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1 de noviembre de 2016

Los coleccionistas (de autos a escala)

"Hay ocho millones de historias en la ciudad desnuda". Algunos memoriosos que cargamos una apreciable cantidad de años a la espalda, recordamos esta frase introductoria de la serie de televisión La ciudad desnuda que se emitía en glorioso blanco y negro y en pantalla cuadrada con esquinas redondeadas, allá por la década de los sesenta.



Parafraseando esa presentación, podríamos decir que hay también -posiblemente- un cúmulo  de historias humanas alrededor de esos pequeños objetos en escala de 1/64 que con la técnica del die cast toman la forma de los miles de modelos de todo tipo de vehículos que se convierten en pasión de coleccionistas. Pasemos esto por un filtro y quedémonos sólo con las réplicas de los vehículos con ruedas y, más tamizado aún, con los autos.

Los coleccionistas de verdad quieren serlo de por vida, y no convertirse en completistas, porque ello indicaría que han llegado al límite, algo que de ninguna manera aceptarán. Es que eso que rechazan calificar como juguetes son casi objetos de culto cuya posesión les ha demandado tiempo y esfuerzo. Intuyen que siempre está la posibilidad de que alguna de sus unidades podría ser la última en existencia y por ello su valor puede llegar a ser muy alto.

Otra de las miniaturas. Bastante entero si obviamos la ausencia de los faros
Inicialmente, esta nota iba a referirse a un coleccionista en particular, bastante conocido ya en la zona de Mataró, comarca del Maresme, al que de momento llamaremos P. pues ha sido imposible concertar una entrevista y no queremos violar su privacidad a menos que lo autorice expresamente. A lo largo de varios años, P. ha ido atesorando una cantidad apreciable de estas miniaturas: casi 4.000 rodados clasificados todos según marca, modelo y año, con preferencia por las que en la parte inferior llevan la etiqueta Matchbox y Majorette. 

Un día de compras perfecto
Más adelante volveremos sobre P. y estos fanáticos "buscadores de tesoros" que podrían estar en cualquier sitio aunque su instinto los lleve preferentemente a esa especie de "mercados persas" de compra y venta que se encuentran en muchas ciudades y donde uno puede toparse con el objeto más inverosímil....por ejemplo, los restos del Volkswagen y los otros dos coches que vemos en las primeras fotos; el deterioro de esas miniaturas que al igual que las restantes expuestas en la nota nos han sido facilitadas por el coleccionista P., son el enlace y justificación de la frase encomillada del comienzo. 

Precisamente el estado calamitoso de ese pequeño "escarabajo" que el coleccionista de marras subió a Instagram, me produjo una impresión extraña: ya no se trataba sólo de una pieza de colección sino del protagonista de una "vida" azarosa. Desfilaron por mi mente escenas de un país en guerra, y en ese escenario, la imagen de un niño aferrando en su mano ese pequeño juguete; tal vez era lo único que poseía. Con la pintura saltada, el parabrisas roto, un solo faro... en fin, la desolación. ¿Lo habrá rescatado de entre una pila de escombros? ¿Cual habrá sido el recorrido del pequeño escarabajo hasta llegar a manos de nuestro coleccionista?

Está claro que estas historias "humanas" que nacen en nuestra imaginación son aplicables sólo a las miniaturas cuyo estado de conservación evidencia que han pasado por varias manos desde que salieron de fábrica flamantes y enteros. Explicada así sucintamente la frase que abre la nota, digamos que a los coleccionistas también les gustan los autos nuevos de colores brillantes y en su estuche original, pero esto significa un desembolso adicional; muchos prefieren pagar por diez usados la misma cantidad de dinero que les costaría uno nuevo. El precio de un modelo "difícil" es otro tema.       A la izquierda vemos un coche semi nuevo y al lado su versión "vida dura"    
Pero hagamos rápidamente abstracción de ese sentimiento espontáneo ya que son divagaciones que seguramente me interesen sólo a mí y tienen poco que ver con el meollo de estos párrafos, que es indagar acerca de los orígenes de este obsesivo afán por rodearse de la mayor cantidad posible de ejemplares objeto de su afición. Podríamos asegurar que no persiguen un beneficio económico ya que difícilmente se desprenderán de ellos. Por el contrario, querrán que la colección crezca; ¿hasta dónde? Sólo ellos lo saben.


El coleccionista que nos ocupa no hace distinción entre miniaturas usadas o nuevas, en buen o mal estado; lo que le interesa es que pueda identificarse su año, modelo y marca. 


Como observadores de este fenómeno, podemos intuir que el interés va más allá de poseer un objeto de metal fundido. Cada modelo representa un esfuerzo creativo y de producción; desde el momento de su concepción ha sido testigo mudo de un capítulo de la historia del hombre y su entorno social. Sentirse atraído por un determinado auto y sus circunstancias, es también una manera de adquirir cultura.

Todos tenemos preferencias por algún tipo de autos (antiguos, clásicos, modernos, deportivos, de lujo, etc). Los coleccionistas seguramente también las tienen y hacia ellas vuelcan sus esfuerzos.   

En la colección de P. tampoco faltan los coches antiguos
El coleccionista P., desde niño mostró un interés especial por todo lo que se refiere al automóvil; seguramente los "cuatro ruedas" fueron su juguete preferido. Antes de comenzar la colección de miniaturas que ahora ocupan varias estanterías construidas especialmente, leía con avidez las revistas especializadas, tanto españolas como extranjeras (inglesas, francesas, alemanas, etc.). Pero en algún momento algo debió haber ocurrido para tomar la decisión de dedicarse "contra viento y marea" a este hobby tan apasionante para muchos.

