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28 de marzo de 2011

En pocas palabras (Jeffrey Archer)



Relatos, 280 Páginas
Título original: To Cut a Long Story Short
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Aceptable



Dentro del estilo "best seller" de Jeffrey Archer, esta recopilación de quince relatos no defraudará a los seguidores de este prolijo escritor inglés, gran conocedor del oficio, pero también hay que decir que ninguno de los relatos me impresionó sobremanera, con excepción quizás del primero "La muerte habla", el más breve.
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Contratapa del libro. Quince muestras del talento multiforme y sutil de Jeffrey Archer, quince relatos, irónicos unos, románticos otros, pero siempre llenos de ingenio y elegancia. Desde el cuento árabe, de estremecedora brevedad, "La muerte habla", hasta la divertida jerarquía de personajes insatisfechos de "La hierba siempre es más verde", pasando por historias de amor y entrega o por la exploración de las zonas oscuras de la legalidad y cómo se puede abusar de ellas, En pocas palabras lleva al lector a un universo siempre amable, pero en el que no dejan de aflorar los conflictos humanos que, a pesar de todo, constituyen la sal de la tierra.

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20 de diciembre de 2010

La senda de la gloria (Jeffrey Archer)






Bueno


Biografía novelada (2009), 470 páginas

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Al llegar a la última página del libro, es imperioso volver a leer el prólogo, si es que no se recuerda con exactitud. Arroja luz sobre el leit motiv de esta biografía novelada.

El autor, Jeffrey Archer, con su experiencia y oficio, no debe haber tenido mayores problemas en escribir a su manera la vida de George Leigh Mallory, sobre quien gira aún la polémica si fue alcanzó la cima del Everest 29 años antes que sir Edmund Hillary y su compañero sherpa Tenzing Norgay lo hicieran en 1953.

El libro mantiene el interés hasta el final y ofrece la posibilidad de conocer la vida de uno de esos exploradores que mezclaron sueños con riesgos en pos de una meta. Algunos lo lograron, otros no y, sobre otros, no se sabe.


El personaje de esta biografía novelada es uno de estos últimos, pues la polémica sigue abierta. A la mayoría de estos personajes no los mueve el dinero sino la obsesión por ser los primeros. “¿Por qué Mallory está tan obsesionado en llegar a la cima del Everest?”, pregunta alguien a un amigo del escalador. “Porqué esta ahí”, fue la respuesta.

En las últimas páginas del libro se explica suscintamente que fue de la vida de los personajes de carne y hueso que se mencionan en la novela, y eso da la obra una dimensión de más verosimilitud a lo que intenta transmitir Jeffrey Archer.


Así fue encontrado el cuerpo de George Mallory el sábado 1 de mayo de 1999 por una expedición de búsqueda e investigación. "Qué ocurrió? No lo sabemos. Bueno, sabemos un poco más, podemos especular un poco más, y hacerlo con fundamento", dijo un miembro de esa expedición

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25 de diciembre de 2009

Fama y Calidad no siempre van juntas




La opinión de un lector



José Trepat


Una costumbre adquirida. Suelo leer dos libros a la vez, uno en el formato tradicional de papel y otro por el sistema de audiolibro, mientras viajo en el coche, tres horas diarias.


La suerte quiso que se “enfrentaran” Dan Brown y Jeffrey Archer, y que surgieran las consabidas comparaciones en mis neuronas de lector común y corriente. Como resultado de estas comparaciones y después de haber leído/escuchado casi la misma cantidad de páginas de uno y otro, tomé una decisión “drástica”.


El símbolo perdido”, el último bestseller de este Dan Brown tocado por la varita mágica del marketing, pasa a mejor vida, y en cambio, El impostor de Jeffrey Archer, será leído hasta el final, pues me atrapó totalmente, permitiéndome al mismo tiempo notar las diferencias entre un oportunista y un novelista que conoce su oficio.

En materia de gustos todo es discutible, y en mi caso siento un rechazo casi patológico a todo lo que tiene que ver con esoterismo, vampirismo, ciencias ocultas y simbologías. Este género tiene millones de adeptos que disfrutan con esos libros, pero personalmente me inclino por una realidad palpable como la que plantea El impostor, escrito de manera ágil, concisa y con una trama que atrapa al lector desde el mismo comienzo.

Dan Brown, de quien confieso me interesó El código da Vinci –aunque menos sus otros títulos- esta vez me atosigó hasta el hartazgo con sus referencias a la masonería, sus secretos, escalas jerárquicas, la sabiduría de los antiguos líderes de la logia masónica y sus misterios celosamente guardados.

Aprovechando el filón de El código da Vinci, Brown se centra una vez más en la búsqueda de una especie de talismán antiquísimo que podría cambiar el destino de la humanidad y bla bla bla. ¿Y quién sino el inefable profesor de Simbología, Robert Langdon, es, oh casualidad! el encargado de dar con ese objeto?.

No sé en que terminará la historia, pero seguro que el destino de la humanidad no sufrirá grandes cambios. ¿Se puede opinar sobre un libro sin haberlo leído íntegramente? Tal vez sea una falta de respeto, pero yo pienso que la lectura debe ser un placer, y cuando deja de serlo lo mejor es cerrarlo y abrir otro que cumpla con ese requisito. Una vez más el consejo de Jorge Luis Borges: “si un libro no te gusta, dejalo”. Que la lectura obligatoria quede para temas de estudio.

Obviamente, Dan Brown debe su éxito al manejo editorial de sus obras, y no lo culpo de nada. Vive de su profesión y aprovecha su momento, mientras otros –tantos- escritores con muchos más méritos que esta luminaria del mundo editorial, apenas son conocidos y sus libros acumulan polvo en los anaqueles. Pero esto es así. Si un libro no se promociona no se vende; esto lo saben bien las editoriales cuyo objetivo es aumentar las ganancias.

Un ejemplo es el otro libro tema de esta nota. El impostor (A Prisoner of Birth) , editado no hace mucho (2008), seguramente es mucho menos conocido que El símbolo perdido, aunque en verdad desconozco si esto es tan así en Estados Unidos o Inglaterra, país de Jeffrey Archer (Kane y Abel, La falsificación, entre otros). Pero lo cierto es que las escasas 120 páginas que llevo leídas, me “engancharon” por completo y con seguridad llegaré al final.



Esta primera parte se centra en un juicio en el que se condena por asesinato a un inocente y es sentenciado a 22 años de cárcel. El tema es simple pero Jeffrey Archer lo lleva muy bien hasta ahora; nada hace suponer que no continuará de la misma manera.

En la misma cantidad de páginas, Dan Brown me empalagó con las virtudes de la masonería y el destino de la humanidad. En cambio, Jeffrey Archer me plantea el drama de un hombre condenado injustamente. A un buen escritor, con eso le basta.

(Foto: Dan Brown y Jeffrey Archer)

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