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5 de octubre de 2016

Teruel y Albarracín (2)

El segundo día de excursión estuvo dedicado a Albarracín, a sólo 40 kilómetros de Teruel. Qué importante es el aspecto climático en un viaje corto! Lo primero que uno hace al despertarse es asomarse a la ventana y ver el color del cielo; si es azul y salpicado de nubes blancas, todo está perfecto. Lo opuesto, es decir nublado y -lo peor- lluvioso, echaría al traste la ilusión de quienes sostenemos que las imágenes fotográficas son parte esencial de todo viaje. 


Amanecimos con un sobresalto pues una densa niebla nos tapaba no solo el firmamento sino también todo lo que estaba a más de cien metros. Bajamos a desayunar mientras nos preparábamos para una jornada que en esos momentos no era prometedora. 

Pero ese estado de ánimo duro poco, porque de pronto, la gruesa capa gris permitió que se filtrara un retazo de cielo de un azul intenso. Sabiendo que la niebla está siempre cerca del suelo, y que Albarracín se encuentra a 1.200 metros sobre el nivel del mar, no habría problemas; ya veíamos el vaso medio lleno.



Así ocurrió efectivamente. A medida que el autocar se aproximaba a la medieval y preciosa población en camino siempre ascendente, la niebla iba dejando paso a un luminoso fondo celeste sin una sola nube que se interpusiera entre los rayos del sol y la sierra de Albarracín. El estado de ánimo ya era otro y estábamos seguros de que la jornada iba a ser magnífica, con una temperatura agradable. No se podía pedir más!


El autocar quedó aparcado y nuestro compacto grupo inició animosamente la marcha hacia la parte alta de esta población propuesta por la UNESCO como Monumento de Interés Mundial, que se conserva "en estado puro", con las mismas calles empedradas y construcciones erigidas hace cientos de años. 

Sólo algunos edificios han sido reformados pero manteniendo sus características originales. Hay bares, restaurantes, comercios con artículos regionales, pero muy poca gente vive en este casco antiguo. Todo ha sido preservado para el turista, y éste ha de agradecerlo. 

La guía oficial que nos esperaba frente el Hotel Albarracín, en el que íbamos a almorzar, nos explicó como hecho puramente anecdótico, que el rey Felipe VI y la reina Letizia, pasaron aquí un par de días en su viaje de luna de miel.   


Continuando con esta parte inicial de la visita, la guía (la misma que tuvimos en Teruel) esperó a que el grupo se uniera para dar comienzo a su lección de historia. Mireia, la que nos acompaña desde el inicio del viaje, se lanzó a la caza de las "ovejas descarriadas" que iban apartándose de la manada, para que atendieran a las explicaciones y después vagaran a su antojo en el tiempo libre antes del almuerzo. 

Ya habíamos detectado en el grupo a un petiso, el "gracioso" y desubicado de siempre, que no sólo le importaba un bledo lo que decía la guía sino que en medio de las explicaciones soltaba a voz en cuello cualquier tontería... que nadie festejaba. "Es insoportable" fue la conclusión de muchos. Uno fué un poco más allá: "Antes de que termine el día probablemente caiga desde lo alto del campanario......"


Hablemos de Albarracín, considerada el conjunto histórico-artístico más importante de Aragón. "Una de las ciudades más bonitas de España", decía Azorín, una cita que no fue desaprovechada por los promotores turísticos. 

Como ocurre en gran parte de la geografía española, los romanos anduvieron también por aquí. Con el paso del tiempo el lugar fue cambiando de nombre hasta que llegamos a Aben Razin, que así se llamaba una familia bereber, y que derivaría en su denominación actual.. pero esto es problema de los historiadores.

Su pasado musulmán se aprecia en las construcciones, incluyendo la muralla que se ve en lo más alto del centro urbano y cuyos tramos más antiguos son del año mil. Las vistosas fachadas se deben a un recubrimiento de yeso de diferentes colores.

Imposible abstenerse de pulsar el obturador de la cámara ante estas imágenes

Alguien estuvo aquí y se fue sin pagar


Cada rincón invitaba a detenerse y grabar
 la imagen (con más razón si el lugar se
engalanaba con un complemento floral)


El hierro forjado en puertas y ventanas llama la atención por su diseño. Las rejas constituyen uno de los atractivos a destacar, como así también los escudos heráldicos pertenecientes a los propietarios de las casas. Los clavos de las puertas son un detalle a observar.