Es una suerte (para su bolsillo) que esa pasión se haya orientado finalmente hacia las réplicas a escala, porque su inicio como coleccionista fue "a lo grande". Y nunca mejor dicho, ya que una de las primeras piezas fue un Mercedes Benz 300 de TAMAÑO NATURAL y en perfecto funcionamiento que adquirió en Madrid y trajo a su casa de Premiá de Mar, conduciéndolo orgullosamente a lo largo de 600 kilómetros. Habrá entendido que por razones de "espacio", esa limusina Mercedes Benz habría de ser comienzo y final de una -obviamente fantasiosa- ilusión de poseer algunas joyas mecánicas solo al alcance de millonarios excéntricos. Como símbolo, con uno ya está bien.

Es dable suponer que P. compra coches nuevos para su hijo de cinco años, con la advertencia "se mira pero no se toca!", mientras agranda su colección con asiduas visitas al conocido batiburrillo Dels Encants, en Barcelona, donde bajo capas de polvo muchos pasan de largo pero otros descubren verdaderos "tesoros" como puede serlo un modelo de auto de colección de los que no se consiguen, cualquiera sea su estado..como el escarabajo del comienzo.

¡Última adquisición antes del cierre!


En una redacción periodística diríamos: "Estamos sobre la hora de cierre, hay que entregar la nota!".

A mí me sirve de excusa para el punto final. Por ahora....

- J.T.
*


30 de agosto de 2014

¿Cómo eran realmente?

La respuesta parece obvia pero, quién sabe! tal vez tengamos una idea equivocada de como era realmente el salvaje Oeste, esa tierra bravía de hombres rudos (o no tanto) que dio origen a tantas películas y novelas. Al leer o escuchar la palabra "cowboy" o "vaquero" enseguida nos viene a la mente un hombre a caballo que después de un largo viaje por solitarios parajes erizados de peligros, llega al pueblo y ata su cabalgadura frente al Saloon.

Ya con los pies en tierra, la entrepierna sudada y cubierto por el polvo del camino, palmea el cuello del noble equino, se acomoda la funda del Colt 45 atada al muslo con una tira de cuero, se echa el sombrero hacia atrás con el dedo índice, y se dirige cansinamente al interior del establecimiento, donde el barman, mientras friega los vasos, le dirige una mirada desconfiada. Es forastero y no lo conoce.

El vaquero se afloja el pañuelo del cuello y se pasa la mano por el rostro que luce barba de varios días.
-Whisky! (¿que otra cosa iba a ser?) No hace falta decir más. El barman apoya uno de esos pequeños vasos de vidrio grueso y se lo llena hasta el borde. El vaquero se lo echa al coleto de un solo trago y lo deposita en el mostrador con un sonoro golpe. Mira al barman y sólo hace un gesto levantando la cabeza. El barman sabe lo que eso significa y se lo llena otra vez. Después de esta segunda dosis el hombre mete la mano en el bolsillo de su chaleco, saca una moneda y la deja junto al vaso (aparentemente siempre paga lo justo porque nunca vi que le dieran vuelto, o quizás deja propina).

-Una barbería? pregunta con gran economía de palabras. El barman lo mira y hace un rápido movimiento de cabeza hacia su izquierda. Claro, quiere decir que saliendo, a mano izquierda, la encontrará. El vaquero abandona tranquilamente el Saloon.

Si esta no es la imagen de un cowboy "clásico" es bastante aproximada. Pero en nuestra juventud, allá por las décadas de 1950 y 1960, los adolescentes que gustábamos de las películas de vaqueros e indios, teníamos otros héroes, bien distintos al descrito aquí. Los memoriosos tal vez recuerden a Roy Rogers y su caballo Tiger, a Gene Autry con su guitarra y sus insoportables canciones, y más adelante al Llanero Solitario y su fiel amigo, el indio Toro.

Nuestro héroes eran increíbles. Siempre bien afeitados, vestidos de manera impecable con modelitos de llamativos colores, pantalones bien ceñidos que resaltaban su anatomía, botas perfectamente lustradas y sombreros flamantes que jamás se les caían ni en las peleas más feroces. Las balas que vomitaban sus revólveres relucientes debían tener algo especial porque no dejaban marca en la ropa de sus enemigos y tampoco manaba una sola gota de sangre de las heridas.

Roy Rogers y Gene Autry andaban siempre en pueblos y sus inmediaciones, o sea que podrían tener cerca algún servicio de lavandería y planchado, pero el Llanero solitario y Toro nunca estaban en el mismo lugar y sin embargo la camisa del Llanero siempre estaba bien planchada y sin máculas de suciedad. Es verdad que después de sus misiones justicieras llegaban siempre a una roca grande y se ocultaban detrás. ¿Tendrían allí sus enseres domésticos, como plancha a leña por ejemplo? Nunca los sabremos ni tampoco sabremos si estos tres atildados vaqueros tenía alguna inclinación diferente al resto de sus congéneres.

