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13 de agosto de 2014

FUTBOL - Palos para dos

Me gusta el fútbol, ya lo dije, pero en absoluto soy fanático de nadie y menos de los deportistas de élite, sea cual sea la bandera bajo la que se cobijan, por gusto o por conveniencia. Como seguidor desapasionado leo y veo gran parte de lo que se publica y emite sobre este deporte y sus actores. Si defiendo o critico a alguna figura rutilante es siempre de acuerdo con mis convicciones, así que vamos a repartir palos y elogios, aunque estos últimos (los elogios) se los deberán ganar.

Me llama la atención el estrepitoso fracaso de Carlos Bianchi como entrenador de Boca Juniors, un club importante en el concierto mundial, por su historia, no por su lastimoso presente. Me imagino que la calamitosa situación económica de los clubes argentinos impide que Boca esté en condiciones de incorporar a jugadores de calidad y que por lo tanto debe chapotear en el barro con lo poco que tiene. Es evidente que los dirigentes no pueden revertir esta situación; es comprensible, no son los únicos. Pero hablando estrictamente de Carlos Bianchi, ¿cómo es posible que no tenga un poco de vergüenza y lisa y llanamente RENUNCIE? ¿será por el sueldo? ¿por "amor" al club? ¿qué piensan los seguidores "xeneixes"?

El caso de Leo Messi es interesante. Muchos simpatizantes del Barcelona, el club que le paga sueldos impresionantes (como también a otros; Messi no es el único) probablemente se sientan decepcionados por la actitud de este futbolista excepcional en la última fase de la Liga Española. Messi, evidentemente obsesionado por llegar al Mundial de Brasil sin que alguna desafortunada acción de un rival le provocara una lesión, deambulaba cansinamente por el campo con un desprecio absoluto por el esfuerzo de sus compañeros (no tan bien pagados como él) que quemaban sus últimos cartuchos para aspirar al campeonato. ¿No habría sido mejor que por medio de algún acuerdo con el equipo técnico (Tata Martino y Cia.) y con los dirigentes, se hubiese hecho a un lado, aduciendo problemas anímicos que no le permitían rendir el máximo?.Y no sería mentira, sino la realidad pura, porque no sólo le atormentaba la obsesión de lesionarse sino que también le sobrevolaba el problema de su defraudación fiscal, por lo cual finalmente tuvo que oblar 50 millones de euros, según versiones periodísticas. Y eso preocuparía a cualquiera, incluso a Messi. En el Mundial de Brasil hizo un par de jugadas buenas que significaron sendos goles para Argentina, pero de ahí a ser considerado el Mejor Jugador del torneo....¿qué hubo detrás de esa distinción? Joseph Blatter quizás lo sepa.

La Pulga tendrá que pasar página y volver a ser el de antes porque puede que este año las cosas se le pongan un poco peliagudas. Vamos a ver como se complementa con Neymar y con Luis Suárez (un argentino, un brasileño y un uruguayo todos tirando del mismo carro). Futbolísticamente hablando no serán los mejores amigos, por la rivalidad de los tres países en el ámbito sudamericano. Y tendrá que lidiar también con el entrenador Luis Enrique, un hombre de pocas pulgas, según parece. Esperemos que la obsesión por el Mundial de Rusia dentro de cuatro años, tarde un poco en manifestarse.
*

14 de junio de 2014

Treinta días, y después.... la vida real

Este es Cristiano Ronaldo pero hay muchos más. La imagen
superior corresponde a Brasil, el país organizador
José Trepat
Empezó el Mundial de Fútbol, una "fiesta" popular organizada por empresarios multimillonarios en países que se desesperan por ser elegidos como sedes aunque (algunos) deban invertir sumas astronómicas en la construcción de estadios que 30 días después no tengan ya ninguna utilidad, o muy poca, mientras se relega o directamente se suprime la inversión en áreas que sí le deben importar a gobiernos responsables, como educación, sanidad y eliminación de la pobreza, entre otras.

Se ha dado el puntapié inicial y las pasiones se desatan: banderas, himnos, un patriotismo desaforado digno de mejor causa y un fanatismo exacerbado en el que el llamado fair play queda relegado por el único objetivo que es ganar de la manera que sea, como si cada partido fuese una guerra. Eso de que el deporte une a los pueblos, en un mundial de fútbol es una quimera.

En un Mundial de fútbol se sabe, antes de que empiece, que la victoria será para uno de los cinco o seis países futbolisticamente más poderosos, y que los demás sólo son comparsa. Casualmente, ese reducido grupo de selecciones candidatas son las que cuentan con los jugadores más caros del mundo, esos que cobran insultantes sueldos millonarios y que, hasta tienen el tupé de exigir que el premio sea mayor, como es el caso de España.

Me gusta el fútbol, pero este escenario en el que todo se hace por dinero, ya me tiene harto. Antes de sacar a relucir el "amor por la camiseta" algunos deberían ser más éticos. No se puede besar el escudo y al mismo tiempo estafar al fisco del país en el que se alcanza la categoría de millonario. ¿O sí se puede? El tema de las transferencias y sueldos fabulosos de más de un millón de euros mensuales seguramente esconde muchos secretos que despiden mal olor. Esto les cabe también a las instituciones, en las que bufetes de abogados muy caros les "sugieren" la manera de evadir impuestos. No hablemos de como se manejan estos negocios en la entidad rectora del fútbol mundial, la FIFA, sobre la que llueven toda clase de sospechas de corrupción y sobornos.

Este es el fútbol actual: por un lado señoritos que viven en regias mansiones y coleccionan coches de último modelo, y por el otro, una masa aborregada de fanáticos dispuestos a dar la vida por ellos. Todo muy lamentable.

Volviendo a la organización, Brasil ha invertido más dinero que Alemania y Sudáfrica juntos, sedes de los dos mundiales anteriores. Se construyeron estadios para 40.000 personas en zonas donde la concurrencia a un partido de fútbol promedia los 500 espectadores. ¿Y después del Mundial que pasará¿ ¿Los problemas del país habrán quedado resueltos? Para otros, el Mundial es una distracción para que la gente se olvide de los problemas cotidianos durante un mes y dar un respiro al gobierno. El estadio mencionado en este párrafo tuvo un costo de 200 millones de euros y muchas sospechas de corrupción, además de un evidente mal uso de los fondos públicos.

Los años me han hecho ver esta pasión por el fútbol desde una perspectiva más sosegada, con una mayor dosis de sentido común. ¿Que un triunfo o un título dan felicidad a todo un pueblo? Puede ser, pero ¿a qué precio? Brasil se lo juega a todo o nada: si salen campeones la alegría durará un tiempo, pero si quedaran eliminados en las rondas iniciales, lo que pueda seguir es ominoso. La confianza es una cosa y el triunfalismo otra. En este sentido la historia ha puesto a muchos en su lugar, pero la lección no se aprende y los reveses del pasado se olvidan pronto cuando conviene.

Señores fanáticos, disfruten esos treinta días (o menos en muchos casos) de ilusión, pero recuerden que la vida real empieza con la última pitada del Mundial.
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4 de mayo de 2014

Tata Martino, un hombre honesto

"...a veces uno siente que no dio la talla  y no ve necesario pedir una segunda oportunidad"

Palabras de un hombre honesto, más allá de la capacidad que pueda tener como entrenador de un equipo de fútbol. Ha sido una frase simple, directa, tan alejada de las declaraciones altisonantes y soberbias a que nos tienen acostumbrados otros colegas del Tata.

