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8 de mayo de 2015

Los últimos días de nuestros padres (Joël Dicker)

* Libro nro. 327 leído en este blog *



Género: Novela, histórica 
Año:          201o
Páginas:  404
Título original: Les Dernier Jours de Nos Pères
Traducción:   Juan Carlos Durán Romero

Valoración:   Excelente      Muy bueno     Bueno      Regular/Aceptable       Malo

(La valoración siempre es en función del interés que me despierta la lectura de un libro; no es una calificación literaria)

Bueno, pero poco más. De cómo la guerra afecta la vida de las personas. No es de lo mejor que he leído sobre el tema. Hay una relación padre/hijo y viceversa un poco lacrimógena. 
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Sinopsis
Novela ambientada en la Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra MundialEn 1940 Winston Churchill tiene una idea que cambiará el curso de la guerra: crear una nueva sección de los servicios secretos, el Special Operations Executive (SOE), para llevar a cabo acciones de sabotaje desde el interior de las líneas enemigas. Unos meses más tarde, el joven Paul-Émile deja París rumbo a Londres con la esperanza de unirse a la Resistencia. El SOE no tarda en llamarlo a sus filas, junto a un grupo de jóvenes compañeros. Tras un entrenamiento brutal, los pocos elegidos conocerán el amor, el miedo y la amistad, y serán enviados en misión a la Francia ocupada. Pero el contraespionaje alemán ya ha sido alertado.
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El autor
 Joël Dicker nació el 16 de junio de 1985 en Ginebra, parte francófona de Suiza, hijo de una bibliotecaria y un profesor de Francés. Dicker pasó su infancia en Ginebra, donde asistiría a la Collège Madame de Staël, aunque no se sentiría muy atraído hacia los estudios. A los 19 años tomó clases de actuación en la escuela de Drama en el Cours Florent en París. Un año después, regresaría a Ginebra para estudiar Derecho en la Université de Genève, graduándose en 2010.

Con 10 años de edad, Dicker fundó La Gazette des Animaux (La revista de los animales), una revista acerca de la naturaleza, y que dirigió por siete años. Gracias a su trabajo en esta revista, recibió el Prix Cunéo a la Protección de la Naturaleza, y fue nombrado "Editor en jefe mas joven de Suiza" por el Tribune de Genève. A los 20 años, decidió probar suerte como escritor de ficción con el cuento corto Le Tigre, el cual sería reconocido con el Premio internacional para jóvenes autores franco parlantes. Fue publicado en una antología que recopilaba el trabajo de otros ganadores. Su primer cuento publicado le motivó para seguir escribiendo y no tardó demasiado en terminar la que sería su primer novela, Les Derniers Jours de Nos Pères (Los últimos días de nuestros padres), donde cuenta la historia de los SEO, una rama secreta del Servicio de Inteligencia Secreto. Aunque terminó el manuscrito de esta novela en 2009, ningún editor quiso publicarlo.
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Otro libro leído de este autor: La verdad sobre el caso Harry Quebert

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16 de agosto de 2013

La verdad sobre el caso Harry Quebert (Joël Dicker)

Género:    Novela, suspenso
Año:          2013
Páginas:    672
Título original:  La Véritè sur l'Affaire Harry Quebert
Traducción: Juan Carlos Durán Romero
Leído en Kindle
Elegido por:   Autor  -  Género/Tema  -  Recomendación  -  Críticas

*****
Esta novela llega precedida de un marketing que la presenta como el boom del verano europeo. Las campañas publicitarias bien llevadas tienen ese poder: convencer al lector acerca de las bondades de un determinado producto, en este caso un libro. Seguramente a muchos les despertará la curiosidad y lo comprarán, aunque el autor recién comience a ser conocido. Que la novela guste mucho o poco ya es otra cuestión.