Esos tiempos de fantasía quedaron hechos trizas con el paso de los años cuando los Clint Eastwood, Charles Bronson o Lee Marvin, para citar a sólo tres, aparecieron en escena con sus rostros barbados, vestimenta con evidentes señales de uso, botas gastadas, uñas sucias y un cigarro colgando de los labios. Nos hicieron pensar que tal vez ellos eran la imagen de los auténticos hombres del Oeste.

Lo que puede el cine! Nos hace creer cualquier cosa!.
*

25 de enero de 2014

Opciones

¿Qué necesitamos? Salud, tiempo, algo de dinero en el bolsillo (no mucho).....y un automóvil, que puede ser propio, prestado o alquilado. Sí, un coche, porque esto que vamos a presentar, sin vehículo no se puede hacer, o por lo menos no todo.

Quién no se ha preguntado alguna vez un domingo o un día feriado, o un día cualquiera: ¿dónde podemos ir hoy? Algunas veces se encuentran respuestas y otras cuesta un poco más. Hay que tener en cuenta tres factores: el destino, el tiempo y el gasto.

Aprovechando unos minutos de tiempo libre, extendí un mapa y ubicando una pata del compás en el sitio donde vivo (en este caso Mataró), extendí la otra punta hasta un radio de 100 kilómetros de acuerdo a la escala. Me encontré con una sorpresa: en esa pequeña distancia en torno a Mataró hay decenas de sitios para visitar. Este es el resultado de esa "investigación" en la que incluyo sólo los que ya conocemos, por contar con los correspondientes documentos gráficos.

Una salvedad: en dos casos me excedí 20 kilómetros del límite de los 100.

(A ver si el Ayuntamiento de Mataró me ingresa algunos € por esta promoción)



Tossa de Mar - a 70 kms de Mataró, 57 mins  - Municipio de la provincia de Gerona, con una población de 5.976 habitantes, según censo de 2010. Su principal riqueza es el turismo. En los años 50 Ava Gardner y James Mason rodaron allí El holandés errante. En 1989 se convirtió en la primera población anti taurina de toda España.



Sant Miquel del Fai - a 46 km de Mataró , 54 min en coche sin peajes - Uno de los parajes naturales más impresionantes de Cataluña. Espectacular efecto del agua sobre las rocas y su entorno. En una de las cuevas naturales se encuentra el Monasterio de Sant Miquel del Fai, que utiliza de techo la propia piedra de la cueva y es la mayor iglesia troglodita del país.



Barcelona - a 34,8 kms, 31 min - Sería redundante mencionar todo lo que puede verse en Barcelona



Calella de Palafrugell - a 95,5 kms, 1,13 hrs - Puerto de pescadores del municipio de Palafrugell en la comarca del Bajo Ampurdán, provincia de Gerona. En 2009 tenía 782 habitantes. Localidad pintoresca en plena Costa Brava, que conserva el antiguo encanto de los pueblos de la zona antes de la llegada del turismo masivo y la especulación inmobiliaria. CURIOSIDAD: En el antiguo Hotel Batlle, Joan Manuel Serrat compuso su canción Mediterráneo.



Rupit - a 96,6 kms, 1,15 hrs - Municipio en la comarca de Osona, es una de las poblaciones medievales más bellas de Cataluña. Surgió en el siglo XII, habitado por miembros de la nobleza. La iglesia de San Juan de Fábregas y el castillo datan del año 968. Hermosos recorridos de trekking en sus alrededores.



Sitges - a 71,6 kms, 51 min. - Localidad de la comarca del Garraf con casi 30.000 habitantes, despierta un gran atractivo turístico, con una notable infraestructura y tres puertos deportivos. Es también uno de los destinos turísticos más concurridos por la comunidad gay. En 2006 fue inaugurada la Escultura al colectivo homosexual, primera obra de ese tipo en España. Todos los años se realiza en Sitges un festival internacional de cine.

Esta foto fue tomada de Wikipedia. Todas las demás son propias

 Blanes, 38,9 kms, 32 min  - Municipio de la comarca de La Selva, provincia de Girona. Es el primer pueblo de la Costa Brava. En el punto más elevado se encuentra el Castillo de San Juan y un poco más abajo el Jardín Botánico, al que se puede acceder por el "carrilet" un trencito que, además, hace un recorrido por la villa. Desde esa altura pueden obtenerse maravillosas vistas.





Lloret de Mar - 43,7 kms, 40 min - Municipio de la comarca de La Selva. Playas con arena granulada, esa que no se pega a la piel. Yacimientos arqueológicos indican vestigios de la presencia ibérica y romana. Como todas las poblaciones del Mediterráneo, Lloret sufrió incursiones de los sarrecenos durante la Edad Media. En la época estival cuadriplica su población por la gran afluencia de turistas, principalmente alemanes y británicos.



Sant Feliu de Guixols - 73,6 kms, 57 min - Municipio del Bajo Ampurdán, en plena Costa Brava, rodeado de colinas y bosques de encinas, pinos y alcornoques. El turismo es actualmente su principal actividad económica aunque se mantiene aún la industria del corcho.



Pals - 99,3 kms, 1,13 hrs - Pals, en la provincia de Girona, es quizá el mejor modelo para conocer el tipo de pueblos medievales que abundaban en este territorio mediterráneo. Hay que remontarse al siglo IX para encontrar los primeros documentos escritos que hablan de esta población. En esta región costera abundan los restos de castillos, iglesias, ermitas romanas y de la Edad Media. Pals es un sitio absolutamente imperdible.




