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11 de junio de 2014

A, B, C, D

José Trepat
Como una especie de divertimento, voy a clasificar en cuatro grupos las lecturas en este blog. Es un desglose personal y arbitrario que no tiene por qué ser compartido. ¿Cual es la finalidad de esto? Ninguna que sea importante; es sólo una manera de seguir conectado con los libros y sus autores, que no es poco...

En el Grupo A ubicamos a escritores ilustres, esos que han llegado a la cumbre de la literatura, según  los expertos. Bienvenido sea su aporte porque de no ser por ellos a veces no nos enteraríamos del por qué un libro es tan "sublime". Los críticos especializados nos ayudan a desentrañar lo que se esconde en cada frase y en cada párrafo. Para un humilde lector común y corriente como el que suscribe estas líneas, la literatura es un mundo apasionante, del que nos limitamos a extraer lo que nos interesa y nos proporciona el disfrute del leer, ya sea para aprender o en muchos casos, como mero entretenimiento.

Se han elegido seis muestras" para cada uno de los grupos, excepto en el A, sabiendo que los nombres podían haber sido también otros, pues las listas son casi interminables. Entonces, como muestra vayan estos rostros y estos nombres junto con las disculpas para los que no están aquí.

Los escritores, genéricamente hablando, del Grupo A son también aquellos cuya lectura requiere un mayor esfuerzo intelectual, que duda cabe! ¿Cuántos de nosotros hemos empezado a leer el Ulyses de James Joyce y lo hemos dejado por la mitad? Lo mismo puede aplicarse a La montaña mágina, de Thomas Mann, a En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, El castillo, de Franz Kafka o algún otro de esos libros "difíciles"?

¿Qué algún día retomaremos esas lecturas y arribaremos al final? Por supuesto, eso no debe descartarse nunca. Si tan buenos son y llegamos a comprender el por qué, la satisfacción será enorme.

John Steinbeck, José Saramago, Milán
Kundera, Graham Greene, Doris Lessing,
Stefan Zweig
Como un escalón para alcanzar esa cúspide, tenemos el Grupo B, formado por escritores que con sus libros también nos hacen pensar, aunque los notamos más cercanos a nuestro nivel. Se lectura nos satisface plenamente y al llegar a la última página tenemos la sensación de que no hemos perdido el tiempo.

Este es un grupo muy interesante si queremos cultivarnos intelectualmente. Como ejemplo sólo figuran seis, el máximo que nos hemos impuesto, pero la lista, todos lo sabemos, es casi infinita.

Ken Follett, Isabel Allende, Andrea
Camilleri, Kate Morton, Henning
Mankell, Dona Leon
El Grupo C es el más numeroso entre los leídos en el blog. ¿Por qué? Bueno, si esto está hecho en base a gustos personales, aquí es dónde encuentro más material que combina entretenimiento y posibilidad de conocer países, personas, situaciones, conflictos, aventuras, viajes y tantas otras cosas. La oferta es prácticamente ilimitada tomando en cuenta los títulos publicados a lo largo de tantos años y la aparición constante, casi diaria,de nuevas propuestas.




Y llegamos al Grupo D, por el que siento un enorme respeto y también un profundo afecto. Es el grupo que me introdujo en el hábito de leer, de esto hace ya bastante más de medio siglo. Esas novelitas baratas que se publicaban en papel basto evocan siempre en mi memoria otra época y otra vida. Esa nostalgia me hace volver de tanto en tanto a los llamados "bolsilibros". Debe ser consecuencia de la edad, porque en algunas visitas a puestos de venta de libros de segunda mano o mercadillos callejeros de un día por semana, suelo observar que muchas personas de edad madura revuelven las rústicas cajas de madera que contienen esas novelitas del oeste, policiales, bélicas, ciencia ficción y romance.

Pienso que también deben tener nostalgia de otros tiempos y ese es un modo de canalizarla. Me gustaría ver a muchos jóvenes con uno de esos pequeños libros leyendo en el tren o el autobús, como una iniciación a la lectura. Podría pasar luego a los grupos C, B y hasta el A, ¿por qué no? Pero la realidad es que esos libritos, que les ayudarían a mejorar la ortografía y el vocabulario, han sido desplazados por el móvil. Por supuesto que cada cual es libre de emplear su tiempo como más le agrade, pero para muchos que ya estamos "de vuelta" la nostalgia del pasado nos acompaña en muchos momentos. 
*


23 de abril de 2014

Día del libro y de la rosa

El 23 de abril se celebra en Catalunya una fiesta tradicional y exclusiva, Sant Jordi (San Jorge), que tiene dos símbolos muy reconocibles para quien recorra las calles de ciudades y pueblos: un libro y una rosa. La costumbre dice que los hombres deben obsequiar una rosa a la mujer que lo acompaña en la vida, y ella, a su vez, debe corresponderle con un libro. El caballero que no cumple su parte, en Argentina podría ser calificado de "rata".

Ninguno de los dos puede esgrimir la consabida excusa de "no encontré", "no lo conseguí", ya que las calles están sembradas de pequeños puestos de venta de rosas convenientemente envueltas en papel de celofán junto con una espiga de trigo (símbolo de la fertilidad) ligadas con cintas que llevan los colores de la bandera de Cataluña; los libros brillan por su presencia en mesas armadas al efecto. La fecha es conocida también como "Día del libro".

Sant Jordi es desde el siglo XV el patrón de Cataluña; también de Aragón y las Islas Baleares. Tiene que ver con la famosa leyenda de San Jorge y el dragón, por eso el intercambio de un libro por una rosa representaba en el medioevo el obsequio de un caballero a una princesa y viceversa.

Carlos Ruíz  Zafón
Esta fiesta se manifiesta principalmente en Barcelona. Es una oportunidad excelente para que los lectores se encuentren con sus autores preferidos y se lleven de recuerdo la firma de éstos estampada en la primera página de un libro.

Otros escritores no podrán disfrutar de este momento, tal el caso del recientemente fallecido Gabriel García Márquez, que sin duda recibirá muchos homenajes.

A muchos escritores se les cansará la muñeca de tanto firmar, por dos razones: porque son buenos y por el trabajo de marketing de sus editoriales. Otros, también buenos, no disfrutarán de ese contacto con los lectores porque sus editoriales piensan que no son rentables. Y los habrá quienes, siendo pésimos escritores, firmarán a troche y moche por haber tenido buenas promociones o por escandalosas apariciones públicas. A no rasgarse las vestiduras que eso no ocurre sólo en España.

Se hablará mucho de Gabriel
García Márquez en este día
Elegí para este día tan señalado como ejemplo del escritor "casi perfecto", al austríaco Stefan Zweig, muerto hace 72 años.

A toda persona amante de los libros que no haya leído aún a Stefan Zweig le sugiero humildemente que comience con las tres joyas que se muestran debajo de estas líneas. Tómese esta nota como una manera de adherir al "Día del libro" en Catalunya o Cataluña. (Para los no catalanes:  NY se pronuncia Ñ en castellano).

También es cierto que hay textos de Zweig que pueden resultar aburridos, como de hecho me ocurrió. Cada lector se formará su opinión.


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27 de agosto de 2013

¿Por qué leer?


¿Por qué leer?
La pregunta del título me la he planteado muchas veces, y otras tantas estuve a punto de publicar una entrada sobre el mismo. Hoy se me da esa posibilidad, pero con un matiz que es preciso aclarar en este preciso momento: los textos que figuran más abajo NO SON MÍOS. Me los "apropié" de uno de los blogs que visito regularmente: www.entremontonesdelibros.blogspot.com.es Hecha esta salvedad y aclarada la autoría, sólo me resta transcribir y confesar que lo hago porque las líneas que siguen, reflejan EXACTAMENTE lo que opino sobre la lectura. Si el plato está tan bien preparado y a punto, ¿para qué voy a cocinar yo?. Sólo añadiría un mensaje personal: si alguien todavía duda de los beneficios de volcarse al hábito de la lectura, lea este texto, si es necesario más de una vez; tal vez algún día lo agradezca.
Y para finalizar esta introducción: leyendo aprenderé que EXUBERANTE se escribe sin H.