En mi caso la leí más bien por curiosidad que por Críticas, como se indica más arriba, ya que las críticas y comentarios procuro leerlos después del libro para que no condicionen lo que pueda opinar del mismo como -lo reitero una vez más- simple lector. Así que veamos que me pareció este thriller del joven escritor suizo Joël Dicker, que lo comenzó a los 25 años y lo terminó dos más tarde.

En primer lugar, se me ocurre comparar esta obra de casi 700 páginas con un reloj suizo. ¿Por qué? Por la precisión con la que el autor engarza los numerosos bloques de períodos de tiempo en que se desarrolla la historia. Comienza en el año 2008 pero el lector retrocede a 1975, vuelve a 2008 y otra vez atrás, a 1953, 1968 y otros años, según la situación que viven los personajes. Un trabajo por cierto laborioso de Joël Dicker que le habrá insumido mucho esfuerzo y es digno de encomio, pues se trata de una estructura narrativa bastante original.

Pero el autor podría haberse ahorrado por lo menos parte de ese esfuerzo porque muchas escenas son reiterativas y a la novela le sobran páginas; por momentos resulta algo tedioso. Sin embargo, el argumento está bien pensado, escrito a buen ritmo, con suspenso hasta al final. Muchos posibles culpables, giros inesperados y algunas sorpresas.

Como elementos negativos podría decir que uno de los nudos de la historia, el enamoramiento de un escritor de 30 años con una jovencita de sólo 15, si bien no es algo imposible, no me convenció del todo, como tampoco la "cursilería" de los mensaje de amor que intercambian en algunos pasajes. Algunos diálogos resultan también ingenuos o poco elaborados.

Si el lector busca entretenimiento aquí lo encontrará sin duda. Si hablamos de vuelo literario ese es otro tema.  Dice uno de los personajes, un escritor precisamente: "La gente quiere un libro que les guste, les relaje y les divierta". 
Aquí lo tiene.
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Sinopsis
Novela de suspense a tres tiempos -1975, 1998 y 2008- acerca del asesinato de una joven de quince años en la pequeña ciudad de Aurora, en New Hampshire. Quién mató a Nola Kellergan es la gran incógnita a desvelar en esta incomparable historia policiaca de la narrativa extranjera, cuya experiencia de lectura escapa a cualquier intento de descripción. En 2008, Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor -Harry Quebert, autor de una aclamada novela- y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan. Poco después, Harry es arrestado y acusado de asesinato al encontrarse el cadáver de Nola enterrado en su jardín. Marcus comienza a investigar y a escribir un libro sobre el caso. Mientras busca demostrar la inocencia de Harry, una trama de secretos sale a la luz. La verdad sólo llega al final de un largo, intrincado y apasionante recorrido.
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Primeros párrafos
"- Central de policía, ¿es una emergencia? 
 -¿Oiga? Me llamo Deborah Cooper, vivo en Side Creek Lane. Creo que acabo de ver a una joven perseguida por un hombre en el bosque. 
 -¿Qué ha pasado exactamente? 
 - ¡No lo sé! Estaba en la ventana, mirando hacia fuera, y de pronto he visto a esa chica corriendo entre los árboles. Había un hombre tras ella... Creo que intentaba escapar de él. 
 -¿Dónde están ahora? 
 - Pues... ya no los veo. Se han metido en el bosque. 
 - Enviamos una patrulla de inmediato, señora. 
 Esta llamada fue el comienzo del caso que estremeció a la ciudad de Aurora, en New Hampshire. Ese día Nora Kellergan, de quince años, una joven de la zona, desapareció. Nunca se volvió a saber de ella."
...
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El autor