Montserrat - 75,9, 1,02 hrs - Macizo rocoso considerado la montaña más importante y significativa de Cataluña, en la que se encuentra el Monasterio Benedictino de Montserrat dedicado a la Virgen de Montserrat. Esta singular formación rocosa es el resultado de un proceso geológico de millones de años. La Virgen, conocida popularmente como "la Moreneta" por su color oscuro, es una talla románica de madera que data del siglo XII. Su color es el resultado de la transformación del barniz con el paso del tiempo. Desde la base de la montaña se puede subir hasta el monasterio y aún más arriba, con tren de cremallera o teleférico. 



Valle de Nuria - 121 km, 1,51 min - Estación de alta montaña a la que se accede en tren cremallera que recorre 12,5 kilómetros y supera un desnivel de mil metros. En invierno es una importante estación de esquí con toda la infraestructura y en verano este valle pirenaico invita a hacer senderismo de montaña. Otro sitio que no puede ser obviado. 

Valle de Nuria en verano

y en invierno

Berga - 122 kms, 1,15 hrs - La ciudad de Berga, cuyo casco antiguo fue construido en la década de 1360, se encuentra en una situación geográfica privilegiada, casi en el centro de Cataluña, lo que le permite ser un importante cruce de comunicaciones. Típicos paisajes de montaña a poco más de una hora de la costa del Mediterráneo.



Montseny - 41 km, 43 min - Parque natural declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera.  Puede visitarse durante todo el año. Amplia variedad de fauna y flora. Desde uno de sus picos se realizan lanzamientos con aladelta.



Esta puede ser cualquiera de las decenas de calas, o entradas del mar, a lo largo de la Costa Brava, a menos de una hora de coche.



Y para poner punto final a esta lista que puede ser mucho más larga, esta imagen veraniega, a cinco minutos del centro de Mataró. 
*

3 de noviembre de 2013

Cemento puro (resultado de la encuesta)

Una encuesta reveló que el rostro del cine (contemporáneo) revestido con el cemento más sólido, es el de Arnold Schwatzenegger, ese bloque de granito que pasó de físico culturista a actor de cine y gobernador de California, y siempre sin mover un músculo facial. "¿Para qué vamos a andar haciendo muecas si con una expresión lo decimos todo"?, se le oyó aseverar. 


La votación arrojó los siguientes resultados:

1. Arnold Schwatzenegger,                33  %  de los votos
2. Chuck Norris y Nicholas Cage,     17  %
4. Sylvester Stallone y Steve Seagan, 14  %
6. David Caruso,                                 8  %

Las personas encuestadas respondieron respetuosamente a la consulta, aunque hubo algunos que se inclinaron por la mofa y el escarnio.  Siguen algunos ejemplos:

"Es que los seis no son de piedra....sino de madera, habría que prenderles fuego como actores.... 

"¡Todos son un desastre como actores! 

"El más cemento para mi es Carlos Ray Norris(Chuck Norris). Tiene siempre la misma cara....quiere parecer un gran atleta y desgraciadamente para él es muy bajito a pesar de los tacos que se coloca en sus botas tejanas. 

"Voto por Carlos Ray Norris, impertérrito, ni una sola expresión parece que se hubiese hecho bootox, 

"Es difícil, pero a todos los pongo en el cuerpo de Schwarzenegger, ahí entran todos y queda lugar en la cabeza. 

"Creo que a la final van Arnold, Silvester y Nicholas . Pero gana Arnold tranquilo. Silvester se esta derritiendo. 

"Arnold, definitivamente, porque además no lo sorporto en ningún rubro 

"Nicolas Cage sabe actuar? Lo hace muy bien cuando interpreta el papel de macho al que le están apretando un huevo. Pero voto por Schwarzenegger. 

"David Caruso. No sonrie ni que le hagan cosquillas.
*



27 de octubre de 2013

Cemento puro


El gran Alfred Hitchcock, defensor a ultranza de la imagen por sobre el diálogo, no pudo aprovechar (por un problema generacional) la oportunidad de valerse de estos rostros para transmitir en una expresión, la más variada gama de sentimientos que alberga el ser humano. Emoción, pena, alegría, sufrimiento, gozo, dolor, angustia, sorpresa, odio, y más, mucho más, lo que se pida.

Se sabe que el notable cineasta debía esforzarse al máximo para que sus dirigidos entendieran lo que pretendía. ¡Qué fácil le hubiera resultado todo con esta media docena de bloques de cemento, como se les conoce afectuosamente sin ánimo de ofensa!

Aquí los tenemos, sobre un fondo de granito para someterse al juicio popular. ¿Quién es el más sólido?

¿Cual de los rostros es el más resistente al lavado, la intemperie y la erosión? Me parece que haremos una encuesta sobre este tema apasionante.