Pudo haberse aferrado a la posibilidad de firmar la renovación de su contrato -y engrosar considerablemente su cuenta bancaria- con el que hasta no hace mucho fue considerado con razón como el mejor equipo de fútbol del mundo y de la historia, el Barcelona. Pero no lo hizo, sino que se adjudicó toda la responsabilidad del "fracaso" en esta temporada. Tampoco señaló a los jugadores como culpables de esa debacle, cuando la verdad es que bastante tuvieron que ver con el bajón futbolístico; algo comprensible, si se quiere, después de tantos títulos y tantos éxitos.

El capitán Xavi Hernández y Andrés Iniesta, dos baluartes de ese equipo tan elogiado no hace mucho, demostraron que también son honestos saliendo en defensa del técnico argentino: "Los jugadores somos los principales culpables", dijo Xavi. "Los jugadores estamos 'a muerte' con el entrenador", manifestó Iniesta cuando llovían las críticas sobre Martino después de la eliminación de la Liga de Campeones frente al Atlético de Madrid.

Ni una palabra salió de la boca del Tata sobre la "ausencia" de Lionel Messi en algunos recientes partidos que pudieron haber sido decisivos para el éxito o fracaso de la temporada. Y no se trata aquí de cargar las tintas sobre la genial "pulga"; sólo él sabe porque no estuvo a la altura en esos encuentros clave. Es tan abrumador el peso de la balanza a favor de lo que hizo Messi para el Barça a lo largo de su carrera, que en el análisis objetivo, estas falsas actuaciones resultan anecdóticas. "Tenemos que hacer auto crítica. Todos somos un equipo", precisó Xavi. También Sergio Busquets: "Hemos cometido errores impropios de profesionales como nosotros"

Gerardo 'Tata' Martino se lleva muchos cientos de miles de euros de Barcelona, pero se lleva también el respeto y la satisfacción de haber sido considerado una buena persona, algo que a veces, y para algunos, vale más que el dinero.
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18 de abril de 2014

Messi



J.T.

Si ocurre lo que temo, lo vamos a extrañar.

El fútbol nunca me condicionó la vida, por suerte. Hubo épocas, sí, en las que uno vive con mayor pasión los vaivenes del equipo de su preferencia, pero siempre desde el raciocinio, nunca desde el fanatismo, porque en la vida hay cosas infinitamente más importantes que no vale la pena mencionar por demasiado obvias y no voy a subestimar la inteligencia de quien pueda leer esto; todo sabemos cuales son.

Hay mucha desmesura en torno a la figura de un jugador de fútbol. Sí, estamos hablando de Leo Messi. Días pasados, un reducido grupo de energúmenos increpó e insultó a los jugadores del Barcelona que perdieron la final de la Copa del Rey frente al Real Madrid. Que nadie piense que esas pocas bestezuelas representan a una mayoría de simpatizantes catalanes; si fuera así sería muy preocupante. El blanco de esos cobardes ataques fueron el entrenador Tata Martino y, obviamente, Leo Messi. Según los periódicos, UNO les gritó "Vuelvan a Argentina!". No cuesta mucho imaginar de que materia estaría compuesto el cerebro de ese imbécil. Que argentinos y españoles vayan y vengan cuando quieran sin que nadie se lo ordene. Es indignante que se digan cosas así (como si Luis D'Elia expresara algo parecido y pensásemos que ese es el sentimiento generalizado).

La pasión anula la razón, y cuando se trata del fútbol ni hablemos; si hasta hubo una guerra entre dos países a causa de un partido de fútbol, dónde todo parece regirse por el resultado final. ¿Qué hubiese pasado si el remate de Neymar no hubiera rebotado en el poste? Y si el Barça en una jugada aislada como la gran cabalgada de Gareth Bale hubiese ganado el partido? Ahora todo serían elogios. Pero eso no ocurrió, el Barça perdió frente a un equipo superior que tenía un guión y lo cumplió: defensa infranqueable y contrapolpe fulminante (dos o tres pases y al arco).

El Barça jugó con un esquema perimido y archi conocido por los rivales. Además, Messi, como en los dos partidos anteriores entró poco en juego y no gravitó. Por eso la pregunta es ¿qué le pasa a Messi? Como es de carácter introvertido, sólo él lo sabe y aparentemente no le interesa compartirlo ni justificarse. Por eso a todo el mundo le gusta especular. Unos lo hacen con pasión desmesurada y otros desde el sentido común. Estos últimos (me incluyo) procuramos darle a esto la importancia que tiene.

Sólo como pasatiempo aventuro algunas hipótesis: a Messi obviamente no debe gustarle que otro jugador de la plantilla (Neymar) gane más que él; que su meneado contrato todavía no haya sido renovado. Está obsesionado por llegar al mundial de Brasil en óptimas condiciones por eso entra poco en juego y lejos del área por temor a una lesión. Le importa un comino lo que le diga Martino; él en el campo hace lo que quiere.
Eso lo sabía muy bién el inteligente Pep Guardiola cuando sostenía que Messi debe estar feliz y a gusto y, para masajearle un poco el ego, declaró a la prensa que el momento cumbre del Barça no había sido "la era de Guardiola" sino "la era de Messi"; parte de razón tenía, o mucha. Pero no hay duda de que fue él (Guardiola) quién le creó esas condiciones.

Lo que hizo Messi en el Barcelona no lo había logrado nadie antes, están los videos que lo confirman y es de hidalguía reconocerlo,  pero a veces la memoria de los fanáticos es frágil y se decantan en el insulto. ( No me olvido de que estos jugadores de élite ganan sueldos insultantes pero este es otro tema. Los clubes son empresas y si pagan tanto es que ingresan más).

El Tata Martino quiso "innovar" y en algún partido sustituyó a Messi. Con eso lo desanimó y le quitó protagonismo; el jugador necesitaba marcar goles para ser más, más, siempre más. A todos los factores mencionados en el párrafo anterior hay que agregar otro: el delirante intento soberanista de Catalunya. Su anterior presidente Sandro Rossell y varios jugadores están a favor de la independencia y a otros les da lo mismo. A los que no son catalanes, entre ellos Messi, este debate ni les va ni les viene. Aparentemente, no lo sé, habría intentos de involucrar al argentino en este tema que, comprensiblemente, le da igual. Pero algunas presiones debe sentir y eso ...¿le afecta en el juego?

¿Qué se le puede reprochar a Messi? Que si no se encuentra en estado anímico para jugar, que lo diga y pida "baja" médica. Ahora es tarde, el año está perdido pero por favor no dramaticemos, esto es sólo fútbol.

Algo gordo debe estar pasando con Messi. Probablemente sea transferido.

Lo vamos a extrañar.
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2 de enero de 2014

Cordura

Un magnate indonesio, Erick Thohir, de quién no sé como alcanzó el “título” de magnate, ha traído aparentemente un poco de cordura al desquiciado mundo del fútbol, poniendo un tope a los sueldos de jugadores del club Inter, del que es amo y señor. Al mismo tiempo, el fútbol francés, con el aval del presidente François Hollande, aplicará impuestos “desorbitantes” del 75 por ciento a los obscenos sueldos que perciben los jugadores de élite.

Si estas dos decisiones se extienden a otros países como España, Inglaterra o Alemania, un viento de cambio podría barrer con los escandalosos salarios que perciben los Messi, Ronaldo, Neymar, Ibrahimovic, Eto y compañía. Entrenadores como Josep Guardiola y José Mourinho, no les van en zaga.