Copiado del blog entremontonesdelibros.blogspot.com.es :

Podría deciros que leo para aprender, pero en realidad leo para conocer otras vidas, otros momentos, para evadirme, para disfrutar con las palabras escritas por otros que gozan de una capacidad que, en lugar de envidiar, admiro. La de crear mundos y dejarme una ventana abierta para asomarme a ellos. Leo por conocer a presos, detectives, asesinos, vecinos, formas extraterrestres y payasos. Todos ellos tienen un rincón en esa especie de zoo en que se ha convertido mi memoria lectora. Leo para pasearme por épocas pasadas y futuras y por conocer situaciones en el presente. Por descubrir vidas ajenas que me lleven por caminos que para mí son imposibles, independientemente del motivo que provoque esa imposibilidad. Y, sobre todo, leo por los momentos que me aporta cuando todo está en silencio y tengo un rato para mí. Cualquier motivo me sirve, cualquier excusa es buena para abrir un libro y compartir mis impresiones sobre un tema o autor.
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En los comentarios que siguen a esa entrada hay definiciones sumamente interesantes. Estos son algunos fragmentos:

Leo por conocer a presos, detectives, asesinos, vecinos, formas extraterrestres y payasos. Todos ellos tienen un rincón en esa especie de zoo en que se ha convertido mi memoria lectora.

Leo para pasearme por épocas pasadas y futuras y por conocer situaciones en el presente. Por descubrir vidas ajenas que me lleven por caminos que para mí son imposibles, independientemente del motivo que provoque esa imposibilidad. Y, sobre todo, leo por los momentos que me aporta cuando todo está en silencio y tengo un rato para mí. Cualquier motivo me sirve, cualquier excusa es buena para abrir un libro y compartir mis impresiones sobre un tema o autor.

Me gustan los libros que me obligan a volverlos a leer porque me han fascinado 

Uno de los motivos es para aprender, de la vida, de los otros y de nosotros mismos. Otro, la magia de la lectura, esa sensación maravillosa de abrir un libro y sentirnos por un rato grumete de ballenero, explorador de desiertos, pirata de la Malasia,proscrito, amante enamorado... y luego volver a nuestra vida cotidiana.

 Yo soy de los que cree que se aprende mucho leyendo. Leer es aprender, cultivarse y enriquecerse. Un libro es, aparte de nuestra mascota preferida, nuestro mejor amigo, el que siempre está ahí, en los buenos y malos momentos.

A mi me ayudó mucho la lectura. Busco en la lectura, al igual que muchos otros, el conocer otras situaciones en la vida, otros personajes, para aprender, para hacerme más culto y tener luego más posibilidades de afrontar los problemas o simplemente, más posibilidades de salir de situaciones difíciles y de ser un poco más feliz.

La lectura es conocimiento, belleza, arte, y todo eso hace más libres a las personas...

Yo leo por muchos motivos: me entretiene, me divierte, saca los sentimientos que tengo ocultos, aprendo, conozco otras vidas y otras culturas, disfruto, me río, lloro, descubro lugares increíbles, rememoro recuerdos olvidados. Otras veces lo que leo expresa o que siento y pienso mucho mejor y más claro de lo que yo nunca podría decir.

Leo por aprender culturas, por trasladarme a espacios interiores e exteriores, para echar a volar mi imaginación...Para ser más Libre. Como decía Jorge Luis Borges: "El verbo leer, como el verbo amar y el verbo soñar, no soporta 'el modo imperativo"

Hay más definiciones en el blog mencionado
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6 de diciembre de 2012

Defensa de los best-sellers


José Trepat
Vamos a sincerarnos. Cuando hablamos de best-sellers no nos referimos a los escritores de prestigio que logran vender decenas de miles de ejemplares, tal el caso de Carlos Ruiz Zafón con La sombra del viento y El juego del ángel, o Ken Follet con la saga medieval de Los pilares de la tierra y Un mundo sin fin. 

Con alguna excepción, estos escritores no saltan directamente a la fama, sino que han debido pasar por esa etapa “oscura” de la creación literaria, en la que sus obras, si bien lograban una venta masiva en algunos casos, recibieron duros palos de los críticos que las consideraban “huecas”, “livianas” y un mero pasatiempo.

Y de eso se trata. Dedicar horas a la lectura de una historia interesante, amena, ágil y sobre todo atrapante, permite al lector que se inicia en este hábito, ir avanzando hacia metas mayores según se lo vaya demandando su creciente capacidad intelectual. Bienvenidos sean, y vaya para ellos nuestro profundo reconocimiento, los grandes nombres de las letras universales, pero para acceder a ellos en plenitud, es necesario pasar por la “adolescencia” de la literatura, o sea por los muchas veces denostados best-seller. 

Quienes se inician en el maravilloso placer de la lectura, tienen que sentirse “atrapados” por la trama y una redacción simple, directa, so pena de tener que acatar el consejo de una de las mayores plumas universales, Jorge Luis Borges, cuando sentenció: “cuando un libro no te gusta, déjalo, no sigas leyendo”. El que suscribe, siguió al pie de la letra esa recomendación –y no importa dejar en evidencia aquí mis limitaciones intelectuales. Comencé a leer Ulises, de James Joyce; La montaña mágica, de Thomas Mann; El Castillo, de Franz Kafka y En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. Confieso con vergüenza, o no tanta, que no terminé ninguno.

Debe ser que no estaba preparado, no obstante haber leído unos 2.000 libros, en su mayoría best-sellers. El primero que leí –vaya usted a saber cual fue- me debe haber gustado. Por eso pasé al segundo, tercero y así sucesivamente. Los conocimientos adquiridos a través de esas obras han sido muchos, aunque el poder de retentiva, más bien escaso. En lo personal, encuentro muy amenas las novelas de escritores con formación periodística, o de periodistas convertidos en escritores. La redacción de esos textos obvia a veces lo superfluo o rimbombante y va directo al meollo del asunto, que es dónde todos queremos llegar, más cuando la lectura ocupa sólo una parte de la actividad diaria.

Honor a los grandes maestros de la literatura que ya se han convertido en clásicos, y bienvenidos los libros-pasatiempo –tengan o no venta masiva- que constituyen y constituirán para muchos el escalón que permita acceder a las obras mayores.

Para finalizar, recomiendo el libro UNA INVITACIÓN A LA LECTURA, de la colección CLÁSICOS DEL SIGLO XX, editada por el diario EL PAÍS. En el texto de menos de 200 páginas, escritores de la actualidad como eJuan José Millás, Guillermo Cabrera Infante, y el mismo Vargas Llosa, entre otros, nos introducen en forma didáctica, a las grandes obras de la literatura contemporánea. Toda una invitación a la aventura y al placer de la lectura, como reza la contra tapa de este valioso libro.
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El blog sugiere visitar este enlace:  INVITACION 

2 de diciembre de 2012

Invitación

Estos párrafos que van a leer a continuación surgen espontáneamente en estos mismos instantes, y el mensaje que contienen puede ser efímero o duradero, según la aceptación y/o rechazo de mis amables lectores cibernéticos.

Todos los seguidores y/o visitantes ocasionales de este blog que sientan afinidad por los libros y piensen que constituyen un vehículo casi insustituible de cultura (digo "casi" porque nada es absoluto...¿o sí?), están invitados a participar en este encuentro, sin compromiso para nadie. Una aclaración importante: las intervenciones  pueden ser con nombre verdadero o seudónimo; para el caso es lo mismo.

Habrán visto que este blog con agenda abierta, dedica mucho espacio al libro y a la lectura, en forma de comentarios personales y sin ninguna pretensión de crítica literaria, sobre los títulos que voy leyendo. Pero es una tarea solitaria y me gustaría que fuese más participativa. Se trata en alguna manera del marketing "boca a boca" ("este libro me gustó y lo recomiendo", "éste no me gustó y prevengo a quién quiera leerlo", "éste no es gran cosa pero puede leerse porque es entretenido", y así por el estilo.

Es tal la cantidad de libros que se editan en todo el mundo que, a no ser por el poder de las editoriales, muchos autores (la inmensa mayoría) pasan desapercibidos para el gran público. Este sería nuestro microscópico aporte al tan mentado "premio y castigo" para quién se lance a la tarea de escribir un libro, y cuando lo termina, nadie se lo promociona ni nadie se entera de su existencia. Me siento solidario con estos escribas ignotos porque más de una vez, por circunstancias fortuitas, me lanzo a leer una novela de alguien que apenas es conocido por su madre, y me llevo una agradable sorpresa. Claro, así comienzan todos, pero algunos tienen agentes literarios y otros no.

Bueno, vamos al tema que nos ocupa. Si alguien ha leído alguno de los libros comentados en este blog, puede aportar su opinión en "Comentarios" al pie de esa entrada. Pero si lo que leyeron o están leyendo no está aquí, pueden mencionar título y autor en "Comentarios" al pie de esta misma entrada. Háganlo con nombre verdadero o con seudónimo, pero evitando el anonimato. Cuando reciba esos datos (título y autor), editaré una entrada nueva con portada, datos y sinopsis de ese libro, además de la calificación y/o opinión del remitente. Si se quiere publicar una opinión (sería de agradecer), que ésta no tenga más de cuatro párrafos, por favor.