Steve Seagal, Chuck Norris, Sylvester Stallone
Nicholas Cage, David Caruso, Arnold Schwartzenegger

*


20 de septiembre de 2013

Catalanes

Normalmente publicamos aquí textos propios. Esta es una excepción,  pero el artículo refleja exactamente la posición del blog sobre este tema de actualidad

Uno de la mayoría silenciosa 
Jordi Évole, periodista

Lunes, 16 de septiembre, 2013
Soy un afortunado. El otro día la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría habló de mí. Bueno, de mí y de unos cuantos más. De los que no fuimos a la cadena humana, de esos a los que ella llamó «mayoría silenciosa», ese concepto que debe salir en el minuto 1 de reunión de cualquier Gobierno que ve salir a la calle mucha gente. Tan originales como siempre.
Apreciada vicepresidenta, yo no fui a la cadena, pero le rogaría que la próxima vez que hable de mayoría silenciosa no me cuente, no se apropie de mi silencio. Porque le aseguro que quedarme en casa no significa tener la opinión que usted interesadamente presupone.
Mire, no fui a la cadena porque sigo manteniendo buenos vínculos con el resto de España que hacen que mi primera opción no sea la independencia. Mis padres nacieron allí, se criaron aquí, aprendieron catalán, me lo enseñaron. He viajado por toda España sin ocultar nunca mi catalanidad, y he tenido la suerte de conocer también una España dialogante, plural y tolerante. Una España prácticamente desaparecida de algunos medios de comunicación catalanes, que prefieren darle eco a una columna incendiaria de la página 27 de La Razón. Y pasa lo mismo con la Catalunya dialogante, plural y tolerante: que ha desaparecido de algunos medios españoles empeñados, por ejemplo, en magnificar en sus grotescas portadas la supuesta persecución del castellano en Catalunya. Y así los extremos han ido retroalimentándose hasta la situación actual de casi no retorno.
Dicen ustedes que aquí hay medios de comunicación públicos volcados en la causa independentista. No le diré que no. Y es una anomalía que eso ya no sea ni noticia. Pero pocas cosas son tan eficaces para el independentismo como un buen editorial del Abc o una declaración de su ministro Wert.
Los que creemos aún en los puentes entre Catalunya y España ya somos minoría. Y no me extraña tras todos los sinsabores vividos desde el gratuito «apoyaré» de Zapatero: un Estatut votado en referendo, aprobado por el Parlament, cepillado en el Congreso y luego inconstitucional.
Ahora en Catalunya lo que impera es exhibirse como independentista. A una amiga su hijo de 9 años le preguntó por qué ellos no iban a lo de la cadena, que visto por la tele parecía muy guay. Y mi amiga no supo qué responderle. Porque la puesta en escena cívica, reivindicativa y festiva es indiscutiblemente atractiva. Por no hablar del rotundo éxito de convocatoria. Pero yo nunca he sido muy de patrias. Ni de aquella ni de esta. Descolgaría el banderón de la plaza Colón, me incomodan las banderitas españolas en los polos de algunos, igual que me incomoda vivir en un lugar en el que la estelada se ha convertido en adorno habitual de balcones, pulseras o zapatillas deportivas.
Me dicen que con la independencia Catalunya será libre. Será libre de España para poder equivocarse o acertar por su cuenta, como es lícito. Pero libre con mayúsculas no me lo acabo de creer. Y no es que yo ahora sea libre. No lo soy. Por ejemplo, como periodista mi libertad radicaría en poder publicar aquello que considero que debo publicar. ¿Es posible llevar a la portada de algún gran medio catalán o español algo que afecte gravemente a un banco que ha dado un crédito a ese medio de comunicación? ¿Y con la independencia eso será posible?
Pero ¿sabe qué pasa, apreciada vicepresidenta? Que si alguien me da motivos para cambiar de opinión esos son ustedes, que con su actitud se han convertido en la máquina más bestia de hacer independentistas. Desde que gobiernan, ustedes no han perdido un solo minuto en intentar entender lo que pasa aquí. A veces tengo la sensación de que son ustedes los primeros interesados en que Catalunya se independice.

DEJEN VOTAR

Si realmente quieren escuchar a la «mayoría silenciosa», déjenla votar. Y si la Constitución es un obstáculo, refórmenla: ustedes y el PSOE ya tienen experiencia en reformas constitucionales exprés. Y, puestos a pedir, háganlo más pronto que tarde. Porque yo también tengo prisa. Tengo prisa para que mis gobernantes se preocupen de algo más que no sea la independencia. Para que los gobiernos que hemos elegido se ocupen, por ejemplo, de la gente que lo está pasando mal. Aunque puede que a los que gobiernan aquí o allí eso no les interese.
*

12 de septiembre de 2013

Amores que no se olvidan

Los hombres (algunos) tenemos una relación especial con los coches; llegan a ser una extensión de nosotros mismos, y más cuando el ansiado Título de propiedad lo conseguimos con mucho esfuerzo. En este terreno tuve dos grandes amores: el incomparable Citroen 2CV, protagonista de tantas anécdotas, y el también "único" Fitito, el primer cuatro ruedas propio y leit motiv de esta nota.

El paso de los años relega al olvido hechos cotidianos y situaciones que por no ser relevantes se pierden en el tiempo. Pero algunas de esas vivencias siempre están presentes cuando alguna circunstancia las rescata del desván de los recuerdos, como puede ser una lluvia fuerte o las temidas inundaciones. Esto viene a cuento porque la noche pasada un aguacero con viento, truenos, rayos y centellas se abatió sobre la población. Una vez más me vino a la memoria lo ocurrido hace 38 años... en un Fiat 600 y en Argentina.

Reconozco que en esta nota algo tiene que ver también un ex colega de Reuter, Jorge Otaola, el orgulloso propietario de un Fitito que no hace mucho nos atosigó en Facebook con una campaña orientada a buscar un nombre para su preciado tesoro. Después de numerosas sugerencias, finalmente se decantó por "El rayo" turquesa, y allí va el bueno de Jorge por las rutas argentinas al volante de su querido y diminuto bólido, igual al que era mío, pero no turquesa sino celeste, muy parecidos.  El amigo Otaola se apacigüó un poco, pero dejó al 600 flotando en mi mente. Esto y la tormenta de anoche engendraron estos párrafos.