Todas las casas importantes tienen su escudo
heráldico

En un alto de la caminata, nuestra guía se detuvo frente a un portal, extrajo una llave de su cartera y nos invitó a pasar al interior de una Casa-Museo de dos plantas que el propietario ponía a disposición de los visitantes para admirar los numerosos objetos de la época medieval que -sean auténticos o no- reflejaban muy bien como era la vida diaria y familiar en la antigüedad; una verdadera fiesta para los amantes de la fotografía. Por razones obvias de espacio aquí se reproducen sólo algunos. 












Finalizada la visita a la Casa-Museo, caminamos un poco más, mientras llegaba la hora de la comida; en el restaurante del Hotel Albarracín nos esperaban a las 14:00

Algo que llama la atención: las casas parecen empotradas unas con otras. Si se construían así es que aparentemente no había litigios entre vecinos, o que también, como he leído, era para aprovechar los espacios habitables.
Después del almuerzo quedaba algo de tiempo libre que fue aprovechado para algunas fotos más. El visitante podía subir hasta las murallas y tener desde allí una visión panorámica de la ciudad. No sé si alguno lo hizo pero la mayoría estuvo deambulando por los alrededores hasta las cuatro de la tarde, hora prevista para el regreso a Teruel.



A diferencia de muchos sitios turísticos que se aprovechan de visitantes cargados de euros para gastar, los precios en bares eran muy "decentes", inclusive más baratos que en Mataró, que de lugar turístico tiene poco, con excepción de estar bañada por el Mediterráneo, algo que, por cierto, puede ser "mucho", según quien lo juzgue. 
Regreso, tiempo libre en Teruel para dedicarlo a un breve paseo o a descansar hasta la hora de la cena. A la mañana siguiente emprenderíamos el regreso pasando por la pequeña población de Alcañiz, lugar escogido para el almuerzo y a continuación derechito a casa.
(Continuará)
*

3 de octubre de 2016

Teruel y Albarracín




6:40 de la mañana. A esta hora los colores casi no se perciben. Hora de ir al trabajo con paso firme, de recostarse contra la pared mientras llega el primer autobús del día, y también, ¿por qué no? hora de iniciar una excursión a algún lugar cercano y barato, ya que los otros (los distantes) requieren más tiempo y dinero.

Así que una vez más, a esperar el autocar que habría de llevarnos a uno de los lugares de la geografía española no hollados por nuestros cansados pies: en este caso, la pequeña ciudad de Teruel y la aún más pequeña y marcadamente medieval Albarracín


6:40 en punto subimos al confortable vehículo que compartiríamos con otros 49 viajeros, la guía Mireia y el conductor Ramón. Sólo tenían que recoger a otras 12 personas, y sin más interrupciones se inició la marcha de 500 kilómetros que se harían en siete horas, pues como es sabido, hay que hacer obligatoriamente paradas técnicas para el descanso del chofer y el alivio de los pasajeros. La primera detención fue en esta área de servicio de la autopista AP-7, a las 08:30. Desayuno (en estos Medas es bastante caro pero no hay otra opción.

Reanudamos la marcha a las nueve en punto y después de otra para "técnica" y vaciado de vejigas, pasado el mediodía llegamos a Teruel con un tiempo ideal: cielo azul con algunas nubes (para beneficio de las fotografías) y sin calor excesivo. El pronóstico meteorológico no incluía lluvia para los tres días siguientes y esta vez acertó.
Instalados en el hotel, que -todo hay que decirlo- no era el que nos habían prometido debido a un problema que tuvo la empresa, circunstancia por la que luego nos pidieron disculpas que fueron aceptadas, pasamos al salón comedor para iniciar inmediatamente después de un breve descanso, la visita oficial a la ciudad, con la compañía de una guía oficial muy bien preparada. 

El trabajo de las/los guías turísticos a veces es un tanto ingrato por el desinterés y también mala educación que exhiben algunos patanes (todo grupo siempre tiene alguno). Con Bea(triz) comentamos que ello se debe a que los diminutos cerebros de algunos completan rápidamente la capacidad de absorber cultura...

La foto de la cafetería fue tomada mientras nos dirigíamos al lugar de encuentro con la guía local. También la imagen que sigue; un momento de descanso de algunos colegas de viaje, algunos octogenarios, pero animosos a la hora de caminar. 



En ese punto donde se me puede ver fotografiando las torres, se ubicó la guía para darnos una síntesis de la historia de Teruel y hablarnos de la influencia de las tres religiones que influyeron en el desarrollo de esta ciudad levantada en las tierras áridas de Aragón que tiene actualmente unos 35.000 habitantes y cuyo casco histórico -o más precisamente sus torres y monumentos mudéjares- fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en el año 1986. 