El libro en cuestión puede ser CUALQUIERA mientras tenga título y autor. "Para gustos los colores, y para libros los lectores", así que ninguno será discriminado.

Creo que está bien explicado, pero para cualquier aclaración o sugerencia, pueden contactarse conmigo por correo electrónico, que está en la columna de la derecha, en el recuadro de Facebook.

Si alguien desea "colgar" esto en Facebook para que así lo vean los contactos y amigos, no dude en hacerlo; sería una magnífica idea.

La semilla está sembrada. Veremos si hay cosecha.

José T.
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19 de octubre de 2012

Pluralidad

Dos maneras -entre otras- de acercarnos al mundo que todos compartimos: los viajes y los libros. Viajar es caro, leer es gratis, así que la solución es muy sencilla: viajar, cuando se pueda, y leer, cuando se quiera.

La persona que no tiene dinero para viajar y, al mismo tiempo, no le gusta leer, bueno....tendrá seguramente otras opciones para adaptarlas a su forma de ver la vida. "En la variedad está el gusto", dice el conocido refrán. Lo importante es que todos nos sintamos libres de decidir cuales son nuestras preferencias, respetando las de los demás.


Estados Unidos (38), España (29), Reino Unido (21), Francia (11), Italia (5), Alemania (5), Suecia (4), Argentina (3), Australia (3), Holanda (2), Egipto (2), Austria (2), Portugal (2), Chile (2), Afganistán (1), Dinamarca (1).

Este introito no es más que el deseo personal de "actualizar" el segmento dedicado a los libros en este blog. En el año 2010 comencé a publicar reseñas muy superficiales de los libros que iba leyendo, más que nada como una ayuda-memoria sobre lo que me había parecido cada uno de ellos. Así fue creciendo la lista hasta llegar a los 131 leídos y "calificados" hasta el día de hoy; con anterioridad, a lo largo de 60 años, había leído unos 2.500, de los que muchos no recuerdo nada, o muy poco. Las reseñas como las que hago ahora me hubieran ayudado bastante.

En este cuadro para ilustrar la nota están los países de los escritores que más leí a partir de 2010, y debajo de la figura la lista completa con la cantidad de títulos entre paréntesis. Hay pluralidad de naciones, la que obviamente aumentaría si pudiese incluir a esos 2.500. Pero quedan muchos países y autores por descubrir.
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22 de agosto de 2010

¿Por qué dos al mismo tiempo?

Los visitantes que suelen recalar en este blog saben que los pilares en que se sustenta son los libros, la fotografía y los viajes, matizados con otros items que puedan surgir ocasionalmente, como deportes, periodismo, etc.

Con respecto a los libros, un par de párrafos para compartir cual es la relación que tengo con ellos. Habrán visto que en la columna de la derecha, bajo el título LEYENDO, siempre hay dos títulos. El sistema es simple: leo dos al mismo tiempo, ¿será por ansiedad? que me lo explique un psicólogo.

De esos dos títulos, uno es por ELECCION y el otro ALEATORIO. La ELECCION es el libro que quiero leer, y el otro se decide en forma ALEATORIA entre más de 1000 títulos a mi disposición. Con el sistema de elección al azar, intento acceder a autores que tal vez de otro modo jamás leería. Esto me permite "descubrir" a escritores/as que pueden resultar muy interesantes.

Así, ambos (el autor y el suscripto) nos damos una oportunidad.
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19 de julio de 2010

Mis cuatro niveles




José Trepat





Los visitantes que pasan por este blog –algunos raudamente- conocen ya mi afición por la literatura, así que de tanto en tanto se topan con notas de este tenor. Que le vamos a hacer! Cada uno dedica su tiempo libre a lo que más le apetece, cuando ello es posible y las obligaciones lo permiten.

Conviene puntualizar que la literatura no es mi profesión, sino mi afición, con todos los condicionantes que esto impone, es decir que los libros son para mí un entretenimiento sumamente placentero enfocado desde la óptica de un lector común, despojada de toda pretensión analítica de algún libro en particular.

Puedo decir que un libro me gustó mucho, poco o nada, pero nada más. Cada uno recorrerá sus páginas de acuerdo a sus apetencias en cuanto a autores o temas, y la conclusión será siempre subjetiva con los matices que le aporte cada individuo.

Se me ha ocurrido elaborar una división arbitraria de cuatro niveles que podrá ser compartida o no, pero que en el fondo tiene la pretensión de ser una guía pensada no para el lector avezado, sino para aquellas personas que todavía no se han decidido a trasponer el umbral que separa a libros y lectores potenciales.

Esta división de cuatro niveles la tengo asimilada de manera tal vez inconsciente pero nunca se me había ocurrido intentar una delimitación más o menos rigurosa pensando en el recorrido “lógico” de un lector en ciernes.

¿Qué quiero decir con esto? Que quien piense iniciarse como lector, cualquiera sea la edad, no tendría que hacerlo comenzando por el Ulises de James Joyce, porque puede suceder que en la página 10 jure por todos los santos que nunca más reincidirá. Que esto no se tome como peyorativo para Joyce, sino todo lo contrario, pues el Ulises, como otros que mencionaremos más adelante, está en el nivel cuatro de esta clasificación sui generis.

NIVEL UNO

No tengo ningún prurito en admitir que mis comienzos –en la preadolescencia- fueron los llamados bolsilibros o novelitas de kiosko, de pocas páginas, trama simple, lisa y llana, que en muy poco tiempo me llevaban hasta el final con el mínimo esfuerzo. No exigía pensar en lo que HABÍA QUERIDO DECIR un personaje determinado, sino en lo que DECÍA.

Mi preferencia eran los libritos de vaqueros, pero también incursioné en temas policiales, espionaje, guerra y, -en menor escala- la ciencia ficción. Estos libritos han desaparecido ya de los puestos de venta pero se encuentran en mercadillos y librerías “de viejos”. Fueron el primer peldaño. Para el público femenino descollaba Corín Tellado.

Luego un paso más adelante. Con más páginas y un poco más elaborados, transité por las aventuras de Tarzán, Robin Hood, la serie de Sandokán, Alejandro Dumas (Los tres mosqueteros, El conde Montecristo (libro excepcional), Mark Twin, con Las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, los libros de Julio Verne. Podríamos incluir también a Agatha Christie, etc, etc.

NIVEL DOS

En este nivel entran muchos de los llamados best-sellers, libros no difíciles de leer, con argumentos que atrapan al lector que busca pasar un momento agradable y al mismo tiempo aprender mucho sobre lugares, costumbres, conducta humana, trama ingeniosa con suspenso incluido y la posibilidad de hacer un importante acopio de vocablos, adjetivos, todo lo cual redunda a la postre en la posibilidad de expresarse mejor y sin errores ortográficos o gramaticales.

Este campo es muy vasto y como citar a cien autores como mínimo ocuparía mucho espacio y sería tedioso, daremos solo algunos ejemplos representativos. Los hombres van surgiendo de la memoria sin ningún orden preestablecido: Ken Follet, Stephen King, Henning Mankell, Robin Cook, Michael Chrichton, John Grisham, Matilde Asensi, Julia Navarro, Arturo Pérez-Reverte, Patricia Cornwell, Dan Brown, Isabel Allende, Wilbur Smith, Nora Roberts, Jorge Amado, admirables cuentos de Roberto Fontanarrosa , Horacio Quiroga, H.V.Lovecraft.

La lista sería interminable y hay muchos más que merecen estar. Cada uno agregará mentalmente el que se les ocurra.

NIVEL TRES

Aquí ubico a autores que califico como “importantes” cuya lectura requiere un mayor esfuerzo de concentración y sin urgencias por acabarlo. Estos libros nos enriquecerán grandemente y aprenderemos mucho sobre como funciona la mente humana. Algunos ejemplos: Paul Auster, Gabriel García Márquez, José Saramago, Italo Calvino, Milan Kundera, Sándor Marai, Miguel de Cervantes, Shakespeare, Fedor Dostoyevsky, Leon Tolstoi, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Umberto Eco, John Steinbeck, Oscar Wilde, Charles Dickens, Honorato de Balzac.

Quien lea esto dirá: “faltan éste, éste, éste…” y tendrá razón. Pero sería tedioso escribir 500 nombres.

NIVEL CUATRO

Aquí están los “pesados” y a mi me cuesta ponerles la mano encima. Lo he intentado con todos menos con Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), quien en este selecto grupo está acompañado por James Joyce (Ulises), Thomas Mann (La montaña mágica), Franz Kafka (El proceso, El castillo, etc). Forzosamente tiene que haber más en el nivel cuatro, pero como me gusta moverme preferentemente en los niveles dos y tres, que alguien sugiera nombres si le place.