La anécdota comienza con las vacaciones del 74, que consistían en pasar una semana en Alta Gracia, Córdoba, en un hotel apartado de la ciudad y junto a un río. Hacia allí nos dirigimos Beatriz, Guillermo de un año y Pablo, de cuatro, en nuestro flamante Fiat 600, al que tuvimos que colocar el portaequipaje en el techo para las maletas y todo lo que pudieran necesitar dos niños de esas edades. Quien ha visto un 600 debe admitir que su capacidad es limitada. Salimos de Buenos Aires temprano en un día de mucho calor, que llegó a ser insoportable a la hora de la siesta. Pero el Fitito no se rindió y alcanzamos nuestro destino humeando y con el agua del radiador casi hirviendo.

Llegamos al hotel de noche después de cruzar un puente sobre el mencionado río. Cansados pero contentos nos dispusimos a pasar allí siete días de descanso, con sol y baños en el río. El primer día fue perfecto: Febo, naturaleza a tope, agua que corría mansamente, tranquilidad y buena comida. Pero fue el primero y último en esas condiciones....

El segundo día amaneció nublado pero lo aceptamos como una contingencia normal, ya mejoraría el tiempo. Así que nos dedicamos a comer y a tratar de entretener a los niños. Uno de ellos, Guillermo, comenzó a caminar precisamente allí.

El tercer día comenzó a llover. El humor de los huéspedes iba cambiando en consonancia con el tiempo. El agua del río ya no corría mansamente sino que el caudal aumentaba de manera alarmante. Paciencia y resignación, no cabía otra cosa.

El cuarto día comenzamos a preocuparnos seriamente; la lluvia no había cesado en ningún momento y veíamos que el nivel del río estaba a poco centímetros del puente. De seguir así las condiciones, en un día más sería imposible cruzarlo y quedaríamos atrapados hasta vaya uno a saber cuando, porque no existían partes meteorológicos y nadie podía asegurar nada. Había que tomar una decisión, y ésta fue la de irnos antes de que el agua llegara al puente. Cargamos el Fitito y partimos después del almuerzo; las vacaciones habían sido un desastre pero por lo menos habíamos podido salir de allí a tiempo. Luego supimos que el puente efectivamente había quedado intransitable.

Tomamos la ruta hacia Buenos Aires, pero con la intención de pasar la noche en algún lugar que nos ofreciera techo y comida. Tratamos de meter la mayor cantidad posible de cosas dentro del vehículo para que no se mojara. Todavía era de día, pero la visibilidad muy escasa debido a la cortina de agua. No sé por qué razón seguimos avanzando cuando lo más sensato hubiese sido quedarnos en algún pueblo a la brevedad posible. Todos sabemos las distancias que hay en Argentina; tal vez buscábamos alguna población y no veíamos ninguna.

De pronto se hizo de noche y quedamos librados a nuestra suerte. Dependíamos del Fitito porque estábamos en medio de la nada; no se veía a más de dos metros y el pavimento estaba cubierto de agua. Yo tenía la vista fija en el borde de la ruta para no salirme a la banquina porque si eso ocurría allí nos quedábamos. Los pocos vehículos que venían de frente, sobre todo camiones, nos echaban tanta agua que me tapaban la visión completamente. ¿Por qué negarlo? un frío me corrió por la espalda (es una manera de decir). Tenía miedo realmente pero era por Guillermo y Pablo, ajenos a todo.

Aferrado al volante del noble autito seguía adelante sin quitar la vista del borde del asfalto. No podía detenerme porque eso hubiese sido igual a una tragedia inevitable, había que seguir. Al frente la negrura era absoluta y la lluvia no paraba. No recuerdo lo que pensaba en esos momentos, quizás en el error de no haber parado mucho antes cuando estábamos todavía en las inmediaciones de Alta Gracia. Era tarde para arrepentimientos y había que continuar. Que el agua no alcanzara el sistema eléctrico del vehículo, por favor!!!!

No sabíamos dónde estábamos, sólo que era la ruta 8 y debíamos seguir por esa recta interminable en medio de una oscuridad total y con el limpiaparabrisas funcionando a toda velocidad, la única manera de tener algo de visibilidad; que no le pasara nada al coche! Los minutos se hacían horas y todo seguía igual.

De repente, muy lejos, en el horizonte y un poco a la derecha, alcanzamos a divisar una pequeña luz, un puntito blanco que subía y bajaba según los vaivenes del coche. Era el polo magnético de nuestra bújula imaginaria, ojalá la ruta nos llevara hacia allí, aunque si resultaba ser alguna casa a la que se accedía por un camino de tierra, había que olvidarse: salir del asfalto significaba quedarse enterrado en el barro.

Aunque era presa de la ansiedad no quería forzar la marcha de apenas 40/50 kilómetros por hora, no se podía ir más rápido. ¡Un cartel! A mano derecha vimos un cartel al que íbamos acercándonos. Recién a cinco metros pudimos leerlo: LA CARLOTA. ¡Estábamos cerca de una población! ¡Y bastante grande!
La luz poco a poco se hizo más grande y se transformó en varias luces dispersas que señalaban la presencia de....UN MOTEL! Justo lo que necesitábamos!