El casco histórico, de calles angostas y sinuosas, está asentado sobre un cerro que domina una gran hoya o depresión natural.Celtíberos, cartagineses, romanos, musulmanes, judíos y cristianos, todos dejaron su impronta en los orígenes de Teruel. Ya en la época medieval, las Cortes de Aragón le concedieron en el año 1347 el título de ciudad. 

El arte mudéjar, que destaca por su belleza visual, está presente en muchos sectores del casco histórico. Este peculiar estilo se observa exclusivamente en España y se debe a la conjunción de las corrientes artísticas cristinas y musulmanas de la época. El estilo, sin embargo, no es unitario sino que pose características peculiares de cada región (mudéjar toledano, andaluz, aragonés, etc.)

Para no saturar con información al grupo visitante, la joven guía puso fin a esta parte de su exposición señalando que el término mudéjar se aplica a los musulmanes que se quedaron en los territorios conquistados por los cristianos tras el avance de la reconquista cristiana hacia el sur durante la Edad Media. 

Hay que seguir caminando. Siguiente parada, la Plaza del Torrico.


En estas  poblaciones tan antiguas y con tanta historia, las distancias son muy cortas para beneficio de los visitantes que no están entrenados para correr maratones precisamente. Desde la parada anterior hasta la Plaza del Torico el trayecto fue de apenas 200 metros por calles estrechas y empinadas.

Edificio modernista restaurado 


La Plaza del Torico es el lugar emblemático para iniciar la visita al casco histórico propiamente dicho. La explanada, con profusión de pórticos, no es de grandes dimensiones pero está rodeada de comercios y especialmente bares y restaurantes muy concurridos a toda hora del día. Las mesas al aire libre invitan a sentarse y tomar algo, pero eso quedaría para el "tiempo libre" que tendríamos después de la visita oficial.



El lugar se identifica fácilmente por una columna blanca de piedra labrada rematada con un toro de pequeño tamaño y con cuatro cabezas de toro de bronce macizo que pesan 54 kilos cada una. De la boca salen chorros de agua potable que muchos aprovechan para saciar la sed o rellenar sus botellas de plástico.



El toro forma parte de la historia/leyenda o leyenda/historia sobre la fundación de Teruel, a tal punto que una cabeza del astado está en el escudo de la ciudad. Esta placa de hierro en la base de la columna adjudica la creación de la ciudad al rey Alfonso II, el casto, mientras que algunos historiadores dicen que los fenicios llegaron aquí en busca de buenas tierras para establecerse. En el lugar había abundancia de toros y de ahí el nombre de la población que fue cambiando a través de los siglos.




Edificios que rodean la Plaza del Torico


Seguimos tomando nota de las explicaciones, aunque después teníamos que refrescarlas consultando un libro que habíamos llevado. Esta es la Catedral de Santa María de Teruel, del siglo XIV, a la que se conoce también como "La Capilla Sixtina" del arte múdejar por su riqueza pictórica y arquitectónica. Lamentablemente no pudimos conocer su interior: el plan de viaje incluía varios puntos de interés en un tiempo determinado; es lo que tienen estas excursiones relámpago, casi a vuelo de pájaro. La torre, la techumbre y el cimborrio son parte del Patrimonio Mundial UNESCO.


Pórticos que recuerdan la época medieval y que afortunadamente se conservan como eslabón entre el pasado y nuestros días


Piedra, mucha piedra en casi todos los monumentos históricos.

LOS AMANTES DE TERUEL


La guinda del pastel fue obviamente la visita al mausoleo de Los Amantes de Teruel; iba a ser el Fin de Fiesta de una tarde interesante. Quién más quién menos, todos teníamos por lo menos una noción de lo ocurrido a esta pareja de (¿frustados?) amantes que "murieron de amor" según las más edulcoradas versiones. 

Durante el viaje en el autocar, la guía dijo que no podía hacerlo.... pero igual nos contó (leyó) la historia de Los amantes de Teruel. Después, la guía oficial, antes de entrar al mausoleo, nos pregunta capciosamente: ¿Todos conocen la historia de Los amantes de Teruel? Nadie se atrevió a confesar que dos horas antes alguien nos había puesto al tanto. Así que, con lujo de detalles, comenzó a recitar su versión, bien explicada por cierto. Ella hacía su trabajo y nosotros escuchábamos. Aunque no todos, porque algunos colegas de viaje ya se habían desperdigado, impermeables a cualquier información cultural que no estaba entre sus intereses prioritarios. Al finalizar el relato (que no expondré aquí) llegó el previsto "¿Vieron que también se puede morir de amor?"