Parecía que esto iba a llevarme más tiempo, pero ya está.
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25 de diciembre de 2009

Fama y Calidad no siempre van juntas




La opinión de un lector



José Trepat


Una costumbre adquirida. Suelo leer dos libros a la vez, uno en el formato tradicional de papel y otro por el sistema de audiolibro, mientras viajo en el coche, tres horas diarias.


La suerte quiso que se “enfrentaran” Dan Brown y Jeffrey Archer, y que surgieran las consabidas comparaciones en mis neuronas de lector común y corriente. Como resultado de estas comparaciones y después de haber leído/escuchado casi la misma cantidad de páginas de uno y otro, tomé una decisión “drástica”.


El símbolo perdido”, el último bestseller de este Dan Brown tocado por la varita mágica del marketing, pasa a mejor vida, y en cambio, El impostor de Jeffrey Archer, será leído hasta el final, pues me atrapó totalmente, permitiéndome al mismo tiempo notar las diferencias entre un oportunista y un novelista que conoce su oficio.

En materia de gustos todo es discutible, y en mi caso siento un rechazo casi patológico a todo lo que tiene que ver con esoterismo, vampirismo, ciencias ocultas y simbologías. Este género tiene millones de adeptos que disfrutan con esos libros, pero personalmente me inclino por una realidad palpable como la que plantea El impostor, escrito de manera ágil, concisa y con una trama que atrapa al lector desde el mismo comienzo.

Dan Brown, de quien confieso me interesó El código da Vinci –aunque menos sus otros títulos- esta vez me atosigó hasta el hartazgo con sus referencias a la masonería, sus secretos, escalas jerárquicas, la sabiduría de los antiguos líderes de la logia masónica y sus misterios celosamente guardados.

Aprovechando el filón de El código da Vinci, Brown se centra una vez más en la búsqueda de una especie de talismán antiquísimo que podría cambiar el destino de la humanidad y bla bla bla. ¿Y quién sino el inefable profesor de Simbología, Robert Langdon, es, oh casualidad! el encargado de dar con ese objeto?.

No sé en que terminará la historia, pero seguro que el destino de la humanidad no sufrirá grandes cambios. ¿Se puede opinar sobre un libro sin haberlo leído íntegramente? Tal vez sea una falta de respeto, pero yo pienso que la lectura debe ser un placer, y cuando deja de serlo lo mejor es cerrarlo y abrir otro que cumpla con ese requisito. Una vez más el consejo de Jorge Luis Borges: “si un libro no te gusta, dejalo”. Que la lectura obligatoria quede para temas de estudio.

Obviamente, Dan Brown debe su éxito al manejo editorial de sus obras, y no lo culpo de nada. Vive de su profesión y aprovecha su momento, mientras otros –tantos- escritores con muchos más méritos que esta luminaria del mundo editorial, apenas son conocidos y sus libros acumulan polvo en los anaqueles. Pero esto es así. Si un libro no se promociona no se vende; esto lo saben bien las editoriales cuyo objetivo es aumentar las ganancias.

Un ejemplo es el otro libro tema de esta nota. El impostor (A Prisoner of Birth) , editado no hace mucho (2008), seguramente es mucho menos conocido que El símbolo perdido, aunque en verdad desconozco si esto es tan así en Estados Unidos o Inglaterra, país de Jeffrey Archer (Kane y Abel, La falsificación, entre otros). Pero lo cierto es que las escasas 120 páginas que llevo leídas, me “engancharon” por completo y con seguridad llegaré al final.



Esta primera parte se centra en un juicio en el que se condena por asesinato a un inocente y es sentenciado a 22 años de cárcel. El tema es simple pero Jeffrey Archer lo lleva muy bien hasta ahora; nada hace suponer que no continuará de la misma manera.

En la misma cantidad de páginas, Dan Brown me empalagó con las virtudes de la masonería y el destino de la humanidad. En cambio, Jeffrey Archer me plantea el drama de un hombre condenado injustamente. A un buen escritor, con eso le basta.

(Foto: Dan Brown y Jeffrey Archer)

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9 de noviembre de 2009

Internet y los libros




La escritora Carmen Santos se hace eco en su blog de una columna de su colega Carmen Posadas sobre la descarga gratuita de libros en Internet, en la que vierte conceptos que por cierto no carecen de fundamento.

Carmen Posadas dice que a diferencia de lo que uno tal vez pudiera pensar, la inmensa mayoría de los escritores no se hacen ricos con sus obras, por las que perciben apenas el 10% del precio de venta. Yo pregunto: ¿Por qué es así? ¿Quién se lleva el 90 por ciento restante? Algo está podrido en Dinamarca.

No puede cuestionarse ninguno de los párrafos que Carmen Posadas expresa en XLSemanal, sobre todo cuando se refiere al ego que algunos escritores famosos pudieran tener al saber que sus creaciones llegan a miles de lectores. “Como si uno viviera del ego, por muy desmesurado que lo tenga. Pero el ego no paga la luz, ni el teléfono, ni la factura del médico ni el resto de los gastos que tenemos como todo bicho viviente”, dice la columnista con lógica irrefutable.

¿Por qué esta nota? Porque de alguna manera me siento involucrado en el tema y deseo solidarizarme con los autores que me han dato tantas horas de placer y también tanto conocimiento a través de sus obras.

Yo he descargado libros de Internet, pero cuidado! Tengo la conciencia tranquila y explico por qué. Para comenzar y a modo de defensa diré que mi biblioteca personal consta de más de 2.500 libros comprados. Y también he de decir que no hay nada comparable a leer un libro de tapas duras o blandas y con hojas de papel, ya sea tipo biblia o rústico (prefiero este último).

Los libros que he descargado son audiolibros, un renglón que las editoriales tienen poco en cuenta. ¿Y por qué audiolibros? Porque en el viaje (tres horias diarias) de ida y vuelta a mi trabajo, consumo la literatura que alguien me lee, ya que en el coche obviamente no puedo hacerlo.

Las editoriales deberían editar los libros en la forma tradicional y acompañados de un CD que no pueda ser copiado, en su versión oral. Esto permitiría que miles de personas pudieran acceder a la literatura, sobre todo aquellas que tienen problemas de visión, las que les gustaría “leer” mientras hacen algún trabajo manual, las que toman el sol en la playa, etc. etc. etc.

Para no extenderme demasiado, dejo constancia aquí del respeto hacia los escritores que defienden su profesión y el derecho a vivir de ella. Pero entre los lectores no todos tienen vista de lince y los audiolibros pueden ser muy útiles, así que facilitemos su acceso a un precio razonable y asequible.

Como en casi todas las cosas hay que buscar el equilibrio.



Me acaba de venir a la memoria que hace años adquirí los CDs de La familia de Pascual Duarte, leída por su propio autor, Camilo José Cela. ¿No les gustaría a los escritores hacer un esfuerzo y grabar la versión oral de sus libros, siempre y cuando la voz sea adecuada? De lo contrario hay personas con muy buena dicción que podrían hacerlo.

En Estados Unidos hay miles de títulos de audiolibros. ¿Qué pasa en España?
Punto final.


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22 de octubre de 2009

Este jueves hablamos de libros

Día frío, lluvioso y desapacible, con el viento que mece las hojas de los árboles, tal como se ve a trvés del cristal de la ventana. Ambiente ideal para convivir un rato con los libros para quien tiene la suerte de no tener que ir a trabajar. No es mi caso, lamentablemente.



Abro mi planilla Excel en la que tengo anotados meticulosamente todos los libros que recuerdo haber visitado. Y haciendo un repaso de lo leído “allá lejos y hace tiempo” me encuentro con una tetralogía de una saga familiar escrita por el novelista, ensayista, guionista y dramaturgo estadounidense Howard Fast. La traigo hoy a colación y la recomiendo efusivamente pues recuerdo el interés que despertó en mí en los años adolescentes.



Algunos textos dicen que la saga se extendió a seis novelas, pero las que menciono aquí son las cuatro primeras, todas pertenecientes a una colección que creo era de Plaza & Janes, de tapas blandas y formato pequeño, muy fácil de llevar y traer en los desplazamientos diarios de entonces.

El tema central narra la historia de la familia Lavette que comienza en el terremoto de San Francisco, en los albores del siglo pasado. El protagonista se convierte en empresario multimillonario creando un imperio que luego se desploma, mientras su vida personal y familiar se desarrolla entre los altibajos propios de una novela.

El entorno es la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión de 1929, la Segunda Gran Guerra, la caza de brujas del senador Joseph Mcarthy, la Guerra de los Seis Días de Israel y la Guerra de Vietnam. La tetralogía muestra un encomiable rigor histórico, pero cada lector, a través de sus conocimientos o investigaciones, tendrá que discernir hasta que punto se entremezcla la realidad con la ficción.