El momento en el que abandonamos la peligrosa ruta para tomar el acceso al motel debe haber tenido una descarga emocional que ahora no recuerdo pero es fácil imaginarlo. Estacionamos el 600 en un parking techado y apagué el motor. ¡Que alivio y que alegría! Y como si todo eso fuera poco, el motel tenía un restaurante y estaba abierto a pesar la hora (serían las 10 de la noche). Nos instalamos en la habitación y fuimos al comedor dispuestos a aceptar lo que pudieran prepararnos. Nos trajeron unas milanesas con papas fritas que sabían a gloria; es lo que recuerdo de esa noche.

Después de comer acostamos a los niños y entonces salí de la habitación y me acerqué al todavía chorreante 600. Apoyé una mano en la carrocería y besé la chapa mojada mientras por mi mente desfilaba una sucesión de imágenes de lo que pudo haber pasado. Vagamente recuerdo que fue un momento de catarsis de emociones contenidas. El pequeño Fitito no pudo haberse portado mejor. Seguramente a lo largo de su vida útil me habrá causado algún problema pero ni siquiera los recuerdo; con lo de esa noche, todo lo demás queda olvidado.
*

12 de julio de 2013

Britney

Se llamaba Britney

Era una perra sin raza definida, recogida de una zanja en la que había sido abandonada a pocos días de nacer

Fue recogida y adoptada por una familia que incluso le compró un pasaje de avión al trasladarse a España

Ella, como todos los perros, fue cariñosa, juguetona, leal y fiel a sus amos

Simpatizaba con cualquier persona que llegaba de visita, sin preguntar quien era y con qué intenciones venía

A los 12/13 años de vida se puso enferma

Sus dueños le brindaron toda la atención médica (análisis, radiografías y medicamentos) como a un miembro más de la familia

Nunca le faltó nada. Nació huérfana de amor y murió rodeada de cariño.

Tuvo una vida feliz
*


Tapas y un asiático

Mañana esplendorosa de sol aunque con temperatura algo elevada para el gusto de quienes (como yo) aman el frío.

La misión: un trámite en Barcelona. Una vez realizado había que ir a la parada del autobús que había de llevarme de regreso a Mataró.

Llego con 15 minutos de antelación a la hora de partida.

Para hacer tiempo entro en un bar, me siento a la barra y pido un cortado descafeinado.

A mi lado me llama la atención la presencia de un joven asiático (podría ser birmano, tailandés, coreano, chino, etc., etc.

El joven estaba sentado frente a una inmensa bandeja repleta de platitos (muy parecida a la de la fotografía de presentación). Para ser precisos habría que agregar a ese surtido dos chorizos fritos, una porción de "patatas bravas" y dos grandes rebanadas de pan con tomate y aceite, cubiertas de sendas lonchas de jamón serrano. Al lado del plato descansaba una gruesa guía de viajes en cuya tapa se leía ESPAGNE.

Aparentemente, el hombre conocía el francés, pero de castellano.... nada de nada, porque vaya uno a saber que habrá pedido para que le pusieran semejante bandeja. Eran las 11 de la mañana; tarde para el desayuno y temprano para el almuerzo.


Como no tenía nada mejor que hacer, yo lo observaba de reojo viendo como sin prisa y con alguna pausa, pinchaba con el tenedor aquí y allá. Su cuerpo esmirriado absorbía todo lo que iba recibiendo, pero los platitos no se vaciaban. Habrá comido un diez por ciento cuando de pronto, dando un bufido, llama con getos al camarero y extendiendo sus manos con la palma hacia abajo, comenzó a moverlas como diciendo ¡BASTA!

El camarero retiró la bandeja y yo, con mirada cómplice, le hice un gesto con el dedo índice señalando mi cortado. Claramente, le estaba diciendo en lenguaje mudo: "DAMELO A MÍ". El camarero me sonrió y yo le sonreí. Pero se llevó todo a la cocina; mi pedido no había tenido éxito.

Entonces, me dirijo al asiático y entablo con él un diálogo en inglés:

-¿Qué pasa, no tienes hambre?

-Es mucho, yo no sabía!

-¿Pero,como has pedido tantas? ¿Qué le has dicho al camarero?

-Sólo le dije tapas, muchas tapas!

-Menos mal que te ha traído sólo nueve de las decenas que hay. Ahora tendrás que pagarlas sin haber comido casi nada. Mal negocio. La próxima vez señala con el dedo SOLO lo que quieras comer.

-Sí, sí, eso haré, gracias por tus consejos. Tengo que aprender el español

El debut del amigo asiático con las tapas, le costó 17 euros. (Tendría que haber hablado antes con él para que me invitara).
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5 de junio de 2013

Recordando


José T.

¿Qué es un blog personal sino una manera de ir dejando constancia de algunos -solo algunos- hechos que van jalonando nuestra vida? Son visiones y opiniones totalmente subjetivas sobre experiencias vividas que ayudan a enriquecernos, por lo menos espiritual o intelectualmente. Este blog tiene cinco años de vida, con más de 700 entradas o notas, todas producto de un estado de ánimo propio del momento en que fueron elaboradas. La lectura de un libro, un viaje, un acontecimiento familiar, un suceso deportivo, una película, una noticia leída en los periódicos o en Internet, en fin, el espectro es muy amplio.