Joël Dicker nació el 16 de junio de 1985 en Ginebra, parte francófona de Suiza, hijo de una bibliotecaria y un profesor de Francés.1 Dicker pasó su infancia en Ginebra, donde asistiría a la Collège Madame de Staël, aunque no se sentiría muy atraído hacia los estudios. A los 19 años tomó clases de actuación en la escuela de Drama en el Cours Florent en París. Un año después, regresaría a Ginebra para estudiar Derecho en la Université de Genève, graduándose en 2010. Con 10 años de edad, Dicker fundó La Gazette des Animaux (La revista de los animales), una revista acerca de la naturaleza, y que dirigió por siete años. Gracias a su trabajo en esta revista, recibió el Prix Cunéo a la Protección de la Naturaleza, y fue nombrado "Editor en jefe mas joven de Suiza" por el Tribune de Genève. A los 20 años, decidió probar suerte como escritor de ficción con el cuento corto Le Tigre, el cual sería reconocido con el Premio internacional para jóvenes autores franco parlantes. Fue publicado en una antología que recopilaba el trabajo de otros ganadores. Su primer cuento publicado le motivó para seguir escribiendo y no tardó demasiado en terminar la que sería su primer novela, Les Derniers Jours de Nos Pères (Los últimos días de nuestros padres), donde cuenta la historia de los SEO, una rama secreta del Servicio de Inteligencia Secreto. Aunque terminó el manuscrito de esta novela en 2009, ningún editor quiso publicarlo.
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15 de agosto de 2010

De visita por los lagos (IV)

Lago di Orta
Ultima día de excursión. El cuerpo siente ya el cansancio de las jornadas previas y se acepta de buen grado que estas caminatas estén llegando a su fin.

La agencia organizadora del viaje dedicó la mañana, tal como estaba previsto, a promocionar distintas excursiones y también al legítimo propósito de intentar vendernos algunos de sus productos. Cumplida esta parte puramente comercial, se hizo la hora de comer, con la idea de subir al autocar a las 14.15 para dirigirnos al Lago di Orta, el último que visitaríamos.


Nuestra parada iba a ser la pequeña ciudad de Orta, que da su nombre al lago. La pequeña población es rica en tesoros artísticos, especialmente su arquitectura barroca y medieval.

El filósofo alemán Friedrich Nietzsche visitó el lago en mayo de 1882 y creyó que la experiencia había transformado su vida. También estuvo aquí el novelista francés
Honore de Balzac.

Con estos antecedentes, llegamos al Lago di Orta, el más pequeño y tal vez menos conocido de los lagos sub alpinos, situado al oeste del Lago Maggiore.

La ciudad es pequeña pero está convenientemente preparada para recibir a los turistas, con una gran oferta de bares y restaurantes, donde un vaso grande de cerveza cuesta cinco euros (experiencia personal).








La visita obligada es la pequeña isla de San Giulio, a poca distancia de la costa y a la que se accede en lanchas que van y vienen constantemente.



Su edificio principal es un Ministerio Benedictino que funciona como Convento de Clausura desde 1840. Al desembarcar puede leerse en una placa que este es un lugar de silencio y recogimiento y que debe respetarse como tal.

La Basílica fue fundada por San Giulio en 390 y contiene frescos que nos fueron explicados diligentemente por la guia Beatrice.


La visita a la pequeña isla había terminado y emprendimos el regreso al hotel para nuestra "Ultima cena", durante la cual Beatrice fue agasajada con una poesía de dudosa rima que ensalzaba sus virtudes. Quizás hubiese preferido una colecta entre el pasaje pero esta vez no hubo nadie que tomara la iniciativa.

A la mañana siguiente la recepción del hotel nos despertó a las 5:30 y después de desayunar y completar la siempre caótica carga de equipaje, iniciamos el regreso a las 6:40 para un largo viaje de 15 horas en el que desayunamos en Italia, almorzamos en Francia y cenamos en España. Y colorín, colorado, la excursión ha terminado.





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14 de agosto de 2010

De visita por los lagos (III)

Rumbo a Cannobbio
En un viaje de pocos días que cuesta sus dinerillos, el éxito o el fracaso depende de las condiciones meteorológicas que te toquen en suerte, sobre todo si el turista es aficionado a la fotografía.