Howard Fast, que en su juventud estuvo afiliado al Partido Comunista y más tarde fue expulsado del mismo debido a sus críticas contra la intervención soviética en Hungría, fue víctimas de esa caza de brujas y pasó tres meses en la cárcel.

De sus aproximadamente 80 novelas, algunas fueron escritas bajo distintos seudónimos, como las de género policial que llevan la firma de E.V. Cunningham. La novela Espartaco sobre la rebelión de los esclavos en la época romana y llevada al cine, estuvo prohibida durante algún tiempo en Estados Unidos.

Fast, de origen judío, nació en 1914 y falleció en 2003. Sus obras versan mayoritariamente sobre la historia norteamericana y pueden encuadrarse dentro del género ficción histórica. Debido a su prosa fluida, su lectura puede resultar muy agradable.

En la actualidad estamos invadidos por miles de títulos y está bien que sea así, pero cada tanto conviene desempolvar libros que conservamos en el recuerdo; son aquellos que ameritan una segunda lectura.

En síntesis, si la tetralogía (Los inmigrantes, Segunda generación, El sistema, El legado) se cruza en tu camino, no la dejes escapar.
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14 de octubre de 2009

Los miércoles hablamos de libros...




…y hoy dedicamos este espacio a un escritor egipcio que acabo de conocer a través de uno de sus libros (cuánto nos queda aún por descubrir..). Se trata de Naguib Mahfuz, galardonado con el Premio Nobel de Literatura 1988, y fallecido el 30 de agosto de 2006.

Ingresé al mundo literario de Naguib Mahfuz durante una visita a la magnífica Biblioteca de Mataró, de la que me llevé una novela corta de sólo 204 páginas, Un señor muy respetable, cuya sinopsis puede leerse en párrafos siguientes.

El libro fue publicado en 1975 y el autor demuestra que no hacen falta palabras rimbombantes ni rebuscadas para tocar temas importantes, profundos, que a la vez mantengan el interés del lector. A este tipo de escritura la he bautizado como de estilo “sujeto, verbo, predicado”, o sea, llana, simple, sin entrar en vericuetos lingüisticos.

En realidad, me contacté con Mahfuz a través de una sugerencia/recomendación como la que se intenta en este espacio de los miércoles. En la lista que vamos confeccionando hay un libro de Naguib Mahfuz, El callejón de los milagros, que me hice el propósito de leer a raíz de un comentario de un blog encontrado en Internet.

Todo es una cadena, y no pretendo más que ser uno de sus eslabones. Si a alguien le resulta útil me daré por satisfecho. Para mí lo ha sido.

Sinopsis de Un señor muy respetable

Ambientada en el Egipto moderno, la novela narra el itinerario de Uzmán Bayyumi, un hombre que consagra su vida a un único fin: llegar a director general en la cúspide de la pirámide burocrática.

Dispuesto a sacrificar todas las vivencias no relacionadas directamente con su escalada hacia el poder, Uzmán considera que su meta es una tarea sagrada. Sin embargo, su existencia se convierte en una patética mezcla de ascetismo y adulonería servil, carente de sentimientos verdaderos y amenazada por el inexorable paso del tiempo.

Esta novela es una portentosa muestra del arte narrativo de Naguib Mahfuz en perfilar personajes cuya riqueza y complejidad reflejan sugestivamente las constantes de la condición humana. Irónica y escéptica, magnífico retrato psicológico y social.

Un señor muy respetable disecciona la realidad egipcia con un enfoque marcadamente crítico. (Contratapa del libro)


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Naguib Mahfuz, fallecido a los 94 años, publicó en más de medio siglo 50 novelas, las que iremos transitando si es que podemos robarle tiempo al tiempo.
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13 de septiembre de 2009

A leer que se acaba el mundo !



Después del “cachondeo” (en España) y de la “jodita” (en Argentina) con la selección de fútbol y sus penurias, volvamos a uno de nuestros pasatiempos favoritos: libros, libros y más libros. (algunos de los seguidores habituales dirán: “uuffff, otra vez…” y sí, queridos amigos y parientes… la gota de agua horada la piedra, según el sabio proverbio chino.

Esta vez se trata de un reconocimiento al esfuerzo de algunos de nuestros seguidores, que han tenido la generosidad de sugerir títulos que les han parecido interesantes, y siendo así, ¿por qué no compartirlos?

A esta breve lista se le suman otros con comentarios favorables que he recogido aquí y allá, ya sea de críticos literarios, escritores y personas que se dedican a otras actividades pero en este caso todas bajo el mismo paraguas de la pasión por la lectura. Todas las opiniones merecen el mismo respeto, pues confío en que han sido hechas de buena fe.

Comencemos entonces con esta lista variopinta.

En el transcurso de la lectura de Vivir para contarla, de Gabriel García Márquez, el autor menciona un libro “magistral”: Guillotina seca, de René Belbenoit, el verdadero Papillón de la novela de Henri Charrière

En una entrevista, la actriz española Ana Duato, recomendó Cometas en el cielo, la primera novela de Khaled Hosseini, de quien leí Mil soles espléndidos, que me pareció excelente. Trata de la opresión que viven las mujeres en Afganistán.

Un seguidor del blog (PT) nos sugirió leer El interior, del escritor y periodista argentino Martín Caparrós. En este libro Caparrós cuenta sus impresiones después de haber recorrido su país (el octavo del mundo en extensión) durante meses, solo y sin prisa. Para eso fue por pueblitos y ciudades, ranchos y estancias, iglesias y hospitales, burdeles y mataderos, villas y quebradas, montañas y desiertos. Sin duda debe ser interesante.

El mismo PT había recomendado anteriormente Una lectora nada común, de Alan Bennett, una sátira sobre la reina de Inglaterra, que leí en poco más de dos horas.

Otro seguidor (GT) nos lleva a un episodio de la Segunda Guerra Mundial, con un libro que encontró sumamente interesante, y eso parece. Se trata de El mago de la guerra, de David Fisher, que narra como Jasper Maskelyne, engaño a los alemanes en el norte de Africa, con trucos ingeniosos que contribuyeron a la victoria militar de las tropas británicas.

Sin buscarlo, llegó a mis manos una novela de la escritoria valenciana Carmen Santos, Días de menta y canela. Después de leerlo con un interés que no decayó en ningun momento, quise indagar sobre la autora y así aterricé en su blog personal, dónde mantiene un diálogo fluído con sus lectores.

Me resultó gratificante ese contacto de un escritor/escritora con el lector, algo que deberían imitar otros autores como una manera de estar más cerca de quienes al fin y al cabo son los destinatarios de sus obras. Las otras dos novelas de Carmen Santos (La vida en cuarto menguante, 2003, y La cara oculta de la luna, 2004, están en mi lista de espera.

Desearía que esta lista vaya enriqueciéndose con el aporte de los distinguidos seguidores aficionados a la lectura, que tengan interés en sugerir algún título que haya pasado por sus manos y deseen recomendarlo. Se respetará su anonimato si así lo prefieren.
ACTUALIZACIÓN RECIENTE!
La escritora Carmen Santos nos hace el honor de participar en esta iniciativa y nos recomienda El último encuentro, de Sandor Marai y Brooklyn Follies, de Paul Auster.
Del mismo Auster, sugiero también Leviatán, que leí dos veces.
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11 de agosto de 2009

El cuarteto inalcanzable

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mi me enorgullecen las que he leido"
Jorge Luis Borges




Arriba: James Joyce, Thomas Mann - Abajo: Franz Kafka, Marcel Proust


Me rindo. Después de cuarenta años de persecución debo admitir que ya no podré dar alcance a estos cuatro “próceres” de las letras universales, o sea, leer completas sus obras cumbre.

Consuela pensar que a otros muchos miles de ávidos lectores en el mundo les ha pasado seguramente lo mismo, si bien es un hecho evidente que otros tantos sí lo han hecho, ya sea por tener una mayor capacidad intelectual, una voluntad más férrea, o por el placer que han hallado en abrirse camino a través de la densa prosa de
James Joyce, Marcel Proust, Thomas Mann y Franz Kafka.

Pero pertenezco al grupo de quienes toman la lectura como un entretenimiento adictivo, que encuentran en los libros placer a la vez que fuente de conocimientos. Y que no se diga que no lo he intentado, porque hasta compré y tengo en la biblioteca (con excepción de En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust) los voluminosos textos de Ulyses y La Montaña Mágica, y el inacabado El Castillo. Pero eso ocurrió hace 40 años, a una edad en que todo parecía ser posible, inclusive digerir estos títulos, considerados entre los máximos exponentes de la literatura del Siglo XX.