¿Será esto sólo un espejismo, o el sentido común está llegando a un mundo que observa impávido estos casos de extrema desigualdad e injusticia social en el que además de los millones de desocupados hay quienes literalmente se mueren de hambre mientras estos privilegiados se preocupan por alimentar su ego pidiendo cada vez más, más, más.

Está claro que el fútbol profesional más que deporte es un gran negocio para empresarios, publicistas, representantes y también, ¿por qué no? para los medios de comunicación como la televisión y la prensa escrita. Es verdad que todo esto genera muchas fuentes de trabajo, pero también despide un tufillo que cada vez apesta más.

Dicen que la vida del futbolista es corta, pero con sueldos de alrededor de un millón de euros MENSUALES, pueden retirarse tranquilamente a los 30 años y vivir de sus inversiones; si éstas son desacertadas y los llevan a la ruina, es harina de otro costal. Obviamente, este comentario es sobre estas megaestrellas. La inmensa mayoría de los jugadores de fútbol no ganan estas fortunas.
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24 de junio de 2012

No está mal!

Para un país en crisis terminal, al borde de la bancarrota y odiado por muchos y del que ahora hacen "leña del arbol caído", no está nada mal tener este consuelo: líder mundial en las tres disciplinas deportivas más importantes en el mundo actual, algo de lo que muchos, en su lugar, se vanagloriarían hasta hacerse insoportables.

Lo más positivo que rescato es la humildad de sus protagonistas (no de los medios de comunicación conducidos por subnormales como en la mayoría de países que hoy solo recuerdan épocas mejores).

Podrá llamársele triste consuelo, pero es lo que hay. Lo que pueda ocurrir en el futuro será, quizás, motivo para otras notas.

FUTBOL - Vicente del Bosque (entrenador de la selección campeona mundial y europea) : Respetuoso y medido, contrario al exitismo y a la adulación. Nunca dijo “somos los mejores”.

BARCELONA F.C  (*) – Para muchos el mejor equipo de la historia, pero también escuela de formación de futbolistas y de PERSONAS. 

TENIS - Rafael Nadal: Respetuoso y medido. Nunca dijo “soy el mejor”

AUTOMOVILISMO - Fernando Alonso, líder de la Fórmula Uno: A veces parco, pero pensante y trabajador (preguntar a los miembros de la escudería Ferrari como se involucra en la preparación de los coches).

(*) Bién es cierto que ha logrado esa distinción con el aporte de muchos extranjeros (Messi, etc.). Eso se reconoce y se agradece, pero la conducción del equipo como tal, es autóctona.

Dejemos que los españoles se enorgullezcan de estos ejemplos de excelencia deportiva y comportamiento ejemplar. En otros sectores de la Sociedad (política, economía, etc.) no ocurre lo mismo, como ya lo hemos señalado en otras notas.

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4 de junio de 2012

Futbolistas y algo más

José Trepat

A pesar de los muchos ejemplos que parecen decir lo contrario, los jugadores de fútbol también tienen cerebro. Esta perogrullada viene a cuento porque algunos lo exhiben cuando se les brinda la ocasión y, tal vez sin ellos buscarlo, se convierten en espejo en el que deberían mirarse los deportistas que llegan a lo más alto en su profesión.


El fútbol despierta pasiones, exalta los ánimos y mueve multitudes con su maravilloso espectáculo de color, fuerza, plasticidad y destreza. Pero cuando el partido termina, el jugador queda expuesto a la otra faceta que determina su personalidad: su calidad de ser humano.

Para quien escribe estas líneas, es importante que el futbolista se destaque en la disciplina que ha elegido, esto es obvio, pero valora también su condición de persona más allá del campo de juego, cuando utiliza el mencionado cerebro para convertirse en ejemplo de los jóvenes que se inician en ese deporte.

Al club de fútbol Barcelona le interesa ganar títulos como al que más, pero también, al igual que otras instituciones, tiene una escuela de formación personal en la que se instruye a los futuros astros, se les enseñan idiomas, y sobre todo, aprenden que la cultura no debe estar reñida con el deporte. Un ejemplo de esto es Xavi Hernández, próximo a retirarse como futbolista por cuestiones de edad y –opinión personal- el futuro Pep Guardiola del club.

No es la primera vez que leo una entrevista a Xavi, todas interesantes a pesar de las obligadas reiteraciones de conceptos. La última, publicada en EL PAIS, origina esta breve nota cuyo propósito es señalar que se puede llegar a lo más alto en el fútbol sin caer en la soberbia, desplantes y egocentrismo de que hacen gala algunos “descerebrados”, dicho esto con respeto para quienes padecen esa “enfermedad”.

Hace dos años tuvo la oportunidad de ganar el Balón de oro como mejor futbolista, pero no pudo ser porque uno de sus rivales era, sencillamente, el mejor. Claro, se trata de su compañero de equipo Lionel Messi. El propio Xavi lo explicó así: “Nadie es mejor que Leo” y abrazó al astro argentino y sonrió abiertamente junto a él frente a las cámaras.

Si fue sincero o no, eso lo sabe solo él (yo estoy seguro de que sí) pero esos gestos de hidalguía dignifican al deportista y al ser humano, frente a otros que se consideran el centro del mundo y no pierden ocasión de manifestarlo, caso Cristiano Ronaldo: “Yo merezco un diez y el equipo (Real Madrid) nueve”. La antítesis de Xavi; si uno es el mejor, quienes tienen que decirlo son los demás, tan simple como eso.

Xavi nunca subestima y menos agravia a los rivales. Por el contrario, tiene palabras de elogio para sus “enemigos”, algunos jugadores del Real Madrid, que por cierto observan también un comportamiento a la altura del mediocampista del Barça, caso Iker Casillas y Xabi Alonso.

Es importante que un futbolista sepa expresarse, sobre todo cuando son de élite y se espera de ellos algún mensaje, porque saben que muchos jóvenes los observan con la ilusión de poder emularlos algún día. Medios y recursos todos tienen para lograrlo o al menos intentarlo. Entonces sí, serían futbolistas y algo más.

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5 de diciembre de 2011

El costado humano del deporte

Terminó otra Copa Davis. De los dos equipos que disputaron la final, uno tenía que ganar y el otro forzosamente debía quedarse con la amargura de la derrota; esta es la esencia del deporte.

Del último partido sólo vi el primer set en el que Juan Martín del Potro despedazó prácticamente a Rafael Nadal, haciendo presagiar un quinto partido entre los dos David:  Nalbandian y Ferrer.

Enterado ya del resultado final hice un repaso de los artículos de prensa, y si bien los comentarios técnicos son interesantes, me impactó sobremanera el lado humano de esta victoria/derrota, con algunos detalles sobresalientes: la grandeza de un vencedor y la hidalguía de un derrotado. Fue una de las pocas veces que mi condición de español/argentino y argentino/español, afloró en toda su dimensión.



Otros deportistas en otras ocasiones buscaron excusas para "salvar el rostro", pero esta vez todo fue distinto y a veces hay que saber valorar más la actitud que el resultado. Pocas veces los deportistas argentinos habían exhibido tanta "hombría" en un trance adverso. Una síntesis perfecta del enfrentamiento la dio David Nalbandian: "Hay veces en que el rival es mejor", así de simple, así de contundente.

Juan Martín del Potro no se quedó atrás: "A pesar de que no tuvo un año bueno, Rafa es demasiado bueno para el resto de nosotros", dijo en la conferencia de prensa, sin apelar a excusas como lesiones (tenía una muslera o vendaje en sus piernas. Simplemente perdió ante un rival que parece jugarse la vida en cada punto.