A las siete de la mañana, poco antes del desayuno, algunas nubes tapaban el sol, pero poco después se disiparon a medida que nos aproximábamos a Cannobbio, el último enclave italiano a sólo cinco kilómetros de la frontera con Suiza y en el extremo occidental del Lago Maggiore.

Cannobbio es un pueblo pequeño con calles adoquinadas, conocido también por el importante mercadillo de productos variados que se instala -me imagino- los fines de semana y al cual acuden numerosos turistas. Ya no extraña que en toda actividad comercial se note la presencia china y esta no fue la excepción.

Varios puestos eran atendidos por jovenes chinas con un castellano casi perfecto, lo cual ocurre -dicho sea de paso- en algunos bares de Mataró! A algunos les costará aceptarlo, pero China se parece cada vez más a un pulpo gigantesco que extiende sus tentáculos por todo el mundo.
Una vez efectuadas las compras previstas, el autocar cruzó la frontera con Suiza, también esta vez en la región de habla italina. El viajero se percata de que está en otro país por dos razones: banderas de Suiza en algunos edificios y la moneda, el franco suizo, aunque aceptan euros sin poner ningún inconveniente, como es fácil suponer. Otro aspecto de la diferencia con Italia es que todo es más caro.

Esta vez el paisaje era diferente. Dejamos de ver lagos y avanzamos por carreteras de montaña con muchas curvas que obligaban al chofer a realizar un par de maniobras para poder girar en alguna demasiado cerrada.

La guía Beatrice se deshizo en explicaciones sobre los sitios por los que pasábamos, todo entre montañas de varias tonalides de verde según las variedades de plantas y vegetación exuberante. Lamentablemente lo estrecho de la carrera impedía que el autocar pudiera detenerse para tomar fotografías. (Se sabe que las que se obtienen desde el interior del vehículo no sirven porque salen desenfocadas a causa del movimiento.





Así que guardamos las cámaras y procuramos asimilar algo de lo que nos explicaba Beatrice. Señalando las casas, todas de color gris, y muy pequeños pueblos que se veían en las laderas de las montañas, nos explicó que para los techos no se utilizaban tejas sino pesadísimas losas de granito, una sobre otra de forma escalonada. Para sostener ese tremendo peso se utilizaba un entramado de ramas de castaño, que aparentemente es una madera muy resistente.

Nos internamos cada vez más en el valle Verzasca hasta llegar al pueblo de Losogno con su iglesia y campanario. Allí almorzamos en uno los restaurantes típicos de la zona llamados crotos (o algo parecido). La mesa y los bancos para sentarse son de piedra y una parra se extiende a modo de techo.









James Bond


Era hora de emprender el regreso y en el trayecto de vuelta nos detuvimos en la imponente represa de Verzasca que conecta con el Lago di Vogorno. Hubiera sido una represa más a no ser por dos factores: su impresionante altura de 220 metros y por haberse rodado allí algunas escenas escalofriantes de la película "Goldeneye" de la serie de James Bond, en la que el papel de Bond le correspondió a Pierce Brosnan.

Empleo la palabra escalofriante porque lo comprobé personalmente. En mitad del puente que cruza la represa se halla colocada una plataforma con una saliente de tres metros sobre el vacio. Desde allí, atados con fuertes correas a una gruesa soga de goma, gran cantidad de jóvenes esperan turno y pagan 200 euros para lanzarse en caída libre.

Estaba a dos metros del muchacho que iba a tirarse y no puedo olvidar la escena. Yo estaba como hipnotizado mirándole fijamente y ni atiné a levantar la cámara. Apoyado en la baranda del puente miré hacia abajo y sentí una fuerte sensación de vértigo. Luego fijo la vista nuevamente en el rostro del joven que se había puesto de un color blanco y le temblaban las piernas.

