26 de agosto de 2009

La televisión, ¿es una "caja boba"?



josé trepat

Estoy un poquitín harto de escuchar que a la televisión se la defina reiteradamente como “la caja boba”. Ya sé que es una generalización un tanto simplista que se aplica cuando se trata de referirse a parte de su contenido que, bien es cierto, a veces parece elaborado por idiotas y dirigido a idiotas.

En esta nota se trata de reivindicar de alguna manera a este fabuloso medio de comunicación que llega al espectador de la manera más directa: a través de la vista y el oído. El problema es cuando el cerebro tiene que decidir cual es la parte utilizable y cual la descartable de todo lo que recibe.

Y aquí se llega al meollo de la cuestión. El rango de capacidad cerebral es tan amplio que todo lo que se ofrezca encontrará destinatario. Los estudios de mercado sobre el nivel intelectual del espectador permiten a los creadores de contenido elaborar los programas de acuerdo a pautas. Los inescrupulosos sólo buscan ganar dinero y quieren llegar al mayor número posible de espectadores de la manera que sea.

Los que tienen más escrúpulos sacrifican ganancias con un objetivo más altruista, que es el de contribuir de alguna manera a mejorar la formación cultural de las personas, con programas que invitan a ejercitar la función cerebral, más allá de ofrecerles simples imágenes y voces altisonantes de fácil captación.

Como tercera opción están también quienes lícitamente quieren ganar dinero, pero a través de ofertas de calidad sin caer en la chabacanería y respetando a quien en última instancia será el juez absoluto sobre lo que aparece en su pantalla: el televidente que con un toque en su mando a distancia decidirá el éxito o el fracaso de un programa.

¿Por qué tienen tanto éxito los programas de dudoso buen gusto en los que se ventilan, por ejemplo, intimidades de los famosos, en medio de gritos e insultos y hasta de “agresiones” entre los “invitados”?. El entrecomillado quiere decir que nada de eso parece ser verdad. Que las “agresiones” responden a un guión y que los “invitados” son famosos en decadencia que reciben algún dinerillo para sentirse ofendidos o agraviados. En definitiva, lo que importa es que se hable de ellos, para seguir en el candelero.

Los verdaderos artistas, como pueden serlo en España, Imanol Arias, Ana Belén, Joan Manuel Serrat o Ana Duato, entre otros muchos, jamás caerán a ese nivel tan deplorable, simplemente por una actitud de vida.

Alguna publicidad es a veces excesivamente idiota . ¿Es que los publicistas que han pergeñado esas “genialidades” creen realmente que los destinatarios son tan imbéciles? Aparentemente sí. Van sólo dos ejemplos.

En medio del fárrago de ofertas de programitas para instalar en la pantalla de tu teléfono móvil, hay dos que si van en serio, son terriblemente idiotas, y si van en broma, el estúpido soy yo por no darme cuenta.

En una dice que marcando cuatro números se instalará en tu móvil un programa mediante el cual, insertando el nombre del padre y el de la madre, se podrá tener el nombre ideal del hijo. Así que se terminaron las discusiones entre parejas para decidir el nombre del vástago: bastará con una llamada de casi dos euros.

En otro anuncio similar se ofrece la posibilidad de saber si una pareja de novios es compatible. Para ello bastará insertar los nombres de ambos y el resultado marcará el grado de afinidad entre ambos….. ¿No seré yo el idiota por creerme que esto va en serio? Pero sea como sea, hay personas que pagan la llamada, y ese parece ser el fin.

No puedo opinar sobre ese tipo de programas como Gran Hermano, simplemente porque no los veo. Me he resistido siempre a ello y si por mí fuera ya habrían desaparecido de las pantallas. Pero sé que contienen morbo, intimidades y todos esos ingredientes que los hacen tan apetecibles para muchos espectadores/as.

Claro que hay gente para todo. Los responsables de las programaciones conocen el mercado y si siguen vigentes es que hay multitudes que los apoyan con las consiguientes pautas publicitarias, que al fin de cuentas es el gran negocio de la televisión.

Pero “la caja boba” ofrece mucho más que tonterías y banalidades.

En varias notas en este blog está reflejada mi pasión por la lectura y mi defensa del libro como medio por excelencia para ejercitar la imaginación y aumentar los conocimientos. Eso no se discute.

Pero aprendí mucho a través de la televisión. Es mi contacto con el mundo junto con la radio, los periódicos y los libros; sin olvidar Internet, por supuesto.

Conocí las voces, gestos y opiniones de políticos, escritores, artistas, científicos y ciudadanos comunes.

Conocí países, ciudades, gentes de culturas diversas, animales, obras de arte, estilos arquitectónicos, otras civilizaciones y costumbres, todo a través de documentales sumamente interesantes que siempre dejan algo. Películas sobre episodios de la Segunda Guerra Mundial y otras contiendas, sólo pueden verse a través de la televisión.




He visto series de gran nivel y valga como ejemplo “Cuéntame como pasó” que se mantiene desde hace algunos años, y la recordada “Los gozos y las sombras” una admirable versión de la novela de Gonzalo Torrente Ballester.

Como este autor, muchos clásicos (Honorato de Balzac, Fiódor Dostoievski, Alejandro Dumas, etc.) pueden llegar a través de la televisión a muchas personas reacias a los libros. No nos olvidemos de La Guerra y la Paz, de Leon Tolstoi, y de Don Quijote de la Mancha.

Para los que seguimos los deportes, que otro medio nos posibilita el realismo de un partido de fútbol, de tenis o una carrera de fórmula uno?

La televisión me introdujo en el mundo de la Opera y de la música clásica. Uno de los mayores deleites es escuchar una sinfonía al tiempo que la pantalla muestra el histrionismo del director y primeros planos de algún músico ejecutando su instrumento. Creo que así se entiende mejor una obra musical de esa envergadura.


Y para el final. El nivel del contenido de la televisión mejorará cuando mejore el nivel de educación de los pueblos. En la medida que eso ocurra, los inescrupulosos mencionados más arriba se irán quedando cada vez más solos, y la ahora llamada peyorativamente “caja boba” dejará de serlo.




El director Zubin Metha

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3 comentarios:

martagbp dijo...

Acuerdo total!!! En Argentina tenemos Canal A, Film & Arts, Encuentro,Gourmet y otros cuyas programaciones dan cuenta de lo que decís, y por supuesto que están aquellos canales -abiertos y de cable- que trasmiten "realitys" a veces divertidos o "lava sesos" (la mayoría no son para mí). Besos.

flaco dijo...

A José:estoy de acuerdo en tus apreciaciones sobre lo bueno y lo malo de la TV. Creo que los"bobos" son los que eligen y no los que ofrecen, ya que el control remoto te da la opción de cambiar de canal. La TV es un negocio liso y llano, enfocado de distintos ángulos para distintos públicos, pero es simplemente eso un nec-ocio como decían los griegos en contra del ocio fecundo o sea filosofar, pensar, discutir,etc. Es un buen tema para seguir tratándolo.Amén

José T. dijo...

Es cierto, es un buen tema para seguir exprimiéndolo. Gracias y "NO CAMBIE DE CANAL!"