Lo más emotivo fueron la mayoría de comentarios de los aficionados en los diarios argentinos, destacando el esfuerzo de sus jugadores a la vez que la actitud del mallorquín, que refleja claramente la foto de más arriba, cuando se separó del festejo de sus compañeros y fue a abrazar a un Del Potro abatido que lo esperaba apoyado en la red. Esto pude verlo en una repetición por TV. El gesto de Nadal me llenó de orgullo una vez más (y ya han sido muchas). Mientras sus compañeros festejaban, el héroe de esta final acompañó a su rival hasta el banco argentino y allí se abrazó con todos, hasta el último de los ayudantes.

Habrá habido probablemente comentarios tontos de los desubicados de uno y otro bando, pero lo que hace grande al deporte de un país son los representantes que además de ganar títulos y premios, saben enfrentar la amargura de la derrota. Tampoco las derrotas son una desgracia, no dramaticemos que a nadie le va la vida en ello. 

Pocas veces se había visto en España a una hinchada que alentara tan ruidosamente a sus jugadores, como lo hizo el grupo de 2.000 argentinos que estaban en las tribunas del estadio de Sevilla con sus camisetas celestes y blancas. En definitiva fue una fiesta de confraternidad, como debe ser, pero en algunos pasajes del partido, algunos confundieron el tenis con una cancha de fútbol, sobre todo cuando era Nadal el que debía hacer el saque. Normal teniendo en cuenta la pasión que ponen en el aliento, esta vez para el gigante de Tandil.

La próxima Copa Davis tal vez sea de Argentina, que ya se lo merece.


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23 de noviembre de 2011

Si la perfección existe...


...su nombre es Roger Federer

Los que practican tenis o simplemente les gusta, consigan el video del partido frente a Nadal (6-3, 6-0) y vean la clase magistral dictada por el maestro de maestros.



En cuanto a Nadal, por lo menos podrá contarle a sus nietos que al mejor tenista de la historia, le ganó 17 veces.


Fue un palizón, sin duda, pero los memoriosos recuerdan que Nadal tuvo también su momento de gloria cuando en la final de Roland Garros, en 2008, le asestó al genio suizo un contundente 6-1, 6-3, 6-0.
Se gana y se pierde; así es el deporte.
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4 de octubre de 2011

Tienen razón!

Hace muy pocos días, la selección española de hockey sobre patines, conquistó el cuarto campeonato mundial sucesivo (tienen 15 títulos en total) al derrotar 4-5 a Argentina en la final disputada en la cuna de este deporte (San Juan, Argentina).

En España, practicamente nadie se enteró de esto. La televisión no transmitió nada y la prensa publicó apenas un par de líneas. ¿Será porque todos los jugadores son catalanes?

Hasta el propio Zapatero (todavía presidente pero con muchas ganas de irse) ninguneó a este equipo, el que ha dado más títulos mundiales a España, cuando ni siquiera lo mencionó al referirse a los éxitos del deporte español. El hombre, una vez más, ha estado pesimamente asesorado.

Estoy convencido, no lo sé, de que los aficionados agentinos habrán aplaudido noblemente a los campeones del mundo, mientras que aquí, en su país, han sido olvidados miserablemente.


Los miembros de la delegación están cabreados, y tienen razón
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22 de septiembre de 2011

¡Qué partido!






Cómo los seguidores del Barcelona Fútbol Club y los amantes del fútbol en general, no se van a sentir hipnotizados por este equipazo, después de haber visto el monumental partido de anoche frente al Valencia, aunque solo haya empatado.

Escribo estas líneas sin haber leído ningún comentario ni crítica que pudiera condicionarlas. Así que vamos a compartir algunos conceptos.

Para empezar. El Valencia tuvo un primer tiempo como nunca ví a un equipo frente al Barça. Que inteligente el planteamiento, y que simple. Había que robarle la pelota al Barcelona, y los valencianos lo hicieron con un plan muy astuto: defender en bloque, atacar en bloque, anticipar al rival, agobiarlo, impidiendo que el gran Xavi Hernández pudiera tener la tranquilidad necesaria para organizar a su equipo. Para ello, el Valencia necesitaba algo, y lo tuvo: un excepcional estado físico.




Pero eso tuvo su precio; no se pueden aguantar 90 minutos a ese ritmo, así que en el segundo tiempo, el muy inteligente Guardiola hizo algunos cambios posicionales, sobre todo de Alves, y poco a poco fue imponiendo su fútbol excepcional, principalmente porque tiene jugadores superdotados, pero también por su orgullo y garra de campeón.

Que paradoja! Messi estuvo un poco estático, pero es tan grande su capacidad que, a pesar de tener la marca de cuatro rivales cuando se acercaba al área, tuvo esas ráfagas de genialidad al dar los pases-gol a Pedro y Fábregas para que estos convirtieran.

Sin haber brillado, Messi fue el artífice de este empate por el solo hecho de que su sola presencia hace que los rivales se vuelvan medio locos. Además, en dos llegadas al arco rival los defensores le cometieron sendas faltas que debieron ser penales. No se le puede pedir más a un jugador que desequilibra los esquemas de cualquier defensa. El Barça puede decir con orgullo aquello de los Mosqueteros: "todos para un y uno para todos".
No se si los jugadores del Real Madrid y su confundido entrenador Mourinho habrán visto el segundo tiempo del Valencia-Barça, pero cuando lo hagan se van a dar cuenta de las diferencias que hay entre el actual campeón y los eternos segundones. En el Madrid dirigido por Mourinho todo son excusas, llantos, conflictos internos, celos entre unos y otros.

Ya dijimos en otra nota que en el Real Madrid hay buenas personas y que tarde o temprano, el vestuario se hartará del abriboca de Mou, que en todas partes ve "trampas" orquestadas por los árbitros y jugadores rivales. El Madrid tiene un gran plantel de jugadores, pero lo que necesita es un técnico que planifique partidos de fútbol y no riñas de gatos. Poco a poco va convirtiéndose en el hazmerreir de todos.

Es llamativa también la frustración que viene arrastrando el guapo de Cristiano Ronaldo, que no puede marcar goles porque los rivales no lo dejan o porque él es incapaz. ¿Por qué es el único que ejecuta los tiros libres y siempre de la misma manera: con fuerza, alto y afuera? ¿No hay nadie que pueda tirar con efecto o comba?

El Barça podrá salir campeón o no, pero si ganando o perdiendo juega siempre de la misma manera, quedará en la historia y será recordado, incluso cuando Messi, Xavi, Iniesta o Fábregas estén paseando con sus nietos.

Esperemos que para entonces José Mourinho haya encontrado las respuestas a los problemas que tanto le preocupan en estos momentos.


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7 de agosto de 2011

Merengues narcisistas



Galaxy, Chivas, Philadelphia, Hertha, Leicester y Guangzhou, Tianjin, son los nombres de poderosos equipos de fútbol, prácticamente imbatibles hasta ahora, que sin embargo nada pudieron hacer frente al Real Madrid que, a costa de ellos, acaba de darse un baño de narcisismo y autosuficiencia.
Las estadísticas de esta reciente mini gira del Madrid son apabullantes y sus futuros rivales seguramente ya están temblando, aunque tal vez no sea tan así. La efectividad de sus delanteros es digna de aplauso, pero permítaseme que reserve mis elogios para el conjunto madrileño si frente a un equipo EN SERIO, demuestra que ese rendimiento es real o si se trató de un espejismo.
En los dos partidos que tiene por delante los “merengues” tendrán ocasión de revalidar lo hecho en esta mini gira frente a lo más granado del fútbol mundial, o resignarse una vez más a respirar en la nuca del que será su rival EN SERIO: el Barcelona.
De todas maneras, bienvenido sea este Real Madrid que, en futbol todo es posible, puede constituirse, junto con el Barça en uno de los protagonistas de la Liga Española, una de las dos mejores del mundo. La otra: la formidable Premier League inglesa.
El menú está servido.
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4 de marzo de 2011

Es imposible comparar



José Trepat

Los que se ganan la vida escribiendo y opinando sobre fútbol y que supuestamente saben del tema, afirman que el actual Barcelona Fútbol Club es el mejor equipo de la historia.