Me consta que el blog tiene seguidores fijos, algunos desde el comienzo, y de que muchos otros se han sumado últimamente. Para estos más recientes se me ocurre que una manera de darles la bienvenida es repasar algunas entradas que forman parte de series sobre algún tema determinado.

Así que invito a los nuevos seguidores, y a todos en general, a compartir este recorrido por la serie Recuerdos de viaje, a la que más adelante seguirán otras, para que "no acumulen polvo en las estanterías" virtuales.


La coronación de Napoleón

Soy apenas un observador acuciado por la curiosidad, y de ninguna manera un entendido en ninguna de las expresiones que conforman lo que englobamos como obras de arte. De qué manera una creación artística afecta la sensibilidad de una persona es algo que no vamos a discutir. Se puede sentir admiración por la magnificencia de una obra, por la refinada técnica empleada, por la concepción de formas y colores, por su monumentalidad, por la interpretación que cada uno se hace sobre lo que quiso transmitir el artista, o más simplemente por el impacto visual que la misma provoca.
Es indudable que muchos nos situamos frente a una pintura, una escultura o un monumento, condicionados por lo que poco o mucho que hayamos leído. Si todos los comentarios han sido favorables, cuando veamos la obra probablemente opinaremos lo mismo, porque personas que saben más que nosotros así lo han establecido. También se puede discrepar pues en materia de gustos no hay nada escrito, según el dicho popular. ...
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La piedad (Miguel Angel)

La vida del periodista puede deparar muchas satisfacciones, sobretodo cuando la misión que le ha sido asignada no significa poner en peligro su vida. De ahí que no está de más dejar constancia en esta nota, el reconocimiento a tantos que se han inmolado por cumplir con su deber; hablamos de los corresponsales de guerra, tarea solo para elegidos. Esta nota no trata sobre ellos sino de lo que puede ofrecer el lado “fácil” de esa profesión, tal vez la más apasionante de cuantas existen, por cuanto exige una formación cultural por lo menos modesta, la que se adquiere leyendo y leyendo y también viajando, una maravillosa manera de aprender.
Quienes integran o integraron el plantel de una agencia internacional de noticia tienen, en su mayoría, la particularidad de no ser especialistas en nada, pero deben saber un poco de todo, pues los temas son casi infinitos y como más conocimientos puedan adquirirse, tanto mejor.
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La tumba de Napoleón                                               Dependiendo de la cantidad de días de que se disponga, una visita a París no es tal si uno no posa sus plantas en algunos de los sitios y monumentos emblemáticos que ofrece la llamada Ciudad Luz –la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo, Notredame, Saint-Germain-des-Prés y el Louvre, por citar solo cinco de las tantas atracciones. Es lo que ofrecen los paquetes turísticos y los nombres que no pueden faltar en las agendas personales de los viajeros, cuando la permanencia en la capital francesa deba limitarse a una semana o diez días. 
Pero una vez cumplido ese rito casi obligado, cada uno dedicará el resto de las jornadas a satisfacer sus apetencias personales. Después de haber satisfecho esa placentera necesidad básica y con el espíritu rebosante de agradecimiento por haber podido conocer esas cinco maravillas (la lista puede modificarse según los gustos) los viajeros –el autor de estas líneas y su compañera- hacen una pausa para dar un merecido descanso a los maltrechos pies y se disponen a disfrutar de un almuerzo en un restaurante a orillas del Sena, mientras observan la catedral de Notre Dame en la ribera opuesta y el ir y venir de las embarcaciones que surcan el río.
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Puente Carlos (Praga)

Praga es sinónimo de Puente Carlos, y viceversa. Quiere decir esto que quien visita la fascinante capital de la República Checa tiene que atravesar indefectiblemente el histórico puente medieval que une Barrio Pequeño y Ciudad Vieja, los dos barrios históricos a orillas del río Moldava. Pero aunque no fuese necesario ese tránsito obligado, es como un imán para el turista que tras recorrer a pie parte de la ciudad, pasando por la Plaza de San Wenceslao, desemboca indefectiblemente en la torre gótica con una gran arcada de acceso al piso adoquinado del famoso puente, escenario mudo de trascendentales acontecimientos que jalonaron varias centurias de la historia del país.
Como parte de uno de los numerosos grupos de visitantes que siguen fielmente a su guía, el turista -en este caso el autor de estas líneas- se encuentra finalmente en uno de los extremos del puente de 516 metros de largo por 10 de ancho, sostenido por 16 arcos y pilares que perforan el lecho del Moldava, río que hoy se ve manso pero que en otras épocas sus correntadas y crecidas arrasaron otros puentes que precedieron al actual.
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Guernica (Pablo Picasso)

Habíamos visitado ya el cuarto y tercer piso del Museo Reina Sofía, en Madrid, observando cansinamente y sin mucho interés diversas obras de arte moderno expuestas en las gigantescas salas de paredes blancas. Todas tendrían un sentido y una explicación, pero no nos despertaron ninguna emoción. Esperábamos ver pinturas de artistas de renombre, pero esencialmente, una en particular y excluyente: el archifamoso Guernica, de Pablo Ruíz Picasso. Tanto habíamos leído a lo largo de los años sobre este famoso cuadro cargado de historia y de simbolismo, que todo lo demás quedaba en un segundo plano. Era una de las razones del viaje a Segovia y Madrid. En una visita anterior fue el Museo del Prado el destinatario de nuestro interés....
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