El encargado de la plataforma lo instruyó de forma muy expeditiva: "Abre los brazos en cruz y grita con todas tus fuerzas". El "loco" que había desembolsado 200 euros extendió los brazos, abrió la boca para gritar y recibió un empujón en la espalda. Impresiona mucho verlo caer durante 7,5 segundos hasta que la cuerda se tensa allá abajo y el cuerpo rebota hacia arriba, así varias veces hasta que queda placidamente colgado en el vacío a la espera de que sea izado. ¿Repetirá la experiencia?

Mientras volvía al autocar pensaba si estos muchachos eran conscientes de lo que estaban haciendo...y encima, tienen que pagar!




Reanudamos la marcha, volvimos a la zona de los lagos y dimos un breve paseo por la ciudad de Ascona.




Todas las ciudades y pueblos tienen su iglesia o catedral, en cuyo interior Beatrice explicaba todo lo concerniente a lo que estábamos viendo, incluyendo el significado de pinturas y tapices.

Como también esto forma parte del viaje, se incluyen las fotos que siguen.












Otra jornada intensa había llegado a su fin.
Todavía nos queda un día de excursión.




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13 de agosto de 2010

De visita por los lagos (II)

Lago di Como - (Fotos de Bea y José T.)

Otra vez sol y la promesa de un día espectacular con pocas nubes y temperatura agradable.

Puntualmente, a las 7:30, el grupo está ya en el salón comedor del hotel para el desayuno con bufete libre. La guía había pedido puntualidad, como suele hacerse en este tipo de excursiones, y no la defraudamos. Teníamos media hora para desayunar y luego al autocar, que habría de llevarnos hasta la ciudad de Como y su famoso lago.
Situado en la región de Lombardía, es uno de los lagos más profundos de Europa. Durante el viaje, la guía Beatrice nos explicaba algunos episodios que habían ocurrido durante la Segunda Guerra Mundial y nos señaló una especie de monumento levantado en el lugar exacto donde 13 solados italianos fueron capturados y fusilados.

Hablando un perfecto castellano, Beatrice nos dijo que en el pueblo de Dongo, la Resistencia italiana capturó a Benito Mussolini en 1945.

Actualmente, Como y su lago es centro de atracción turística mundial al que acuden renombradas figuras internacionales como el actor George Clooney, propietario de dos residencias -llamadas villas- levantadas en las laderas de las montañas junto al lago.

También Madonna y otras personalidades vienen de tanto en tanto para alojarse en sus villas o visitar amigos y colegas que aportan el glamour que distingue esta zona de Italia donde se rodaron escenas de películas como Ocean's Eleven o Casino Royale, la de James Bond.

Beatrice comentaba que en culquier momento un turista podía cruzarse en una calle de Como con, por ejemplo, George Clooney, lo que provocó suspiros entre el pasaje femenino que, por cierto, triplicaban en edad (no todas) a la paciente guía, especializada en todo lo concerniente a la región de los lagos, fruto de "estudio, mucho estudio", como me explicó.





La organización del viaje en cuanto a horarios fue perfecta; al llegar a un punto determinado siempre nos esperaba la embarcación. En este caso también. Bajamos del autocar y a 20 metros estaba amarrada la lancha que nos iba a pasear por todo el contorno del lago.

El agua reflejaba el azul del cielo; todo a pedir de boca para los aficionados a la fotografía. En esta era digital todos llevaban su cámara, por lo menos una. La mayoría eran de las pequeñas, al alcance de cualquier bolsillo. Otros pocos teníamos máquinas digitales reflex más avanzadas y en mi caso personal lamenté la falta de un parasol y un mayor conocimiento de las posibilidades que me ofrecía la Nikon D80, un apreciado regalo navideño.

Cada metro era digno de quedar registrado, y por lo tanto puse cámara en "automático" para que ella se encargara de la velocidad de disparo y abertura del diafragma. Yo me limité a buscar el encuadre adecuado y "click". En el futuro habrá que profundizar un poco más en el complicado sistema de operación para que los resultados sean óptimos.