Parece un tanto arriesgado sostener ese concepto de manera tan tajante. Por qué? Porqué no han visto jugar a TODOS los grandes equipos y se basan en crónicas de colegas, muchos ya fallecidos; porqué las épocas son diferentes, igual que las condiciones que rodeaban la actividad del fútbol.

Los GRANDES equipos se destacaron entre los demás en el marco del tiempo histórico que les tocó en suerte.

Siempre se ha considerado a un equipo como un GRANDE en base a la manera en que sus delanteros llegaban hasta el arco contrario y la cantidad de goles que convertían, estadística que a la postre es determinante.

Como es imposible enfrentar a dos GRANDES que jugaron en épocas distintas, la comparación es inviable. ¿Cómo se manejarían los super profesionalizados futbolistas actuales en campos de juego poceados, jugando con balón “de tiento”, sin canilleras que los protejan de las patadas de los defensores rivales –que no eran niñas precisamente-?



Cambiando los roles, parecería que los jugadores de antaño tendrían más oportunidades de lucir sus habilidades en las canchas actuales que son como mesas de billar en las que el balón rebota sin desviarse. Si a eso le añadimos la preparación física de los futbolistas-atletas contemporáneos, ¿Cuál sería el resultado? Imposible saberlo; solo son hipótesis.

¿Cómo se originó esta nota? Leyendo hoy la página web de la revista deportiva española Marca, (ver la nota) en la que inicia una serie sobre “equipos de leyenda” y el primero de los analizados es River Plate, de Argentina, más precisamente aquel que se ganó el mote de “La máquina”.

Como obviamente veo al Barcelona actual y también vi en acción a varios de los integrantes de esa “máquina” es que me considero con derecho por lo menos a opinar sobre el tema. Se trata de ser justos y equitativos; nunca podría decir que uno u otro es el mejor de la historia, si no tenemos en cuenta la frialdad de las estadísticas y nos limitamos a lo esencial: habilidad personal, funcionamiento de equipo y capacidad goleadora. Si un conjunto marca más goles que el rival, el trabajo de la defensa queda en un segundo plano; el mérito casi siempre queda para los delanteros.

El periodista argentino Juan Vartsky dijo después del Barcelona 5, Real Madrid 0, que “en fútbol, la perfección existe”. Y no le falta razón, si nos atenemos a ese partido, que fue una verdadera obra de arte, como puede apreciarse al verlo una y otra vez en un CD, algo que no podemos hacer con los grandes conjuntos del pasado, una lástima.


Las mismas triangulaciones con que suelen maravillarnos Messi, Xavi e Iniesta, pude verlas muchas veces en aquel tridente que formaban Walter Gómez, Angel Labruna y Félix Lousteau en el River de los años cincuenta. Por eso es justicia por parte de quienes los vieron, otorgarles todo el mérito que se merecen.

En esos equipos y esa época, el lirismo estaba enquistado en el fútbol. No había pizarrones ni estrategias. El entrenador de River, Juan José Minella se ganaba de manera muy cómoda su magro sueldo. Antes de salir al campo, simplemente les decía –según los cronistas de la época- “Muchachos, hagan lo que quieran”.
Y allí estaban, el endiablado puntero izquierdo Félix (Chaplín, Pistolita) Lousteau, con sus medias caídas, enloqueciendo a su marcador (todos los equipos empleaban un rígido 1-2-3-5), el centrodelantero Walter Gómez, y el letal Angel (el feo, el jorobado) Labruna, haciendo lo que les dictaba la inspiración en esos momentos: gambetas (dribblings, regates), tacos, amagues, fintas, todo con un fin: anidar el balón en el arco contrario. Y se cansaron de lograrlo.

Tanto el actual Barcelona como el River de antaño buscaban lo mismo: marcar muchos goles y si es posible, jugando bien. Es lo que todos los equipos quisieran, pero para eso se necesita un ingrediente esencial: la habilidad de uno, dos o tres de sus futbolistas que sean diferentes al resto y con la capacidad para romper todos los esquemas que los estudiosos y analíticos técnicos rivales les opongan.

Valgan como ejemplos el mencionado terceto de aquel River, el Messi del Barcelona, el Cruyff de Holanda, el Puskas de Hungría, el Beckenbauer de Alemania, el DiStefano del Real Madrid. Estos “solistas” necesitan apenas un buen acompañamiento. El problema del fútbol propiamente dicho lo resolverán ellos.

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28 de noviembre de 2010

¡No te retires nunca!



Rafa Nadal tenía razón: Roger Federer es el mejor tenista de la historia.
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Lo que hizo en este torneo es para enmarcar.
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Todos los tenistas tendrían que ver los videos de Federer una y otra vez para aprender como se debe utilizar la raqueta.
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Hoy fue el mejor frente a un rival con el 50 por ciento de sus posibilidades físicas (su mejor arma). Pero Federer no tuvo la culpa de eso y dio otra gran exhibición.

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Que los expertos analicen las circunstancias que rodearon a esta final.
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El deportes es así; se gana y se pierde y a esperar el próximo enfrentamiento.
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Gran aplauso gran para este suizo genial, ejemplo de conducta deportiva y uno de mis pocos ídolos del deporte. Nadal es otro.

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¿Con la raqueta o con la mente?



Cada uno se expresa como quiere o como puede.
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A mí me gusta hacerlo a través de este blog.
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Hoy vamos a ver la final del Torneo de Maestros.
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Se van a enfrentar, una vez más, los dos más grandes tenistas de la actualidad.
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Roger Federer llega a esta instancia decisiva después de haber brindado verdaderas exhibiciones con un tenis tecnicamente casi perfecto en partidos que resolvió con relativa facilidad gracias a su excepcional calidad.
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Rafael Nadal se ganó del derecho a esta final después de más de tres horas de un partido fabuloso frente al escocés Andy Murray, en el que iba perdiendo 0-3 en el tie-break del último set. El público, mayoritariamente británico, atronaba el estadio con gritos de "Andy, Andy".

Todo en contra. A Nadal sólo le quedaba su fuerza de voluntad y su orgullo. Remontó la desventaja y finalmente ganó demostrando aquello de que "mientras hay vida hay esperanza", todo un ejemplo.
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De los últimos siete partidos entre ambos, Nadal ganó seis.
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Pero eso no quiere decir nada.
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Hoy estarán frente a frente la excepcional capacidad técnica de Federer frente a la fuerza y mentalidad ganadora de Nadal.
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Cualquiera de los dos sea el ganador, vaya desde aquí el aplauso nacido de la admiración hacia las cualidades de ambos, tan contrapuestas.
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Un afectuoso saludo para quienes más que el triunfo de Federer, desean la derrota de Nadal.
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Se entiende; tendría más glamour que el número uno del mundo fuese inglés, alemán, sueco, estadounidense, suizo, etc.

