5 de noviembre de 2009

Hola y Gracias


“De nuevo estoy de vuelta, después de larga ausencia, igual que la calandria que azota el vendaval…..”, dice la letra de la zamba Luna cautiva, que interpreta magistralmente el folklorista Jorge Cafrune.

Cafrune ya no está pero ha quedado su voz grabada para siempre, de la misma manera que –salvando las distancias con el poeta que la compuso y el cantante que la inmortallizó- quedan estas páginas que escribimos en un determinado momento de nuestras vidas, siguiendo el impulso de los sentimientos y haciendo uso de la libertad de que disponemos.

La ausencia en nuestro caso no ha sido tan larga, apenas unos días para lavarle la cara y vestir con ropa nueva al blog, ese medio de expresión que para mi gusto personal, nació para quedarse, mientras un sinfín de factores nos lo permitan.

En esta reaparición siento la necesidad de que la primera entrada –ésta- sea un intento de hacer llegar un saludo y un mensaje de optimismo a una persona del entorno familiar que en los próximos días sorteará un escollo en la carrera de obstáculos que es la vida.

La persona en cuestión –no diremos el nombre para no alimentar su ego- es conocida obviamente por quienes son los destinatarios de esta nota y que, como yo, habrán tenido la oportunidad de valorar su dimensión como ser humano, siempre dispuesto a tender una mano.
Más que el vínculo familiar, me une a él un enorme afecto personal, ese sentimiento que no todos sabemos granjearnos entre nuestros semejantes. La calidad de las personas se pone de manifiesto en los momentos difíciles, y allí SIEMPRE ha estado y sigue estando el personaje de marras, contando con el inapreciable apoyo de su esposa, destinataria también de este mensaje.

Como muestra basta un botón, dice el refrán. Apenas una breve anécdota: Hace ya bastantes años, mis padres necesitaban una pequeña suma de dinero para algo que era crucial: la compra de una vivienda. Se lo pidieron prestado a un familiar directo, muy pudiente y sobrado de dinero. La respuesta fue “..y si tu te mueres, quién me lo va a pagar…?

Un hecho similar se produjo años después. Los protagonistas éramos mi esposa y yo, y en el lado opuesto, EL PERSONAJE y su esposa. No hizo falta pedirles el préstamo. Nos lo ofrecieron espontáneamente, sin papeles ni recibos. “Devuélvanlo cuando puedan..” fue la condición.

Son gestos que nunca se olvidan. A partir de allí todo fue ayuda desinteresada sin esperar nada a cambio. Esta ayuda –imprescindible- se prolonga hasta el día de hoy. Aquí se conjugan SOLIDARIDAD y GRATITUD, que juntamente con TOLERANCIA, son las palabras elegidas como lema de este blog.

A mediados de mes, EL PERSONAJE, enfrentará un problema de salud, del que saldrá con el “motor puesto a punto” , aunque tal vez deba cambiar neumáticos pues tiene muchos kilómetros recorridos, como muchos de nosotros.

¿Habré hecho bien o mal? No he querido dar su nombre porque no tengo su autorización, pero muchos de los que lean estos párrafos sabrán sin duda de quién se trata.

Una acotación final: ¡Vamos …….., que París nos espera!
*

2 comentarios:

José T. dijo...

Un visitante dice que no puede publicar comentarios. Esto es una prueba.

Fer.T dijo...

Ahora si que se puede, pero antes te juro que no me dejaba!!!!!!! jajajaja
Me sumo al apoyo para el familiar (ya que no dicen el nombre) que dentro de poco pasara por algo. Desde aca le deseamos la mayor suerte y una pronta recuperacion, todo saldra muy bien.
Desde Barcelona te mandamos un beso y un abrazo enorme de parte de los 3!!!!
Y a pensar en Paris como dice el Blogger!!!!!!!!!
Y a ver si pasamos por Barça para que puedas conocer a Paulita, nos haria mucha ilusión!!!!!!!