1 de septiembre de 2014

Ébano (Ryszard Kapuscinski)

- Libro nro. 288 leído en este blog -
(Total de leídos en todos los géneros: 2646)
-¡RECOMENDABLE!-

Género:  Perodismo, Testimonial  
Año:        1998  
Páginas:  340
Título original:  Heban Czytelnik
Traducción:   Agata Orzeszek
Grupo B

Valoración:  Excelente!




Las deudas hay que pagarlas, y eso es lo que estoy haciendo. Me resulta difícil de entender cómo es que durante 40 años vinculado al periodismo NUNCA haya leído un libro escrito por Ryszard Kapuscinski. Sí, leí artículos con su firma, entrevistas y comentarios sobre la vida y obra de este gran escritor/periodista (¿o periodista/escritor?) polaco fallecido en el año 2007.

Acabo de dar vuelta a la última página de Ébano, escrito en 1998 (¡cuantos años pasaron!) y puedo afirmar con total convicción que ahora conozco realmente África y su gente. Pasaron muchos años, sí, desde que lo escribió, pero no creo que las cosas hayan cambiado mucho en el llamado "continente negro". Es obvio que hay mucha literatura probablemente valiosa sobre esos países y sus habitantes tan castigados por la pobreza y la indiferencia. Pero no los leí y por lo tanto poco puedo decir de esos textos. Pero sí devoré todas y cada una de las palabras contenidas en Ébano, un libro fascinante, al que seguirán sin duda otros que lleven la firma de Ryszard Kapuscinski, un maestro en el arte de exponer una realidad, un suceso, una imagen -o muchas- sólo con la palabra escrita.

En Ébano encontramos una descripción lúcida de cómo se vive en esos países, cómo se actúa en diversas circunstancias, cómo es o debe ser el saludo entre dos personas, cómo se sobrevive a tantas condiciones adversas (calor asfixiante, falta de agua, de medicamentos, de comida). En fin, un panorama sobrecogedor que este gran periodista nos pinta de manera directa y personal, pues todas las situaciones que relata las ha sufrido en carne propia.

Obviamente, está presente la crónica periodística sobre los acontecimientos políticos que en la época de sus viajes se sucedían con tanta frecuencia: los golpes de Estado y las figuras detrás de ellos. Haile Selassie y Amin Dada, entre otros, no podían faltar; su labor de cronista para la Agencia de noticias polaca y columnas de periódicos está matizada con comentarios personales llenos de coloridos detalles.

Como reza la contratapa del libro "Kapuscinski se ha sumergido en el continente africano, rehuyendo las paradas obligadas, los estereotipos y los lugares comunes. Vive en las casas de los arrabales más pobres, plagadas de cucarachas y aplastadas por el calor; enferma de malaria cerebral; corre peligro de muerte a manos de un guerrillero; tiene miedo y se desespera..

"Kapuscinski nos muestra la gran historia -de las guerras, los golpes de Estado, las revoluciones- y también la pequeña historia, de la gente que lucha por sobrevivir día tras día".

El propio Kapuscinski nos presenta su obra al comienzo del libro: "He vivido unos cuantos años en África. Fui allí por primera vez en 1957. Luego a lo largo de cuarenta años, he vuelto cada vez que se presentaba la ocasión. Viajé mucho. Siempre he evitado las rutas oficiales, los palacios, las figuras importantes, la gran política. Todo lo contrario: prefería subirme a camiones encontrados por casualidad, recorrer el desierto con los nómadas y ser huésped de los campesinos de la sabana tropical..."
*


Apenas tres extractos del libro:

Kapuscinski califica como de "inerte espera" la noción que los africanos tienen del tiempo, y lo explica así:

"....el africano que sube a un autobús nunca pregunta cuando arrancará, sino que entra, se acomoda en un asiento libre y se sume en el estado en que pasa gran parte de su vida: en el estado de inerte espera. ¿En qué consiste esa inerte espera?  Las personas entran en este estado conscientes de lo que va a ocurrir; por lo tanto, intentan elegir el mejor lugar y aposentarse lo más cómodamente posible. A veces unas se tumban, otras se sientan en el suelo o en una piedra, o se ponen en cuclillas. Dejan de hablar. El grupo de personas en estado de inerte espera es mudo. No emite ninguna voz, permanece en silencio. Los músculos se distienden. El cuello se queda rígido y la cabeza deja de moverse. La persona no mira, no intenta divisar nada, no se muestra curiosa. A veces tiene los ojos entornados, pero no siempre. Los ojos, por lo general, están abiertos pero con la mirada ausente, sin brizna de vida. Puesto que he pasado horas observando multitudes enteras en estado de inerte espera, puedo afirmar que se sumen en una especie de profundo sueño fisiológico: no comen, no beben, no orinan. No reaccionan a un sol que abrasa sin piedad ni a las moscas, voraces y pesadas, que las asedian y se posan sobre sus labios y párpados...."
...

Me irritaban aquellas personas que al llegar a África se instalaban en la "pequeña Europa" o en la "pequeña América" (es decir, en hoteles de lujo) y al regresar a sus países presumían de haber vivido en África, a la cual no habían visto en absoluto.
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y una curiosidad explicada por el autor

¿Que de dónde han salido los barcos que se ven en los lagos, en el interior del continente? Del océano: los desmontaban en los puertos marítimos, transportaban las piezas sobre las cabezas y las montaban en las orillas de los lagos. Se han transportado al interior de África, por piezas, ciudades, fábricas, maquinaria para minas, plantas eléctricas y hospitales. Toda la civilización técnica del siglo XIX fue llevada al interior de África sobre las cabezas de sus habitantes.
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Ryszard Kapuscinski  (1932-2007)

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El autor 

Nació en Pinks, Polonia, el 4 de marzo de 1932. Falleció en Varsovia, Polonia, el 23 de enero de 2007.

Estudió Historia en la Universidad de Varsovia, aunque finalmente se dedicó al periodismo. Colaboró en Time, The New York Times, La Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung. Compaginó desde 1962 sus colaboraciones periodísticas con la actividad literaria y ejerció como profesor en varias universidades. Fue maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada y presidida por Gabriel García Márquez.





2 comentarios:

bibliobulimica dijo...

es un autor que estoy deseando conocer; al parecer era un gran observador. ¡Gracias por la reseña!

José T. dijo...

Gracias bibliobulimica por el comentario y vaya también mi admiración por tus magníficas reseñas.