Entramos, vimos objetos diversos expuestos en vitrinas y finalmente estábamos ante los dos cuerpos hechos de alabastro, una piedra blanca y traslúcida parecida al mármol que se trabaja fácilmente y se usa en escultura y decoración (¿se nota mucho que busqué ALABASTRO en Google?).

Junto a los cuerpos nos aguardaba una guía interna del lugar, quién......SIII! nos contó por tercera vez la historia/leyenda de Los amantes de Teruel. Era imposible que ninguno de nosotros saliese de allí sin enterarse del infortunio de estos dos jóvenes turelenses, Isabel de Segura y Diego de Marcilla. Nos pareció que faltaba algo.....pero NO, la explicación concluyó con "¿Vieron que también se puede morir de amor?".

Parece que es costumbre que las parejas visitantes se ubiquen junto a los rostros de Isabel y Diego para tomarse una foto dándose un beso, así que algunos se llevaron ese valioso recuerdo de su excursión a Teruel. 


Al ingresar al mausoleo, el visitante se topa con una pintura de una pareja. Al verla me vino a la memoria lo que había dicho la guía Mireia en el autocar: "....y así termina la historia de Los amantes de Teruel.....TONTA ELLA, TONTO ÉL".

Hay que puntualizar que la guía del mausoleo había explicado que debajo de los cuerpos de alabastro, en una cavidad estaban las supuestas cenizas de Isabel y Diego que podían observarse a través de orificios triangulares. Miré pero no pude ver nada, sólo oscuridad.

Lo de "supuestas" cenizas es porque aparentemente no hay una conclusión final sobre si hablamos de historia o leyenda. No tengo opinión al respecto. Recuerdo que Romeo y Julieta es una creación de Shakespeare a pesar del "balcón" en Verona que los turistas pueden fotografiar a placer. ¿Será éste un caso parecido....o todo lo contrario?

Al salir del mausoleo comenzó el tiempo libre hasta la hora de la cena. Una pausa en un bar de la Plaza del Torico y regreso a pie al hotel pasando por el viaducto. Llegamos en plena noche a punto para la cena. Después a dormir que a la mañana siguiente visitaríamos Albarracín, otro Patrimonio de la Humanidad.


(Continuará)
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18 de septiembre de 2016

Panticosa (3)

A Jaca

A las 14:30 debíamos partir hacia Jaca, el otro plato fuerte de la excursión  (¡cómo extrañaba la siesta!)

Pero había que cumplir con el programa y otra vez al autocar con su espléndido aire acondicionado. Curvas y curvas, cuesta abajo y rumbo a Jaca, población de la que no había leído nada, así que tenía expectativas de conocer algo interesante.

Escudo de la Casa de Austria en La Ciudadela de Jaca
Durante el viaje de menos de una hora, Arnau debe haber sacado algún papel arrugado de entre unos folios que llevaba, y comenzó a leer. Explicó que en Jaca había una fortaleza pentagonal con un museo de soldaditos de plomo (35.000) que representaban distintas batallas. Al bajar del autocar, lo seguimos como masa aborregada hasta la casilla que expendía las entradas a La Ciudadela, o fortaleza.  Mientras el guía hablaba con el boletero, tomamos algunas fotos del lugar.



La Ciudadela de Jaca o Castillo de San Pedro fue construida por Felipe II en 1592 tras la invasión de tropas procedentes del sur de Francia.

También había sido uno de los últimos reductos para frenar el avance de los árabes en el norte de España.

Me he permitido utilizar esta foto de Internet para ilustrar como es exactamente el sitio. Como no pude conseguir un drone, apelé a este recurso.



(Y esta foto del Museo Militar que está en el interior de la fortaleza tampoco es nuestra, pero no pude resistirme a incluirla. La admisión de culpa va junto al arrepentimiento de no haber entrado....en fin, yo "ya me perdoné....." espero lo mismo de quien haya llegado hasta este punto de la nota Panticosa 3 ). 
Volviendo al guía, creíamos que Arnau vendría con las entradas en la mano. Pero no, lo que dijo fue: “La entrada cuesta seis euros. El que quiera entra o me sigue hasta el centro comercial donde está la Catedral y el Ayuntamiento”.

Hay algo que debemos dejar en claro. La Ciudadela y su museo seguramente eran interesantes, lo mismo que las animadas calles del sector comercial, pero a esa hora la temperatura eran tan elevada que no teníamos ganas de nada. El calor me molesta sobremanera y me hace sentir molesto e irritable, y ese era mi estado de ánimo.




No se piense que hubo bronca ni mucho menos; apenas un diálogo con el guía cuando éste, después de guiarnos hasta el centro comercial de Jaca, nos dio “tiempo libre” y fijó la hora de encuentro en el autocar para el viaje de regreso. Los turistas fueron dispersándose y nos quedamos solos con Arnau, a punto de despedirse de nosotros.