No es que la cantidad de páginas intimide porque poniendo como ejemplo La Guerra y la Paz, de Leon Tolstoi, y Los Miserables, de Víctor Hugo, el lector las pasa rápidamente cuando captan su interés, como ha sido mi caso. Lo mismo puedo decir de Archipiélago Gulag, de Alexander Solsenytsin, Dr Zhivago, de Boris Pasternak, o Viñas de Ira, de
John Steinbeck.

Pero los Cuatro Jinetes del Apocalipsis para mi modesta mollera, que son el tema central de esta nota, constituyen una barrera infranqueable. Veamos por qué.

El primer intento que hice por adentrarme en el mundo de este cuarteto fue comenzar a leer El Castillo. Allí me encontré con un señor llamado K. que se esfuerza por llegar hasta las autoridades que gobiernan el pueblo al que ha venido a trabajar. Estas misteriosas autoridades están en un castillo al que K. no llega, y no llega, y no llega. En un determinado momento dije “Basta. Hasta aquí llego yo”. Kafka tampoco llegó porque murió antes de terminar el libro, cuya última oración está inconclusa. El tercio que leí me aburrió sobremanera. Lo siento.


En Ulyses, James Joyce, relata los avatares de su personaje principal, Leopoldo Bloom, durante UN SOLO día, el 16 de junio de 1904. Parece mucho. Si hasta el archiculto Jorge Luis Borges, después de leer el libro en su versión original en inglés, admitió que no se sentía capacitado para apreciar el infinito mundo del escritor irlandés. Mi interés por Ulyses llegó hasta la página 100 y allí está el marcador, que no se ha movido más.

Más adelante acometí con decisión La Montaña Mágica, de Thomas Mann, que narra la estancia de su protagonista principal, el joven Hans Castorp, en un sanatorio de los Alpes suizos al que inicialmente había llegado únicamente como visitante. El libro transita por la filosofía y reflexiones sobre temas variados. Pero la morosidad en la acción terminó con mi paciencia, y allí está, en el estante, esperando que alguien recorra sus páginas aún vírgenes.

Con respecto a Proust y En busca del tiempo perdido quedé apabullado al enterarme de que iban a ser trece volúmenes de reflexiones, pensamientos, recuerdos, etc etc.
Si entre quienes han llegado hasta aquí hay alguien que quiera explicar de que manera hay que leer estas obras para valorarlas en su justa medida, bienvenido sea. No están siendo cuestionadas sino que esto es más bien una admisión de cobardía y limitación intelectual.


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21 de julio de 2009

Ciudadanos de la tierra.com (Joaquín Lorente)






Bueno

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Novela (2004). Política ficción

508 pags

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Acabamos de regresar de una semana de vacaciones en la que, como no podía ser de otra manera, dedicamos parte del tiempo a la lectura, dado los gustos personales de este blogger.

Además de un par de novelas pasatistas, el equipaje incluyó también el libro que es tema central de esta nota, con la cual retomamos la actividad, sin prisa y sin pausa. Se trata tan sólo de compartir con nuestros visitantes el regusto que nos ha dejado Ciudadanos de la Tierra.com, del escritor y publicista Joaquín Lorente.

Que nadie busque una crítica literaria o una valoración profesional; eso está más allá de nuestras posibilidades. Esto es sólo una charla de café con nuestros visitantes y seguidores.

Días antes de salir de vacaciones, al pasar frente a una librería, el ritual de siempre. Si el tiempo lo permite, uno de los grandes placeres es entrar en el establecimiento y recorrer las estanterías para estar al día en cuanto a títulos y autores. Me llamó la atención un libro de tapas amarillas con el título Piensa, es gratis.

Como es costumbre, después de ver la tapa lo primero que uno hace es ir a la contratapa, y así me encontré con un autor que desconocía hasta el momento: Joaquín Lorente.

Por lo que leía me pareció una persona inteligente en base a los antecedentes expuestos, que lo presentaban como un publicista de gran prestigio que había sido además asesor de conocidos políticos como Felipe González y el ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol. Dada la línea política de los citados, Lorente debía “escorar” un poco hacia la izquierda. Punto a favor.

Piensa, es gratis me pareció que podía ser interesante y ha sido incluido en la lista de espera de próximas lecturas. Dos días después, al visitar la biblioteca de Mataró, busqué en los anaqueles la L de Lorente y así me encontré con Ciudadanos de la Tierra.com.

Se trata de una utopía política escrita en forma de novela. Una especie de idealización de lo que podría ser el mundo en el año 2027, tiempo en el que transcurre esta novela de política-ficción. Me apresuro en aclarar que no es una Obra Mayor de la Literatura, sino una lectura para tiempo de ocio escrita en lenguaje simple y directo. Pero aporta una idea central que da que pensar. Aunque en el fondo, la política y los políticos no difieren mucho de lo que se ve en la actualidad.

En el 2027 parece ser que Europa ha decidido unirse en un solo estado bajo un presidente único con el fin de enfrentar la hegemonía de Estados Unidos y China, las dos grandes potencias. Hay dos candidatos, un conservador y un socialista, y ambos, junto con sus equipos, pugnan por acceder al poder apelando a todas las argucias políticas que no se diferencia en nada de las que todos ya conocemos.

En ese contexto, cinco personajes, de países diferentes de la Unión Europea, traman una pequeña utopía basada en cambiar la democracia a partir de la globalización de la alimentación, la sanidad, el conocimiento y la justicia. Para ello desarrollan una web donde cuelgan el “Manifiesto a los Ciudadanos de la Tierra” con el lema de que “si nos unimos, el 12 de diciembre (día de las elecciones a la Presidencia de Europa) cambiaremos el mundo”.

El grupo, que busca captar adherentes a través de Internet, promete los votos de sus millones de adeptos al candidato que acepte su Manifiesto, y así transcurre la novela sobre cuya trama no diremos más.

Es un libro para quienes creen que puede haber una manera diferente de hacer política.
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Sobre el autor

Joaquín Lorente ha dedicado 40 años de su vida a la publicidad y ha sido creador de grandes marcas. Nació en Barcelona en 1943 y está casado con la escritora colombiana Angeles Becerra. Es también catedrático.

Como primera definición de publicidad, Lorente consideraba que era la comunicación comercial destinada a convencer. Con el paso de los años, se da cuenta de que lo primero que es la publicidad es una estrategia para vender. “Si la publicidad no vende, no es publicidad”, afirma. Pero además de vender, la publicidad debe crear valor para la marca. “Ser conocido es fácil, por lo que lo realmente importante no es ser conocido, sino reconocido”.



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9 de junio de 2009

Recomendable



Si en la lectura se busca entretenimiento y acopio de información -que se encuentra en mayor o menor medida en todo libro, cualquiera su temática- una muy buena opción es la trilogía Millennium, cuyos dos primeros volúmenes han sido leídos por este blog y pueden recomendarse sin lugar a dudas.

No es alta literatura, se trata de un best-seller, esa definición tan denostada cuando se pretende calificar los valores de una obra, que en este caso es de ficción, pero que incluye también datos y referencias a problemas de la sociedad actual, especialmente en los paises nórdicos, que es dónde transcurre la acción.

A fuer de sincero, el primer volumen, "Los hombres que no amaban a las mujeres", me gustó más que el segundo, "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", que aborda el tema de la violencia machista en la aparentemente pacífica Suecia, y ahora sólo resta esperar la aparición del último de la trilogía, "La reina en el palacio de las corrientes de aire" , para hincarle el diente.

Su autor, el sueco Stieg Larsson, fallecido de un infarto a la temprana edad de 50 años, ha sido considerado el autor del año -seguramente por el éxito de ventas, y ya ha sido llevado al cine el primer tomo de la serie, en la que Larsson expone a la luz los trapos sucios de la sociedad sueca.

Larsson fue en su vida de periodista y escritor un obseso en contra del nazismo y el racismo, y en su primera novela "Los hombres que....." expone a través de uno de los personajes su posición al respecto, la que reafirmaba en la revista que fundó, Expo, dónde se dedicaba a sacar a la luz cualquier tipo de movimiento sobterráneo de cariz antidemocrático.


Por ello recibió reiteradas amenazas de muerte y no se descarta que esa tensión constante haya contribuído al infarto que terminó con su vida en noviembre de 2004, sin que llegara a ver publicada ninguna de sus novelas.

El entorno de su vida privada aporta otra ingrediente a su fascinante historia. Su viuda, Eva Gabrielsson, al no estar casados, no ha recibido un sólo euro de sus derechos de autor, sino que estos fueron hacia su padre y su hermano, con quienes no tuvo relación en vida, ya que se crió con sus abuelos.

