11 de febrero de 2013

Carta de una desconocida (Stefan Zweig)

Género:      Relato corto
Año:           1922
Páginas:      77
Título original:  Brief einer Unbekannten
Traducción:       Berta Conill
Elegido por:  Autor

Valoración:  Muy bueno



Es difícil no calificar como "Muy bueno" un texto escrito por Stefan Zweig, el admirable escritor austriaco que se suicidó en 1942 en Brasil, y que tantas páginas dejó para el disfrute de sus admiradores y para quienes tengan la suerte de "descubrirlo". En este blog se han publicado otros cuatro relatos cortos de Zweig y Carta de una desconocida es el quinto.

Como no puede ser de otra manera, algunos me han gustado más que otros. Por ejemplo, El jugador de ajedrez y Mendel el de los libros, me parecieron pequeñas obras maestras, y a partir de ellos es que siempre estoy dispuesto a leer algo que haya escrito este autor. Otro de los relatos (El candelabro enterrado) me gustó menos por el tema, pero todos, incluido el restante, Ardiente secreto, están impecablemente escritos.

En Carta de una desconocida (la sinopsis al pie de estas líneas) Zweig aborda una vez más, con su refinado estilo, el amor, el sufrimiento, la soledad y otros sentimientos inherentes a la condición humana. Es para leer de un tirón, son apenas 77 páginas.

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Sinopsis
Una mujer, al borde de la muerte, escribe una carta a un escritor famoso del que estuvo enamorada hasta la exasperación, sin que él en ningún momento lo supiera y que apenas la recuerda como una más entre las muchas amantes que tuvo a lo largo de su vida.
"Sólo quiero hablar contigo, decírtelo todo por primera vez. Tendrías que conocer toda mi vida, que siempre fue la tuya aunque nunca lo supiste. Pero sólo tú conocerás mi secreto, cuando esté muerta y ya no tengas que darme una respuesta; cuando esto que ahora me sacude con escalofríos sea de verdad el final. En el caso de que siguiera viviendo, rompería esta carta y continuaría en silencio, igual que siempre. Si sostienes esta carta en tus manos, sabrás que una muerta te está explicando aquí su vida, una vida que fue siempre la tuya desde la primera hasta la última hora."
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El autor

Stefan Zweig (Viena, 1881 - Petrópolis, Brasil, 1942). Novelista, ensayista y biógrafo. La delicadeza en la descripción de los sentimientos y la elegancia de su estilo hacen que como escritor roce la perfección. Zweig era hijo de una familia judía acomodada: su padre, Moritz Zweig, fue un acaudalado fabricante textil; y su madre, Ida Brettauer Zweig, hija de una familia de banqueros italianos. Estudió en la Universidad de Viena en la que obtuvo el título de doctor en filosofía. También realizó cursos sobre historia de la literatura, que le permitieron codearse con la vanguardia cultural vienesa de la época.

En 1910, visitó La India y en 1912, Norteamérica. En 1913 se estableció en Salzburgo, donde habrá de vivir durante casi veinte años. Durante la Primera Guerra Mundial, y luego de haber servido en el ejército austríaco por algún tiempo (como empleado de la Oficina de Guerra, pues había sido declarado como no apto para el combate) se exilió a Zúrich gracias a sus convicciones antibelicistas influenciadas por Romain Rolland, entre otros.

La solvencia económica de su familia le permitió su gran pasión: viajar; así adquirió la gran conciencia de tolerancia que ha quedado plasmada en sus obras, las primeras en protestar en contra de la intervención de Alemania en la guerra.Como intelectual comprometido, Zweig se enfrentó con vehemencia contra las doctrinas nacionalistas y el espíritu revanchista de la época. De todo eso escribió en una larga serie de novelas y dramas, en lo que fue el período más productivo de su vida. El relato histórico Momentos estelares de la humanidad, que publicó en 1927 se mantiene entre sus libros más exitosos.

Radicado en Petrópolis, Brasil, desesperados ante el futuro de Europa y su cultura pues creía en verdad que el nazismo se extendería a todo el planeta, se suicidó junto con su segunda esposa.
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1 comentario:

Leticia García dijo...

¡Muy buen aporte!. ¡Es una historia fantástica llena de amor, desamor, ilusiones... las más bellas y a la vez tristes emociones que puede experimentar una mujer. No puedes dejar de llorar desde la primera hasta la última página. Es como si, a veces, narrara la historia de un viejo amor, los sinsabores que vives por la persona que amas y visualizar lo que una chica por amor es capaz. Una obra tan delicada, tan sublime... ¡una auténtica delicia!
La amé desde el primer momento en que leí su reseña y en cuanto lo hallé me dispuse a leerlo y en una hora... Voilá! Acabé con los ojos hinchados, con una caja menos de pañuelos y un nudo en mi garganta y estómago.
Me identifiqué profundamente con el personaje, ya que sentí que ahora y en un futuro estoy-estaré viviendo una historia así, claro a excepción de la muerte del niño y la prostitución. Comprendo perfectamente a la dama, porque vi reflejado el amor que tengo, pero de igual manera la persona vive tan encismada y cerrada en su vida, que aunque ya lo sabe, parece como si jamás me hubiese atrevido a decirlo y, mucho menos que recuerde haberme conocido. A veces, a medida que lo leía caía en los errores que había cometido y sentía como me enrojecía la cara y consigo la terrible sensación de pena y arrepentimiento.
Es mi primera lectura que leí de Stefan Zweig y, desde entonces vivo enamorada terriblemente de él y, por supuesto de sus libros.
Siempre he pensado que los escritores y músicos tienen una sensibilidad y creatividad celestial; están dotados de una dosis extra de encanto que les permite dejar su de vida y corazón en cada cosa que hacen, tocan y escriben; pero muy especialmente Stefan contenía en su naturaleza el don de encarnar perfectamente los sentimientos y psicología femenina; para dotarlos de un halo de misterio y melancolía; sin dejar de mencionar los demás personajes que cada uno de ellos es como si representaran los temores y emociones reprimidas de Zweig.
Tenía los sentimientos a flor de piel, cada palabra, cada acción que describe la desconocida me hacía sentirme en su papel y a través de mi mente imaginar cada hecho, además de que por cada narrativa me acordaba de canciones que, perfectamente podrían quedar como tema de fondo o relatar la historia.
De las versiones cinematográficas me quedo con la de "Letter from an unknown woman" de Louis Jordán, guapísimo, melancólico (representa bastante bien mi idea y estereotipo que tengo de un pianista) y Joan Fontaine, con esa mirada, ese rostro tan expresivo...
Un verdadero deleite leer a Stefan Zweig.
Su prosa tan elegante, sin recargarla de sentimentalismos, equilibrando cada momento-acción; es como si cada historia se basase en un hecho real, que pudo vivirse en siglo XVIII y, aunque suene inconcebible, también en el presente. Muy humanista y realista, obras verdaderamente auténticas.
Me llevo de él lo complicado que es darle a cada personaje sentimientos, ideas, psicología, es como un hijo que llevas dentro de ti y lo desentrañaras, un verdadero placer...
¡Mi admiración y respeto al Señor Zweig!
¡Larga vida a sus obras!