La guía Beatrice iba explicando todo lo que sabía, que era mucho, y de tanto en tanto señalaba algún punto determinado, como por ejemplo la casa que había utilizado Alfred Hitchcock para alguna de sus películas de suspenso, y la villa en la que no hacía mucho había tenido lugar una gran fiesta con la asistencia de Robert de Niro y muchos otros actores y actrices.




Concluído el paseo por el algo, el grupo quedó en libertad hasta la hora del almuerzo en un restaurante local.

Sin prisa y sin pausa nos dirigimos en autocar hasta Lugano, en la parte suiza donde se habla italiano, uno de los cuatro idiomas del país helvético, junto con el alemán, el francés y otro estrafalario que pocos conocen. Un breve paseo por la ciudad donde los precios hacían erizar los cabellos. Francia, Suiza e Italia, en ese orden son más caros que España aunque los salarios también deben ser más altos.



El siguiente destino era Laverno, dónde el bus fue embarcado en un ferry que atravesando el Lago Maggiore nos depositó casi frente a nuestro hotel en la ciudad de Intra. Cena y a dormir; el día había sido bien aprovechado.










(Continuará)


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11 de agosto de 2010

De visita por los lagos

Dieciseis horas viajando en autocar son muchas, y 1.380 fotos en cuatro días también son muchas, pero esas cifras, que podrían parecer excesivas, se justifican si el resultado final llena con creces las expectativas que uno se había forjado al planificar esta breve excursión por los lagos alpinos en la región fronteriza entre Italia y Suiza.

Viajar por carretera en países europeos es un verdadero placer, sobre todo si uno se desentiende de la conducción y de toda la logística. Solo hay que disfrutar el paisaje, siempre cambiante, nunca monótono, mientras el moderno vehículo con aire acondicionado se desliza suavemente sobre las impecables autopistas en las que no existe nada remotamente parecido a un bache o desnivel.


La reglamentación que exige al chofer respetar escrupulosmente los límites de velocidad y detenerse en un área de servicio cada dos horas transmiten al viajero la confianza de que las normas creadas para su seguridad se cumplen a rajatabla. Y si en las áreas de servicio se encuentra todo lo necesario y los lavabos están limpios y relucientes, nada puede empañar el éxito del viaje.

Así fue el viaje hacia los lagos alpinos en el que el grupo de 52 turistas desayunó en España, almorzó en Francia y cenó en Italia, todo en un mismo día, no está mal.

Estos viajes en grupo plantean siempre el interrogante de como será convivir durante seis días (dos para el trayecto y cuatro para las excursiones) con las personas que te hayan tocado en suerte. Por eso la guía, ducha ya en estos menesteres, lo primero que hizo cuando los 52 pasajeros estaban en el autocar, fue un suplicante llamado a la convivencia, tolerancia y respeto entre el grupo, heterogeneo como suele serlo casi siempre.

Tuvimos la suerte de que esta vez no había quejosos, malhumorados e intolerantes que se alteran ante el menor inconveniente. Está claro que 52 personas no son iguales ni tienen los mismos gustos. Hay quienes prefieren leer, dormir, o sea estar tranquilos. Y hay otros más bullangueros que se autodetectan inmediatamente y forman el grupo que llevará la voz cantante y marcará la tónica de cual habrá de ser el ambiente.

Es comprensible que así sea y todos en alguna medida debemos aceptarlo en aras de una buena convivencia. Después de todo, serán seis días y después cada cual volverá a su vida cotidiana. Con ese espíritu encaramos esta excursión y el resultado fue satisfactorio.

