la considerarán "anticuada"  pero es lógico dado que el libro fue escrito hace 150 años. Es interesante el argumento, la denuncia social, el desarrollo, y también son interesantes muchos de sus personajes, algunos estereotipados hasta el exceso.
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Sinopsis
Otra portada
Las hermanas Vanstone, que llevan una vida acomodada y sin sobresaltos, descubren a causa de una tragedia familiar, que son hijas ilegítimas, no nacidas dentro de una unión matrimonial, y por lo tanto no tienen derecho a heredar la fortuna de sus padres. Debido a esa injusta ley, las dos hermanas se enfrentarán a la vida de distinta manera. Norah, la mayor, se resigna en tanto que Magdalen se rebela y decide recuperar lo que estima le pertenece. Para ello se embarca de una serie de situaciones sorprendentes. Con esta novela, Wilkie Collins quería denunciar la ley de la época que impedía heredar a los hijos de padres de casados.
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Primeros párrafos
Las manecillas del reloj del vestíbulo señalaban las seis y media de la mañana. El lugar era una casa solariega en West Somersetshire llamada Combe-Raven. El día era el cuatro de marzo; el año, el mil ochocientos cuarenta y seis.
   Ningún sonido, salvo el tictac regular del reloj y el pesado ronquido de un gran perro, echado en una estera junto a la puerta del comedor, perturbaba la misteriosa quietud matinal del vestíbulo y la escalinata.¿Quienes eran los durmientes ocultos en la zonas superiores? Dejemos que la casa desvele sus propios secretos y que, uno a uno, a medida que abandonen sus lechos para bajar las escaleras, los durmientes se descubran a sí mismos.
   Cuando el reloj señalaba las siete menos cuarto, el perro despertó y se sacudió. Tras aguardar en vano al lacayo, que acostumbraba dejarlo salir, el animal deambuló, nervioso, por la planta baja de una puerta cerrada a otra y, regresando a su estera, apeló a la familia dormida con un aullido largo y melancólico. 
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El autor


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12 de junio de 2012

La dama de blanco (Wilkie Collins)


Género:  Novela
Año:       1859
Páginas: 750
Título original: The Woman in White
Traducción: Maruja Gómez Segalés

Para el blog este libro es:  Obra maestra

Jorge Luis Borges tenía razón. Es una obra maestra. Esta es la conclusión a la que arribo como modesto lector y lego en la materia de análisis literario. Así que estas líneas son sólo un esbozo de la impresión que me ha quedado al concluir esta creación de Wilkie Collins, precursor de las novelas policiales y suspenso.

Para que algún otro lector pueda considerarla una obra maestra del género, debería ser de los que gustan de la literatura inglesa de la época victoriana –como es mi caso, dónde priva la descripción minuciosa de hechos y lugares, sin escatimar nada de la información que quién la lee necesita para ir acompañando la resolución del caso.

Claro que la perfección no existe y aquí pueden señalarse algunas casualidades un poco forzadas, como la del encuentro fortuito de dos de los personajes centrales, Walter Hartright y la misteriosa dama de blanco. Pero hecha esta salvedad, la intriga es manejada admirablemente por Wilkie Collins y el lector queda atrapado por la trama y sus actores, a cual más interesante.

El estilo de contar la historia a través del relato en primera persona por parte de los protagonistas involucrados en la misma, es inventado aquí por el autor y profundizado en otra de sus novelas cumbres, La Piedra Lunar. Hay que aceptar el hecho de que la novela fue escrita hace 150 años y por ello algunos diálogos y descripciones parecen un poco anticuados, pero perfectamente ajustados a la época de este contemporáneo de Charles Dickens.

Como lector no quise perderme ni saltearme ningún párrafo porque todos son necesarios para una mejor comprensión de la obra que, como mucha en esos años fue publicada por capítulos; es comprensible que Collins deseaba que el interés del lector no decayera en el período entre una entrega y la siguiente.

Y ese interés que todos los escritores buscan, se mantiene en las 750 páginas; ese es le mejor elogio. La traducción del inglés conserva la atmósfera con la que Wilkie Collins rodeó a su novela. 

Si quién llegó hasta aquí ha leído esta novela, por favor califíquela con un adjetivo en "Comentarios".
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Síntesis
Walter Hartright se siente atraído por Laura, su alumna. Pero tiene en contra grandes impedimentos: sir Percival Glyde –que aspira mas a la herencia que al amor de la sobrina del barón Fairlie- y el “retorcido” conde Fosco. Sólo la enigmática mujer de blanco puede cambiar el curso de las cosas. * Walter Hartright emplea muchas de las técnicas propias de los detectives privados. El uso de narrativas múltiples se basa en la formación jurídica de Collins, quién ya en el preámbulo de la obra, explica: "La historia que aquí se presenta se le dirá por más de una pluma, como la historia de un delito contra las leyes se cuenta en el tribunal de justicia por más de un testigo".
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El autor 
William Wilkie Collins (Londres, 8 de enero de 1824 - 23 de septiembre de 1889). Novelista, dramaturgo y autor de relatos, fue muy popular en su tiempo, dejando escritas 27 novelas, más de 60 relatos cortos, al menos 14 obras de teatro y más de 100 obras de no ficción. Su padre era un reconocido pintor por lo que durante una temporada, y coincidiendo con la infancia de Wilkie, toda la familia residió una temporada en Italia. A los 17 años abandonó la escuela y se empleó como aprendiz en una importante firma de comercio de té, pero después de cinco infelices años, ingresó en el Lincoln's Inn para comenzar a estudiar Derecho, aunque nunca llegaría a ejercer como abogado, pues se dedicó por entero a la literatura. Un acontecimiento decisivo en la carrera literaria de Collins tuvo lugar en marzo de 1851, cuando conoció a Charles Dickens por mediación de un amigo común. Desde ese momento, Collins y Dickens se hicieron grandes amigos, gracias, entre otras cosas, a su común afición por el teatro, y colaboraron conjuntamente en revistas y ediciones, llegando incluso a ser coautores de varias obras. 
J.T
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