La saga presenta a dos personajes centrales: el periodista Mikael Blomkvist, alter ego de Larsson, y sobre todo Lisbeth Salander, una hacker de metro y medio de estatura, 40 kilos de peso y extraña personalidad, sobre la cual gira esta apasionante trilogía del género de suspenso y denuncia social.

En el blog http://www.jtrepat-libros.blogspot.com/ se puede encontrar una sinopsis de "Los hombres que no amaban a las mujeres" y datos biográficos del autor.
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30 de enero de 2009

Hoy toca una recomendación



Voy por la mitad, pero con lo leído ya me basta para recomendar este libro de Henning Mankell para quienes son adictos a la llamada "novela negra".

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Mankell goza de una fama muy merecida, y el protagonista de varias de sus novelas, el comisario Kurt Wallander, es uno de los personajes de ficción más formidables creados por un autor. Opinión personal.

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En El chino no está Wallander, pero igual es muy interesante.

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Para aportar más elementos de juicio a esta sugerencia, se incluye una nota "robada" al diario La Nación, de Buenos Aires.

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Por Vicente Battista Para LA NACION
El chino Por Henning Mankell
Tusquets/Trad.: Carmen Montes/469 páginas/$ 58



Henning Mankell es un típico ciudadano de dos mundos: desde hace un par de décadas vive seis meses del año en compañía del frío y de la nieve en su Suecia natal; los otros seis meses los pasa en compañía del calor y de las arenas de África: es director del Teatro Nacional Avenida de Maputo, en Mozambique.

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Ha escrito cerca de cuarenta libros, pero esencialmente se lo conoce por diez de sus novelas: nueve de ellas protagonizadas por el Inspector Kurt Wallander, y la restante por su hija, Linda Wallander. Padre e hija no mantienen una relación cordial. Es comprensible, él acaba de cruzar la barrera de los 60 años y está al borde de la jubilación; ella aún no ha cumplido los 30 y acaba de graduarse en la escuela de policía.

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En la literatura de crimen y misterio abundan los inspectores, los comisarios, los oficiales y los detectives. La llegada de Kurt Wallander no tendría por qué haber sorprendido a los devotos del género. Sin embargo, los sorprendió. Este inspector sensible y solitario, que pone en movimiento razón e intuición para resolver sus casos y, de paso, plantea una aguda crítica a la sociedad contemporánea, se transformó en una figura emblemática.

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Curiosamente, esta última obra de Mankell no lo tiene por protagonista; tampoco aparece Linda, la hija de Wallander. Ausencias que de ningún modo alejan a El chino del género: se trata de una genuina novela policial. Basta con evocar de qué modo comienza: un lobo solitario, perdido y hambriento llega en los primeros días de enero de 2006 a Hesjövallen, un pequeño pueblo al sur de Hälsingland, en el que no viven más de 20 familias.

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La bestia va en busca de comida; en su largo peregrinar (viene de Noruega) malamente se ha alimentado con el cadáver de algún alce. En Hesjövallen no encontrará cadáveres de alce, pero sí de seres humanos: dieciocho cuerpos de hombres y mujeres, destrozados por las torturas que han sufrido, y el cuerpo de un chico asesinado, aunque no torturado.

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Los medios no vacilan en afirmar que desde la muerte de Olof Palme no se había producido en Suecia un hecho de sangre de tal magnitud. Vivi Sundberg, una policía con algo más de cincuenta años, pronunciado sobrepeso y dos veces viuda, es quien se hará cargo de la investigación. Pero será otra mujer, la jueza Birgitta Roslin, sesenta años y un matrimonio en crisis, la que tendrá activa participación en la historia.

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Aunque Kurt Wallander no fue invitado a protagonizar esta novela, hay más de un rasgo del viejo inspector que encontraremos en ambas mujeres. La edad, en primer lugar, y, casi de inmediato, el desencanto. Birgitta Roslin en su juventud fue militante de la ultraizquierda prochina de Suecia; ahora, sexagenaria, debe desempeñarse como jueza en una sociedad que está lejos de ser lo que ella ambicionaba; pero el otro sistema, por el que ella luchó, también ha fracasado.

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La jueza y la policía, igual que el inspector Wallander, aceptan con desagrado el mundo que les ha tocado en suerte. En ese mundo existe gente capaz de asesinar a dieciocho ancianos y a un niño. Los ancianos fueron torturados; el niño, no. ¿Por qué? ...sta es la primera pregunta que se plantea Vivi Sundberg; la respuesta vendrá desde la otra punta del país y por boca de Birgitta Roslin. Lo que casi por casualidad descubre la jueza será espeluznante. Para comprenderlo habrá que retroceder casi dos siglos y situarse en el desierto de Nevada, Estados Unidos de América, en 1863, durante el montaje de las vías del ferrocarril.

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Un viejo proverbio chino señala: "El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo". Una interrelación causa-efecto a la que Mankell recurre para la construcción de su novela; de ese modo, los crímenes que se producen en uno de los sitios menos poblados de la tierra (Hesjövallen, total: 22 habitantes) se originan en uno de los sitios más poblado de la tierra: China, mil trescientos millones de habitantes.

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La razón de esos crímenes es tan antigua como el mundo: cumplir con una venganza prometida. A ese desenlace arribará la jueza Birgitta Roslin después de sobrellevar numerosas peripecias y un sinnúmero de aventuras y malentendidos.

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Se ha señalado que Mankell le dio una vuelta de tuerca al policial europeo. El chino es una buena prueba de ello. Prescinde de la norma que caracteriza las narraciones policiales: centrarse en el tema, desechando todo lo que puede ser secundario. En lugar de eso, Mankell plantea dos novelas en una.

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Tendremos los sucesos que acontecen en Suecia, China y Londres durante el invierno de 2006 y los que se desarrollan en los Estados Unidos de América entre los años 1863 y 1867. En el siglo XIX habrá escenarios y personajes que aparentemente nada tienen que ver con los escenarios y personajes del siglo XXI. Sin embargo, todo estará conectado.

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Pese a prescindir, como se indicó, de la norma que caracteriza las ficciones policiales, Mankell mantiene la tensión y el suspenso que distinguen a esas narraciones. Logra que en ningún momento se pierda interés por la lectura, aunque a lo largo de páginas y páginas se refiera al conflicto familiar que sufren la jueza y su marido o dedique capítulos enteros a postular de qué modo un sector de la dirigencia comunista china pretende replantear la colonización en África.

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Esto lo consigue esencialmente por sus dotes de narrador y la indudable calidad de su escritura, detalle que se advierte en la prolija traducción al español de Carmen Montes, quien ha prescindido de charanga y pandereta: no encontramos ni un solo "gilipollas" ni un solo "hostias" en ningún rincón de la novela.


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7 de noviembre de 2008

Personajes - FRANCISCO GONZALEZ LEDESMA - escritor


José Trepat

Confieso que allá por los años 50 y 60, en mi época de adolescente, vivía engañado pero feliz.

Esta primera línea suena un poco estrambótica pero tiene una explicación sencilla y se refiere a mis primeros escarceos en el mundo de la lectura, en el que se mezclaban revistas de historietas con novelitas cortas de muy fácil comprensión que cumplían perfectamente su cometido: posibilitar un momento de esparcimiento en jornadas duras no exentas de carencias materiales y económicas.

La evasión la hallaba en personajes de tiras de historietas, como el Colt Miller de la revista Rayo Rojo, el Coronel X en Fantasía, y también Kansas Kid y Misterix en la revista del mismo nombre. Había otros que me llegaban a través de episodios diarios en la radio de entonces, como El león de Francia y Las aventuras de Tarzán.

Cuando comencé a trabajar en un puesto de venta de diarios y revistas en la esquina de Maipú y Córdoba, en el Buenos Aires de los tranvías, se me abrió un nuevo filón a mi avidez de lector. Una verdadera invasión de novelitas cortas en pequeños libros de bolsillo atiborraba los kioscos. Procedentes de España, los títulos ofrecían una variada gama de géneros: policiales, de amor (recordar a la prolífica Corin Tellado), de guerra y westerns, sobre todo westerns. Me decanté por estos últimos.

Habré leído más de un millar de estas novelitas que no tenían otro propósito que el de entretener. A medida que las iba consumiendo iba elaborando una lista de preferencias por autor. Nombres como Donald Curtis, Ralf Sheridan, Keith Luger, Clark Carrados, etc., me hicieron creer que eran todos norteamericanos, pues la acción se desarrollaba exclusivamente en alguno de los estados del país del norte.

Entre tantos, uno se destacaba, SILVER KANE.