Si las condiciones metereológicas acompañan, eso se nota en los ánimos y desaparecen los gestos adustos. Así fue por suerte durante los seis días. Solo en una de las paradas desde la cual podía verse allá abajo, el Principado de Mónaco, como colgado sobre el Mediterráneo, un cielo encapotado de nubes y algunas gotas hicieron fruncir el cejo a más de uno, pero no fue más que eso. A poco de continuar viaje volvió a brillar el sol que no nos abandonó ningún día.

Si alguien quiere acompañarnos está invitado a iniciar esta excursión por lagos de Italia y Suiza, con algunas fotos y datos explicativos de los lugares visitados.



Partida
Una vez reunido todo el pasaje, el autocar inició el viaje propiamente dicho en un punto de la autopista AP7 a la altura de Gerona. Pequeñas furgonetas habían recogido
a los viajeros en diversas ciudades a la hora convenida. Nuestra cita era a las cuatro y media de la mañana en Mataró, pero había también otros traídos desde Tarragona, a 150 kilómetros, para lo cual debieron estar listos a las tres de la mañana. Esto fue para todos lo más molesto; levantarse tan temprano. Pero es que nos aguardaban más de 1.000 kilómetros para llegar a destino.

La primera parada fue para desayunar en un área de servicio, a las siete, y luego cada cual durmió lo que pudo hasta que ya con los rayos filtrándose por las cortinillas del autocar, la voz estentórea de la guia despertó al pasaje y comenzó a hablar comenzando con el ya mencionado llamado a la convivencia.
Al poco tiempo cruzamos la frontera con Francia, algo tan simple como pasar por un peaje, sin demoras, sin documentos. Este es un avance muy grande entre los países de la Unión Europea, es como si no hubiera fronteras y se circula libremente. En las autopistas practicamente no se ven ni guardias civiles españoles, ni gendarmes franceses, ni carabinieri italianos, y parece que no hacen falta... o es que la crisis europea ha llegado también a estas instituciones?

Llegamos a las ocho de la noche a la ciudad de Intra, junto al Lago Miaggore, donde nos alojaríamos durante toda la gira.



Ya nos estaban esperando para la cena, que como todos los días iba a ser a esa hora, un poco temprano para nuestras costumbres. Pero hablando de costumbres, ahora me explico por que a Italia se le llama el país de las pastas. Macarrones, ñoquis, spaguettis y ravioles, iban a ser cotidianamente uno de los dos platos que componían el menú pactado por la agencia.

Algo tenía que salir mal, y ello fue que al ocupar la habitación nos encontramos con el cuadro mas feo que he visto jamás colgado sobre la cabecera de la cama. Con él hubo que convivir cinco noches.
Lago Maggiore
A la mañana siguiente iniciamos la excursión propiamente dicha a los lagos de Italia y Suiza. Bien temprano nos esperaba una jovencita de poco más de 20 años llamada Beatrice, que nos deslumbró con sus conocimientos, su paciencia y su dulzura. Era la guía local que nos conduciría a través de la geografía de la región y su historia.

La primera etapa fue el Lago Maggiore, segundo en tamaño después del Lago di Garda. Nos trasladamos con el autocar hasta la ciudad de Stresa para embarcar allí en lanchas que nos conducirían al conjunto de las Islas Borromeas, todas pertenecientes a la familia Borromeo, con cuya historia nos atosigó la guía.
Comenzamos por la Isla Madre, la más grande, luego siguió la Isla Pescatori con la pausa para el almuerzo que claro, incluyó pasta, esta vez en forma de lasagna.
Después de comer pasamos a la Isla Bella, con el palacio de los Borromeo y hermosos jardines perfectamente cuidados con plantas, flores, faisanes y pavos reales que se lucieron para la ocasión, como puede verse en la foto.
Después de las tres islas, en una jornada a pleno sol, de vuelta al autocar y al hotel para la cena, que ese día tenía spaguetti como primer plato.
Este primer día nuestras cámaras captaron alrededor de 400 imágenes. Aquí solo hay una pequeña muestra de la zona que limita con la región de Lombardía y Suiza.








(Continuará)

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