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6 de marzo de 2012

CINE - Días sin huella (1945)

Requisito: que le película sea en blanco y negro y tenga por lo menos 50 años

Género: Drama
Año: 1945
Duración: 101 minutos
Título original: The Lost Weekend (sobre novela de Charles L. Jackson)

Excelente

Esta película ha sido un verdadero hallazgo en este repaso del cine de otros tiempos. Los cuatro premios Oscar que obtuvo parece estar plenamente justificados, incluyendo el de mejor director para Billy Wilder, un realizador al que veremos bastante seguido aquí, por la cantidad de obras maestras que produjo a lo largo de su carrera. 

También es muy merecida la distinción a Ray Milland, quién da vida a un alcohólico perdido, con una intensidad que por momentos parece exagerada, pero esto es algo que sólo pueden decir aquellos que han sufrido este grave problema de adicción llevada al límite. Parece increíble que se pueda caer tan bajo por culpa del alcohol.

Lo cierto es que la película ofrece un cuadro demoledor sobre los efectos de este problema y el espectador solo puede sentir compasión aunque no entienda muy bien por qué se llega a esos extremos.

Don Birnam (Ray Milland) es un escritor fracasado a causa de su adicción y se lo ve destruído física y moralmente. Se humilla y hace cosas que parecen inverosímiles para conseguir "un trago", incluso robarle el abrigo a su amiga Helen (Jane Wyman) para empeñarlo y poder así comprar la bebida. Los esfuerzos tanto de Helen como del hermano de Don resultan infructuosos hasta que llegamos al desenlace.

En esta última parte parece que al director se le acaba el tiempo pues se produce un cambio demasiado repentino en el protagonista. ¿Es esto lo normal para un alcohólico tan prisionero de su adicción? No lo sé. 

Por lo demás, el guión y la continuidad de la acción son excelentes; así se lo reconocieron los premios obtenidos además de los cuatro Oscars. 

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24 de febrero de 2012

CINE - Pánico en la escena (1950)

Requisitos para ocupar este espacio: que la película sea en blanco y negro y que tenga por lo menos 50 años

Género:  Suspenso
Año:       1950
Duración: 130 minutos

Basada en la novela de Selwyn Jepson

Sinopsis contenida en el DVD
Eve Gill (Jane Wyman) es una joven etudiante de teatro que quiere ayudar a Jonathan Cooper (Richard Todd), su enamorado, a quien cree injustamente acusado del asesinato del marido de Charlotte Inwood (Marlene Dietrich), una veterana diva del espectáculo, que es la amante del muchacho. Así pues, emprende una investigación con el único recurso que tiene: la interpretación. Para averiguar la verdad se hace pasar por la doncella de la actriz. Durante el proceso de investigación conoce a un joven policía de quien se enamora y al que ayuda activamente a descubrir la verdad.


No recordaba haber visto esta película, que es de suspenso, pero no mucho...Una trama simple y sin complicaciones para el maestro del género, Alfred Hitchcock, que supo entregarnos realizaciones de gran nivel a lo largo de su exitosa trayectoria.

Aparentemente, Hitchcock fue mejorando con los años, ya que Psicosis, Vértigo, La llamada fatal, y tantas otras, fueron posteriores a esta película de 1950 que entretiene pero no deslumbra, ni mucho menos. En su parte final se desvela el misterio sobre el crimen que ocurre al comienzo y alrededor del cual se mueve un grupo de actores que aportan corrección y poco más. Tal vez con eso era suficiente.

Jane Wyman, Richard Todd y Marlene Dietrich, no son santos de mi devoción, así que el máximo interés estaba en lo que Hitchcock podía hacer con ellos. Un director necesita un buen argumento, y a partir de allí, extraer lo mejor de sus dirigidos. Pero aquí había mucho de previsible y el desenlace no mantiene a los espectadores "al borde del asiento", como reza la publicidad de la película. Está también Michael Wilding, un acartonado actor inglés, más conocido por haber sido uno de los maridos de Elizabeth Taylor.

Como en toda producción de Hitchcock, hay toques de humor, ironía y sutilezas, excelente puesta en escena y diálogos fluídos, pero también algunas escenas un tanto ingenuas y poco creíbles. Se puede pasar un rato entretenido, pero quién no vea esta película rodada íntegramente en Londres  no se habrá perdido mucho.

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