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26 de julio de 2010

Así, NO!



Todos sabemos que la Fórmula Uno, además de espectáculo (show business), es un gran negocio.
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Que está conducido por empresas.
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Que Bernie Ecclestone es en sí mismo, una empresa.

Que un piloto sin dinero o sin una empresa que lo respalde, no puede ni siquiera oler un bólido de F1.
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Que Fernando Alonso es un gran piloto, pero está en Ferrari gracias a Emilio Botín (Banco Santander.
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Que Felipe Massa es un excelente piloto, pero a la vez un empleado más de Ferrari.
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Que Ferrari hubiese preferido a un piloto italiano (por aquello de la bandera, bla bla) pero que no le venía nada mal un ingreso de 200 millones de euros.
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Sabiendo todo esto, ¿qué nos extraña de lo ocurrido el domingo en el Gran Premio de Alemania?

Todo iba bien, con Massa primero y Alonso detrás, pero eso no era lo mejor para Ferrari, así que, a micrófono abierto, Ferrari ordenó implicitamente a Massa que dejara pasar a su compañero de equipo Alonso porque era más rápido que él.
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Massa dejó pasar a Alonso de una manera tan clara que todo el mundo se dio cuenta de la maniobra. La actitud de Masa fue antideportiva pero es que si no lo hacía perdía el empleo. No tiene a un Botín que lo respalde.
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Si Alonso era más rápido, ¿por qué no lo pasó por su cuenta? Ahh sí, para evitar un posible accidente entre ambos, todo sea por el equipo.
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Aquí Alonso no tiene culpa. Quien lo precedía disminuyó la marcha y obviamente lo superó y ganó la carrera. Pero para salvar un poco la deplorable imagen que dejó Ferrari, Alonso debió haber admitido en conferencia de prensa que su compañero le había cedido el paso. Hubiera sido un sinceramiento necesario ya que todos sabían lo que había ocurrido.

Alonso tuvo verguenza suficiente para festejar su triunfo de manera muy medida. En la conferencia de prensa los rostros decían más que las palabras. El rojo de la vestimenta debió haberse trasladado a la cara de los pilotos.
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Los lamentables comentarios del señor calvo de Telecinco, intentando justificar lo injustificable, resultaron patéticos. Bien es cierto que el señor calvo también es empleado de una empresa.

Esto es la F1. Un gran espectáculo circense que mueve mucho dinero y pasa olimpicamente de los estrictamene deportivo.
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Los invitados de piedra, o sea los espectadores, asistieron a un espectáculo bochornoso.

En lo personal le he perdido el respeto.

Este blog puntualiza una vez más que no le interesan las banderías. Aquí se elogia lo elogiable y se critica lo criticable, claro que según nuestro modesto punto de vista.

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8 de julio de 2010

Soñar no cuesta nada

¿Qué no daríamos los españoles para que este pequeño gran jugador (el mejor del mundo) integrase la selección dirigida por el correcto y educado Vicente del Bosque?

Quienes gustamos del fútbol sin distinción de banderías, tenemos que lamentar que Lionel Messi, precisamente por ser el mejor, no haya podido completar los siete partidos de éste, que podía haber sido "SU" Mundial. No importa, en 2014 tendrá otra oportunidad, con 26 años, la misma edad que Maradona en México 86.

Algo tendrá que inventarse "El Diego" para que eso no ocurra. En Sudáfica le bastó con OBLIGARLO a bajar al medio campo para hacerse de alguna pelota e intentar "la heroica"


Viendo ayer a Xavi e Iniesta (sus compañeros en el Barcelona) ofreciendo una clase magistral de fútbol, es imposible no pensar que hubiese pasado si adelante de ambos hubiesen tenido a esta formidable "pulga" jugando para su equipo. Pero no soñemos; Messi es argentino y esa asociación no podrá darse nunca a nivel de selecciones.

Siempre leo los comentarios de los periodistas después de un partido, cualquiera haya sido el resultado. De entre todo el material escrito, transcribo el del enviado de Clarín, de Buenos Aires, que sustenta lo expresado en los párrafos precedentes.


La sociedad que Messi extrañó en Sudáfrica
Xavi e Iniesta, creadores de España y el Barcelona, demostraron ante Alemania que conforman la mejor dupla generadora de fútbol del mundo. Y dejaron en claro que son buena parte del éxito de la Pulga.

07/07/2010 - 18:23 / DURBAN, ENVIADO ESPECIAL / Sergio Danishewsky - sdanishewsky@clarin.com

En algún lugar, lejos de las presiones y de los dedos acusadores, Lionel Messi habrá disfrutado de esta victoria española. Que tuvo varios puntos altos, pero que encontró en el dúo Xavi-Iniesta una sociedad que Leo conoce de memoria. Y que habrá extrañado en su paso por Sudáfrica 2010.
"No sé cuáles son las indicaciones para Leo de parte de su técnico en la Selección, pero más allá de eso es un enorme jugador", le dijo ayer Iniesta a Clarín cuando se lo consultó sobre la posición de Messi en el campo. Esta noche, en Durban, Xavi e Iniesta demostraron que conforman la mejor dupla generadora de fútbol del mundo, y sin quererlo dejaron en claro buena parte del secreto del éxito del rosarino: si es bien abastecido, lo suyo será letal en los metros finales. Hoy estuvo un escalón arriba Xavi, pero Iniesta brilló casi en ese nivel.

Cosa curiosa: no les hace falta estar muy cerca uno del otro para armar una sociedad temible. Xavi es habitualmente ese general que comanda su tropa desde el círculo central, con dos ojos bien abiertos para ver venir la pelota y manejar el partido, y otros dos en las sienes para advertir la partida de laterales o el pique de un delantero.
A veces cuenta con la compañía de Iniesta, que se le acerca a entablar diálogos futbolísticos o a relevarlo un rato en la tarea, sobre todo en las cercanías del área. Pero otras veces, muchas, el pelado Iniesta se recuesta sobre la izquierda, sector al que se lleva una comprensión del juego similar a la de su compañero.
Xavi es pase corto o largo, freno o aceleración según convenga. Iniesta es habilidad, toque de primera, elección casi siempre certera de la cesión al compañero o la búsqueda individual. Los dos son pegada precisa, dinámica constante y auxilio al equipo cuando la pelota se pierde.
Ante Alemania, como había ocurrido sólo de a ratos ante Suiza, Paraguay y Portugal, y como había pasado bastante frente a Honduras y Chile, Xavi e Iniesta terminaron por enloquecer a los volantes alemanes, todos los cuales, menos el notable Schweinsteiger, se entregaron antes de tiempo.
Hubo en el estadio centenares de argentinos. Tenían compradas sus entradas desde hace tiempo, porque imaginaron ver aquí a la Selección de Maradona buscando un lugar en la final. No vieron a Messi, pero se deleitaron con Xavi y con Iniesta. En realidad, se habrán quedado con la sensación de que observaron a dos grandes conductores que fueron parte de un equipo. Algo parecido habrá visto Messi, triste y feliz a la vez, en algún lugar del mundo.


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7 de julio de 2010

Tres en el recuerdo

Ya que el Mundial está a punto de finalizar y no habrá otro hasta dentro de cuatro años, vamos a rendir un homenaje a las tres selecciones que, en sus respectivos momentos de gloria, descollaron por sobre todas las demás, amalgamando de manera casi perfecta lo que es la esencia del fútbol: INDIVIDUALIDADES en función del juego de EQUIPO.