Se convirtió en uno de los preferidos, pues el héroe de cada una de sus novelas, era el tirador más rápido, el más certero, el que sin desenfundar alojaba una bala entre ceja y ceja de su enemigo. La muchacha más hermosa del lugar siempre caía rendida a sus pies y el final, el mismo en todos los casos: después de dejar un tendal de muertos, el héroe se quedaba con la joven. Esa fórmula se repitió en sus 400 novelas de vaqueros.

El paso del tiempo trajo aparejado otro tipo de lecturas, pero siempre recuerdo con nostalgia esos pequeños libritos que podían llevarse en cualquier bolsillo y acompañaban en viajes y en tiempos de espera. No reniego de ellas.

Pero ese de que los autores eran norteamericanos…nada que ver! Eran todos españoles. Cuestiones de “marketing” como se suele decir. Sólo dos que tuvieron un lugar prominente, se atrevieron a utilizar nombres castellanos –sean estos reales o no- Fidel Prado y M.L.Estefanía.

Esa fuente inagotable de sorpresas que es Internet ha sido el disparador de esta nota que vincula la nostalgia con el presente. Se me dio por escribir SILVER KANE en el buscador y allí apareció entonces el nombre de FRANCISCO GONZALEZ LEDESMA, un personaje sumamente interesante que avivó mis ansias de conocer más sobre su vida y su obra literaria.

Sencillos cálculos matemáticos me revelaron que este abogado, periodista y escritor, nacido en Barcelona en 1927, había comenzado a elucubrar sus “novelitas” del oeste a la edad de 15 años, según confirman artículos biográficos.

A medida que iba interiorizándome de la trayectoria de Francisco González Ledesma, crecía mi admiración e interés por este intelectual que fue otra de las tantas víctimas de la represión franquista. A los 21 años ganó el Premio Internacional de Novela por Sombras viejas, que al igual que otros trabajos suyos, no vieron su publicación hasta 1977, cuando España entró en el período de transición democrática.

Su consagración literaria llegó en 1984 cuando ganó el Premio Planeta por Crónica sentimental en rojo. A partir de ese preciado galardón publica con regularidad novelas de corte policial pero siempre con un trasfondo social. En una de sus últimas obras, Tiempo de venganza, narra las vicisitudes de dos viejos amigos en una Barcelona que el autor ha convertido en escenario referencial de sus obras.

Según sus propias palabras, los dos idealistas de Tiempo de venganza están inspirados en su vida de juventud “cuando los estudiantes pobres todavía creíamos en la posibilidad de que existiera un país mejor. Los ideales eran nuestro único capital”.

En las entrevistas, Gonzalez Ledesma vuelve recurrentemente a su infancia entre gente muy humilde pero idealista, prototipo del republicanismo pobre de esa época. Soy un nostálgico. “Para mí, el pasado tiene mucha importancia porque lo he vivido, mientras que el presente es huidizo y el futuro una incógnita. O sea que el pasado es lo único que tienes”.

Recuerda que cuando se prohibió la publicación de Sombras viejas, la censura lo tachó de “rojo indeseable” y un pornógrafo, porque el protagonista le tocaba el muslo a una chica. “Para simplificar, diría que mi libro era como Los cipreses creen en Dios pero dos años antes y en lugar de ofrecer el punto de vista de la derecha, planteaba el punto de vista de la izquierda. Total: la mía la prohibieron y la de (José María) Gironella no”.

Tuvo que haber sido duro para un escritor de sólo 21 años, ver que su novela premiada no podría ser publicada hasta que Franco hubiese muerto, como así ocurrió, y que el único trabajo literario que se le ofreció fue el de escribir novelas del Oeste; allí nació entonces el seudónimo de Silver Kane.

Al igual que el exitoso escritor sueco Henning Mankell con su personaje del policía Kurt Wallander, González Ledesma creó el suyo propio, el comisario Méndez, que se repite en media docena de sus libros.

Méndez es un nostálgico de sus amistades con prostitutas y gente humilde de la vieja Barcelona. En el cuerpo policial no lo quiere nadie. Siendo un investigador de raza, Méndez siente la frustración de que no sólo no le encargan que descubra un asesinato sino que se le ordena que lo tape. Todo lo contrario de sus convicciones, de su obsesión por la búsqueda de la verdad.

Actualmente estoy leyendo Una novela de barrio, publicada en 2007, con el comisario Méndez como protagonista. El texto me interesa y ya me he hecho el firme propósito de transitar por los títulos previos, si es posible en un orden cronológico.

El periodismo, la pasión que González Ledesma ejerció durante 20 años, lo llevó a jubilarse como Redactor en Jefe y presidente del Consejo de Administración del diario La Vanguardia.

En su faceta de escritor “lento” -cuatro años en terminar una novela- revela que el argumento parte de una calle, de un personaje o de una situación que le haya llamado al atención.

Ya he conocido al Silver Kane de mi juventud.

Ahora me acicatea la curiosidad de saber quién se oculta detrás de aquellos Donald Curtis, Ralf Sheridan, Keith Luger, Clark Carrados y otros. ¿Alguien lo sabe?
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23 de junio de 2008

Henning Mankell - escritor




José Trepat


Henning Mankell era un desconocido para mí hasta que un día, mi esposa me comentó que acababa de leer una novela que le había resultado muy interesante.

Somos asiduos visitantes de la espectacular -por tamaño y diseño- Biblioteca Pública de Mataró y realmente hacemos muy buen uso de lo que ofrecen sus nutridas estanterías. Yo elijo los libros casi siempre por autor y en cambio, ella prefiere leer las solapas o contratapas, y si el tema le interesa, al bolso y a casa. Así ha descubierto cosas interesantes y una de ellas ha sido este autor sueco, que se ha convertido en uno de mis preferidos.

La novela en cuestión era “La quinta mujer”. La leí y desde entonces no se me ha escapado ninguno de los títulos de Henning Mankell traducidos al castellano. Al ir pasando las páginas de esta novela, me atrapó la descripción que hace Mankell de su personaje principal, el inspector Kurt Wallander, jefe de la División Homicidios de una pequeña ciudad sueca, Ystaad, donde transcurre la acción de la mayor parte de sus novelas.

Wallander es el anti héroe por excelencia. De mediana edad, abandonado por su esposa, enfermo de diabetes y casi siempre propenso a caer en estado de depresión a causa de los sinsabores de su vida personal y los problemas de la sociedad en que le toca vivir, el policía, con problemas de sobrepeso, proyecta en el lector una sensación de realidad y verosimilitud en su modo de actuar. En la soledad de su apartamento se deleita escuchando ópera.

Mankell parece reflejar a través de su personaje la angustia que le provocan los cambios políticos y sociales en Suecia. En una entrevista expuso su pensamiento. "Escriba lo que escriba quiero dejar patente mi opinión sobre lo que ocurre en nuestro mundo, porque hay muchas cosas que me horrorizan"…."Mi protesta por la guerra de Irak es tan fuerte desde Europa como desde África; Estados Unidos está haciendo estragos en el mundo".


Mankell, casado con la hija del afamado director de cine sueco, Ingmar Bergman, ha escrito decenas de título, entre la mencionado serie Wallander, novelas para jóvenes y obras de teatro. Su obra literaria, que comenzó en 1973 con la novela "Asesinos sin rostro", ha ido desarrollándose en el marco de una turbulenta vida sentimental, en la que admite cuatro hijos de "relaciones anteriores"

Su vida transcurre entre Estocolmo y Maputo, en Africa, donde es director del Teatro Nacional de Mozambique. Con más de 20 millones de libros vendidos en todo el mundo y traducidos a varios idiomas, ocupa un destacado lugar en la categoria de los best-sellers.


Son muy agudas sus críticas contra las injusticias sociales y defiende con vehemencia al Africa negra, pobre y olvidada. Pero le agrega un matiz de esperanza: "Si tuviera la oportunidad de volver dentro de 100 años, aunque sólo fuera por una hora, me encontraría un África próspera, porque estoy convencido de que lo que hoy vivimos cambiará para mejorar el futuro".


Mankell menciona a John Le Carré como el inspirador de su estilo y entre sus autores preferidos figura el escocés Ian Rankin.


Algunos de los títulos leídos y recomendables:

Asesinos sin rostro, Mördare utan ansikte (1991)
Los perros de Riga, Hundarna i Riga (1992)
La leona blanca, Den vita lejoninnan (1993)
El hombre sonriente, Mannen som log (1994)
La falsa pista, Villospår (1995)
La quinta mujer, Den femte kvinnan (1996)
Pisando los talones, Steget efter (1997)
Cortafuegos, Brandvägg (1998)
La pirámide (historias cortas), Pyramiden (2000
Antes de que hiele
El profesor de baile
Zapatos italianos (todavía no lo he leído)


Página oficial de Mankell (en inglés)
http://www.henningmankell.com/

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