3 de agosto de 2009

Utopía


José Trepat

Hace algún tiempo, un periódico de un país latinoamericano publicó una noticia con el siguiente título: “España de luto por la muerte de dos guardia civiles”. Era cierto; la sociedad española había sido golpeada por un nuevo atentado con víctimas mortales perpetrado por la organización separatista vasca ETA, y se guardaron minutos de silencio en señal de repudio y a la vez respetuoso homenaje a los caídos.

No hay nada de reprochable en este titular. Se había producido una noticia de las que no ocurren todos los días y el deber del periodista es informar. Al día siguiente, los medios darían cuenta del sepelio de las víctimas y el mundo sigue andando. Así es el periodismo: una noticia deja paso a otra que va diluyéndose con el paso de las horas.

Pero leer ese titular me movió a la siguiente reflexión: ¿Puede un país (y esto se extiende a cualquier estado de la Tierra) estar de luto por la muerte de dos honestos servidores públicos y no estarlo por la muerte diaria de más de 20.000 personas por HAMBRE en el mundo?.

Son muertes silenciosas, y por no ser “violentas” como las provocadas por un terremoto u otra catástrofe natural o algún accidente de proporciones, pasan desapercibidas para los medios porque forman parte de la rutina diaria, es algo que ocurre desde que el mundo es mundo y por lo tanto es un hecho archisabido que no tiene impacto mediático.

¿Pero que pasaría si todos los diarios del mundo se pusieran de acuerdo y diariamente abrieran sus páginas (en papel o en Internet) informando como noticia principal sobre la cantidad de personas (mayormente niños) que murieron el día anterior EN SUS PAISES por falta de alimentos?. Una fotografía debería acompañar a la noticia.

¿No sería eso una bofetada para los políticos que son responsables de la administración de los recursos de un país, como también los sería para los grandes empresarios y banqueros que se mueven entre toneladas de dinero y una desaprensión total hacia sus semejantes?. Sería también un dedo acusador que verían día tras día.

Claro, esto es una utopía imposible de que se vea realizada en una sociedad humana tan heterogénea que oscila entre el capitalismo insensible, el socialismo contaminado, el fanatismo religioso y la ignorancia lisa y llana en tantos países donde ni siquiera se conoce el alfabeto.

Como posibilidad utópica dejémoslo aquí y centrémonos en la realidad y sus hipocresías. Las cifras que es ineludible citar provienen de organismos oficiales, están al alcance de todos y asustan: según las Naciones Unidas cada año mueren 35 millones de personas y otras 854 millones pasan hambre extrema, en un planeta que produce alimentos para 12.000 millones de personas.

Hay un continente que ha sido abandonado a su suerte, Africa, donde hay demasiada gente para tan poca comida, pero ya sabemos que la comida sobra en el mundo. ¿Quién arregla esto? No el ciudadano medio, por cierto.

Se entiende muy bien que en los países pobres, sin recursos o sin medios para explotarlos en aquellos que los hubiere, sus habitantes pasen hambre ante la indiferencia de los dirigentes mundiales que hacen poco más que mencionarlos en sus discursos altisonantes, a los que se suman de tanto en tanto las beatíficas palabras del Santo Padre.

Pero, ¿hambre en países ricos y poderosos como Estados Unidos, Alemania, Francia, o en países que son grandes productores de alimentos, como Argentina? Sí, también tienen el flagelo del hambre, aunque hay que matizar entre un indigente de un país europeo con otro de los que luchan por subsistir en Centroamérica o Africa. Estos últimos directamente no tienen NADA para comer.



En España, quien tiene hambre y carece de dinero, suele apostarse en la parte posterior de un supermercado y esperar que los empleados saquen los contenedores. Con los que encuentran allí cubren ampliamente sus necesidades.

Esto ocurre en ciudades como Madrid y Barcelona, las dos urbes más grandes de España, que tiene tasas de pobreza similares a las de Italia, Irlanda y Reino Unido.

Una incongruencia vergonzosa: en lugar de solucionar el problema del hambre, en ciudades como Madrid y Sacramento (Estados Unidos), se sanciona con multas a quienes sean sorprendidos registrando contenedores, mientras que en Brujas, Bélgica, se le aplicaron treinta días de prisión preventiva a quién “robó comida” del contenedor de un importante supermercado.

Según informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, más de 35 millones de personas en el país de 294 millones de habitantes, sufrieron hambre, entre ellos 12,6 millones de niños.

Si eso ocurre en el país más rico del mundo, que se puede esperar del resto?

Pero si no hubiese utopías, la vida, a veces, no tendría sentido.













*

3 comentarios:

martagbp dijo...

Dolorosamente realista. Ay! de las utopías...si una centésima parte de ellas se realizaran!Excelentes reflexiones.

Guille dijo...

Muy bien plasmado en palabras. El tema del Hambre es algo que no puedo entender...desde que uno es chico (o el mundo es mundo) se sabe que pasan estas cosas, pero es increible que a dia de hoy la cosa este igual o peor que siempre. Como dijo uno (creo que fue Churchill si no me equivoco)"una muerte es una tragedia, un millon, una estadística".
Y asi estamos, hablando de estadísticas en vez de tragedias...

José T. dijo...

Gracias a Guille por el atinado comentario, que esta muy bien expresado. El fin de este tipo de notas es que alguien se sienta "tocado" y por unos instantes piense en su contenido.
Gracias también a Marta. Y sí, las utopías son eso: algo que podría ocurrir pero que es poco probable que se produzca.