Muchos partidos lo ví (unos en directo y otros por televisión), y leí bastante sobre el tema, tratando de separar siempre la paja del trigo, es decir que no me dejo embaucar por aquellos periodistas que escriben con la camiseta puesta, sino que prefiero los que adoptan un tono más reflexivo y los que piensan que los lectores somos también seres pensantes.

De ese tipo de periodistas hay muchos y buenos.

La pasión y los gritos en una cancha de fútbol son necesarios para que éste sea el mayor espectáculo deportivo mundial (son muy tristes los partidos a puertas cerradas), pero hay otro tipo de espectadores que disfrutan simplemente de un partido bien jugado y que saben reconocer los méritos de un justo vencedor. Que cada cual se situe donde se sienta más cómodo.

Independientemente de cual sea el campeón 2010, el que gane tendrá que provocar una conmoción mayúscula si es que quiere ser comparado con las tres selecciones que son el leit motiv de esta nota. Aunque siempre se podrá plantear la pregunta sin respuesta: ¿que pasaría si el ganador de este año se enfrentara con Hungría(1954), Holanda(1974) o Brasil(1970)?

Cada uno de esos tres seleccionados fue el mejor en la época que le tocó en suerte, pero los tres fueron grandes equipos con grandes individualidades.

En el Mundial de Suiza 1954, Hungría, infinitamente superior al resto, paradojicamente no fue el campéon. Literalmente masacró a todos sus rivales (9-0 a Corea, 8-3 a Alemania, sendos 4-2 a Brasil y Uruguay). Llegó a la final enfrentando nuevamente a Alemania y cayó 3-2; cosas del fútbol. El equipo: casi perfecto con un Ferenc Puskas como figura, y Kocsis como gran goleador (11).

En 1974 Holanda se convirtió en "la naranja mecánica", una verdadera máquina de crear fútbol de la mano del gran Johann Cruyff, que al igual que sus compañeros (trabajo de equipo) ocupaban todos los espacios, y con pases rápidos y profundos hacían estragos en las defensas rivales. Tampoco fueron campeones. ¿Quién los paró? Otra vez Alemania, selección a la que hay que darle el mérito que merece, aunque sólo sea por su sentido práctico.

Y el tercero es Brasil 1970, que sí se adjudicó el título, también con gran trabajo de equipo y algunas figuras desequilibrantes, una de las cuales se llama Pelé, futbolista completo.


Una duda final y volviendo al Mundial 2010.

¿Qué hubiera pasado con Lionel Messi si no se hubiese visto OBLIGADO a bajar hasta su propio campo para poder llevarse algún balón? No se le puede pedir que sea centrocampista y goleador.


No hay que ser muy iluminado para darse cuenta de que Messi tiene que estar en los tres cuartos de cancha y allí recibir permanentemente la mayor cantidad posible de pelotas. Desde esa posición, aprovechando su gran rapidez y habilidad pudo haber hecho desastres en las defensas.


Lástima que Maradona NO SE PERCATÓ de ello. De contar con ese tipo de ayuda, ¿hubiese superado Messi al Maradona del 86? . Habrá que preguntárselo al pulpo Paul.


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26 de abril de 2010

De la Gloria al Infierno


José Trepat
El boxeo está en franca decadencia, o por lo menos, así me lo parece. Lejanos están aquellos años en que este deporte, un tanto difícil de entenderlo como tal, llenaba páginas de diarios y revistas antes, durante y después de un combate por un título del mudo.

Las décadas de 1950, 1960 y 1970 fueron para el boxeo una época dorada, por lo menos en el ámbito en el que el autor de estas líneas desarrollaba sus actividades, no trascendatales por cierto para el destino de la humanidad, pero si importantes para el dossier personal que cada uno va compilando a lo largo de la vida.

Y esa recopilación de anécdotas se nos aparece de tanto en tanto invitándonos a ubicarlas como las piezas de un puzzle que van dando forma a una imagen que podamos describir de la mejor manera que sabemos hacerlo: a través del teclado de una PC, la sucesora de aquellas viejas máquinas de escribir que marcaron nuestros inicios en el periodismo.

Para quién se ha pasado más de 40 años tecleando millones de veces las mismas letras, números y signos, es difícil abastraerse a la tentación de intentar pergeñar algunas frases coherentes cuando se ve frente a la pantalla y tiene un teclado al alcance de la mano.

Cualquier hecho, por más insignificante que sea, puede inspirar algunos párrafos (los escritores que conocen su oficio saben mucho de esto, pero los demás mortales lo hacemos como un hobby , sin otras pretensiones).

Y el tema de hoy es el boxeo, esa disciplina deportiva que hace varias décadas llegó a apasionarme tanto como en la actualidad lo hacen el fútbol, el automovilismo y el tenis.

Los personajes que justifican estas líneas son tres boxeadores con los cuales tuve contacto directo a través del diálogo y que tienen un denominador común: pasaron de la gloria al infierno, aunque con matices, ya que uno murió tragicamene, otro en la miseria total y el restante sigue vivo pero padeciendo una cruel enfermedad. Dos fueron extraordinarios campeones mundiales en los extremos de las categorías según peso: (Pascual Pérez, mosca, y Muhammad Alí, peso completo). El restante no llegó a campeón del mundo pero igualmente alcanzó notable fama: Oscar “Ringo” Bonavena.

Pascual Pérez (4 de marzo de 1926--22 de enero de 1977)

A pesar de los años transcurridos (más de medio siglo), recuerdo muy bien aquellos días en que “Pascualito” alcanzó la cumbre cuando el 26 de noviembre de 1954 se coronó campeón del mundo al derrotar a Yoshio Shirai en la lejana Tokio.

Como casi todos los deportistas argentinos de su época, lo primero que hizo fue dedicarle el triunfo al presidente Juan Domingo Perón, el carismático líder que era idolatrado por casi todos los boxeadores de entonces. Pascualito disfrutó al máximo de su momento de gloria con un tendal de adulones a su alrededor, que dejaron de serlo cuando las mieles del triunfo fueron escaseando cada vez más.

De origen humilde, hijo de inmigrantes españoles y con nueve hermanos, el pequeño gran boxeador confió su carrera a representantes inescrupulosos que se beneficiaron de su fama y su dinero mientras éste llegaba en abundancia. A lo largo de seis años combatió en muchos países, pero los triunfos fueron dejando paso a las derrotas hasta que llegó el ocaso. Para colmo de males, su ídolo y mecenas, el presidente Perón, había sido derrocado por un golpe militar en 1955.

Los amigos ocasionales fueron dejándolo cada vez más solo y su pasado peronista no era bien visto por los militares que ocupaban el poder. Sus ganancias, saqueadas por los oportunistas de siempre, se agotaron rapidamente y Pascual Pérez tuvo que aceptar empleos más acorde con su escasa capacidad intelectual, como el de ordenaza en algún Ministerio.

Conocí a “Pascualito” muchos años después de aquel 1954 que dió a Argentina su primer campeón mundial de boxeo. En la década de los 70 se lo veía deambular por las inmediaciones del estadio Luna Park, escenario de sus noches de gloria. Pero ahora, su ámbito eran los bares de la zona donde pasaba horas esperando que alguien le pagara un vaso de vino y un “choripán”.

