21 de agosto de 2012

Mar cruel (Nicholas Monsarrat)


Género:    Novela, Segunda Guerra Mundial
Año:         1952
Páginas:    464
Título original:  The Cruel Sea
Ambientado en:  Atlántico Norte
Elegido por:   Relectura

Valoración:   Excelente!


Quienes cargamos algunos años a nuestras espaldas, sufrimos a veces ataques de nostalgia por aquellos libros que en su momento contribuyeron a fomentar nuestro amor, afición (o como quiera llamársele) por la lectura, algo que, por suerte, fue acrecentándose con el tiempo. Esta entrada es, entonces, un homenaje a uno de esos libros. Lo leí por primera vez cuando tenía poco más de 20 años en aquellas recordadas Ediciones Jackson, y volví a recorrer sus páginas unos veinte años después; no me importaría volver a hacerlo ahora, pero es tanta la oferta de material para leer...

Mar cruel es un de las mejores novelas que he leído ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, y más precisamente en las contiendas navales. El escenario es el peligroso Atlántico Norte, que se transforma en un personaje más de esta formidable obra de Nicholas Monsarrat. Desconozco si este autor ha sido reeditado últimamente; lo tendría harto merecido.

Las descripciones del embravecido Atlántico Norte son memorables, al igual que las vicisitudes de los personajes de carne y hueso, en la lucha por sobrevivir en ese escenario tan hostil a bordo de un pequeño buque cuya misión es la de proteger a los convoyes británicos. Si al lector le interesan estos temas bélicos, este libro no puede faltar en su biblioteca.

Dicen las crónicas que de Mar cruel se vendieron siete millones de ejemplares y luego, a razón de 30.000 por mes hasta 1965. Y a partir de allí, ¿qué pasó? Como tantos otros, este autor fue quedando en el olvido, algo que es difícil de explicar para quienes leímos Mar cruel.
J.T. 
*
¿Sería así la corbeta?
Sinopsis
Mar cruel es la historia de un océano, dos barcos y unos ciento cincuenta hombres. En ella asistimos a los padecimientos que sufren el capitán George Eastwood Ericsson y el periodista Lockhart a bordo, primero, de la corbeta Compass Rose y, después, cuando esta ha sido hundida, en la fragata Saltash. La peligrosa misión de estos dos barcos consiste en proteger a los buques de carga ingleses durante la Segunda Guerra Mundial; pero Ericsson y Lockhart no sólo tienen que enfrentarse a las naves contrarias, sino que deben defenderse ante los ataques de un enemigo mucho más despiadado: el encrespado Atlántico.
*
El autor

Nacido en Liverpool (Inglaterra), el 22 de marzo de 1910, Nicholas Monsarrat escribió un gran número de libros menos conocidos que Mar cruel, de los cuales varios fueron adaptados para el cine, entre ellos, La historia de Esther Costello. «Me encanta escribir de todo», dijo en una ocasión, «desde el capítulo primero hasta el punto final.» Estuvo casado tres veces, pero él acostumbraba a repetir que era libre y que a todo lo más estaba casado con su máquina de escribir. Cuando murió, en 1979, tenía 69 años y, desde hace siete, vivía en la isla de Malta.

*

2 comentarios:

Jorge Molina Herrera dijo...

Junto con la obra del chileno Francisco Coloane, este magnífico libro cultivó mi amor por el mar y los barcos e incidió poderosamente en que mis sueños de niño y adolescente se hicieran realidad, al terminar formando parte de la dotación de máquinas de unidades de la marina mercante, como ocurrió en mi caso por varios años, antes de incursionar en el fascinante mundo del periodismo.
Respecto de la fotografía que ilustra este artículo, efectivamente es una fragata de la clase Flower, como correspondía a la "Compass Rose". Sin embargo, no debemos olvidar que al ser botada recién salida de los astilleros, su mástil estaba curiosamente montado delante del puente de mando, como efectivamente se consigna en los primeros capítulos de la obra. Pasado un tiempo, la "Compass Rose" regresó a los astilleros para un repaso de sus máquinas, carenado general, limpieza de sus fondos, mejoramiento de su artillería etc. Fue precisamente en ese momento en el que su mástil se reubicó detrás del puente de mando, como efectivamente aparece en la ilustración.

José T. dijo...

Muchas gracias por su didáctico comentario. Un afectuoso saludo