-- “Oye Arnau, nos has traído a un lugar muy aburrido, no hay nada para ver”. Así fue el comienzo del diálogo.

-- “¿ Cómo que no hay nada? Podrían visitar la fortaleza y el museo. Son sólo seis euros la entrada.”

-- “No se trata de seis euros o un euro. En otros viajes, la empresa paga la entrada y visitamos el sitio en grupo, con alguien que nos explique algo. Aquí, en cambio, halaaa! tiempo libre y hasta luego. Tu eres el guía y quien tiene la responsabilidad de “vendernos” el lugar que estamos visitando”,dijimos.

-- “Las explicaciones tiene que darlas un guía oficial en cada sitio. Yo no puedo pararme en la calle y hacerlo porque está reglamentado y me caería una multa; solo en el autocar”, respondió nuestro guía.

-- “Es verdad pero aquí no tenemos a ese guía y no nos enteramos de nada” .

Todo lo dicho fue en un tono amable. Solo le recordamos que en otros viajes los guías habían enfocado su trabajo de manera diferente. Nos despedimos y como no se podía estar al sol, buscamos un bar: Bitter Kass para Bea y una Coca Cola bien helada para mí. Esta es una de las cosas placenteras en un lugar que no se conoce: sentarse a observar a la gente....y a tranquilizarse, que después del verano llega el otoño.



También es buena esta pausa para recordar aquí lo que averiguamos sobre Jaca. Ciudad de 13.000 habitantes está a 820 metros de altitud en la Comunidad Autónoma de Aragón, a sólo 30 kilómetros de la frontera con Francia.

Actualmente es un importante centro turístico y de deportes de invierno, pero sus más de dos mil años de historia le permiten ofrecer un notable legado monumental, que incluye una de las primeras catedrales de estilo románico (siglo XI); es un enclave estratégico del Camino de Santiago.

Fue la primera capital del primitivo Reino de Aragón, por elección del rey Sancho Ramírez. Dada la poca distancia de la frontera, su crecimiento fue como espacio defensivo durante varios siglos. La fortaleza pentagonal conocida como La Ciudadela es una magnífica muestra arquitectónica del siglo XVI

Sancho Ramírez, rey de Aragón entre 1063-1094, y de Aragón y Pamplona entre 1076-1094. Hombre profundamente religioso, llevó a cabo una tarea de organización y modernización eclesiástica. Murió a los 52 años.
Su casco histórico es uno de los más atractivos y mejor conservados de Aragón.

En Jaca han confluido todos los estilos y todas las épocas. La Casa Consistorial, el Monasterio de las Benedictinas, el Fuerte de Rapitán, la Torre del Reloj o su ruta de edificios modernistas son un buen ejemplo. En su término municipal formado por 33 pueblos), hay que destacar el Monasterio de San Juan de la Peña (s. X), cuna del primitivo Reino de Aragón. Un paseo por la ciudad y sus alrededores es un viaje por la historia.


De todo lo expuesto en los párrafos precedentes nos enteramos luego buscando en Internet. Las partes históricas son muy interesantes contadas por personas especializadas.  Me apena que la visita haya sido frustrante a causa del calor y la falta de información, porque Jaca, sin duda, tiene mucho para compartir con el turista que se interese por algo más que comer y dormir.

 

Es una pena no haber podido conocer mejor a esta ciudad y su gente, pero quizás debamos asumir también parte de culpa por no habernos informado con antelación al viaje.

 

A lo pasado, pisado. Todo es experiencia para el futuro (o lo que quede del mismo,  jaja)

 

Emprendimos la vuelta al hotel y aproveché ese tiempo para seguir en la búsqueda de “La legión perdida”, esa magnífica novela histórica de Santiago Postiguillo que llevo en el Kindle, junto con otros 77 libros que esperan turno.

 

Había concluido así la jornada intensa que nos habían prometido. A cenar y dormir que a la mañana siguiente debíamos asistir a la sesión comercial. El vendedor hizo lo que pudo, y los presentes también hicimos lo que pudimos para no caer en coma profundo.

 

Duró poco. Lo que quedaba de la mañana lo empleamos para pasear por los alrededores del hotel, tomar algunas fotos más, almorzar y camino a casa. Viaje placentero, sin gritos, voces, ni películas!!!








Llegamos a Mataró a las 21:00, buena hora para la cena y el descanso. Para la próxima excursión iremos provistos de datos e información acerca de los lugares a visitar. ¿Dónde iremos? La disponibilidad de tiempo y el bolsillo tienen la palabra. 

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