Con el ex campeón mundial Jack
Dempsey. En el medio, Juan
Domingo Perón
A la sazón yo ya trabajaba como periodista deportivo en la agencia Reuter y los sábados a la noche la cita era el Luna Park para asistir a algún combate de box. Los colegas y algunos amigos comentaban siempre lo mismo: “A Pascualito le pagás un vaso de vino y te cuenta su vida”. Eso me hizo concebir un propósito: escribir una nota sobre el boxeo y sus ídolos en desgracia, y quién mejor que el gran ex campeón mundial para tomarlo como referente principal?.

Así que me decidí. Un sábado lo vi a Pascualito sentado en una mesa, extrañamente solo. Era la oportunidad buscada. Me acerqué a la mesa y le pregunté si podía sentarme. Su rostro triste me respondió que sí con un gesto. Pedí dos vasos de vino y dos sandwiches de milanesa y comenzamos a hablar de cualquier cosa, hasta que la conversación derivó en lo de siempre: el boxeo y su vida.

Se cumplió el vaticinio. Con voz débil y apagada respondió a todas las preguntas y con una humildad conmovedora no dejaba de agradecerme el vino y la milanesa. Me despedí estrechándole la mano y lo ví alguna otra vez con sus pantalones amplios y gastados atendiendo siempre con suma amabilidad a quienes se acercaban a saludarlo.

Nunca escribí esa nota; pensé que no estaba capacitado. Poco después murió; me imagino que solo y triste.

Oscar “Ringo” Bonavea (25 de septiembre de 1942 – 22 de mayo de 1976)


Un año antes de la muerte de Pascual Pérez se produjo la del carismático “Ringo” Bonavena, pero ocurrió de un modo aún más prematuro que la de su colega, y con visos de tragedia: fue asesinado por un matón a sueldo en Nevada, Estados Unidos.

Oscar Bonavena fue un personaje singular. Se “comía” la vida a puñetazos y a mil por hora. Pocos preveían para él un final apacible dado su carácter absolutamente extrovertido, su verborragia incontenible con frases ingeniosas que vertía continuamente con una voz aflautada que poco tenía que ver con su físico voluminoso aunque no muy estilizado.

“Ringo” se codeaba con los grandes nombres del espectáculo sin ningún desparpajo, quizás porque pensaba que también era uno de ellos, incluyendo al mismísimo Elvis Presley. No se arredraba ante nada y hasta se atrevió a cantar en televisión a pesar de su vocecita de canario. Precisamente debido a ese sonido que emitían sus cuerdas vocales, popularizó una canción titulada “Pío Pío”.

Tuvo la osadía de llamar “gallina” nada menos que a Cassius Clay en la ceremonia del pesaje previa al recordado combate que protagonizaron. Pocos se hubiesen atrevido conociendo los kilates de Muhammad Alí en su momento de esplendor. Es que Ringo sabía que eso formaba parte del “circo” y del dinero que podían generar desplantes de ese tipo. Eran dos auténticos “bocazas” que estaban en su elemento.

Ya sobre el cuadrilátero y consciente de la enorme disparidad técnica entre ambos, Bonavena le opuso un coraje a toda prueba y hasta logró derribar al intocable Cassisu Clay en el octavo asalto antes de caer tres veces en el decimoquinto perdiendo por nocaut técnico, según lo estipulaba el reglamento.

Antes de Clay, Bonavena había combatido contra los mejores pesados de la época (Joe Frazier, George Chuvalo, Zora Foley y otros). Había decidido proseguir su carrera en Estados Unidos, la meca del boxeo, cuando se quedó sin rivales en su país y en toda América del Sur.

Yo había conocido personalmente al buenazo de Ringo antes de que emprendiera ese viaje a Estados Unidos, que sería el último de su carrera y de su vida.

Detrás de esos músculos, piernas cortas, enorme mentón cuadrado y poses de fanfarrón, se escondía un ser humano sumamente sensible, generoso y abierto al diálogo, como pude comprobarlo.

El primer contacto personal se produjo una tarde en el gimnasio del Lunar Park de Buenos Aires al que había ido para observar el entrenamiento de los boxeadores profesionales y buscar tema para alguna nota. Llevaba también mi cámara fotográfica.

Ringo estaba aporreando la bolsa de arena y luego, con el cuerpo totalmente mojado por la transpiración, se dedicó a darle a la “pera” esa especie de pelota colgante para coordinar la rapidez y precisión de los movimientos de los puños. Me situé cerca de Bonavena y buscaba el mejor ángulo para la foto. El me miraba de reojo y de pronto se detuvo y se acercó a mí.

“Mirá pibe (era dos años menor que yo), vos querés sacar una foto, yo te voy a decir como tenés que hacer. Ponete acá y apuntá. Cuando te diga, apretás”. Le agradecí y seguí sus indicaciones. Volvió a la pera y comenzó a darle. En determinado momento puso cara de “malo” y gritó “ahora!”. Lamento haberla perdido.

Más adelante lo ví y hablé con él muchas veces al final de sus combates, dentro mismo del vestuario y mientras se duchaba y se secaba con la toalla, tratando de inventar (no le costaba mucho) alguna frase ingeniosa que yo después utilizaba en mis notas. En ese entonces, los periodistas –no todos- podíamos entrar libremente a los vestuarios inmediamente después de las peleas. Me imagino que en la actualidad eso es inimaginable, a menos que se desembolsen unos cuantos miles para una exclusiva.

Ese es el Bonavena que conocí, un “niño” con un corazón tan grande como su ego. Me enteré de su muerte por la radio mientras estaba en una cancha de fútbol. Yo tenía 36 años y el apenas 34 cuando una bala le atravesó el corazón. Vi su rostro por última vez en el féretro que había sido expuesto en el Luna Park. Aquel niño grande había encontrado finalmente la paz.

Cassius Clay (Muhammad Alí) – 17 de enero de 1942

La experiencia personal con Cassius Clay fue muy breve e importante solo para mis recuerdos personales.

Se disputaban los Juegos Deportivos Panamericanos de 1987 en Indinápolis y allí me encontraba como parte del equipo de periodistas enviado por la agencia Reuter.

El gran Muhammad Alí, enfermo de Parkinson, era uno de los visitantes ilustres y una tarde concurrió a las instalaciones para saludar a la prensa. No podía firmar autógrafos y solo estrechaba la mano de quienes se le acercaban.

Para quienes nos gustaba el boxeo, el Cassius Clay de su primera época que se negó a combatir en Vietnam y había derrotado a Sonny Liston, Joe Frazier, Joe Walcott, Georges Forema y tantos otros, era la máximo y no podíamos desaprovechar la ocasión.


Cuando llegó mi turno y mi mano quedó encerrada entre sus temblorosos dedos, solo atiné a levantar la vista y mirarlo a los ojos. Intercambiamos algunas palabras; no recuerdo absolutamente nada de ese “diálogo”. Pero lo que nunca se me olvidará fue ese instante en que pude estrechar la mano del más grande boxeador de la historia (junto con Sugar Ray Robinson –opinión personal). Tal vez esto solo me interese a mí. Es más que probable.


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6 de diciembre de 2009

Individualismo y espíritu de grupo

En el deporte, la trayectoria es valiosa, pero lo máximo es alcanzar la meta.

El fútbol y el tenis, probablemente los dos deportes con más seguidores, tienen en Argentina y España el espejo en el que muchos quisieran mirarse.

Leo Messi (individualismo y habilidad creativa, tan propios de los argentinos). "Este balón de oro se lo dedico a mis compañeros". Modestia y gratitud.




Equipo español de Copa Davis (trabajo de grupo, nadie se siente "figura").


Fernando Verdasco: "Sí, el último punto fue mío pero el triunfo es de todos".


Dos ejemplos.
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